Beneficios de la Sandía y la Hidratación en la Lactancia Materna

La lactancia materna ofrece beneficios innegables tanto para la madre como para el bebé, aunque requiere un período de adaptación y la resolución de dudas. Uno de los aspectos fundamentales durante la lactancia es mantener un estado de hidratación adecuado en la madre.

Necesidades de Agua en la Madre Lactante

Es crucial que el profesional de la salud comprenda que existen pocos datos publicados sobre las recomendaciones de ingesta de agua durante la lactancia, en comparación con la información disponible sobre calorías y nutrientes. La leche materna está compuesta aproximadamente por un 87-90% de agua, y se estima que una madre lactante produce entre 750 y 850 ml de leche al día.

Por lo tanto, es esencial mantener una ingesta de agua adecuada para asegurar una leche materna de calidad y en cantidad suficiente para el bebé. Desafortunadamente, hay pocos estudios que registren la ingesta hídrica real de las madres lactantes.

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) diferencia entre los requerimientos de ingesta de agua para madres lactantes y aquellas que optan por la lactancia artificial. La ingesta de agua durante la lactancia materna debe compensar la pérdida de agua a través de la producción de leche.

Por lo tanto, la ingesta de agua debe ser al menos tan alta como la de las mujeres de la misma edad que no están amamantando, más el contenido de agua de la leche producida (88% de 750 a 850 ml). Esto significa que deben añadir a su ingesta diaria unos 600 a 700 ml/día, lo que representa un total de 2,7L/día.

Durante la lactancia, se recomienda sumar 700 ml adicionales de agua a los 2 litros diarios recomendados. El motivo es que la leche contiene más de un 85% de agua, por lo que la producción de leche supone una gran pérdida de agua para la mujer.

Sin embargo, si la mujer está amamantando a más de un bebé, producirá más leche, y por lo tanto, la pérdida de agua será mayor, requiriendo un aumento en el consumo de agua. De igual modo, vivir en un clima cálido o realizar actividad física también aumentan la pérdida de agua.

Es habitual que, en el momento de dar el pecho al bebé, la mujer tenga sensación de sed.

Recomendaciones de la EFSA sobre la Ingesta de Agua

La Ingesta Adecuada (AI) incluye el agua de bebidas de todo tipo (agua potable y mineral) y el agua contenida en los alimentos, conocida como agua total. A continuación, se muestran las recomendaciones de la EFSA por edades:

Grupo de EdadIngesta Adecuada (AI) de Agua (L/día)
Niños (0.5-1 año)0.8-1.0
Niños (1-3 años)1.3
Niños (4-8 años)1.6
Niños (9-13 años)1.9
Niñas (9-13 años)2.1
Adolescentes (14+ años)2.0-2.5
Adultos2.0-2.5
Mujeres Lactantes2.6-2.7

En esta tabla se ve claramente la evolución de las recomendaciones de ingesta hídrica a lo largo de la vida de una mujer. La recomendación más alta es para mujeres lactantes, incluso por encima de los requerimientos de los hombres adultos.

Por otro lado, si la mujer lactante practica deporte o se halla en zonas de ambiente cálido y seco, estos requerimientos de agua deberán aumentar con una ingesta adicional de 400-500ml por cada grado de temperatura superior a 38ºC o en ambientes con una humidad relativa mayor al 50%.

Posibles Causas de Deshidratación en la Madre Lactante

Entre el primer y sexto mes de vida, el bebé lactante ingiere una media de 750ml de leche al día. Las madres lactantes pierden una cantidad importante de líquido mientras dura la lactancia esos primeros meses, así que es necesario que aumente la ingesta de líquidos de forma saludable. La deshidratación leve no afecta la producción de leche materna, pero cuando la deshidratación es moderada o grave sí puede tener efectos negativos: cambios en la composición de la leche y reducción del volumen de esta.

Fuentes de Aporte Hídrico para la Madre Lactante

  • Aguas minerales naturales: El agua mineral natural procede directamente de la naturaleza, no está sometida a ningún proceso químico y tiene composición constante.
  • Otras bebidas saludables: Leche, bebidas vegetales, infusiones.
  • Alimentos líquidos: Sopas, consomés.
  • Alimentos semisólidos: Cremas de verduras, gazpachos y similares.
  • Sólidos: Frutas ricas en agua, verduras. Por ejemplo: el pepino, la escarola, el apio, la berenjena, el tomate o el pimiento tienen más de un 90% de agua. Y la sandía, el melón, las fresas, el melocotón o la manzana tienen entre un 85 y un 93% de agua.

