¿Es Seguro Dar el Biberón a Temperatura Ambiente? Riesgos y Recomendaciones

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé. Sin embargo, hay situaciones en las que no es posible o deseable amamantar, recurriendo al biberón como alternativa. Preparar un biberón puede parecer sencillo, pero es crucial conocer las normas de higiene y seguridad para proteger la salud del bebé.

Preparación Adecuada del Biberón

Antes de ponerte manos a la obra, es importante tener todos los elementos listos. Los utensilios usados para preparar las tomas y alimentar a los bebés (biberones, tetinas, cucharas…) tienen que ser limpiados a fondo antes de usarlos. Esto elimina las bacterias nocivas que podrían proliferar y hacer enfermar al bebé. Utiliza un cepillo (escobilla) limpio especial de biberones y otro de tetinas, para frotar el interior y el exterior, asegurándote de eliminar todos los restos de la última toma de los lugares de difícil acceso.

Esterilización: ¿Necesaria?

Con la esterilización existe cierta controversia, ya que mientras las marcas de puericultura siguen recomendando higienizar los biberones y tetinas en frío o en calor, la Asociación Española de Pediatría en un informe elaborado sobre el tema, dice que la contaminación bacteriana era similar entre los lavados y los esterilizados. Pero sí que es aconsejable hervir una vez el biberón y la tetina en el momento de su compra.

El Agua: Un Elemento Clave

El agua es un elemento clave en la preparación del biberón, ya que influye directamente en la salud de tu bebé. Lo ideal es utilizar agua embotellada baja en minerales o hervir el agua del grifo para asegurarte de que no contiene bacterias. Antes era un paso obligatorio hervirla, ya que se usaba en la preparación del biberón con leche de fórmula, pero hoy la mayoría de los padres la utilizan embotellada. Lo cierto es que si elegimos una de mineralización muy débil, puedes no hervirla (aunque no esté contraindicado hacerlo).

La Leche en Polvo: Proporciones Exactas

Es fundamental crear la mezcla correctamente. Vierte la cantidad de agua necesaria en el biberón, en función de la edad de tu bebé y las instrucciones del bote. Agrega la cantidad exacta de polvo. Hay que echar la cucharada al ras, sin presionar. Para evitar riesgos y cuidar la salud del bebé, se debe utilizar un cacito raso de la cuchara que incluyen en la lata por cada 30 ml de agua.

Introduce la dosis correspondiente de polvo utilizando el cacito medidor incluido en el bote. Los cacitos serán rasos, utilizando el borde del bote o un cuchillo limpio. Enrosca la tetina, vuelve a colocar el tapón y mezcla inmediatamente el biberón rodándolo entre las manos hasta que el polvo se disuelva por completo.

Temperatura Adecuada

Calienta el biberón con un calienta biberones o al baño maría, templando el agua a un máximo de 40°C, para una mejor disolución. No se recomienda utilizar un horno microondas, ya que no permite un calentamiento uniforme y puede provocar quemaduras. Si vas a calentar el biberón, puedes utilizar un calentador de biberones para hacerlo de manera rápida y segura. La temperatura ideal del biberón debe ser cercana a la del cuerpo (alrededor de 37°C). Para comprobar que no está demasiado caliente, puedes verter unas gotas en la parte interna de tu muñeca.

Antes de dárselo a tu bebé comprueba la temperatura vertiendo unas gotas en la cara interna de tu muñeca. Comprueba la temperatura vertiendo unas gotas en el interior de la muñeca. Siempre mejor templada que caliente.

Riesgos de la Alimentación con Biberón a Temperatura Ambiente

Ni el agua del grifo, ni la embotellada, ni los polvos son estériles, por lo que pueden contener bacterias (por ejemplo, Cronobacter). En bebés sin problemas, si se prepara el biberón con agua a temperatura ambiente y se da al momento, no hay que calentarla. En bebés vulnerables (recién nacidos de menos de 28 días y menores de 2 meses, sobre todo, prematuros, bajo peso al nacer o con inmunodeficiencias) o si no se va a tomar justo después, sí hay que preparar el biberón con agua caliente hervida a temperatura mayor de 70 ºC, para evitar infecciones. Además, con agua caliente se diluye mejor el polvo.

