Salvador Illa: Biografía, Trayectoria y Vida Personal del Candidato a la Generalitat

Salvador Illa Roca, nacido el 5 de mayo de 1966 en La Roca del Vallès, Barcelona, es un político catalán de 57 años que ha desempeñado un papel destacado en la política española y catalana. Desde sus inicios en la política local hasta su gestión como ministro de Sanidad durante la pandemia y su actual candidatura a la Generalitat, Illa ha sido una figura clave en el panorama político.

Primeros Años y Formación

Salvador Illa es el mayor de tres hermanos, con Ramón y José María como sus hermanos menores. Su estrecha relación con sus padres, Josep, jubilado de la fábrica de Textiles y Bordados, y María, ama de casa y propietaria de un pequeño taller textil, ha marcado su vida desde su infancia.

Sus primeros años de formación transcurrieron en la Escola Pía de Granollers, un centro educativo concertado y católico. En 1989, obtuvo su licenciatura en Filosofía en la Universidad de Barcelona, y en 1993 completó un Máster en Economía y Dirección de Empresas en el IESE, la escuela de negocios afiliada a la Universidad de Navarra con sede en Barcelona. Estos sólidos cimientos educativos han moldeado su enfoque tanto en la política como en la gestión pública.

Inicios en la Política Local

Salvador Illa comenzó su carrera política mientras aún estaba estudiando, dando sus primeros pasos en el ámbito municipal en 1987 al convertirse en concejal de Cultura en su ciudad natal, La Roca del Vallès. No fue hasta 1995 cuando se unió al PSC, coincidiendo con su nombramiento como alcalde de la localidad, posición que ocupó hasta 2005.

Accedió a la alcaldía de La Roca del Valles en 1995, después de que el alcalde, Romà Planas, de 63 años, muriera de un infarto. Nadie entonces había imaginado que llegaría a ocupar ese cargo tan pronto. Como tampoco creían en su pueblo que sería candidato a 'president'.

En un ambiente dramático, el joven Salvador Illa, responsable del área de Economía del Ayuntamiento, se vio obligado a ponerse al frente de un municipio rural de unos 6.000 habitantes. En las municipales iba de número dos en las listas del PSC. Le esperan cuatro años por delante, el mandato acaba de empezar. En los ambientes políticos locales, todos imaginaban que el joven Salvador llegaría un día a ser alcalde, pero no antes de cumplir los 30.

Durante este período, su dedicación al servicio público destacó aún más al ser designado director general de Gestión de Infraestructuras del Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña, cargo que ocupó hasta 2009.

En 1999, prosperó una inesperada moción de censura en su contra, pero volvió a alzar el bastón de mando ese mismo año tras ganar las elecciones. Illa pasó, en total, 10 años como alcalde de La Roca.

La Roca Village, atractivo de turistas rusos y árabes, es obra suya: 140 tiendas de lujo con grandes descuentos y rebajas todo el año. Como con Illa en la política nacional cuando fue nombrado en enero de 2020 ministro de Sanidad del Gobierno para cubrir la llamada cuota catalana, nadie apostaba en 1996 por un outlet al aire libre que recrea un pueblo de arquitectura mediterránea en el pequeño municipio de La Roca.

Aparte del outlet La Roca Village, su mandato deja un campo de golf con chalets alrededor: un proyecto heredado del mandato anterior con el que encontró rechazo en el municipio.

En 2010, asumió el cargo de director de Gestión Económica en el Ayuntamiento de Barcelona, y en 2016, ascendió a Gerente de Empresa, Cultura e Innovación. Paralelamente, ese mismo año fue elegido secretario de Organización del PSC.

Un catalanista no independentista

Illa, catalanista no independentista, un tipo que pasa desapercibido tras sus gafas y su aspecto gris, es entonces un recién llegado a la política. Había sido concejal de Cultura en 1987, con sólo 21 años. Tres años antes, funda en compañía de otros jóvenes, casi adolescentes, una revista local, Roquerols (el gentilicio de La Roca del Vallès), que dirige durante años con la sobriedad que le caracteriza.

