El fenómeno de las sectas destructivas ha dejado una huella oscura en la historia de España y, particularmente, en las Islas Canarias. Este artículo explora la historia de la secta El Cabrito en La Gomera, así como otras organizaciones similares que operaron en el archipiélago.
El Cabrito: Una Comuna en La Gomera
La historia que cuenta una novela se basa en la del Grupo de Acción Analítica (AAD). Liderado por el artista austriaco Otto Muehl, el grupo adquirió un amplio terreno en La Gomera y se instaló en la cala de El Cabrito, en la costa sur de la isla, en un valle rodeado de barrancos con acceso exclusivo a través del mar.
A partir del año 1988, la comuna tuvo otra sede en La Gomera, en una antigua plantación de plátanos llamada El Cabrito, donde se instalan con el pretexto de huir del peligro nuclear de Chernóbil, argumento que ocultaba el deseo tanto de Muehl como de su mujer de favorecer el amor libre con niñas menores de edad.
Mediante una vieja barcaza de desembarco de la Segunda Guerra Mundial, algunos miembros del grupo llegaban de vez en cuando hasta San Sebastián de la Gomera para adquirir los productos básicos necesarios para subsistir, y no había más contacto con el resto del mundo. Todas las mujeres del grupo debían mantener relaciones sexuales con el líder, y el propio Muehl admitiría más tarde que no podría asegurar con seguridad cuántos de los niños del grupo eran hijos suyos. Era común que el artista tuviera relaciones sexuales con chicas de no más de 15 años, hijas de los miembros de la comunidad con quienes llegó a tener hijos.
Muehl logró, asimismo, sacar rédito económico de la comuna solicitando dinero a sus seguidores. En 1991, el capital de Muehl se calculaba en 200 millones de marcos. Ese año se inició en Eisenstadt, Austria, un proceso contra el gurú/artista, acusado de delitos de violación, abuso sexual de menores, y tráfico de estupefacientes.
Tras salir a la luz las conductas que en la recóndita finca de El Cabrito se llevaban a cabo, Otto Muehl fue detenido por el gobierno español a comienzos de la década de 1990 y extraditado a su país natal, donde se le condenó a seis años de prisión acusado de pederastia.
Una vez disuelto formalmente el colectivo hacia 1991, algunos de los miembros de la comuna se hicieron con las empresas de Muehl y se ocuparon de reconvertir las instalaciones en un complejo hotelero de turismo alternativo, con menús ecológicos y seminarios de yoga, tai chi, meditación danza y artes plásticas.
Sobre este proyecto se están recibiendo muy buenas reacciones de compañías europeas, es una secta que predicaba el amor libre, pero en realidad estaba basada en tener esclavos sexuales. Muchos alemanes, austríacos, franceses de familias conservadoras entraron en la secta como si fuera un acto de liberación, pero en realidad, la historia tira más bien al terror psicológico, porque era prácticamente imposible salir de ella. Hay documentales sobre El Cabrito que cuentan muy bien lo loco que fue aquello.
Canarias En Portada desempolva el caso de la “Secta de El Cabrito” en La Gomera
Otras Sectas Destructivas en Canarias
Además de El Cabrito, otras sectas han dejado su marca en Canarias, operando bajo diferentes disfraces y causando daños significativos a sus miembros.
La Familia del Amor
La Familia del Amor, una rama de la peligrosa secta Los Niños de Dios, tuvo presencia en Tenerife, adonde en el año 1974 llega su líder, David Berg, huyendo de la justicia estadounidense que lo acusaba, entre otros delitos, de prácticas pedófilas así como de buscar su enriquecimiento personal exigiendo, en un entramado de corrupción, donaciones económicas a sus acólitos.
Durante su estancia en Canarias, Berg convencía a las jóvenes de su congregación para que acudieran a discotecas del Puerto de la Cruz y ofrecieran sexo gratis a los clientes. Para Berg, las mujeres debían ser esas pescadoras que, a través del flirteo, llevarían a los hombres al reino de Dios. Durante su estancia en Tenerife, su nueva compañera, Karen Zerby, dio a luz a un niño llamado Ricky y apodado Davidito, a quien adopta David ya que había sido concebido mientras Zerby cumplía la obligada pesca coqueta.
