Los gatos, seres fascinantes y misteriosos, experimentan un ciclo reproductivo único que merece ser comprendido para garantizar su bienestar durante todo el proceso. Desde las fases del embarazo de una gata hasta el cuidado postparto, cada etapa es importante para la salud del felino y sus pequeños.
Signos de embarazo en una gata
Durante la gestación, una gata puede presentar diversos síntomas que indican que está embarazada:
- Cambios en el apetito: Puede aumentar por la necesidad de alimentar a los fetos, o disminuir temporalmente por náuseas.
- Aumento de peso y cambios abdominales.
- Cambios en el comportamiento.
La gestación de una gata dura aproximadamente entre 63 y 65 días. Durante este tiempo, el embrión se desarrolla en el útero de la madre hasta convertirse en un feto completamente formado.
Cuidados durante la gestación
Durante la gestación de una gata, proporcionar los cuidados adecuados es importante para asegurar tanto la salud de la madre como la de los futuros gatitos:
- Alimentación adecuada: Proporciona a la gata un pienso para gatos de alta calidad.
- Ambiente tranquilo: Las gatas embarazadas necesitan un ambiente cómodo. Reduce el estrés en su entorno tanto como sea posible y proporciónale un lugar seguro y cálido donde pueda prepararse para el parto.
- Ejercicio moderado: Aunque el ejercicio moderado es bueno, es importante no excederse. Permite que tu gata establezca su propio ritmo.
Preparación para el parto
Unos días antes del parto, la gata puede mostrar signos de inquietud, buscar un lugar tranquilo para anidar y tener una disminución en el apetito. Estos son indicios de que el parto está próximo.
Durante la última semana, disminuye la actividad de la gata y ésta comienza a buscar un lugar cálido, tranquilo y solitario donde hacer su nido para dar a luz las crías. También puedes detectar que el momento del parto está cerca porque se empiezan a intuir los movimientos de los pequeños gatitos en el vientre de su madre. Las mamas de la gata ya están produciendo leche y su cuerpo se está preparando para el inicio del parto.
Es fundamental preparar un área tranquila y cálida para que la gata dé a luz:
- Caja de parto: Utiliza una caja grande y cómoda o una cama de parto diseñada específicamente para mascotas, con bordes altos adecuados para la seguridad, pero accesibles para la madre. Asegúrate de que tenga espacio suficiente para moverse libremente.
- Ropa de cama: Coloca en la base empapadores o trapos lavables que sean fáciles de cambiar y mantener limpios.
Fases del parto
El parto se divide en tres fases:
- Dilatación.
- Expulsión de los gatitos.
- Expulsión de la placenta.
Cada fase tiene sus propias características y es importante estar atento a cualquier señal de complicación. Aunque la mejor recomendación es acudir a un veterinario cercano para que asista el parto.
Fase de dilatación
Durante la fase de dilatación, la gata experimenta contracciones uterinas que ayudan a dilatar el cuello uterino para permitir el paso de los gatitos. Puedes notar que tu gata está inquieta, jadeante y buscando un lugar cómodo para dar a luz.
Fase de expulsión de los gatitos
En esta etapa, la gata dará a luz a cada una de sus crías. Puedes notar que la gata se esfuerza y empuja mientras los gatitos van saliendo uno por uno. Es importante observar de cerca este proceso y asegurarte de que cada gatito esté respirando y recibiendo el cuidado adecuado.
Fase de expulsión de la placenta
Después de que todos los gatitos hayan nacido, la gata comenzará la fase de expulsión de la placenta. Durante esta etapa, la gata expulsará las membranas placentarias que rodeaban a los gatitos en el útero. Puede que no notes este proceso, ya que la gata tiende a comerse las placentas para recuperar energía y ayudar a limpiar el área. Sin embargo, es importante contar el número de placentas para asegurarse de que todas hayan sido expulsadas correctamente.
Recuerda que cada fase del parto es importante y requiere de tu atención y apoyo.
El parto de una gata primeriza puede durar varias horas, aunque el tiempo exacto puede variar. Si bien la mayoría de las gatas pueden dar a luz sin problemas, a veces pueden surgir complicaciones que requieren asistencia veterinaria.
