El acceso a Internet es una parte integral de la vida cotidiana, incluso para los más jóvenes de la familia. Sin embargo, la web es un espacio amplio y no siempre seguro para los niños, lo que ha llevado a muchos padres a buscar formas de proteger a sus hijos mientras navegan. Aquí es donde entra el control parental: una herramienta sencilla y efectiva para garantizar un uso seguro de Internet.
Cada 28 de enero se celebra el Día de la Protección de Datos, una fecha clave para educar sobre la protección de la privacidad. "Ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y su reputación". Artículo 16.1. de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Cuando se redactó la Convención sobre los Derechos del Niño, en 1989, el mundo digital no existía tal y como lo conocemos hoy. Aunque Internet ya había dado sus primeros pasos, aún quedaba mucho para llegar al uso cotidiano que hacemos de esta red hoy en día. Las cuestiones sobre la privacidad on-line han ido surgiendo a medida que aumentaban los diferentes usos de las redes: informativos, educativos, de entretenimiento, comerciales... haciendo necesario que todos conozcamos el impacto que el uso de la tecnología digital tiene sobre nuestra vida privada. Por eso, desde 2007, se dedica el 28 de enero a la concienciación sobre la privacidad de los datos.
Educar a niños, niñas y adolescentes sobre el derecho a la privacidad y la protección de sus datos personales es una responsabilidad de familias, educadores e instituciones. No es algo que puedan aprender solos porque los riesgos no son evidentes, a veces ni siquiera para los adultos. Forma parte de su derecho a la protección de la vida privada y de su derecho a la identidad.
Para lograr que cada estudiante adquiera un conocimiento responsable del valor de sus datos, es necesario empezar desde Educación Infantil y hacer abordajes progresivos a lo largo de todo el ciclo educativo hasta Secundaria, adaptando el contenido a cada edad.
Algunas preguntas que subyacen a las actividades educativas sobre protección de datos son:
- ¿Qué son mis datos personales? ¿Por qué son importantes?
- ¿Qué relación tienen mis datos con mi identidad?
- ¿Qué valor tienen mis datos para mí? ¿Y para otras personas?
- Cuando comparto algo en Internet, ¿con quién lo comparto realmente? (amigos, familia, conocidos de amigos, empresas, intermediarios...)
- ¿Por qué podrían estar otras personas interesadas en usar mis datos? ¿Qué intereses son legítimos y cuáles no?
- ¿Qué es la suplantación de identidad? ¿Por qué es peligrosa?
- ¿Que es el phishing? ¿Cómo reconocerlo? ¿Cómo puede afectarme?
Ser conscientes de la importancia de la privacidad desde muy pequeños, permitirá a niños y niñas adoptar conductas responsables respecto a sus propios datos e imagen como sobre los de los demás.
“No seas estrella" es una campaña de UNICEF para concienciar a niños, niñas y adolescentes sobre la importancia de proteger su identidad y su privacidad en internet y redes sociales. Este vídeo puede servir como motivación y punto de arranque de las actividades en el aula y el centro educativo sobre privacidad en internet y ciudadanía digital.
Hace unos años escuchábamos hablar de la digitalización, cómo la tecnología avanzaría tanto que se nos presentaría un mundo completamente diferente. Hoy en día, ese mundo es una realidad y las nuevas generaciones no necesitan aprender sobre nuevas tecnologías, sino que lo llevan intrínseco en su desarrollo.
Cabe destacar que también es importante educar a los hijos sobre los riesgos de internet. Explicarles por qué ciertos contenidos están restringidos y cómo proteger su información personal es tan crucial como instalar una aplicación de control parental. Al establecer un diálogo abierto sobre el uso responsable de la tecnología, los padres pueden fortalecer aún más la protección en línea de sus hijos.
Cómo activar el CONTROL PARENTAL en un móvil ANDROID (2024)
¿Qué es el Control Parental?
