Sara Rubayo: La Historiadora del Arte que Rescata a las Mujeres Olvidadas

Sara Rubayo, conocida por muchos como La Gata Verde gracias a su popular canal de YouTube, y por otros como La Señora del Arte, debido a su pódcast, es una figura destacada en el mundo de la divulgación del arte. También ha participado en el programa de La2, El condensador de fluzo. Licenciada en Historia del Arte y coordinadora de exposiciones, Rubayo decidió compartir con el mundo sus investigaciones, impulsada por la pasión y el deseo de acercar el arte a personas de todas las edades de una manera divertida pero rigurosa.

Cansada de los discursos académicos grises y los tonos soporíferos, abrió su canal en YouTube en 2015. Desde entonces, ha acumulado más de 92.000 suscriptores, ofreciendo contenido de calidad que abarca desde los grandes clásicos de la pintura hasta las últimas tendencias del arte. Su enfoque particular es rescatar a las mujeres que la historia del arte ha relegado a un segundo plano.

Para financiar su actividad, Sara vende camisetas con sus propios diseños, organiza visitas guiadas al Museo del Prado y colabora con instituciones impartiendo charlas y conferencias.

PintorAs: Un Compendio de Mujeres Artistas Olvidadas

Uno de los proyectos más ambiciosos de Sara Rubayo es "PintorAs", una obra que recopila las biografías de mujeres que se dedicaron al arte de forma profesional y que, hasta ahora, no habían sido reconocidas. Junto con Ana Gállego, licenciada en Geografía e Historia, Rubayo ha publicado dos volúmenes de ‘PintorAs’, un compendio de 748 pintoras que, asegura, completan la otra mitad de la Historia del Arte.

La escritora explica que inició esta investigación porque, como historiadora, sintió “responsabilidad y vergüenza” al haber asumido que no había pintoras: “Me dijeron que había muy pocas y muy malas y yo me lo creí a pies juntillas, como muchas otras cosas que nos han hecho creer”.

Rubayo ha buscado y ordenado cronológicamente la historia de estas mujeres. El primer tomo abarca desde el año 550 a. C hasta el año 1700. Los siglos restantes se dividirán en más libros, ya que a medida que avanza la historia, las mujeres tienen más protagonismo en el arte: “Nos queda todavía el siglo XVIII, el XIX y el XX que es inconmensurable. Es como barrer en la playa”.

En el libro, cada una aparece con un retrato creado por Mónica López, amiga de la escritora, quien se negó a generalizar sus imágenes y dibujó 130 representaciones distintas.

Sara Rubayo recuerda también que, a la hora de leer los dos volúmenes de PintorAs, hay que tener en cuenta un detalle fundamental y un tanto espinoso: "Casi todas las biografías empiezan igual, con un ‘hija y alumna de’. La explicación, dice, es sencilla: "La mayoría consiguieron acceder a la pintura por pertenecer a una familia de pintores". Dicho esto, continúa esta historiadora del arte, sucedió que se dio cuenta de algo: "Hasta el siglo XVII, casi todas las biografías se han ido componiendo con datos que mencionan sus familiares masculinos". Y matiza: "Es decir, un cuñado que pintaba la menciona porque un día pintaron juntos una obra en no sé dónde. Pues ya tengo un dato de esta señora. Así, explica, fue componiendo un "corpus biográfico a raíz de frases que van saliendo de las biografías de los hombres que rodearon su vida". Sin embargo, en el siglo XVIII ocurre lo contrario.

Una tarea muy complicada al haber tan pocos registros de estas artistas. Cuenta Rubayo que “en realidad, sí tuvieron reconocimiento en su época” pero que como “la historia se construyó en el siglo XIX, el más misógino de todos, cuando murieron se las olvidó”.

La historia de cada una de estas 242 mujeres es apasionante, la autora se queda, entre otras muchas, con la de Onorata Riodani, conocida como “La pintora guerrera”: “Le mandaron pintar un fresco cerca de 1423 y, mientras estaba subida al andamio, sufrió un intento de violación. Sacó un cuchillo y mató al chico que trataba de agredirla. Huyó y se alistó en el ejército disfrazada de hombre. Dos años más tarde la mataron, y cuando la desvistieron para enterrarla, se dieron cuenta de que era una mujer”.