La gata después del parto puede mostrar un comportamiento maternal, cuidando y amamantando a sus crías. Después del parto, tanto la madre como los gatitos necesitarán cuidados especiales.
Cuidados de la gata recién parida
Las gatas recién paridas tienen un gran instinto maternal y saben cuidar muy bien de sus pequeños. Durante varias semanas, se dedican exclusivamente a limpiarlos, protegerlos y darles de mamar.
- Alimentación e hidratación: Debido a la lactancia, una gata recién parida requiere gran cantidad de agua y alimento. Por este motivo, deberemos mantener sus cuencos de comida y bebida siempre llenos y junto al nido.
- Higiene: La camita en la que se encuentran la gata y su camada debe encontrarse siempre limpia. Aunque ella misma intentará mantener la higiene del nido, es recomendable que le echemos una mano. Solo así podremos prevenir infecciones y parásitos.
- Observación del comportamiento: En una gata recién parida es muy importante que aparezca el comportamiento maternal normal.
- Revisión de las mamas: Durante la lactancia, debemos revisar las mamas de la gata. Lo normal es que estén más o menos blandas y rosadas. Si observamos hinchazón, endurecimiento y enrojecimiento deberemos avisar a un veterinario.
Cesárea
La cesárea es una operación que se realiza cuando aparecen complicaciones en el parto. Se basa en sacar a los gatitos directamente desde el vientre, por lo que deja una cicatriz en la mamá. Cuando los gatitos nacen por cesárea, es habitual que el veterinario nos recomiende una lactancia artificial. Así, se evita que los pequeños causen daños en la herida de su madre.
Cuándo contactar al veterinario
Si observas cualquier anormalidad, tanto en la salud de la gata como en su comportamiento, es muy importante que llames a un veterinario. Los problemas durante el parto y la lactancia pueden llegar a ser muy graves si no se tratan a tiempo.
Cuidados de gatitos huérfanos
Los cuidados que le brinda una madre a sus hijos son difíciles de asumir por otros, y si hablamos de que un ser humano se ocupe de gatitos recién nacidos que han quedado huérfanos, puede complicarse todavía más.
Algunos escenarios hacen posible que tengas que asumir la tarea de ser la madre sustituta de una camada de gatitos, por ejemplo: tu propia gata rechaza a sus cachorros y se niega a alimentarlos; la gata está enferma y no se encuentra en condiciones de hacerse cargo de sus cachorros, o bien la progenitora ha muerto y te has encontrado una camada abandonada.
Cuando se trata de esta última opción, te recomendamos asegurarte de que los mininos realmente están abandonados, pues es posible que la madre de los cachorros está cerca de allí.
En cualquiera de estos casos, cuidar de gatos recién nacidos es una tarea exhaustiva y al mismo tiempo muy reconfortante. Las primeras tres semanas son de mayor tensión, pues los gatitos son más vulnerables.
Si te has topado con gatitos recién nacidos en la calle, lo primero que debes hacer es comprobar si su madre está cerca. Observa a distancia durante unas horas. Si, tras una espera prudente, confirmas que están huérfanos, necesitarán cuidados muy específicos.
Preparación del espacio
Lo primero que debes hacer es preparar un espacio para que la camada pueda sentirse cómoda, abrigada y protegida al mismo tiempo. Lo mejor es seleccionar una caja, cesta o cama para gatos que sea exclusiva de los mininos, la cual deberás colocar en un sitio de la casa alejado de la constante circulación de las personas, los ruidos fuertes y las corrientes de aire, pero que al mismo tiempo te permita vigilarlos con facilidad.
Calor corporal
Es muy importante que los gatitos recién nacidos reciban el calor corporal que les daría la madre, pues a esa corta edad ellos mismos no son capaces de regular su propia temperatura. Los gatitos neonatales no regulan su temperatura corporal hasta las 3 semanas de vida. El enfriamiento es una de las principales causas de muerte en esta etapa.
Para lograrlo, te recomendamos:
- Colocar mantas dentro de la cama de los gatos, las cuales deberás lavar con frecuencia. Cambia las mantas diariamente y no los mojes.
