Salud Materna y Perinatal: Una Definición Integral y su Importancia Crucial

La salud materna y perinatal es un ámbito crucial que abarca la salud de la mujer durante el embarazo, el parto y el puerperio, así como la salud del recién nacido. Este período, que incluye desde la concepción hasta el primer año de vida del bebé, es fundamental para el bienestar tanto de la madre como del niño.

Un hospital materno-infantil, también conocido como hospital de la mujer y el niño, es aquel que ofrece una atención especializada a mujeres y a niños de hasta 14 años.

Definición y Alcance del Período Perinatal

El período perinatal se define como el espacio de tiempo que va desde la semana 22 de gestación (154 días) al séptimo día de vida extrauterina del bebé. El período neonatal, por su parte, se refiere a los primeros 28 días de vida del recién nacido.

La seguridad perinatal se refiere a las medidas de precaución y prevención que garantizan una salud materna y neonatal óptima durante el periodo perinatal. Desde los exámenes prenatales hasta la monitorización durante el parto, en todas partes son fundamentales la evaluación vigilante y la intervención rápida.

El riesgo de Pérdida del Bienestar Materno Perinatal (RPBMP) supone la aparición de cualquier entidad de muerte o morbilidad en el binomio materno-fetal, que se relacionan entre sí. En esta Memoria, para la definición y el análisis de la muerte y morbilidad materna se han seguido los criterios planteados por la OMS, el Near Miss y el Euro-Peristat.

Importancia de la Salud Mental Perinatal

Aunque el derecho al goce del más alto nivel de salud mental y física que se pueda lograr es un derecho humano universal, no ha sido hasta etapas muy recientes que la salud mental ha empezado a cobrar la relevancia que merece. A pesar de que la atención integral a la salud exige considerar la salud mental al mismo nivel que la salud física, hasta etapas muy recientes no ha empezado a tener la atención y la relevancia que merece.

La salud mental perinatal se desarrolla en la encrucijada de la psiquiatría y psicología de adultos y la psiquiatría y psicología infantil y del desarrollo.

El embarazo, el parto y la etapa postnatal son momentos vitales con una elevada carga emocional, de relaciones sociales y de significados asociados, e implican intensas transformaciones físicas y psicológicas, así como transiciones en los roles.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que una de cada cinco mujeres presentarán problemas de salud mental a lo largo del embarazo y/o el primer año postnatal.

Como bien se recoge en la nueva guía para la integración de la salud mental perinatal, 1 de cada 10 madres en los países de rentas altas experimentará un problema de salud mental durante el embarazo o en el año posterior al parto; 1 de cada 5 mujeres en el caso de los países con rentas más bajas. Entre las mujeres con problemas de salud mental perinatal, el 20% experimentará pensamientos suicidas o llegará a autolesionarse.

La detección, el diagnóstico y el manejo de los problemas de salud mental perinatal en los servicios de salud maternoinfantil es, por tanto, fundamental para el bienestar de las madres, sus bebés y sus familias. Esta nueva guía de la OMS puede ser una herramienta muy valiosa para que todas las madres reciban la ayuda que necesitan, sea cual sea la gravedad de sus síntomas.

Desafíos en la Atención Integral

Uno de los ejemplos paradigmáticos de las dificultades existentes para la consecución de una atención integral a la salud física y mental es la atención a la salud materno-infantil o salud perinatal.

Sin embargo, en España se advierten importantes deficiencias para ofrecer una atención integral a la salud materno-infantil que incluya la atención a la salud mental perinatal, lo que supone una vulneración del derecho a la salud de las mujeres que son madres y de sus hijas e hijos.

En España, existen grandes carencias en la implementación del derecho a la atención a la salud mental en la etapa perinatal. Los motivos son muy diversos. La desatención general de la salud mental hasta etapas muy recientes. El mantenimiento de una perspectiva eminentemente biomédica en la comprensión de los procesos de embarazo, parto y lactancia, han dificultado la incorporación de la dimensión psicológica a la atención de la maternidad.

En primer lugar, respecto a la ausencia de entidad propia de la salud mental perinatal en la asistencia española, cabe destacar que la misma no aparece recogida como tal dentro de las prestaciones de la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud, lo cual, en sí mismo, constituye ya una importante limitación.

La escasez de recursos específicos de salud mental perinatal y la falta de accesibilidad de mujeres embarazadas y puérperas a una atención a la salud mental de calidad supone un quiebre tanto de su derecho genérico a la salud como de su derecho a recibir unos cuidados sanitarios especializados en esta etapa; derechos recogidos en la Convención de los Derechos del Niño y en la CEDAW.

Existe desigualdad territorial en el desarrollo de servicios de salud mental perinatal, con marcadas diferencias a lo largo del territorio nacional, lo que podría estar generando inequidad en la atención sanitaria de las mujeres.

Las deficiencias formativas arrastradas por parte de los profesionales de la salud mental en materia de perinatalidad en nuestro país tampoco contribuyen a ofrecer una asistencia de calidad a aquellas mujeres que son adecuadamente identificadas y derivadas a la red de salud mental.

Esta perspectiva ecosistémica implica la inclusión en la comprensión y la intervención sobre la díada madre-bebé de los contextos y las relaciones sociales en los cuales dicha díada se encuentra inserta, haciendo partícipes a la pareja (cuando la hay) y las familias, activando las redes sociales de apoyo y considerando los determinantes sociales que pueden estar impactando en la salud (tales como la clase social y económica, trabajo, historia de migración, violencias, etcétera) para realizar un abordaje holístico e integral de la salud mental perinatal.

La primera de ellas es la atención separada a las mujeres y a la infancia, debido a la propia estructuración de la asistencia sanitaria en especialidades, lo que interfiere en la correcta atención a la díada madre-bebé.

La visión desligada de las mujeres y de las niñas y niños de corta edad impide identificar y tratar problemas específicamente surgidos de la interacción entre ambos (como pueden ser muchos problemas con la lactancia y de alimentación, algunos de gravedad, de sueño o del desarrollo), y dificulta el ofrecimiento de una atención sanitaria de calidad, lo que puede producir iatrogenia en las intervenciones.

Iniciativas y Estrategias para Mejorar la Seguridad Perinatal

Las Iniciativas de Seguridad Perinatal se refieren a programas o intervenciones estructurados introducidos por entidades sanitarias con el objetivo de mejorar los resultados perinatales mediante la promoción de prácticas basadas en pruebas, la mejora de la seguridad del paciente y el fomento de una cultura de mejora continua de la calidad.

Del mismo modo, las sesiones informativas y de información frecuentes pueden facilitar la detección precoz de posibles problemas, permitiendo una intervención rápida.

En la búsqueda de la seguridad perinatal, los profesionales sanitarios utilizan una serie de estrategias y métricas. Estas herramientas son esenciales para mejorar los resultados de los pacientes, reducir las complicaciones y promover las mejores prácticas en el campo de la atención perinatal.

Las estrategias de seguridad perinatal se refieren a las prácticas, protocolos y directrices basados en pruebas que aplican los profesionales sanitarios para garantizar la seguridad y el bienestar de la madre y el bebé durante el periodo perinatal.

En la seguridad perinatal se utilizan métricas específicas para seguir, evaluar y mejorar la práctica. Las métricas de seguridad perinatal sirven como medidas cuantificables utilizadas para evaluar y controlar la calidad de la atención perinatal, los resultados de los pacientes y el cumplimiento de las prácticas y protocolos de seguridad. El empleo de estas métricas constructivas impulsa la mejora continua, fomentando un entorno asistencial seguro y eficaz.

La comprensión de las métricas ayuda a racionalizar las estrategias de seguridad para cumplir unos puntos de referencia de calidad específicos. Por ejemplo, pensemos en una unidad sanitaria con una elevada morbilidad perinatal debida a hemorragias posparto. Mediante un análisis métrico adecuado, este problema se identifica y suscita una respuesta inmediata.

La educación y las directrices desempeñan un papel importante en el fomento de la seguridad perinatal. Estos cimientos construyen una vía estructurada para que los profesionales sanitarios presten una atención optimizada, mejorando así los resultados sanitarios tanto para la madre como para el bebé.

La formación en seguridad perinatal constituye una parte crucial del camino hacia unos resultados perinatales más seguros. Proporciona a los profesionales sanitarios los conocimientos y habilidades necesarios para prestar una atención perinatal eficaz y responder con prontitud a las complicaciones o emergencias que puedan surgir.

Modelo de Autocuidado de Enfermería Perinatal

El modelo de autocuidado de enfermería perinatal en el Instituto Nacional de Perinatología (INPer) México tiene como fundamento teórico la teoría general del autocuidado y como eje metodológico-práctico los pasos del método enfermero.

Con una estrecha relación teórico-práctica, la implementación del modelo requiere de profesionales de enfermería especializados en el cuidado perinatal, quienes realizarán el cuidado favoreciendo la participación de la mujer y familiar para el óptimo desarrollo del proceso reproductivo, través de la formación de un vínculo de confianza paciente-familiar-enfermera.

En el INPer se implementa con un abanico de 7 programas en seguimiento al proceso reproductivo, como son: Autocuidado de la salud sexual y reproductiva de los adolescentes, Autocuidado de la adolescente embarazada, Detección de riesgo y autocuidado pregestacional en pareja, Autocuidado prenatal en pareja, Cuidado al nacimiento en pareja, Cuidado y acompañamiento a la pareja durante la perdida perinatal y Autocuidado familiar posnatal con seguimiento del trinomio hasta los 28 días después del nacimiento.

El modelo incluye el desglose de cuidados que el profesional de enfermería perinatal deberá proveer a las personas en cada uno de los 7 programas específicos con un enfoque de autocuidado en pareja, para fortalecer el vínculo familiar, procurando la disminución de riesgos desde la etapa pregestacional, el cuidado (no medicalizado) en el trabajo de parto y parto, privilegiando el proceso fisiológico en apego a los derechos humanos, considerando cada uno de los requisitos universales de autocuidado.

Conclusiones

La salud de las mujeres, así como su salud reproductiva, materna y perinatal, se encuentran permeadas por la condición de género, generando un impacto en el desarrollo pleno de los derechos sexuales y reproductivos, como al acceso a calidad de vida que propenda a mantener su potencial saludable. Por lo tanto, es imperativo abordar las inequidades de género y garantizar una atención integral que incluya la salud mental perinatal para promover el bienestar de las madres y sus hijos.

Concientizan sobre trastornos mentales durante y después del embarazo | Telemundo 44

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