Sara Rubayo es youtuber, cuenta con más de 100.000 suscriptores en la plataforma, y aunque se le han acercado grandes y pequeñas editoriales, si quería llevar a cabo su idea, tenía que autoeditar el libro. Cuenta que “no les interesó porque era un libro caro y poco rentable”. Además, necesitaba mucho tiempo y páginas para poder contar la vida de un total de más de 3.000 pintoras.

Rubayo asegura que las vidas de las mujeres recopiladas en PintorAs son “alucinantes todas, a cada cual más digna de hacer un biopic para una plataforma”. Sin embargo, tanto ella como Gállego son conscientes de que “no es ni mucho menos la carretera por la que transitaremos después”. Más bien, dice, se trata “del inicio del inicio del inicio”. Porque “aquí queda todavía muchísimo trabajo de investigación y de criba”.

Rubayo también habla de “monjas que crearon las primeras enciclopedias para dar estudios y conocimientos a sus propias novicias”. O la más sorprendente: “una monja budista samurái, Ōtagaki Rengetsu, que era hija de una cortesana y de un samurái; fue poeta, escribía sus poemas en tazas y además las pintaba. Se convirtió al budismo.

El Arte como Reflejo de la Sociedad

Para Rubayo es “imposible” elegir una sola mujer, ni siquiera un puñado, del compendio que ha recopilado. “Ahora, por ejemplo, nombres como Angelica Kauffmann o Sofonisba Anguissola ya están incluidas dentro de mi corpus de historiadora”, cuenta.

Rubayo empezó a divulgar la historia del arte en redes sociales en 2015. Desde entonces, son muchos los museos y galerías que han reivindicado el papel de las mujeres más allá de las musas y que han dedicado espacio a las artistas. De eso, precisamente, habla el prólogo del primer volumen de PintorAs. Y la madrileña hace referencia, para demostrar su 'obsesión' por la equidad en el arte, a su anterior libro, Te gusta el arte aunque no lo sepas (Paidós, 2022). En él, empezando en la prehistoria y acabando en la contemporaneidad, Rubayo cuenta "una historia del arte con un canon mixto".

Sus libros, por tanto, buscan ser un primer paso -o un paso más- hacia ese canon artístico mixto, en el que hombres y mujeres convivan como referentes. Para, por ejemplo, explicar "el cubismo no a través de Picasso, sino a través de Alex Bailey".

La conversación con Rubayo acaba con una serie de reflexiones sobre el lugar actual de las mujeres en la Historia del Arte con mayúsculas, en las asignaturas que en los 90 y en la primera década de los 2000 a ella le llegaron -como a todas- masculinizadas. Sin embargo, si se pone la lupa sobre el resto de los niveles educativos, es decir, colegios e institutos, en muchas ocasiones la inclusión de las artistas queda al libre albedrío de los profesores.

Rubayo rompe una lanza por la historia del arte y la filosofía que, zanja, "son necesarias para el entendimiento de nuestra propia existencia, nuestra propia humanidad y nuestra propia convivencia con el resto de seres humanos".

La historia del arte es la historia de nuestros registros artísticos, de nuestras emociones. Es la plasmación, el fiel reflejo de lo que es cada civilización en cada momento de la historia y en cada lugar. El arte, insiste, es "el reflejo de la sociedad a la que pertenece".

El Sistema de Trabajo de Documentación e Investigación

En sus vídeos, Sara Rubayo ofrece información muy interesante que no parece fácil de encontrar. Ella explica que gran parte de su documentación proviene de visitas guiadas al Museo del Prado y de la propia página del museo. Las comparativas entre obras y la identificación de figuras recurrentes surgen de su deformación profesional.