- Proporcionar calor mediante:
- Una almohadilla térmica para mascotas, la cual deberás envolver en una tela polar para evitar accidentes.
- Calienta una bolsa con agua caliente para que conserve unos 37 grados centígrados, envuelve en una tela y coloca junto a los gatitos.
- Tu propio calor corporal también puede reconfortarlos.
Alimentación
Al igual que con los bebés humanos, lo más recomendable para los mininos recién nacidos es la leche materna. Sin embargo, como en este caso no se podrá contar con la madre, deberás conseguir fórmula para gatitos recién nacidos, también conocida como leche maternizada artificial.
Al menos durante las tres primeras semanas, esto es lo único que puede servir de alimento para los mininos. Puedes conseguir esta fórmula en clínicas veterinarias, farmacias y tiendas de productos para mascotas, consulta con tu médico sobre la marca más conveniente para tu camada.
Jamás los alimentes con leche de vaca ni otros productos lácteos comercializados para humanos, ya que causan diarrea y otros problemas digestivos en los felinos, lo cual, dada la corta edad de los cachorros, les causaría una deshidratación que fácilmente los mataría. Es mejor evitar la leche de vaca o usar una sin lactosa para que no vaya a darle diarrea.
Si acabas de recoger a los mininos y no tienes nada que darles, ofréceles un poco de agua tibia con un gotero, para evitar que se deshidraten mientras adquieres la fórmula.
Cuando tengas la leche en tus manos, prepárala según las instrucciones que aparecen en el envase, y ofrécela tibia a los mininos, asegurándote de que no esté muy caliente. Salvo que exista riesgo de enfriamiento, no se recomienda calentar la leche maternizada al microondas, ya que puede calentarse de forma desigual y causar quemaduras. Además, el microondas puede afectar negativamente a los nutrientes de la leche maternizada. Utiliza agua tibia o temperatura ambiente.
La forma correcta de alimentarlos es usando un biberón, el cual deberás colocar como si se tratara de su madre: con los gatitos en posición horizontal, para que ellos mismos puedan succionar la leche. Nunca los coloques de la misma forma en que alimentamos a los bebés humanos, pues podrían ahogarse. Coloca al gatito boca abajo, como si estuviera mamando. Nunca lo alimentes boca arriba. Es importante no tumbar al gatito sobre su espalda, sino sobre el abdomen con la cabeza más alta que la cola. De este modo podrá tragar la leche sin atragantarse.
Los mininos querrán amasarte mientras los alimentas, así que puedes dejarles una manta para que lo hagan. Cuando notes que ya no succionan o que se han quedado dormidos, será el momento en el que ya estén satisfechos.
Cuando hayan terminado, colócalos junto a tu hombro y da pequeños toquecitos sobre la espalda para que eructen. Después de cada toma, colócalo sobre tu hombro o boca abajo en tu regazo y dale suaves palmaditas hasta que eructe. Limpia cualquier resto de leche con un paño húmedo y cálido.
Las primeras dos semanas deben comer cada dos horas, incluso por la noche. Luego, la alimentación puede espaciarse a cuatro horas y así sucesivamente.
A partir de la tercera semana los gatitos aprenden a relacionarse con otros seres vivos. Hacia los 20-25 días los gatitos ya pueden empezar a comer de un plato. Puedes darles un pienso para gatitos molido y humedecido con agua tibia para formar una pasta.
A partir de las 4 semanas, empieza la transición al alimento sólido mezclando fórmula con comida húmeda para gatitos.
Descubre en ExpertoAnimal todo sobre la alimentación de gatitos recién nacidos para cuidar a tus felinos de la forma más completa posible.
🐱 ¿COMO PREPARAR LECHE PARA GATOS BEBES (GATITOS RECIEN NACIDOS)? 🐱 RECETA 1
Estimulación para defecar y orinar
Es la madre la que estimula los esfínteres de los mininos con su lengua para que puedan defecar y orinar, por lo que tú deberás hacer lo mismo. Humedece un paño o toallita húmeda con agua tibia y frota suavemente los genitales de cada gatito siempre en la misma dirección, hasta que hagan sus necesidades.
Lo más recomendable es que los coloques sobre una sábana limpia mientras haces esto, para evitar desastres.