Y, sobre todo, evitar bebidas alcohólicas y otros tóxicos que puedan pasar al bebé mediante la lactancia materna.

Recomendaciones para la Madre Lactante Durante las Olas de Calor

El aumento general de la temperatura y la frecuencia de las olas de calor debido al cambio climático se intensificarán en los próximos años. Estas presentan importantes amenazas para la salud, especialmente para poblaciones más vulnerables como las madres lactantes y sus bebés, ya que las altas temperaturas pueden afectar la producción de leche materna y el bienestar de ambos.

La exposición a las altas temperaturas puede provocar deshidratación y agotamiento en la madre lactante, afectando negativamente la producción de leche materna.

Recomendaciones para favorecer una lactancia a demanda y segura durante los episodios de calor:

  • Evitar lugares o ambientes excesivamente calurosos.
  • Elegir lugares frescos, sombreados, ventilados y relajados para amamantar al bebé.
  • Atender las señales de deshidratación del bebé, aumentando la regularidad de las tomas si así lo demanda.
  • Utilizar ropa ligera con tejidos naturales y transpirables para ambos. Ayudará a regular la temperatura corporal.
  • Tener disponible una botella o vaso con agua mientras se da el pecho para así, en caso de tener sed, evitar interrumpir la toma.

Recomendaciones adicionales de los expertos:

  • Aumentar la ingesta de agua durante las olas de calor para reponer las pérdidas causadas por la sudoración.
  • Aumentar la toma de líquidos, siempre teniendo en cuenta los recomendados durante la lactancia.
  • Priorizar las ingestas ricas en fruta y vegetales de temporada por su alto contenido en agua.

Lactancia Materna a Demanda

Los principales referentes de salud en materia de lactancia recomiendan, incluso durante los episodios de elevadas temperaturas, que los bebés se amamanten de forma exclusiva y a demanda durante los primeros 6 meses de vida.

Tal como referenciamos en el artículo “Cómo se hidrata un bebé de 0 a 6 meses. Información para profesionales de la salud”, la leche materna está compuesta por alrededor de un 88% de agua. Ésta proporciona al bebé la energía, los nutrientes e hidratación óptimos cubriendo así sus requerimientos y ejerciendo efectos protectores para la salud.

Con la llegada de las olas de calor, es habitual que el bebé tenga la sed aumentada ya que, como los adultos, tienden transpirar más y necesitará reponer las pérdidas. Por ello, es importante aconsejar a las madres lactantes que ponga el pecho a libre demanda, disminuyendo de esta forma la posibilidad de deshidratación, diarrea, gastroenteritis, incluso enfermedades respiratorias muy comunes en esta época.

Es a partir de los 6 meses cuando los expertos aconsejan que se mantenga la lactancia materna, hasta al menos los 12 meses de edad, y se inicie la alimentación complementaria. Ya iniciada la ingesta de otros alimentos, sí se puede ofrecer agua, pero siempre después de dar el pecho, aunque en la mayoría de los casos no la aceptan ya que la leche materna cubre sus necesidades hídricas. A medida que se introduzcan más alimentos sólidos y disminuyan las tomas de pecho, el infante demandará más cantidad de líquido.

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Beneficios de la Sandía durante la Lactancia

¿A quien no le apetece una buena tajada de sandía? Con un 92% de agua es una fruta espléndida para consumir en días de calor, para poder hidratarnos a la vez que nos refrescamos con un alimento saludable. Una ración de 300 gramos de sandía (parte comestible) aporta unas 90 kcal. El 84% de sus macronutrientes corresponde a hidratos de carbono, aportando tan solo 0.24 gramos de fibra por cada 100 gramos, por lo que no se le puede considerar una fruta rica en fibra. Además de su contenido en agua, su color característico es debido a la presencia de carotenoides.