Se trata de una herramienta que permite a los padres monitorizar y restringir el contenido al que sus hijos pueden acceder en línea sin necesidad de conocimientos avanzados en tecnología. Estas herramientas ofrecen configuraciones fáciles de ajustar que limitan el tiempo de uso, bloquean sitios web inapropiados y controlan la interacción en redes sociales. Este tipo de protección es cada vez más esencial, ya que, con solo un par de clics, los niños pueden acceder a contenido no adecuado para su edad, interactuar con extraños o incluso compartir información personal sin darse cuenta.
El control parental es una herramienta clave para el bienestar digital de los más jóvenes y, afortunadamente, está al alcance de todos. Con un enfoque adecuado y la tecnología correcta, es posible crear un ambiente en línea seguro y positivo para nuestros hijos, fomentando su desarrollo y curiosidad sin comprometer su seguridad.
Además del servicio de control web, los sistemas de control parental, suelen ofrecer unos servicios más ampliados como:
- Límite de tiempo de uso: el establecimiento de horarios o tiempo de uso es muy habitual para evitar que los más pequeños pasen demasiado tiempo frente a la pantalla. Con este control, el dispositivo se bloqueará en el momento establecido.
- Monitorización de internet: además de bloquear algunas páginas webs y apps, se puede controlar las páginas a las que acceden los niños y niñas para vigilar el uso que hacen de los dispositivos.
- Bloqueo de compras: para evitar gastos indeseados, se pueden instalar diferentes bloqueadores de para la realización de compras, bien sea en apps o en páginas web.
- Geolocalización: este servicio permite controlar la ubicación del dispositivo y por lo tanto del menor.
¿En qué Dispositivos se Puede Instalar un Control Parental?
La idea de este tipo de herramientas es que estén instaladas en todos los dispositivos a los que tienen acceso los menores de edad como teléfonos móviles, videoconsolas, redes sociales, Smart TV o incluso plataformas de streaming.
Cualquier dispositivo con conexión a internet puede ser susceptible de ser manejado por menores, lo que implica que se debe tener un mayor control y vigilancia sobre ellos. De este modo, existen sistemas especialmente diseñados para diferentes plataformas.
Una vez se ha tomado la decisión de instalar uno de estos sistemas para el control de nuestros hijos, es recomendable hacer un breve repaso de todos los dispositivos que el menor puede manejar.
¿Cómo Puede Ayudaros Hacer un Filtrado por DNS?
Antes de nada, debemos aclarar qué es un DNS. Este servidor, es el encargado de mostrarnos una página web concreta cuando realizamos una búsqueda. Por ello utilizar un filtrado por DNS para evitar que niños y adolescentes accedan a un determinado contenido puede ser mucho más eficiente.
Con el filtrado por DNS conseguiremos que el servidor se encargue de comprobar si la página que se ha pedido está dentro de las clasificadas como contenido para menores o no. En caso de detectar que no se trata de contenido apropiado, la bloqueará y evitará mostrarla.
Este tipo de filtrado es muy útil ya que no hay que instalarlo de manera individual en cada dispositivo, sino que se ocupa de realizar un bloqueo en toda la red de casa.
Ejemplos de Aplicaciones de Control Parental
Estos son algunos de los ejemplos de aplicaciones de control parental que se pueden instalar en diferentes dispositivos.
- Qustodio: Disponible en iOS y Android, esta app permite establecer límites de tiempo, bloquear contenido y monitorear actividad en redes sociales.
- Google Family Link: Gratuita y compatible con dispositivos Android e iOS, ayuda a los padres a gestionar las aplicaciones que pueden utilizar sus hijos y el tiempo que pasan en cada una.
- Norton Family: Ofrece funciones avanzadas como el monitoreo de búsquedas y la posibilidad de establecer alertas en tiempo real, disponible en ambas plataformas.
Por último, aunque no menos importante, es esencial que los padres también tomen medidas para proteger sus propios datos y la seguridad de su red.