Debes hacer esto hasta que el minino pare de defecar u orinar, para asegurarte así que ha expulsado todo. Esta rutina debes repetirla todos los días después de cada toma. Otro aspecto importante es la estimulación del área anogenital después de cada comida. La madre lame a los gatos recién nacidos en esta zona para estimular la defecación y orina, de modo que hay que reemplazarla en esta actividad. El resultado se obtiene al frotar esta zona con un algodón húmedo y estimular en forma manual con un masaje descendente suave en el abdomen.
Después de la tercera semana los gatitos ya no necesitan este estímulo para evacuar. Los gatitos de menos de 4 semanas no pueden orinar ni defecar por sí solos.
Los desechos de la excreción no deberían tener un olor fuerte; de ser así, podría indicar problemas de salud, por lo que será necesaria la opinión de un veterinario.
A partir de las 4 semanas, puedes enseñarles a usar el arenero para gatitos.
Higiene
Para bañar a los gatitos el proceso es similar: solo humedece un paño con agua tibia y acaricia el pelaje con movimientos cortos. Al terminar, asegúrate de secar por completo el pelo, pues el frío puede ser mortal. Recuerda que nunca debes bañar por completo al gato a no ser que sea realmente imprescindible. No bañar al gatito hasta que tenga todas las vacunas de cachorro. Acostumbrar al cachorro al agua desde pequeño.
⚠️ Evita mojar la cara directamente.
Medidas de seguridad
Como las primeras semanas los gatitos son extremadamente vulnerables, y para evitar que contraigan alguna enfermedad o infección, también debes aplicar ciertas medidas a la hora de acercarte a ellos:
- Lava tus manos y brazos muy bien antes de tomar a los cachorros.
- Mantén a otras mascotas alejadas de la camada durante las primeras dos o tres semanas, para evitar que le hagan daño o le contagien alguna enfermedad.
- No compartas los utensilios que son de los cachorros.
Peso y desarrollo
Los gatos recién nacidos sanos pesan entre 100 y 120 gramos y deben aumentar entre 50 y 100 g por semana. Deben verse rellenitos y firmes, estar tibios, tranquilos y dormir la mayor parte del tiempo. Nacen con los ojos totalmente cerrados y los abren recién a los 15 días de edad. Si están enfermos notarás un tono muscular débil, los verás flacos y con la piel muy seca y “pegada” al cuerpo, lloran mucho por hambre, frío o malestar.
Problemas de salud
Aunque pongas todo tu esfuerzo y cuidados, es posible que los gatitos huérfanos recién nacidos desarrollen problemas de salud. Es bastante común en gatitos, pero no debe ignorarse. Las pulgas pueden causar anemia grave en gatitos muy pequeños.
Apoyo emocional
A veces, incluso poniendo todo tu amor y cuidados, algunos gatitos recién nacidos no sobreviven. Si este es tu caso, por favor no te culpes. Lo que hiciste ya ha marcado la diferencia: les ofreciste una oportunidad, calor, alimento y cariño. Y eso importa muchísimo.
Tabla de alimentación para gatitos huérfanos
| Semana | Cantidad de leche | Frecuencia |
|---|---|---|
| Primera | 15 ml | Cada 2 horas |
| Segunda | 17 ml | Cada 2 horas |
| Tercera | 20 ml por día cada 100 g de peso | Cada 4 horas |
Cuidar a un gato huérfano recién nacido requiere tiempo, constancia y mucha atención, especialmente durante las primeras semanas de vida. Es fundamental proporcionarle calor adecuado, una alimentación correcta con leche maternizada específica para gatitos, horarios regulares de toma y un ambiente limpio y tranquilo. A medida que el gatito crece, también es importante fomentar el contacto humano, el descanso y una correcta transición hacia la alimentación sólida.
Recuerda acudir a tu veterinario en busca de asesoría y estar atento a cualquier signo o comportamiento diferente, que podrían evidenciar algún problema de salud. También en el veterinario deberás iniciar el calendario de vacunación y la desparasitación de los cachorros.
Recuerda que este artículo es tan solo informativo, si necesitas recomendaciones particulares o asistencia acude a tu veterinario.