Cuando pensamos en verano, y en fruta, es imposible no pensar en la sandía. Junto con el melón es la fruta más consumida en verano. Aunque creas que lo mejor de la sandía es su sabor, es un alimento lleno de nutrientes. En primer lugar, contiene vitamina C, al igual que otras frutas, pero eso no es todo. Además, contiene el famoso antioxidante licopeno, el cual se encuentra también presente en el tomate, pero en una cantidad más pequeña. Sin embargo, la sandía es algo más que vitamina C y licopeno. Se trata de una fruta muy saludable y beneficiosa para la salud ya que la vitamina B6 disminuye el estrés, y el licopeno reduce el riesgo de algunas enfermedades cardiovasculares y previene algunos tipos de cáncer, sobre todo el de pulmones, mama, próstata y endometrio.

La sandía es una de las frutas que menos calorías tiene. Asimismo, es perfecta para tomarla antes de hacer deporte, ya sea entera, o licuada, pues posee propiedades analgésicas y antiinflamatorias, por lo que previenen las agujetas. Mejora la circulación sanguínea, por lo que también ayuda con los problemas de erección, haciendo que se facilite el flujo de sangre hacia el pene. La sandía también es muy beneficiosa en el embarazo.

Es recomendable introducir la sandía a partir de los 8 meses de edad, ya que esta puede llegar a causar alergias en algunos casos.

Alimentación y Nutrición Durante la Lactancia

La lactancia materna es un momento muy especial en la vida de una madre y su bebé. Durante esta etapa de la salud de la mujer, es natural que si eres madre tengas dudas sobre la alimentación adecuada para asegurar una lactancia saludable y beneficiosa para tu bebé. En este artículo, hacemos un repaso a las principales cuestiones sobre nutrición durante la lactancia, como qué alimentos son más recomendables para la lactancia materna, así como aquellos que se deben evitar.

Si has decidido dar el pecho a tu bebé y apostar por la lactancia materna exclusiva (LME), debes tener en cuenta la ingesta calórica extra que supone. Así pues, no se trata de comer más, pero sí de tener en cuenta que el aporte calórico cumpla estas recomendaciones para cuidar el bienestar de la madre y, por supuesto, también la del bebé. Siguiendo con las recomendaciones de la AEP, la mujer que amamanta no necesita seguir una dieta especial.

Alimentos Recomendados:

  • Frutas y verduras: Son fuentes vitales de vitaminas, minerales y antioxidantes que benefician tanto a la madre como al bebé. Las frutas y verduras de colores vivos, como verde, rojo, naranja y amarillo son especialmente ricas en nutrientes.
  • Proteínas: Las proteínas son fundamentales para el crecimiento y desarrollo del bebé. En general, es mejor optar por proteínas magras como carne de ave sin piel, pescado, legumbres, tofu, nueces y semillas para seguir una dieta saludable.
  • Grasas saludables: Estas son importantes para el desarrollo del sistema nervioso del bebé. Incorpora fuentes como aguacate, nueces, semillas (como las de chía y lino) y aceite de oliva extra virgen en tu dieta diaria.
  • Lácteos: Aparte de las proteínas, los productos lácteos son ricos en calcio y vitamina D, nutrientes esenciales para la salud ósea tanto de la madre como del bebé. Opta por opciones bajas en grasa, como leche descremada y yogur bajo en grasa.
  • Hidratación: Mantenerte bien hidratada es fundamental durante la lactancia. Hay que beber suficiente agua durante el día para asegurar una producción adecuada de leche materna. Se recomienda ingerir como mínimo 2 litros diarios de agua, llegando hasta 3 litros en épocas de calor, para compensar lo que se pierde al sudar. Un truco para mantenerte hidratada puede ser beber un vaso de agua cada vez que das el pecho y establecerlo como una rutina.

Alimentos a Evitar o Moderar:

  • Alcohol: El alcohol pasa a la leche materna y se ha demostrado que puede afectar al desarrollo del cerebro del bebé. Se recomienda evitar el consumo de alcohol durante la lactancia y, concretamente, según el Comité de Lactancia de la AEP, se aconseja no beber nada de alcohol durante los tres primeros meses.
  • Cafeína en exceso: El consumo excesivo de cafeína puede afectar el sueño del bebé o agitarlo durante el día.
  • Pescado: El pescado y el marisco son fuentes de proteínas, ácidos grasos omega-3, minerales (selenio, yodo, calcio) y vitaminas A y D, todos ellos nutrientes muy positivos para el desarrollo del bebé. Sin embargo, también pueden contener una cantidad excesiva de mercurio, lo que supone un riesgo para el desarrollo del sistema nervioso del pequeño.

Por último, recordar que existen complementos alimenticios que te pueden ayudar en esta etapa de tu vida.

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