Tener una alimentación saludable es importante en todas las etapas de la vida, pero durante el embarazo, cobra aún más importancia. Si estás embarazada, seguramente te estés preguntando si puedes comer calçots y salsa romesco.
La respuesta corta es sí, se puede comer calçots estando embarazada. Sin embargo, hay algunas cosas que debes tener en cuenta para disfrutar de esta tradición sin correr ningún riesgo.
Beneficios y Precauciones al Comer Calçots Durante el Embarazo
Los calçots son una buena fuente de nutrientes, como vitamina C, vitamina A, fibra y potasio, todos ellos beneficiosos para el desarrollo del bebé. No obstante, también podrían contener bacterias que podrían causar problemas digestivos, como la salmonella.
Por lo tanto, es importante tomar algunas precauciones para evitar el riesgo. Para no tener que perderte la temporada de calçots y disfrutar de los calçots durante el embarazo, se recomienda tener presente algunas precauciones básicas:
- Elige calçots frescos y de buena calidad.
- Cocina los calçots a fondo. Esto ayudará a eliminar cualquier bacteria que pueda estar presente.
- Evita comer las hojas verdes de los calçots. Estas hojas pueden contener bacterias.
- Es recomendable no comer calçots crudos o poco cocinados.
Salsa Romesco Durante el Embarazo: ¿Es Posible?
Con respecto a la salsa de calçots (romesco), ésta suele estar elaborada con tomate, aceite de oliva, almendras, vinagre y especias. Todos estos ingredientes son seguros para las mujeres embarazadas, siempre y cuando se tomen en moderación y la salsa esté completamente cocida.
También es importante tener en cuenta que la salsa de calçots puede contener trazas de frutos secos.
Recomendaciones Adicionales para la Seguridad Alimentaria Durante el Embarazo
Además de las precauciones específicas con los calçots y la salsa romesco, es crucial seguir una serie de recomendaciones generales para garantizar la seguridad alimentaria durante el embarazo:
- Vigilar la higiene personal: Un correcto lavado de manos con jabón antes de cocinar, comer o tras ir al baño, estar en contacto con personas enfermas, mascotas o cambiar pañales.
- Mantener la limpieza en la cocina: Mantener bien limpias y desinfectadas las superficies y utensilios de cocina.
- Manipulación y cocción segura: Vigilar que los alimentos hayan sido correctamente manipulados y los procesos de cocción se hayan llevado a cabo de una forma segura.
- Refrigeración y congelación adecuadas: Refrigerar correctamente, congelar o cocinar alimentos que lo necesiten y respetar las cadenas del frío.
- Evitar la contaminación cruzada: Prevenir la contaminación cruzada evitando el contacto entre alimentos crudos y cocinados. Y tener cuidado con las superficies o utensilios que utilizamos en la cocina. Por ejemplo cortar lechuga con el mismo cuchillo con el que hemos cortado previamente pollo o servir en un mismo plato tomate con pescado o carne cruda.
- Limpieza de frutas y verduras: Es importante limpiar concienzudamente las frutas y verduras. En restaurantes, evitar las hortalizas crudas en la medida de lo posible.
- Cocción completa de la carne: La carne cruda o poco hecha está desaconsejada. Las carnes deben cocinarse completamente hasta alcanzar los 70ºC en el interior del alimento. Lo sabremos porque cambia el color en el centro del alimento. Por lo tanto deben evitarse preparaciones como los carpaccios o filetes poco hechos.
- Congelación preventiva de productos cárnicos crudos curados: Productos cárnicos crudos curados como chorizo, salchichón, salami, jamón curado, tienen riesgo por infección de toxoplasmosis, por lo que se recomienda la congelación previa a su consumo (congelación durante 10 días -22o C.
- Consumo de pescado seguro: Es recomendable el consumo de pescado blanco como azul ya que aporta ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales. Evitar el consumo de pescado crudo por contaminación de Anisakis (tipo sushi, sashimi, ceviche, carpaccios, anchoas), pescado ahumado refrigerado o marinado así como ostras, almejas o mejillones crudos o poco cocinados.
- Moderar el consumo de nueces de Brasil: Aunque su consumo nos aporta beneficios por su condición de fruto seco y las propiedades que tiene. Es cierto que tienen un alto contenido en selenio y un consumo excesivo (por encima de 6 unidades de nueces de Brasil), podría suponer un riesgo por toxicidad por selenio (Seleniosis).
- Consumo de sal yodada: Por otro lado, siempre se recomienda el consumo de sal de mesa yodada.
- Moderar el consumo de algas: En cuanto al consumo de algas (cada vez más extendido en nuestro país) debemos saber que solo 1g de alga Kombu, wakame, nori, etc. aporta al menos 5 veces más del límite de consumo de yodo recomendado. Se pueden usar con moderación. Se recomendaría evitar las que son compradas a granel o no sepamos con seguridad que han superado las medidas higiénicas recomendadas.
- Limitar la cafeína: Eso sí, no deberemos superar el límite de 200mg/día de cafeína que son los que se establecen como seguros.
- Precaución con productos naturales: Natural no equivale a seguro/inocuo y esto es algo que debemos tener clarísimo. No está demostrada la seguridad de muchas plantas e infusiones.
- Evitar el alcohol: En cuanto al alcohol, debemos saber que la cerveza «SIN» puede tener hasta un 0,8 - 1% de alcohol y la 0’0% hasta un 1’8%.