Leo mucho, busco, curioseo, me informo… Llevarlo a la vida terrenal, porque en cierta manera el sistema académico ha convertido a los artistas, a los grandes maestros y genios en personajes intocables, como semidioses, y no lo son. En el momento en que te acercas a sus biografías te das cuenta de que, por ejemplo, Vincent van Gogh pintó solo los últimos nueve años de su vida -pintó 900 o 700 obras en nueve años-, pero estuvo más perdido que nadie durante toda su vida dando bandazos sin saber qué hacer… Eso está relacionado con lo que le está ocurriendo hoy en día a la gente joven, que no sabe a qué dedicar su vida. Cuando pones esas dos vidas en paralelo, de repente te ves reflejada en Vincent van Gogh y, más allá de que te guste La noche estrellada, encuentras un vínculo más cercano y afín, transciendes el gusto artístico para interesarte por su figura. Eso es lo que te va a hacer llegar a sus 899 obras restantes.

Rasgos Comunes entre las Mujeres Artistas

En PintorAs hay obras muy bien seleccionadas. Uno de los temas recurrentes es la representación de la maternidad, donde las mujeres artistas a menudo muestran una ternura y cercanía diferentes a las representaciones masculinas. Las mujeres quizá prestan más dedicación a los detalles, también hay artistas masculinos que prestan mucha atención a los detalles como las joyas, los bordados, la parte de atuendo, no los ojos o los peinados en los que las mujeres quizás sí ponen más cariño, pero este es un tema de debate y depende del momento de los artistas. El bodegón y el retrato son temas muy femeninos.

Otro descubrimiento fascinante para Rubayo ha sido el papel de las monjas en la Edad Media, quienes generaron sus propios corpus enciclopédicos para educar a sus novicias, desarrollando enciclopedias de astrología, astronomía, botánica, música y literatura, acompañadas de ilustraciones que se convirtieron en su obra pictórica.

¿DÓNDE ESTÁN LAS MUJERES EN EL ARTE? | CON SARA RUBAYO Y HABLEMOSARTE

El Concepto de "Arte Fractal"

El año pasado publiqué Te gusta el arte aunque no lo sepas, un manual de historia del arte muy sencillito, escrito para todos los públicos, y que va desde la Prehistoria hasta el arte actual. Hablo de hombres y mujeres; es ese manual completo y paritario que yo quería hacer. El caso es que la gente muchas veces no sabe distinguir el Barroco del Renacimiento, qué periodo o estilo fue antes o después. Y quería dar ciertas herramientas para la gente, para que al leer el libro estableciese ya esa línea temporal de una manera intuitiva y muy básica, que no se le olvidase, aunque no lo volvieran a estudiar. Para mí era fundamental hacer entender a la gente que la historia del arte se parece a nosotros mismos de manera individual. La historia del arte siempre está fluctuando entre la norma y la no norma, lo figurativo y lo no figurativo.

Hablando con mi amigo Javier Traité, de El Condensador de Fluzo, un día estábamos diciendo que la historia era cíclica, y él dijo no es cíclica, es fractal. Un fractal es una cosa que vuelve a sí misma, pero más grande o mejorada, no de una manera diferente. Y efectivamente, no pasamos por los mismos puntos, pero más o menos.

La Utilidad del Arte

Ése es uno de los eternos debates, la utilidad o no del arte puede ser una de sus cualidades o no. También existe el arte por el arte, el arte simplemente de disfrutar haciéndolo. Y luego también el mero hecho de simplemente observar, por qué no.

Tenemos cierta obsesión por las cosas bellas y muchas veces nos aparta del propio mensaje. Desde mi punto de vista no, puesto que entender una obra de arte es entender su contexto. Al final, la propia vida del artista es su contexto. Últimamente los museos están trabajando muchísimo en ese acercamiento con un público general de todas las edades y de todos los niveles culturales. Cada vez son más los esfuerzos por hacer que los museos sean de todos, teniendo actividades con los colegios a nivel formativo y educativo, haciendo exposiciones temporales, haciendo revisionados de sus exposiciones permanentes, actualizando sus redes sociales...

Sara Rubayo ha logrado transformar la forma en que el público percibe la historia del arte, rescatando del olvido a las mujeres artistas y ofreciendo una visión más completa y equitativa del mundo del arte.

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