Para respetar las normas de conservación antes mencionadas, no se recomienda preparar un biberón de leche con demasiada antelación ya que podría contaminarse. Si quieres llevar a tu bebé de paseo, lo mejor es que lleves la leche en polvo y el agua en dos recipientes distintos, y que los mezcles en el biberón cuando el bebé tenga hambre. Sin embargo, en caso de urgencia o en casos excepcionales, se puede preparar el biberón con antelación y guardarlo en el frigorífico durante un máximo de 24 horas.

Si no se dispone de agua hirviendo, también se pueden usar las leches ya preparadas líquidas.

Además de los riesgos bacteriológicos, existen otros factores a considerar:

  • Aerofagia: Durante la toma, el biberón debe mantenerse bien inclinado para evitar que el bebé ingiera un exceso de aire que podría provocarle fuertes dolores cólicos.
  • Quemaduras: En ocasiones, sobre todo si se utiliza el microondas, el cuerpo del biberón no se calienta, pero el contenido puede estar próximo a la ebullición. Se debe comprobar la temperatura de la leche o papilla antes de administrárselo al neonato para evitar provocarle quemaduras.
  • Problemas afectivos: Nunca se debe privar al bebé de los aspectos afectivos positivos que posee la lactancia materna. Por ello, es importante que mientras se da el biberón, se potencie con palabras, besos o caricias la relación afectiva de los padres con el recién nacido.
  • Desprendimiento de materiales: Ante las altas temperaturas a las que se ve sometido el biberón, podría producirse el desprendimiento de materiales, que podrían obstruir las vías respiratorias o la migración de productos tóxicos.

Conservación e Higiene del Biberón

La leche en polvo infantil se elabora a partir de leche animal (vaca o cabra) y suele presentarse en polvo, al que hay que añadir agua para reconstituirla. Cuando se presenta en polvo, la leche infantil no es estéril: esto significa que, una vez abierto, el bote de leche en polvo puede contaminarse con bacterias si no se siguen unos métodos de almacenamiento estrictos.

Una vez abierto el bote de leche infantil, el producto se puede conservar durante aproximadamente un mes. Para que su conservación sea óptima, deberás mantener el envase bien cerrado y guardarlo en un lugar seco, alejado del calor y la luz solar, y a temperatura ambiente.

La fecha de caducidad de la leche en polvo sin abrir dependerá, ante todo, del fabricante. En general, un bote sin abrir puede conservarse entre 12 y 18 meses.

Si el bebé no se termina el biberón, este se podrá conservar durante 1 hora a condición de que haya estado a temperatura ambiente (si no se ha calentado ni la leche ni el biberón). ¿Has calentado el biberón de tu bebé al baño maría o en un calienta biberones? La leche infantil debe consumirse en menos de media hora. Transcurridos 30 minutos, la leche deberá desecharse, ya que los microorganismos crecen más rápidamente en un biberón de leche caliente.

Se pueden lavar en el lavavajillas. Si no se tiene, se puede limpiar con un escobillón, detergente y agua caliente y déjalos secar al aire libre. No se secan con una bayeta. No es necesario hervir sistemáticamente las tetinas ni los biberones si el agua corriente es apta para el consumo humano. Se recomienda limpiar biberones y tetinas con agua caliente, detergente y un cepillo adecuado.

Rutina de Limpieza del Biberón

  • Los utensilios usados para preparar las tomas y alimentar a los bebés (biberones, tetinas, cucharas…) tienen que ser limpiados a fondo antes de usarlos.
  • Esto elimina las bacterias nocivas que podrían proliferar y hacer enfermar al bebé.
  • Utiliza un cepillo (escobilla) limpio especial de biberones y otro de tetinas, para frotar el interior y el exterior, asegurándote de eliminar todos los restos de la última toma de los lugares de difícil acceso.