Hijo de dos obreros textiles catalanes, el joven Salvador lleva una vida más fácil que la de sus padres. Antes de tomar el bastón de mando municipal, trabajaba como product manager en una empresa dedicada a fabricar plásticos en el vecino municipio de Cardedeu. Formado en los escolapios, viene de estudiar Filosofía y Derecho -carrera que no termina- pero cursa un máster en Dirección y Gestión de Empresas por el IESE (Universidad de Navarra) que le sirve para situarse en las oficinas de esa compañía.

Se casa más tarde con Teodora, una joven búlgara a la que conoce por azar, en una terminal aeroportuaria, durante un viaje. La relación durará poco. Tras el fracaso amoroso, el filósofo, ensayista y militante del PSC se empieza a dar cuenta de que le tira más la política que la empresa. Divorciado al inicio de la treintena, gobernará con firmeza La Roca del Vallès durante 10 años.

Ministro de Sanidad durante la Pandemia

El año 2020 marcó un hito en su carrera cuando Pedro Sánchez lo designó ministro de Sanidad, una posición que lo enfrentó al desafío sin precedentes de la pandemia del coronavirus. Aunque su tiempo en el cargo fue breve, tan solo un año, Illa dejó una marca significativa en la gestión de la crisis sanitaria.

De integrante del equipo negociador del PSOE que llegó al acuerdo con Esquerra Republicana para la investidura de Pedro Sánchez [2 de enero de 2020] a enfrentar repentinamente una pandemia global sin precedentes sin mascarillas ni vacunas. De gestor durante 11 meses de una emergencia sanitaria -sale alabado y criticado casi por igual- a flamante candidato en las elecciones catalanas del próximo 14 de febrero.

La candidatura a la Generalitat del sereno Illa, última sorpresa del maligno 2020, es un golpe de efecto con el que Sánchez desmocha Sanidad en el peor momento de la tercera ola de la mayor crisis sanitaria en 100 años. El martes, día en que dejó oficialmente el ministerio, se registraron en España 591 muertes por coronavirus, el pico más alto de la tercera embestida de la pandemia.

Y, en enero de 2021, anunció su renuncia al ministerio para presentarse como candidato a las elecciones autonómicas de Cataluña.

Salvador llla compareció ayer tras el Consejo de Ministros para despedirse de su cartera, de los medios y de los españoles. Llevaba escritas unas palabras a boli en una hoja de papel. Logró no emocionarse, ni cuando dibujó en una frase la épica de lo que ha significado este año al frente del Ministerio de Sanidad: "Me llevo conmigo a todas las familias que han perdido un ser querido y a todos los que han sufrido la enfermedad".

"Para mí ha sido un honor servir a todos los españoles. Me voy con mucha pena: dejo en Madrid, que es una ciudad fantástica, a muchos amigos, dentro del Gobierno, por supuesto, pero también fuera".

"Yo no me he movido nunca por conveniencias ni comodidades personales, estoy donde puedo ser más útil. Eso he hecho en estos últimos meses apasionantes, en los que he sentido que ha sido un honor servir a este país en esta posición pero que cómodos no han sido. Me voy a otra responsabilidad que también anticipo que no va a ser cómoda justamente. Pero me he movido siempre así, buscando aquello que mis compañeros y yo mismo consideramos que pueda ser más útil".

Su próximo destino, como se sabe, será el de pelear por llevar a los socialistas a la victoria por primera vez en unas autonómicas catalanas. El exministro llegaba hace un año al Ejecutivo para sustituir a María Luisa Carcedo en la misma cartera que ostentara el mítico Ernest Lluch en tiempos de González, para muchos un guiño claro a su futuro político, más allá que acá.

