El Camino Neocatecumenal, como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo, está reconocido como un movimiento interno de la Iglesia Católica. Sin embargo, tener el visto bueno del Catolicismo no implica que no cumplan todas las características para ser una secta, y aquí te lo voy a explicar.
Hay quien dice que la única diferencia entre una religión y una secta es el número de fieles, pero podemos dar otras características. Siguiendo al sociólogo B., una secta comienza por ella misma como el Camino comenzó con la «visión» de la Virgen que tuvo Kiko Argüello. La visión, que ellos mismos han inventado, legitima todo el movimiento.
Su doctrina es diferente a la de la religión, tienen celebraciones específicas y unos valores éticos muy marcados. No hay lugar para los grises. Existe el bien y el mal.
Mucha gente afirma que el Camino Neocatecumenal no es una secta porque nadie les ha obligado a estar dentro. En realidad, a las sectas se entra por propia voluntad.
Una secta requiere dedicación exclusiva. Hay un sistema de pasos que van haciendo el Camino. Cada paso es una prueba o test de su adhesión al mismo. Por supuesto, ellos son superiores al resto de las personas, que viven en la oscuridad.
A continuación, exploraremos las características que definen al Camino Neocatecumenal y cómo se asemejan a las de una secta.
Aislamiento
Como en cualquier secta, una de sus características más importantes es el aislamiento. Aislarte de todos los que no comparten tu ideología es fundamental para evitar que te salgas. En general, el aislamiento se consigue por distintas fórmulas bastante inocuas en un principio.
Se trata de equilibrar el sentimiento de comunidad con la necesidad de conseguir nuevos miembros. Si tienes un amigo, un familiar o una pareja que no pertenece al movimiento, primero te dirán que le invites a las catequesis (el proceso de inicio en el Camino). En el caso de los amigos o la pareja sucede de forma mucho más evidente. Con la familia, pilar del cristianismo, de forma más velada. Puedes mantener la relación pero no puedes dejar que te influyan.
La cantidad de actos también influye de forma libre para no dejarte tiempo libre para nada. Como mínimo, dos días a la semana tienes una actividad, que en semanas fuertes pueden acabar siendo cinco o incluso todos. Igualmente, te preparan para todo lo que pueda ser problemático con tu fe. Por ejemplo, cuando los adolescentes comienzan a dar clase de filosofía los catequistas le llevan a unas charlas especiales en las que les dicen que no suspendan pero que sepan de antemano que todo es totalmente mentira.
Algunos ejemplos de actividades son:
- Eucaristía: Una vez a la semana, Similar a la misa, sábados por la noche para evitar el ocio.
- Convivencia: Un domingo al mes durante todo el día para generar sensación de comunidad.
- Convivencia de trasmisión de la fe: Un fin de semana al año completo en otoño para el lavado de cerebro general.
- Paso: Fin de semana con carácter variable (anual, bianual). Prueba fuerte de adhesión.
- Palabra: Semanal. Celebración para el estudio de la Biblia. Primero son términos, luego personajes, etc.
- Preparaciones: Cada celebración anterior requiere uno o dos días a la semana de reunión preparatoria.
- Actos especiales: Celebraciones especiales. 4 días en Semana Santa, Pentecostés, varios en Navidad, etc.
- Peregrinaciones: Viajes para ver a Kiko Argüello y/o al Papa por todo el mundo.
¿Qué es el Camino Neocatecumenal?
Organigrama de la Organización
A continuación, os voy a explicar el organigrama de la organización a baja escala. Es probable que me falten miembros en los más altos escalones. Primero explicar que en cada iglesia donde el Camino está presente hay una gran comunidad formada por pequeñas comunidades.
Cada comunidad corresponde a un curso que ha comenzado en un año determinado las catequesis, un proceso de charlas semanales antes de la conformación de la misma que se produce en un retiro de fin de semana. Normalmente, las comunidades suelen perder con los años alrededor del 50 o el 70% de sus miembros.
Las comunidades se denominan a sí mismas por su antigüedad y la iglesia a la que pertenecen. Por ejemplo, la primera comunidad que se crea en la Catedral de la Almudena se llamaría la 1ª Comunidad de la Almudena. La del año siguiente sería la 2ª Comunidad de la Almudena y así sucesivamente.
En unos años, es bastante probable que la 2ª y la 1ª terminaran siendo la 1ª comunidad. Por ejemplo, mis padres pasaron de la 7º comunidad de una iglesia a la 3ª al cambiar de localidad. Por tanto, ser de la 1ª o la 9ª no supone tener un mayor prestigio.
Dentro de las comunidades los cargos se eligen mediante votación secreta. En un primer momento solo se elige al responsable de la comunidad. Posteriormente, y después de algunos pasos, se eligen a los demás. Los salmistas (cantantes) y lectores se eligen después de que todos hayan cantado y leído y se pueda elegir a los que lo hacen mejor. Los cargos se renuevan de forma anual, con lo que todo el mundo tiene algún cargo en algún momento y puede sentirse lo suficientemente importante.
Hay una fórmula, la cadena, para dar las noticias, en la que los miembros más implicados se encargan de llamar a los menos, de forma que toda la información siempre lleguen a cada uno de ellos.
Los líderes:
- Kiko Argüello, Carmen Hernández (fallecida) y un cura italiano, Mario Pezzi.
- Catequistas itinerantes: Se encargan de poner en marcha y dirigir las comunidades en lugares donde no los hay. En España suele haber un responsable provincial.
- Catequistas: Toman el testigo de los itinerantes y se encargan de liderar una gran comunidad y evangelizar a los miembros así como responsabilizarse del proceso de los pasos.
- Catequistas infantiles: Son los encargados de evangelizar a los más pequeños. Les llevan a excursiones a piscinas, parques infantiles, etc… y entre juegos les introducen en sus creencias. También se encargan de ellos durante las convivencias mensuales.
- Responsable de Comunidad: Es el máximo responsable de cada pequeña comunidad y debe encargarse de que todo funcione perfectamente así como trasmitir las órdenes que le dan los catequistas.
El Dinero
Una de las relaciones más complejas del Camino Neocatecumenal la tienen con el dinero. El discurso oficial es que el dinero es basura y que no debería existir. El dinero es tan basura, literalmente, que cada vez que lo necesitan para algo lo recogen en bolsas de basura. Para que se note que el dinero no es importante las aportaciones son siempre anónimas.
Cuando vas, por ejemplo, a una convivencia de fin de semana y tienes que pagar el hotel te dicen el precio es de 50€, paga lo que puedas pagar. La bolsa de basura se pasa entre los asistentes las veces necesarias hasta que termina saliendo el importe total -o cuando ellos dicen que ha salido-.
Después de los segundos escrutinios, el tercer paso, los catecúmenos pagan diezmo. Ese dinero va -oficialmente- a un fondo para cubrir las distintas contingencias que pueda haber en la comunidad. Si alguien es muy pobre y necesita ayuda se le devuelve su diezmo y si necesita más, se le da del aporte de todos. Así lo pueden justificar. Otras veces, simplemente, piden dinero porque sí.
Recuerdo una vez, cuando era bastante pequeño, que la responsable de la comunidad de mis padres, que terminó suicidándose sin razón aparente, pidió un millón de pesetas en una semana (aún no había llegado el euro). Así, porque sí. Y, por supuesto, todos aportaron y lo pagaron.
¿Por qué la gente está dentro?
Muy fácil. Por el sentimiento de culpa. Hablando en pagano, todo está enfocado para que reconozcas que eres un mierda y sin el apoyo constante de la comunidad no habrías conseguido seguir vivo sin caer en tus vicios. Por supuesto, no la falta de razonamiento o de personalidad. El Demonio, of course, es el que está detrás de todo. Y la sugestión crea dentro situaciones increíbles.
Otra vez alguien me contó que presenció, a lo lejos, un delito muy grave y no pudo llamar a la policía. “Sé que el demonio existe porque me paralizó la mano mientras iba a coger el teléfono”. Tener al demonio como excusa también es perfecto para crear dependencia e histeria colectiva. Y, por supuesto, los catequistas hacen lo posible por alimentarlo. En el primer caso, por ejemplo, el sacerdote, también miembro del Camino, le comentó que no era la primera vez que el demonio se manifestaba en esa habitación.
Y puede que a ti te parezca increíble. Pero estás dentro de un grupo en el que parece lo más normal del mundo y donde todo el mundo asiente convencido. Si expresas tu duda, la presión del grupo te hará pensar que eres tú el que te estás equivocando.
En las convivencias cuentas tu “experiencia”, tus miedos y tus pecados. Te ponen en círculo, como en una reunión de Alcohólicos Anónimos donde todo el mundo es igual y nadie está por encima del otro.
Humillación y Dependencia
¿Cuándo? En esos años te ha dado tiempo a contar todos tus secretos y vergüenzas. Los catequistas te llevan a un escenario, con otras comunidades de otras parroquias que se encuentran en el mismo paso. Van sacando uno a uno. Y comienzan a humillarte. Tal cual. Tienes la oportunidad de hacerlo tú. Si no, esa gente en la que has confiado durante años comenzará a sacar a la luz tus secretos. Luego, tú harás lo propio en venganza. El paso se repite varios años hasta que la humillación es correcta y saben que tu dependencia es total.
Sin embargo, el origen de la dependencia es anterior, no solo por el calendario que ya hemos comentado, sino por la primera gran prueba que debes hacer. Hablamos de los Primeros Escrutinios, que se realizan tras unos dos o tres años de camino. La prueba es muy simple. Demostrando que Dios (aka la secta) es lo más importante para nosotros. Vendiendo lo que más nos guste y dando el dinero a los pobres. Una vez que te has desprendido de lo que más te gusta porque Dios (aka ellos) te lo pide, qué no harás cuando pasen unos años más y os vengan pidiendo una décima parte de tu sueldo.
En este tipo de pasos la presión del grupo es también muy importante. Como muchos sabéis, tuve mi primera crisis de fe bastante temprano. Los dogmas de fe del catolicismo eran absurdos y los milagros del Camino tenían explicaciones científicas completamente coherentes. Así que, de pronto, me encontré en un hotel realizando, por obligación paterna, mi primer paso.
Como en todas los ritos y celebraciones del Camino Neocatecumenal nos encontrábamos sentados en círculo y debíamos comprometernos con la venta de lo que más quisiéramos para darle el dinero a los pobres. Yo tenía un amigo de mi edad que tampoco creía en el movimiento y al que su madre, vecina y de la misma comunidad de mis padres, también le obligaba a ir.
Pasó algo menos de una hora y ya todos se habían comprometido, menos mi amigo y yo. Todos nos miraban. Llevábamos en ese hotel desde el viernes por la tarde, sin hacer nada más que escuchar a los catequistas las 24 horas del día. La presión del grupo pudo con mi amigo que se levantó y comprometió por salir del paso, pese a llevar tres años yendo, como yo, por obligación. Yo era más cabezón que él y no pensaba comprometerme a algo que no quería hacer porque ese catequista que me miraba inquisitivamente hubiese dicho a mis padres que debían obligarme a estar allí. No tenía prisa. Gané el pulso y mi libertad.
No podía estar presente en el exorcismo si no me había comprometido de antemano. Citando un pasaje de la Biblia que no recuerdo, me contó que si contaba algo de lo que allí pasaba me pasaría algo peor que si me tiraban al mar con una piedra de molino, o algo similar.
Machismo y Control
Como prácticamente todo en la Iglesia Católica, el tufillo rancio y machista está por doquier. En las familias del Camino, el marido es la persona más importante. De hecho, uno de los consejos más comunes que acostumbran a dar es que si solo hay un plato de comida en la mesa, esta no debe ser para los hijos pequeños -que sería lo obvio en cualquier familia normal- sino para el hombre, el encargado por Dios de proveer a la familia. El servicio de la mujer a su marido y su dependencia es total.
Otro de los consejos que dan es que las mujeres no se estropeen con el tiempo, y se arreglen para ellos, siendo una de las obligaciones del matrimonio. Por supuesto, a ellos no le dicen nada.
El sexo se realiza exclusivamente para la procreación, estando prohibidos los juegos preliminares y, atención, el orgasmo femenino, ya que no es imprescindible para la misma. Por tanto, el hombre tiene a una mujer arreglada para él, sometida, a la que le puede meter la polla, correrse y tener su orgasmo, pero a la que no puede hacer disfrutar.
El condón también está prohibido y por eso la gente suele conocer a familias de kikos con decenas de hijos. Lo que quizás no sabéis es que está prohibido en todos los casos.
Uno de los casos que más me impactó, cuando era bastante pequeño, era el de una familia en el que él era seropositivo, no sé si tenía VIH o ya había desarrollado SIDA, se casó y le dijeron que tenía que estar abierto a la vida. La conclusión fue que su mujer se contagió, varios de sus hijos también y conocí a una niña con cinco años a punto de morir. Yo tendría siete u ocho, y le dije que a mi madre que la niña, que tenía su propio poni, me parecía que estaba completamente mimada. Ella me respondió que le quedaban menos de dos meses de vida y me contó la historia. Dios no había querido curarla.
Lo mismo ocurre con las cesáreas, llegando a ver gente que ha tenido cuatro cesáreas en sus partos, cuando no se recomienda tener más de una. Pero si Dios manda un hijo -que tu marido se corra en tu coño y tenga su orgasmo mientras tú te juegas la vida- bienvenido sea. Por supuesto, el divorcio está prohibido, aún en los casos de violencia de género. Pegar a tu mujer o ser infiel no está bien, pero no es nada que los catequistas no puedan arreglar.
Milagros y Realidad
Muchos neocatecúmenos te dirán que han visto grandes milagros que le demuestran que Dios existe. Yo te recomiendo que les preguntes cuáles. En mi época en el camino hubo uno que se hizo especialmente popular en toda mi zona. Alfonso era un hombre que había desarrollado cáncer y se lo había tomado muy bien. Creía firmemente en Dios y pensaba que acabaría en el Cielo una vez fallecería. Los catecúmenos iban a verle al hospital y siempre volvían asombrados. Habían contemplado el milagro. Un milagro que era, exclusivamente, ver a un hombre aceptar su mortalidad.
