Santa Teresa del Niño Jesús: Biografía y Legado Espiritual

Para entender la magnitud de su influencia, exploraremos su vida y espiritualidad, revelando cómo una existencia sencilla y oculta transformó el mundo.

Primeros Años y Familia

Santa Teresa del Niño Jesús nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873. Sus padres, Luis Martin y Celia María Guerin, fueron esposos y padres ejemplares, beatificados juntos el 19 de octubre de 2008. Fue bautizada con el nombre de María Francisca Teresa Martin Guérin. Era la última de cinco hermanas; había tenido dos hermanos más, pero ambos habían fallecido. Tuvieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron en edad temprana. Quedaron las cinco hijas, que se hicieron todas religiosas.

Teresa tuvo una infancia muy feliz. Sin embargo, cuando solo tenía cinco años, su madre murió, y se truncó bruscamente su felicidad de la infancia. Desde entonces, pesaría sobre ella una continua sombra de tristeza, a pesar de que la vida familiar siguió transcurriendo con mucho amor. Su familia se traslada a Lisieux, y en el momento en que su hermana Paulina, ingresa en el Carmelo, sufre de nuevo una segunda orfandad materna. Con su padre aprendió a amar la naturaleza, a rezar y a amar y socorrer a los pobres. Cuando tenía nueve años, su hermana, que era para ella «su segunda mamá», entró como carmelita en el monasterio de la ciudad.

Durante su infancia siempre destacó por su gran capacidad para ser «especialmente» consecuente entre las cosas que creía o afirmaba y las decisiones que tomaba en la vida, en cualquier campo.

Vocación y Entrada al Carmelo

Cuando sólo tenía quince años, estaba convencida de su vocación: quería ir al Carmelo. Pero al ser menor de edad no se lo permitían. Entonces decidió peregrinar a Roma y pedírselo allí al Papa. Le rogó que le diera permiso para entrar en el Carmelo; el le dijo: «Entraréis, si Dios lo quiere.

Una experiencia de su oración, fue en 1887. Al oír hablar de un asesino que ha dado muerte a tres mujeres en París, reza y se sacrifica por él queriendo, a todo precio, arrancarlo del infierno. Henri Pranzini es juzgado y condenado a morir guillotinado pero, en el momento de morir, besa el crucifijo. Teresa llora de alegría : su oración ha sido escuchada.

En su peregrinación a Italia Teresa se da cuenta de que, a pesar de lo «sublime de su vocación», los sacerdotes tienen pequeñas debilidades. Piensa que hace falta rezar mucho por ellos, porque son hombres «débiles y frágiles». Teresa comprende que su vocación no consistirá sólo en orar por la conversión de los grandes pecadores, sino también en rezar por los sacerdotes.

En el Carmelo vivió dos misterios: la infancia de Jesús y su pasión. Por este motivo, solicitó llamarse sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Se ofreció a Dios como su instrumento.

Se siente feliz al estar para siempre en el Carmelo, «prisionera» con Èl… y con 24 hermanas. La vida comunitaria, el frío la oración a menudo en sequedad, la soledad afectiva (aunque esté con sus dos hermanas mayores). Todo lo soporta con ilusión. Su más grande sufrimiento será la enfermedad de su amado padre, internado en El Buen Salvador de Caen, hospital para enfermos mentales. Nuevo drama familiar para Teresa que profundiza en la oración con «el Siervo doliente» de Isaías, 53, en la Pasión de Jesús.

Tras un periodo de formación, pasó a ser formadora de las jóvenes.

La "Vía de la Infancia Espiritual"

La gran aportación que nos hace Teresita a la espiritualidad del S.XX es «la vía de la infancia espiritual» siendo una vuelta al Evangelio en su más radical pureza: «Si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los Cielos». (Mateo 18,3). Ella desde muy pequeña quería ya ser santa, pero comprobó su debilidad y su incapacidad cuando se comparaba con los grandes santos. Le parecía un gran montaña comparada con un granito de arena. Ante ello, no se desanimaba, porque pensaba que si Dios había puesto en ella esos deseos de santidad, era porque habría un caminito para escalarlo, «la dura escalera de la perfección» se decía.

La Palabra de Dios fue descubriéndole este camino, cuando leía «Si alguno es pequeño que venga a Mí» (Proverbios 9,4). Desde esta Palabra ella ya no encuentra ningún obstáculo, todo lo contrario, será pequeña y ligera en los brazos de Jesús y será santa por un camino rápido. Ella deseaba encontrar un pequeño camino nuevo y así fue, un camino de santidad que se abre a todos, a los más pequeños, a los que sufren, a los pobres… y consiste en aceptar la realidad de las propias debilidades y carencias, y así ofrecerse a Dios tal como uno es, para que Él intervenga en cada uno de nosotros.