Riesgos en Internet para Niños y Adolescentes
Los menores tienen en el universo virtual un mundo de posibilidades y ventajas, pero ojo, también de riesgos y amenazas. En lo que respecta a estas plataformas, donde la base es la exposición de la vida propia, el 45% asegura que lo configura en privado, el 30% limita el acceso de sus seguidores a su información personal y cerca del 25% lo establece en modo público. Entre ellos cerca del 30% deja visible el nombre de su escuela, el 90% comparte su número de teléfono y el 10% el nombre de su ciudad. Sin olvidar que la gran mayoría publican fotografías suyas con su nombre y apellidos.
Es natural y saludable que los menores tengan curiosidad por saber y aprender. Internet ofrece mucha información y está siempre disponible, el riesgo está en que no siempre ofrece un contenido adecuado a la hora de dar respuesta a esa curiosidad.
Los principales riesgos incluyen:
- Búsqueda Directa: Es natural y saludable que los menores tengan curiosidad por saber y aprender. Internet ofrece mucha información y está siempre disponible, el riesgo está en que no siempre ofrece un contenido adecuado a la hora de dar respuesta a esa curiosidad.
- Búsqueda Indirecta: En ocasiones encuentran contenidos inadecuados de forma indirecta al buscar otros. También pueden acceder a comunidades virtuales buscando determinada información, pero una vez dentro reciben contenido de riesgo.
- Videojuegos y Otros Contenidos de Ocio: Los videojuegos pueden esconder gran cantidad de contenidos inadecuados para los menores, y a menudo se trata de contenido explícito: violencia, sexo, conductas y valores extremistas, etc.
- Mensajería y Redes Sociales: A través de mensajería instantánea, correo electrónico y redes sociales, son habituales los fraudes, escondidos detrás de promociones, cupones de descuento y comercio online, así como el intercambio de contenidos inadecuados entre menores (imágenes, vídeos, etc.)
- Publicidad: En el entorno de las TIC la publicidad está siempre presente y es independiente a la edad del consumidor. La mayor parte del contenido que encontramos en Internet es público y gratuito, lo que implica que el beneficio económico se consigue por otros medios.
Otros Contactos Peligrosos
Del mismo modo en el que van creciendo y adquiriendo conocimientos, van experimentando con las redes sociales, su identidad, con fotos, su sexualidad etc. son las herramientas perfectas para poner en peligro a un menor.
- Videojuegos / Juegos Virales: Son otro tipo de contactos peligrosos con los que los menores pueden llegar incluso a poner su propia vida en riesgo. Muchos juegos están llenos de contenido violento que no es propicio para su edad, pudiendo llevarlo incluso a la práctica, dando pie a casos de acoso escolar/bullying. Los juegos virales también son otro punto alarmante que puede poner en riesgo al menor.
- Sectas: Si la personalidad del menor está previamente debilitada son el blanco perfecto para estos grupos.
- Grupos Violentos y Terroristas: Tratan de captar a jóvenes que tengan un pensamiento vulnerable, para así poder implantar sus ideas/ideología. Según la Guardia Civil y la Policía, en España hay 427 bandas violentas que buscan captar jóvenes entre 15 y 20 años, para que se radicalicen y así cometer delitos de odio. Los datos policiales reflejan que un porcentaje muy elevado de estos jóvenes padecen TDAH (Trastorno de hiperactividad). Estos grupos usan los mismos manuales de guerrilla urbana que AlQaeda y grupos similares.
Los menores deprimidos o enfadados con su realidad familiar o que han sufrido soledad, episodios traumáticos o han sido víctimas de otro tipo de violencia son los más vulnerables a los peligros que representan las comunidades en línea peligrosas. Hay que estar alerta con estas situaciones de riesgos ya que todos los menores tienen libre acceso a ellas.
Medidas Adicionales y Recomendaciones
Expertos del ámbito digital, educativo y sanitario coinciden en que la medida de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años anunciada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es necesaria para proteger la salud mental de los niños y adolescentes. Sin embargo, advierten que restringir su acceso no es suficiente y que es preciso que esta medida vaya acompañada de actuaciones educativas y de concienciación dirigidas a los menores, las familias y los profesionales que trabajan con niños y adolescentes.