Conservación de la Leche Materna Extraída

Manipular la leche materna da miedo. A veces, parece que estemos tratando con material peligroso y da la sensación de que manipularla pueda ser algo extremadamente complicado. Pero al fin y al cabo, no nos debería dar más miedo que manipular cualquier otro alimento. Para hacerlo, simplemente debemos seguir una normas que garanticen la mayor salubridad de los mismos y para la lactancia materna no es diferente.

Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera o el congelador, evitando la puerta de la nevera. En el caso del congelador, intentando buscar un cajón dedicado exclusivamente a la leche materna para evitar la transferencia de olores de otros alimentos a la leche.

A una temperatura de 0 a 4 grados puede permanecer unos 5 días. Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días.

La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses. En algunos congeladores cuya temperatura sea inferior a los -20ºC podría aguantar algunos meses más.

A temperatura ambiente depende del calor que haga. Para que tengamos una referencia, si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.

La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores.

No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas. Esas bacterias que pueden llegar a la leche a causa de una extracción poco higiénica o incluso por contaminación cruzada: por restos de leche en el sacaleches o sobre las superficies en que se han colocado las piezas del mismo.

Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.

La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.

Para descongelar la leche siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Hace unos años, se recomendaba dejar la leche descongelándose en la nevera durante unas horas. ¿Cómo lo hago? Calienta agua en un cazo. Cuando hierva, apaga el fuego e introduce el recipiente con la leche en su interior. Como alternativa a este método, calienta agua en un cazo en el microondas. Llena un recipiente con agua caliente del grifo, coloca la leche dentro y deja descongelar.

Si la leche la congelas en cantidades no superiores a 100ml/3,3 onzas, te va a ser mucho más simple descongelar la leche con facilidad.

La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.

En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.

Se puede hacer cuando ambas estén a la misma temperatura. Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias.

Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.

La leche materna contiene lipasa. La lipasa es una enzima que ayuda al bebé, ya que degrada la grasa de la leche materna y la hace más digerible. Cuando la grasa de la leche materna se degrada adquiere un sabor rancio muy marcado. Este sabor no indica que la leche esté mala o no pueda ser consumida y, de hecho, hay bebés que la aceptan sin problemas.

Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente, si al lugar que van no se lo van a poder proporcionar. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.

Si en tu localidad hay buen control sanitario del agua para el consumo humano, tómala directamente del grifo al biberón. Si tienes dudas, emplea agua envasada, pero de bajo contenido en sales minerales (poco mineralizada). El método ideal para calentar el agua es “al baño maría” (sumergiéndolo, en parte, en agua caliente para que se caliente poco a poco el contenido del biberón). Echar el agua tibia hasta completar el volumen deseado y agregar los cacitos de polvo de leche (rasos y sin comprimir) en una proporción de un cazo por cada 30 cc de agua.

Agita suavemente la mezcla hasta que se hayan desecho todos los grumos.

Pon al bebé en posición semiincorporada (ni sentado ni tumbado, sino recostado). El biberón se debe colocar de tal forma que la tetina esté siempre llena de leche, para que no ingiera aire.

El contacto continuo de los dientes con bebidas azucaradas favorece la aparición de las llamadas “caries del biberón”. Por eso, cuando quieras dar líquido a tu hijo entre tomas, dale agua, no zumos u otras bebidas azucaradas.

Cómo preparar un biberón de forma segura

En cualquier caso, si por la razón que fuera, se administró un biberón de leche artificial a un bebé alimentado al pecho, no debe asumirse que necesariamente ha de ser la despedida de la lactancia natural. La forma de mantener la producción de leche materna es el vaciado del pecho, ya sea por succión directa del niño o por medio de un dispositivo “sacaleche” o de forma manual.

Por esta razón, siempre que sea necesaria la alimentación con biberón de un bebé amamantado hasta ese momento solo de forma natural, es muy recomendable comenzar en cada toma por ponerlo primero al pecho, con el biberón ya preparado al lado, y luego, tras una pausa, ofrecerle la leche artificial para terminar de saciar su apetito. Si notas que el niño toma poco biberón, es muy probable que le llegue con el pecho solo, ¡inténtalo de nuevo! Y, por último, si decides relactar o dar lactancia mixta, aunque en el momento actual tu bebé solo tome biberón, acude a la consulta de la matrona.