Berg, quien logró huir de las Islas cuando trascendieron sus prácticas y que durante la etapa californiana de Los Niños de Dios tuvo entre sus seguidores a la familia de los actores River y Joaquin Phoenix, murió en 1994 y fue enterrado en Costa de Caparica (Portugal).
Hermanas del Halo de Belcebú
Integrada únicamente por mujeres que se reunían cada viernes por la noche para llevar a cabo hasta la madrugada del sábado orgías y misas negras, la presencia a finales de la década de 1990 y principio de los 2000 en Tenerife de la secta satánica las Hermanas del Halo de Belcebú generó en Canarias una seria preocupación entre los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado por el poder de convicción que lograban entre sus seguidoras las líderes de este peligroso grupo.
Se congregaban en una casa ubicada en la parte alta de la localidad de Arona, vivienda que también usaban como sede de dicha secta, situada concretamente en el Camino Real número 66, cerca del barrio de Honduras.
El clan estaba ampliamente consolidado en la costa levantina, en Castellón y Valencia, y los agentes también llegaron a tener conocimiento de su instauración en Huelva antes de que en el año 2000 fundasen el grupo de Tenerife. Adoradoras de Astaroth, un demonio que normalmente se representa con una corona, sujetando una víbora en su mano izquierda y a lomos de un perro, lobo o dragón, según la mitología, la secta se desintegró cuando su líder se trasladó a otro lugar.
Edelweiss
Edelweiss fue una secta destructiva que existió en España desde 1970 a 1984 fundada por Eduardo González Arenas, apodado Eddie y antiguo legionario español, quien fue condenado repetidas veces por delitos contra la libertad sexual de los menores.
Teniendo como soporte una asociación, integrada por hasta 400 niños de entre 11 y 14 años, González Arenas la utilizó para cometer abusos y corromper a sus víctimas. La secta preconizaba las relaciones homosexuales entre menores basándose en una manera de vivir que, según su fundador, existía en un lejano planeta llamado Delhaiss, donde serían trasladados los miembros de la secta una vez que tuvieran un grado de aprendizaje apto para viajar y así salvarse de un hipotético y cercano fin del mundo.
En noviembre de 1984, después de recibir múltiples denuncias que lo obligaron a trasladar sus actividades, la policía procedió a su arresto en Lisboa junto con diez monitores. Desde su ubicación original, cedido por la parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en el distrito de Chamartín, empezaron a actuar en cuatro colegios y tres parroquias madrileñas, extendiéndose posteriormente a Cáceres, Alicante, Vigo, Badajoz y las Islas Canarias, donde aún hoy se desconoce cuál fue su nivel de implantación.
Tras el juicio, celebrado en 1991 y considerado el mayor juicio por corrupción de menores, se condenó a su fundador a 168 años de prisión de los que pasó seis en aplicación del antiguo código penal. En 1998 murió asesinado en Ibiza por uno de sus adeptos.
Se considera que Edelweiss ha sido una de las sectas más peligrosas de la historia de España mezclando conceptos como la ideología nazi, los alienígenas y los abusos sexuales.
La familia Alexander
Influenciado por el profesor austríaco Jakob Lorber quien, en el siglo XIX y a los cuarenta años, empezó a recibir supuestos mensajes proféticos dictados por el Espíritu Santo, aterrizan en Tenerife los seis integrantes de la familia alemana Alexander, compuesta por Harald, el patriarca; Dagmar, su esposa de 41 años, y sus cuatro hijos: Marina, de 18 años; las gemelas Sabine y Petra, de 16, y Frank, el pequeño de la casa a quien su progenitor, siguiendo los postulados de Lorber, consideró desde su nacimiento el mesiánico profeta destinado a salvar la humanidad, responsabilidad que en el seno de su familia le permitió incluso abusar sexualmente de sus hermanas.
Cuando en diciembre de 1970 Frank creyó observar en su madre una mirada distinta hacia él, decidió coger una percha de madera y golpearla hasta que quedó inconsciente. A continuación, mientras su padre tocaba el armonio, asesinó a dos de sus hermanas.
En marzo de 1972 dio comienzo el juicio contra Harald y Frank ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. El tribunal los consideró «autores no responsables» de los tres parricidios con la eximente completa de enajenación mental, por lo que ambos fueron ingresados, sin fecha de fin, en un centro destinado a los enfermos mentales condenados.
Pese a la orden de búsqueda que activó la Interpol en 1995, nunca dieron con el paradero de los Alexander.