La pandemia, no hace falta decirlo, lo cambió todo, e Illa, profesor, político y licenciado en Filosofía, tuvo que arremangarse la cosa catalana para ponerse al frente de la lucha contra el virus. Desde entonces ha estado "al 101%" en su tarea, como lo estará en la campaña que está a punto de empezar en Cataluña. La decisión de tomar otro rumbo justo ahora es una apuesta arriesgada desde el punto de vista político, aunque cuenta con ciertos beneficios para su vida personal, puesta en suspenso desde que empezó la pandemia.

No le dio tiempo a buscar una casa antes de que el tsunami de marzo le llevara por delante y decidiera instalarse temporalmente en una vivienda de uno de los edificios que componen el complejo de Moncloa. Se trata de la misma residencia en la que ya vivieron los vicepresidentes Manuel Gutiérrez Mellado y Alfonso Guerra, según publicó 'El Español'. En la primera ola, estuvo meses sin poder ver a su familia, que reside en La Roca del Vallès (Barcelona). Después ha podido viajar algunos fines de semana para pasarlos con ellos. Los periodistas que le siguen aseguran que le brillaban los ojos cuando decía que iba a pasar Nochebuena, Nochevieja y Reyes con su mujer y su hija adolescente. Después de este año, para él era un planazo encerrarse en casa con ellas.

Candidato a la Generalitat de Cataluña

Con las elecciones en Cataluña este 12 de mayo, la atención mediática se concentra en los tres principales candidatos para liderar la Generalitat.

Así, Illa se presenta nuevamente como candidato a la presidencia de la Generalitat en las elecciones anticipadas del 12 de mayo, enfrentándose a una nueva ola de controversias que rodean su figura desde su paso por el Ministerio de Sanidad.

El martes, día en que dejó oficialmente el ministerio, se registraron en España 591 muertes por coronavirus, el pico más alto de la tercera embestida de la pandemia. Estas Navidades el PSC celebró su 'regreso' con una foto de cuando Salvador era niño.

La despedida de Illa del Ejecutivo, días después de anunciar que iniciaba la carrera a president, ha sido más larga de lo esperado. Y en su PSC [no ha dejado el cargo de secretario de Organización durante su periplo madrileño] lo han recibido con los brazos abiertos y propaganda electoral navideña y vintage del niño Illa -gafas de pasta, flequillo, jersey de cuello alto- en la que, junto a los eslóganes «Vuelve el futuro» y «Vuelve Cataluña», destaca una frase entrecomillada: «Estoy preparado para presidir la Generalitat».

Los socialistas catalanes han recibido la candidatura de Illa con algarabía e imágenes de él de joven, hasta de niño, con eslóganes como «Vuelve el futuro» y «Vuelve a Cataluña».

Salvador Illa intentó pasar por el Gobierno con cierta discreción. Un extremo que no fue posible, una vez fue relacionado con el caso Koldo, cuando fue puesta en duda su dedicación como ministro de Sanidad durante la pandemia y, ahora, con su reto como candidato a las elecciones en Cataluña.

Serio, tranquilo y con fama de imperturbable, Illa lleva desde 2021 preparándose para dar el asalto a la Generalitat. Entonces ganó y se quedó a las puertas. La incógnita es si su contundente victoria de este 12-M le alcanzará para ocupar el Palau de la Generalitat.

Meticuloso y ordenado, Salvador Illa, de 58 años, líder y candidato del PSC, se despertó este domingo 12 de mayo, se calzó las zapatillas deportivas y salió a correr junto al cauce del río Mogent, no lejos de su municipio, La Roca del Vallès (Barcelona) junto a Abel García, su preparador físico y concejal del PSC de Berga y responsable socialista de la comarca del Berguedà. Dice Illa que hacer deporte le quita tensión y le relaja y el domingo no fue una excepción. Cuando fue a votar a las 10.00, ya había corrido 20 kilómetros, 10 de ida y 10 de vuelta, durante dos horas.

Nuestro ANÁLISIS de las elecciones catalanas: ¿Gobierno o repetición? | Simple Política

Vida Personal

La privacidad es una característica notable en la vida de Salvador Illa, quien ha mantenido un velo de discreción en lo que respecta a su vida personal. Aunque ha sido reservado en cuanto a su situación sentimental actual, se sabe que el exministro ha contraído matrimonio en dos ocasiones, siendo su última esposa Marta Estruch. Ambos residen juntos en La Roca del Vallès, donde han establecido su hogar junto a su hija adolescente. La pareja disfruta de una vida tranquila en una hermosa casa cerca del centro, rodeada de un amplio jardín y vistas impresionantes.

Marta Estruch es la segunda mujer de Salvador Illa. Trabaja en el departamento de comunicación y marketing de una conocida empresa de alimentación donde también está, por cierto, uno de los hermanos del ministro. Hasta ahora ha disfrutado de su anonimato, y apenas hay alguna imagen de ella durante los días que pasaron este verano en la comarca del Matarraña. Fue el 'Diario de Teruel' quien localizó al exministro y a su esposa, que se alojaron en una pequeña localidad de 600 habitantes, Cretas, para pasar unos días de descanso. Aunque el trabajo que le queda por delante tampoco va a ser "cómodo", en sus propias palabras, si logra hacerse con la presidencia de la Generalitat, Salvador Illa tendrá a su familia mucho más cerca. Sus padres, que sortearon con bien el coronavirus, su esposa y su hija. En La Roca tiene una bonita casa con jardín en una calle tranquila desde la que se divisa el paisaje despejado de la comarca del Vallés Oriental. En este pueblo del que fue alcalde, la mayoría le estima y le protege (aunque en 2018 los CDR le llenaron la fachada de pintadas). No olvidan que bajo su mandato se puso en pie La Roca Village, un outlet de lujo que ha traído mucha prosperidad a la zona. La casa está a tres cuartos de hora del centro de Barcelona. Los presidentes de la Generalitat cuentan con una 'residencia oficial' adyacente al Palau de la Generalitat, aunque generalmente no se usa. Quim Torra sí estuvo viviendo allí mientras estuvo de cuarentena por el coronavirus, pero lo habitual es que los políticos sigan residiendo en sus domicilios particulares.

Marta Estruch ha sido un enigma para muchos durante años, prefiriendo mantenerse en el anonimato y evitando incluso aparecer en eventos públicos o mítines junto a su esposo. Sin embargo, recientemente la acompañó durante su encuentro con el Papa en el Vaticano, marcando su única aparición oficial hasta el momento.

Al contrario que su pareja, Marta se ha formado en el campo de la Comunicación y trabaja en Marketing en la empresa alimentaria Nestlé, situada en Esplugues de Llobregat.

De lo que también podemos saber, un poco más, es de todo lo que tiene que ver con su sueldo y su patrimonio, ya que viene reflejado en el portal de transparencia.

Sueldo y Patrimonio

La declaración de bienes presentada en el Parlamento catalán en marzo de 2021 revela un perfil financiero modesto y bien administrado. Posee dos propiedades: una vivienda adquirida en 2005, de la cual es dueño al 50%, valorada en 217.042 euros, y un garaje adquirido en 2004, de su propiedad al 100%, valuado en 6.108 euros.

En cuanto a sus activos líquidos, Illa declaró tener 12.995 euros en cuentas bancarias y planes de pensiones por un total de 48.341,91 euros. Además, indicó poseer como único vehículo un Volkswagen Golf adquirido en 2003. Respecto a sus obligaciones financieras, en 2021 reportó una deuda pendiente de 6.611,97 euros correspondiente a un préstamo hipotecario.

En 2021, de acuerdo con la información proporcionada por Newtral, Illa vio un aumento en sus ingresos. Como ministro de Sanidad, su salario bruto anual ascendía a 74.585 euros, mientras que en su cargo como diputado en el Parlamento de Cataluña, percibe un total de 88.855,48 euros al año, lo que se traduce en 6.346,82 euros mensuales.

Además del calor de hogar, hay otro asunto más mundano en lo que Illa podría salir ganando si su apuesta por Cataluña se traduce en una eventual victoria, y es que duplicaría su sueldo. Como ministro de Sanidad, Salvador Illa cobraba un sueldo bruto anual de 74.858 euros en doce pagas. Como presidente de la Generalitat, Quim Torra cobra un poco más del doble de esa cantidad: 153.235,50 euros brutos anuales.

No parece Salvador Illa un hombre seducido por el poderoso caballero. Lo suyo, dicen, va más por los placeres intelectuales, el cuidado del huerto y la tranquilidad. Aunque a veces sorprende.

La siguiente tabla resume el patrimonio de Salvador Illa según su declaración de 2021:

Concepto Valor
Vivienda (50%) 217.042 €
Garaje (100%) 6.108 €
Cuentas bancarias 12.995 €
Planes de pensiones 48.341,91 €
Vehículo Volkswagen Golf (2003)
Deuda hipotecaria 6.611,97 €

Escándalos y Controversias

A pesar de su perfil discreto, Salvador Illa se ha visto envuelto en diversos escándalos, especialmente desde que asumió el cargo de ministro de Sanidad en enero de 2020, en plena pandemia de la COVID-19. Su gestión durante este período ha sido objeto de críticas y polémicas que aún perduran.

Recientemente, su nombre ha estado relacionado con el caso Koldo, donde se reveló que una empresa vinculada a su departamento había sido favorecida en una adjudicación pública. Los contratos realizados durante su gestión continúan generando controversia, destacando el pago de 200 millones de euros a una empresa de Hong Kong por mascarillas que nunca llegaron a tiempo.

Entre las irregularidades señaladas se encuentran la compra de respiradores que no se recibieron, la adquisición de guantes por valor de cinco millones de euros cuyo paradero es desconocido, y la adquisición de batas a precios exorbitantes.

Otro de los escándalos más resonantes ha sido el de las mascarillas defectuosas, motivo por el cual Illa enfrenta una causa presentada por la CESM, que fue reabierta por la Audiencia Provincial de Madrid en diciembre de 2022.

Además, destaca una investigación de la Fiscalía Anticorrupción en 2014, durante su mandato como alcalde de La Roca del Vallès, donde se indagó sobre posibles sobresueldos ilegales disfrazados como dietas.

Salvador Illa intentó pasar por el Gobierno con cierta discreción. Un extremo que no fue posible, una vez fue relacionado con el caso Koldo, cuando fue puesta en duda su dedicación como ministro de Sanidad durante la pandemia y, ahora, con su reto como candidato a las elecciones en Cataluña.

Aficiones y Pasiones

Una de las pasiones de Salvador Illa es la agricultura. En una entrevista con La Vanguardia, compartió su gusto por dedicar sus ratos libres a ayudar en el huerto de su padre, donde disfruta de la experiencia de recoger verduras y hortalizas.

Es un apasionado del running, una actividad que practica regularmente para mantenerse en forma y desconectar. Suele recorrer el paseo marítimo de Barcelona durante la semana y aprovecha los fines de semana para correr en su pueblo, cerca del río Mogent.

Salvador Illa muestra un claro interés por la lectura, prefiriendo el ensayo histórico y político sobre la ficción. En una entrevista con La Vanguardia, reveló que su inclinación se inclina hacia autores de ensayos históricos y políticos.

"El Espanyol me emociona". Esas fueron las palabras de Josep Illa, padre de Salvador Illa, exministro de Sanidad y canditato a la Generalitat por el PSOE. 'Jugones' ha estado con él este martes.

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