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Salsas que Debes Evitar Después de su Fecha de Caducidad
¿Alguna vez has hecho una limpieza a fondo de tu frigorífico y te has dado cuenta de que las puertas de las estanterías se han convertido en cápsulas del tiempo que guardan botes de salsas cuya fecha de caducidad ya ha pasado? Obviamente, es hora de tirar la mayonesa que ha sobrado de una barbacoa de hace tiempo y ese olvidado bote de salsa que se ha convertido en un experimento científico.
Si te encuentras en una encrucijada en forma de salsas, y estás decidiendo qué tirar y qué conservar, hay algunas reglas generales que debes tener en cuenta, dice la nutricionista Mary Sabat. Lo primero es lo primero: ¿está abierto el frasco? Los condimentos sin abrir suelen tener una vida útil más larga que los abiertos, ya que no han estado expuestos a posibles contaminantes que puedan acelerar la proliferación de bacterias, afirma Sabat.
"Una vez abierto el frasco, la vida útil puede reducirse significativamente debido a la mayor exposición a las bacterias", afirma Sabat. El almacenamiento adecuado también es importante. Muchas salsas deben guardarse en un lugar fresco y seco, lejos de la luz solar y el calor, mientras que la refrigeración es necesaria para productos como la mayonesa y los aderezos cremosos para ensaladas, que de otro modo se estropearían.
Las fechas de caducidad impresas en los botes de aliños sirven en realidad para indicar cuándo el producto está en su punto óptimo de calidad, afirma Sabat. Las salsas, cremas para untar y aliños caducados probablemente perderán su sabor con el tiempo y, en el peor de los casos, podrían enfermarte.
Con esa información clara, aquí hay 13 salsas que nunca debes tomar después de sus fechas de caducidad (y en algunos casos, incluso puede ser necesario tirar antes):
- Mayonesa: Tiene que desecharse dos meses después de su apertura.
- Salsas a base de mayonesa: Desde el alioli hasta las salsa brava o la tártara, hay todo tipo de salsas para mojar y untar que contienen mayonesa, y Berger dice que lo mejor es tirarlas cuando hayan caducado.
- Salsa de rábano picante: En cuanto el tarro de salsa de rábano picante se expone al aire, su sabor picante empieza a desvanecerse.
- Crema agria: La crema agria puede estropearse antes que otros productos lácteos, y según el USDA puede conservarse en el frigorífico de una a tres semanas.
- Chutney: Aunque puedes conservar el chutney en la despensa durante un año después de comprarlo, deberás llevarlo al frigorífico en cuanto rompas el precinto.
- Salsa barbacoa: No dudes en desechar el bote de salsa barbacoa si notas algo raro, como un leve moho, un cambio en la textura o un olor raro.
- Salsa ranchera: Desecha la salsa ranchera si cambia de consistencia.
- Salsa de queso azul: La salsa de queso azul es un "caldo de cultivo para las bacterias".
- Salsa César: La salsa César en mal estado podría contener salmonela.
- Salsa Mil Islas: No tomes salsa Mil Islas si no huele bien.
- Salsa de soja: La salsa de soja puede ponerse rancia.
- Mostaza: La mostaza también puede ponerse rancia.
- Ketchup: El ketchup puede agriarse.
Semáforo Nutricional: Una Guía Rápida para Entender los Valores Nutricionales
El semáforo nutricional es un sistema de colores que permite entender los valores nutricionales de una forma clara, rápida y completa.
Las recetas presentan normalmente ingredientes cuyo porcentaje sobre la Ingesta de Referencia (IR) es alto (predominan amarillos y naranjas). Estos platos están concebidos como plato principal de una comida o cena, con lo que su tamaño de ración es superior y su aporte nutricional es más elevado. Por este motivo, las recetas tienen puntos de corte diferentes a los de los productos. Así, por ejemplo, mientras que un alimento cualquiera tendrá los nutrientes de color amarillo hasta un valor máximo del 20% de la IR, las recetas concebidas como una comida principal tendrán los nutrientes en amarillo hasta un valor máximo del 35% de la IR.
Valores de referencia por ración:
| Nutriente | Qué es bajo por ración | Qué es medio por ración | Qué es alto por ración |
|---|---|---|---|
| Calorías | 200 Kcal o menos | Entre 200 Kcal y 700 Kcal | 700 Kcal o más |
| Grasa | 7 g o menos | Entre 7 g y 25 g | 25 g o más |
| Grasa saturada | 2 g o menos | Entre 2 g y 7 g | 7 g o más |
| Azúcares | 9 g o menos | Entre 9 g y 32 g | 32 g o más |
| Sal | 0,6 g o menos | Entre 0,6 g y 2,1 g | 2,1 g o más |
Cantidad Diaria Orientativa de Nutrientes:
- Calorías: 2.000 Kcal
- Grasa: 70 g
- Grasa saturada: 20 g
- Azúcares: 90 g
- Sal: 6 g
La Ingesta de Referencia (IR) es una guía sobre la cantidad total de calorías y de varios nutrientes que debemos ingerir al día para mantener una dieta sana. La información sobre los porcentajes de IR indica lo que supone la cantidad de nutriente de una ración respecto a la IR para ese nutriente en el día.
Los porcentajes de Ingesta de Referencia (IR) están calculados para una mujer adulta con una ingesta diaria de 2000 Kcal. Las necesidades nutricionales individuales pueden ser más altas o más bajas, en función de sexo, edad, nivel de actividad física y otros factores.