De esta manera entiende el inmenso valor de las pequeñas obras realizadas por amor, con delicadeza en los mínimos detalles. Al leer un pasaje de S. Pablo sobre la caridad (I Cor, 13). "¡ Oh, Jesús, amor mío, he encontrado al fin mi vocación ! ¡Mi vocación es el Amor!… Sí, he encontrado mi puesto en la Iglesia y ese puesto, Dios mío, eres Tú quien me lo ha dado.

Santa Teresita del Niño Jesús: Doctora de la Iglesia y patrona de las misiones

Enfermedad y Muerte

En la Pascua de 1896 tiene una hemoptisis, síntoma de la tuberculosis. Desde entonces, comenzaría una prueba de fe que duraría hasta su muerte, falleciendo el día 30 de septiembre de 1897. A los 23 años enfermó de tuberculosis; murió un año más tarde en brazos de sus hermanas del Carmelo.

Pero el clima espiritual de su Carmelo, marcado por el temor a un Dios a quien se ve sobre todo como un Dios justo, le pesa. Aspira al amor cuando lee la «Llama de amor viva» de S. Juan de la Cruz. En esta época es cuando la joven hermana Teresa del Niño Jesús de la Santa Faz (tal es su verdadero nombre, resumen de su vocación) descubre, después de años de búsqueda, el camino que va a transformar su vida. Teresa recibe la gracia de profundizar en la Paternidad de Dios que nos es otra coas que Misericordia y Amor (expresadas en su Hijo Jesús, hecho hombre. La vida cristiana no es otra cosa que la vida de un hijo del Padre - hijo en el Hijo - inagurada en el bautismo y vivida en una confianza absoluta. «Si no volvéis a ser como niños no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 18, 3).

Patrona de las Misiones y Doctora de la Iglesia

El Papa Pío XI la proclama patrona universal de las misiones en 1927. Se siente llamada a ello, y sabe que el don de su vida y la oración, traspasa toda frontera.

Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después patrona universal de las misiones. La llamó «la estrella de mi pontificado», y definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. «Siempre he deseado, afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo.

CIUDAD DEL VATICANO, 19 oct. 97 - Eran las diez de una espléndida mañana de octubre en la plaza de San Pedro. Con este título el pontífice reconoce que la doctrina propuesta por Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz puede ser un punto de referencia para todos los cristianos del mundo no sólo porque se adecua perfectamente a la verdad, sino también porque ofrece nueva luz sobre los misterios de la fe. En la homilía, Juan Pablo II explicó por qué una joven santa carmelita, fallecida a los 24 años, que no estudio teología sistemáticamente, compartirá a partir de hoy el prestigioso reconocimiento reservado a hombres de la estatura intelectual de santo Tomás de Aquino, san León Magno o san Juan de la Cruz. «En un tiempo como el nuestro, caracterizado por la cultura de lo efímero y del hedonismo, esta nueva Doctora de la Iglesia se muestra dotada de una singular eficacia para esclarecer el espíritu y el corazón de los que tienen sed de verdad y de amor».

Influencia y Legado

En los últimos tiempos, mantuvo correspondencia con dos padres misioneros, uno de ellos enviado a Canadá, y el otro a China, y les acompañó constantemente con sus oraciones. De las Misiones Extranjeras de París, el P. Ambos mantuvieron correspondencia con ella y le permitieron extender sus horizontes al mundo entero a través de sus oraciones.

Después de la muerte de Teresa, innumerables vocaciones sacerdotales y religiosas nacieron de su encuentro con Teresa. Ella cumplió sus promesas. Más de 50 Congregaciones en el mundo viven la espiritualidad de Santa Teresita. Son ,por lo general, Congregaciones religiosas que han incorporado el mensaje teresiano a su cultura.

"Teresa del Niño Jesús es la más joven, pero su ardiente itinerario espiritual muestra gran madurez y las intuiciones de la fe expresadas en sus escritos son tan amplias y profundas que le merecen figurar entre los grandes maestros de la espiritualidad". Su doctrina, se sumerge en una profesión de la fe de la Iglesia, una experiencia del misterio cristiano y un camino que lleva hacia la santidad, en acorde con la Escritura.

Acontecimiento Fecha
Nacimiento 2 de enero de 1873
Muerte 30 de septiembre de 1897
Canonización 1925
Proclamación como Doctora de la Iglesia 1997

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