Es fundamental:
- Explicarles los riesgos a los que se exponen en internet.
- La responsabilidad es compartida entre administraciones, plataformas, sector educativo, familias e industria.
Hay situaciones habituales que deberían conocer de antemano para no asustarse, reaccionando de forma incorrecta por miedo o desconocimiento. Saber si nuestro hijo está acosando a alguien es difícil excepto que tengamos acceso a sus mensajes o conversaciones. Lo esencial es que tengan claro que hay una diferencia entre bromear con alguien que se toma bien las cosas, o no parar de insultar o faltar el respeto a alguien que demuestra claramente que no le gusta lo que le está pasando.
Y para el caso contrario, una vez más se les debe dejar claro que los padres están para ayudar si sucede algo. Hay que estar atento al estado del hijo, por ejemplo si se muestra con ansiedad, se cierra a preguntas o responde siempre a la defensiva diciendo que está bien y que no pasa, o su comportamiento y costumbres cambian drásticamente.
Otro tipo de acoso son las críticas negativas o destructivas gratuitas a contenidos que el menor publica. Por desgracia mucha gente se divierte publicando comentarios negativos con el objetivo de dañar al usuario. No todo el mundo es capaz de ignorar este tipo de comentarios, generalmente llamados "troll". Esto afecta incluso a adultos que en ocasiones llegan incluso a eliminar su cuenta, por lo que los menores deben tener bien claro de antemano que esto puede ocurrir.
Lo mejor es ignorar este tipo de comentarios y no responder, ya que estaríamos alimentando al troll, que muy probablemente va a responder con algo peor. La clave es tener bien claro que esa opinión no tiene por qué ser verdadera, sino creada para hacer daño o por envidia.
Se trata de juegos que empiezan como algo sencillo, y se van complicando. Que nuestros hijos entren en estos retos es tan sencillo como que entiendan lo absurdo que es, transmitirles que son creados por gente que sólo quiere hacer daño, que no aporta nada, y que si empiezan es muy probable que a través de amenazas o engaños se vean obligados a seguir.
Hay aplicaciones de chat en vídeo donde un usuario emite desde su cámara mientras otros usuarios conectan para ver al emisor, y que funcionan mediante sistemas de puntos o regalos que los visitantes envían al emisor. Sabiendo esto, como padres es importante transmitirles que hacer eso puede ser muy peligroso.
Y lo mismo sucede con aplicaciones o chats donde agregas amigos y mantienes videollamadas privadas de uno a uno, así como en plataformas de chat anónimas donde el sistema te conecta automáticamente con otro usuario al azar. En este caso hay que estar atentos a si nuestro hijo o hija pasa mucho tiempo encerrado en el cuarto de baño, ya que puede ser una pista de que pueda estar haciendo algo que no quiere que veamos.
Tener instaladas en el móvil o tablet aplicaciones como Amazon, Wish, AliExpress, etc. puede entrañar un riesgo si no se toman las medidas de seguridad apropiadas. Lo más recomendable es configurar la aplicación (si lo permite) para que requiera algún tipo de clave.
Pero no sólo las aplicaciones de compra suponen un riesgo. Permiten jugar sin abonar nada, pero limitan el tiempo de juego, movimientos, etc. Así por ejemplo un juego de puzzles puede permitir jugar tres puzzles al día, y si quieres jugar otros tres, debes esperar a mañana, o bien desbloquearlos usando 10 gemas.
El propio sistema operativo del dispositivo, bien se Android, Mac o Windows, suele ofrecer opciones de seguridad, aunque en algunos casos limitadas. Puede ser interesante por ejemplo no permitir la apertura de navegadores web (para el caso de niños pequeños), impidiendo así que puedan navegar por su cuenta.
Tanto Mac OS como Android incluyen en sus sistema la posibilidad de configurar el tiempo que puede permanecer abierta una aplicación.
