Saturno devorando a su hijo: ubicación actual y análisis de la obra de Goya

El mito del dios Saturno devorando a su hijo fue magníficamente representado por Francisco de Goya. Nunca sabremos exactamente por qué Francisco de Goya (Fuendetodos, 27 de marzo de 1746-Burdeos, 16 de abril de 1828) pintó al dios Saturno y qué pasaba por su cabeza cuando lo representó de esa manera.

En muchas ocasiones la pintura ha mostrado su capacidad para producir miedo, tanto o más que el cine o la literatura más aterradoras. En concreto, junto al dios “Saturno”, Francisco de Goya pinto otros trece frescos sobre temas oscuros: vejez, monstruos, brujas…

Las pinturas negras son 14 obras de Goya llamadas así por usar pigmentos oscuros, pero también por sus temáticas sombrías. Entre ellas representó al dios “Saturno devorando a su hijo”. El artista no habló a nadie sobre estas obras y no tenía previsto mostrarlas.

Aquí Goya pinta al dios con una terrorífica mirada de locura en su rostro. Está masticando una masa informe, la del cuerpo sanguinolento de su hijo, al que agarra con fuerza incrustando sus dedos en la carne. El cuerpo del hijo es ya adulto comparado con el otro Saturno devorando a su hijo del museo del Prado, aunque el de Rubens parece una película de Disney comparado con esta barbaridad goyesca.

Tradicionalmente se había considerado que esta pintura se situaba enfrente de La Leocadia, en el muro corto opuesto de la planta baja de la Quinta del Sordo, pero Glendinning aporta una nueva teoría sobre su ubicación.

Para Nordström este cuadro es el punto de partida para entender la intención iconográfica de la sala, en tanto que Saturno, dios de la melancolía, simbolizaría el estado de ánimo de Goya a que le habría abocado su ancianidad y la enfermedad sufrida en 1819. Se trata de una pintura muy simple, que casi raya la abstracción, en la que destaca el intenso expresionismo de la cabeza de Saturno.

El expresionismo que Goya formula en esta pintura servirá de inspiración a artistas contemporáneos. Es una pintura de contrastes ya que la figura del dios sobresale de un espacio oscuro y neutro, casi irreal. Posee una gran calidad plástica con fuertes y vigorosas pinceladas, bajo las que se esconde un dibujo perfecto, como indica Gudiol.

La obras muestran la misma escena pero con dos miradas y 200 años de diferencia. Una obra que muestra la misma escena, pero con dos miradas y 200 años de diferencia.

La pintura representa a Saturno devorando a un hijo, que en el caso de Goya es dibujado como un monstruo, mientras que el de Rubens es menos extrema porque muestra a un padre comiéndose a su hijo.

El jefe de comunicación del museo, Carlos Chaguaceda, recuerda que llegaron a la conclusión de que "no podemos abrir como si no hubiera pasado nada. Y en ese no ha pasado nada surgió un poco la idea de El Prado como nunca lo has visto y como nunca lo volverás a ver". En ese proceso de cambios y movimientos se logró acordar el reencuentro de las obras de Rubens y Goya para celebrar el aniversario del museo, donde decenas de personas han llegado a apreciar estas dos joyas.

Si os gusta HA! Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos, en Zaragoza, en 1746, y murió en Burdeos en 1828. Vamos a comentar la obra “Saturno devorando a su hijo”. Es una de las pinturas negras que decoraban la paredes del comedor de la casa del pintor. Pintada en 1820, ya al final de su vida. Es una composición tremendista, de la serie de Pinturas Negras.

Goya representó el tema mitológico de Saturno, dios del tiempo, que devoraba a los hijos que iba teniendo con su esposa, según nacían; hasta que ésta impidió que matara al último de ellos, Zeus, quien, ya adulto, acabó con su padre logrando que vomitara a sus hermanos.

La pintura nos muestra el terrible momento en que desgarra y engulle a uno de sus hijos. La imagen iconográfica recuerda al Saturno devorando a su hijo de Rubens, aunque hay diferencias entre las dos pinturas.

Y es que acaba de comerse la cabeza de su hijo. Su boca negra se abre cerca del codo de su mano izquierda, lista para morder la articulación. Su cuerpo anguloso está agachado en una posición que se entiende incómoda, sus manos se clavan en la columna, la sangre de su hijo fluye por la mano, el cuello y el hombro. Si se observa más de cerca, se percibe que el hijo no es del todo un niño. Ha crecido. Hay algo aterrador en el hecho de que la víctima supiera lo que estaba pasando y trató de resistir.

Tanto esta representación del dios Saturno como el resto de las pinturas murales de “ La Quinta del Sordo ” o pinturas negras han sido determinantes en la consideración moderna del pintor de Aragón . Francisco de Goya realizó cambios importantes que confirieron más terror a esta leyenda del dios Saturno. En principio, el mito recoge que devoró a sus hijos, tragándolos enteros. De hecho, permanecen vivos en su estómago.

Para ello, Goya se inspiró en la obra del pintor flamenco Peter Paul Rubens, uno de los fundadores del arte barroco, que representó el mismo evento. En Saturno de Rubens, el titanio parece succionar la vitalidad de su hijo. El dios Saturno del pintor español es un monstruo loco, aterrador, como si un alguien lo descubriera al azar en la oscuridad con una antorcha vagando dentro de la cueva equivocada.

Saturno era un titán, hijo de Gea (la tierra) y de Urano (el cielo), casado con su hermana, Rea. Se hizo dueño del Universo tras mutilar y destronar a su padre. Sin embargo, cuando nació Zeus (Júpiter), su esposa le engaño, dándole un piedra envuelta en pañales, piedra que se tragó creyendo que era su hijo. Cuando Zeus se hizo mayor, dio a beber a su progenitor una droga que le obligó a vomitar a los hijos devorados, y tras una guerra entre titanes, Cronos fue destronado.

Saturno está casi tan aterrorizado como nosotros, los espectadores, que al ver esto podemos indagar más en los más profundos miedos del ser humano. La obra se puede ver con diversas lecturas: en una histórico-política, quizás Goya puede estar hablándonos de unos tiempos oscuros en España (Absolutismo, Trienio Liberal, Década Ominosa…) en los que no faltaron los desordenes sociales, agitación y la represión política. Quizás Saturno represente al monarca Fernando VII devorando a su pueblo, o quizás sea el pueblo devorándose a sí mismo, su futuro.

Otra lectura es la representación de los horrores de una enfermedad, el saturnismo (intoxicación por plomo) que sufría Goya, y que acabó por dejarle sordo. Saturno era el plomo para los alquimistas. Por supuesto, siempre están ahí los locos del psicoanálisis, que ven en Saturno al perfecto ejemplo de la relación y conflicto entre padres e hijos. Ademas la figura de este dios anciano está íntimamente relacionada con la impotencia sexual.

Existe la leyenda, más o menos contrastada de que el monstruo tenía el pene erecto mientras devoraba a su hijo, pero esta zona se perdió debido al deterioro del mural o durante la transferencia al lienzo. Quizás el pintor se autocensuró al ser ya suficientemente horrorosa la imagen de canibalismo. Tengamos en cuenta que la pintura estaba hecha para decorar su casa, pero tras 70 años el nuevo propietario de la quinta del sordo los transfirió a lienzos bajo la dirección de Salvador Martínez Cubells, el principal restaurador de arte del Museo del Prado.

Es una imagen terrible, violentísima, oscura… en la que los contrastes lumínicos son creados por manchas de color gruesas, y como ya es habitual en Goya, se adelanta unos cuantos años a la historia del arte, haciendo directamente arte contemporáneo. Expresionismo puro mucho antes de las vanguardias.

Unos cincuenta años después de la muerte del artista, los frescos no eran conocidos. El barón Émile d´Erlanger adquirió “la Quinta” en 1873 y transfirió las pinturas al lienzo. Las obras sufrieron enormemente en el proceso, perdiendo gran cantidad de pintura. El lienzo se forró y perdió la preparación blanca. En la primera restauración se hicieron varios repintes ante la falta de pinturas.

Este dibujo muestra el conocido tema de Saturno devorando a sus hijos, que más de veinte años más tarde pintaría el aragonés en un muro de su Quinta del Sordo (obra conservada actualmente en el Museo del Prado: Saturno devorando a un hijo) con una composición bastante diferente a esta. En este dibujo el rostro de Saturno no tiene la expresividad y fuerza que tiene en la pintura.

Ubicación actual: La obra "Saturno devorando a su hijo" de Francisco de Goya se encuentra actualmente en el Museo del Prado en Madrid, España, formando parte de la colección de las Pinturas Negras.

El dibujo pasó por herencia en 1828 a Javier Goya, hijo del pintor, y en 1854 a Mariano Goya y Goicoechea, nieto del artista. Posteriormente, lo poseyeron Valentín Carderera (ca. 1861) y Mariano Carderera (ca. 1880).

Cronología de la propiedad de la obra

Año Propietario
1828 Javier Goya (hijo del pintor)
1854 Mariano Goya y Goicoechea (nieto del artista)
ca. 1861 Valentín Carderera
ca. 1880 Mariano Carderera

Saturno devorando a su hijo por Francisco de Goya

Saturno devorando a su hijo por Peter Paul Rubens

La pintura más aterradora de la historia: 'Saturno devorando a su hijo' de Goya

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