La Elección del Biberón y la Tetina

La elección del biberón para tu bebé, en realidad la elección de la tetina, debe ser adecuada a la edad, tamaño, características fisiológicas y preferencias del bebé. Una elección correcta conseguirá que el bebé acepte el biberón, y lo que es más importante, no afectará al correcto desarrollo maxilar, del paladar ni a la calidad de la succión.

Los biberones se distinguen por la capacidad que tienen (usar uno de menor capacidad cuando son más pequeños y uno de mayor cuando son más mayores) y en el tipo de boca que presentan (boca ancha, permiten mayor flujo, mejor agarre y son más fáciles de limpiar, y boca estrecha, que son los biberones clásicos).

En el mercado hay distintos tipos de tetinas:

  • Según su composición: látex (color anaranjado) o silicona (transparentes).
  • Según el flujo: lento (recién nacidos), medio (a partir de 3 meses), rápido o variable.
  • Según su forma: tetina de gota (la de toda la vida, puede deformar el paladar), anatómica (mejora la adaptación al paladar), fisiológica (es la que más se asemeja al pezón materno, se usa en lactancia mixta o para el paso de lactancia materna a biberón).

Para la prevención de maloclusiones dentales es mejor la tetina anatómica con un orificio pequeño.

Se debe cambiar el biberón cuando no vean bien las marcas de medida de leche. Así se evitan errores en la preparación. Hay que revisar las tetinas cada cierto tiempo porque pueden romperse al ser mordidas por los niños. No hagas más grandes los agujeros de las tetinas. Vienen preparados para que la leche salga de forma continua, no a chorro y así evitar que el niño se atragante.

Normas Básicas para el Uso del Biberón

Aunque pueda parecer una obviedad un biberón debe utilizarse siempre bajo supervisión de un adulto y deben mantenerse fuera del alcance de los niños todos los componentes que no estén en uso.

  • Comprobar siempre la temperatura del alimento antes de la toma
  • Inspeccionar la tetina cuidadosamente antes de cada uso y tirar de ella en todas las direcciones.
  • Desecharla al primer signo de deterioro o fragilidad.
  • No dejar la tetina en contacto directo con la luz solar u otras fuentes de calor, ni dejarla más tiempo del recomendado sumergida en solución esterilizante.
  • No utilizar nunca utilizar las tetinas como chupete.
  • Los biberones deberán estar provistos de una escala de volumen en mililitros, facilita asegurar que la cantidad de alimento que se le da o prepara al bebé es la adecuada.
  • Exactitud en la proporción : el biberón debe ser preparado ajustando las proporciones de leche y agua a las dosis prescritas por el pediatra o según lo especificado por el fabricante. Si no es la adecuada se puede provocar una carga demasiado elevada sobre el riñón del lactante o se puede estar dando demasiada agua con respecto a la leche.
  • Flujo de alimento correcto: un biberón, sea cual sea su tamaño, material, forma de la tetina, etc, debe asegurar que el flujo de agua, leche o alimento es el adecuado. En ningún caso es recomendable aumentar el tamaño del orificio, ya que con ello, se suprime la sensación de cansancio (necesaria para la saciedad del lactante) y se favorece el desarrollo de malas digestiones, con vómitos y dolores abdominales.
  • Leche sobrante: cuando el niño no agote completamente el contenido del biberón, debe tirarse el sobrante. No debe recalentarse la leche ni dejarla a temperatura ambiente más de unos minutos.

¿Cuándo Quitar el Biberón?

A partir de los 12-14 meses el niño ya será capaz de tomar los líquidos con vaso. No es aconsejable el uso del biberón después de los 18 meses por el riesgo de maloclusión dental, aparición de deglución atípica y la persistencia de patrón de succión infantil. Otro problema son las llamadas "caries del biberón". Se deben al contacto continuo de azúcar con los dientes del niño.

Publicaciones populares: