El embarazo anembrionario, también conocido como huevo huero, es una condición en la que se desarrolla el saco gestacional, pero no se forma el embrión o deja de desarrollarse en las primeras semanas de gestación. Se trata de la pérdida temprana del embarazo durante el primer trimestre (hasta la 12+6 semanas desde el último periodo menstrual).
¿Qué es el Embarazo Anembrionario?
Un embarazo anembrionario ocurre cuando, tras la fecundación del óvulo, se forma un saco gestacional sin embrión en su interior. El embarazo anembrionado se refiere a un embarazo no viable en el que por ecografía transvaginal se aprecia un saco gestacional intrauterino vacío, no contiene vesícula vitelina ni embrión.
Este tipo de embarazo se debe, en la mayoría de los casos, a alteraciones cromosómicas en el embrión, que impiden su desarrollo adecuado.
EMBARAZO ANEMBRIONICO
Causas del Embarazo Anembrionario
La causa exacta de los embarazos anembrionarios es difícil de determinar. Tras el proceso de fecundación, en el cual el óvulo se encuentra con el espermatozoide, se realizan una serie de divisiones celulares que dan lugar a la formación del futuro embrión.
La única causa bien identificada de aborto son las alteraciones genéticas, es decir, las anomalías cromosómicas del embrión. La incidencia de cariotipo fetal anormal es del 90% en embarazos anembrionados.
¿Cómo se Detecta?
Después de un positivo en una prueba de embarazo, se realiza una ecografía (que suele planearse alrededor de la sexta a la novena semana después de la última regla y se hace vaginalmente). En las primeras etapas del embarazo, el embrión es demasiado pequeño para aparecer en las ecografías.
Por este motivo, el primer hallazgo es el saco gestacional, pero no es siempre indicativo de la existencia de un embrión. Mediante ecografía transvaginal, podemos detectar el embrión tan pronto como a las 6 semanas de gestación.
El diagnóstico de embarazo anembrionario se establecerá ante el hallazgo de un saco gestacional, rodeado por el trofoblasto, mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice un embrión. En caso de dudas respecto a la fecha de la última regla, es preferible repetir la ecografía a los 7-10 días, antes de precipitarnos en establecer el diagnóstico de huevo huero.
Síntomas del Embarazo Anembrionario
Una de las dificultades de detectar un embarazo anembrionario es que, en sus primeras etapas, suele presentar síntomas similares a los de un embarazo normal. Al inicio de la gestación pueden estar presentes los síntomas típicos del embarazo: ausencia de la menstruación, prueba de gestación positiva, aumento de la sensibilidad mamaria, náuseas, etc.
Los principales síntomas por los que se suele consultar son el sangrado vaginal y/o dolor leve tipo calambre. Otros posibles síntomas pueden ser la pérdida o disminución de los síntomas de embarazo como la disminución de la sensibilidad mamaria o las náuseas-vómitos.
La mujer puede notar que los síntomas del embarazo disminuyen o desaparecen. Después se produce un sangrado vaginal que va aumentando de intensidad y que, cuando se acompaña de dolor pélvico, indica que la expulsión es inminente.
Tratamiento del Embarazo Anembrionario
Como la de cualquier tipo de aborto, la evolución de estos embarazos finaliza con su expulsión. Una vez realizado el diagnóstico, si no se expulsa naturalmente, se procederá a la evacuación uterina.
En algunos casos, el cuerpo expulsa el saco gestacional de manera espontánea sin necesidad de intervención médica. Tratamiento médico mediante la administración de misoprostol. Mediante tratamiento médico o la realización de un legrado.
Riesgos y Fertilidad Después de un Embarazo Anembrionario
La principal consecuencia del embarazo anembrionario para la mujer es el aborto por la detención del desarrollo embrionario. Si se ha producido en embarazo anembrionado, no significa que la mujer presente problemas de fertilidad porque la gran mayoría podrá conseguir un embarazo normal, pero aumenta el riesgo de un segundo aborto.
El haber presentado un aborto previo aumenta el riesgo de un segundo aborto, independientemente de la edad materna. Si se presenta con una evolución normal, un aborto de estas características no tiene implicaciones reproductivas futuras.
En caso de que se sucedan dos o más abortos consecutivos, es aconsejable realizar un estudio para diagnosticar cual es el problema que impide la evolución normal de la gestación.
La Vesícula Vitelina
La vesícula vitelina es la primera estructura que puede identificarse en el saco gestacional. La vesícula vitelina es una estructura visible en el interior del saco gestacional. Su presencia en una ecografía de comprobación confirma la existencia de un embarazo intrauterino.
Alrededor de la cuarta o quinta semana tiene un tamaño de unos tres milímetros y aumenta una media de un milímetro al día al principio del embarazo. La vesícula vitelina es parte de lo que será toda la cubierta protectora que envuelve al bebé en desarrollo.
Su papel principal es el de proporcionar nutrición al pequeño embrión que se está formando desde el inicio -desde la semana cuatro, aproximadamente- hasta el final del primer trimestre. Que no aparezca una vesícula vitelina en la sexta semana puede que indique que el embarazo no está tan avanzado como piensas, sobre todo si tus ciclos son irregulares.
Si no se visualiza vesícula vitelina ni embrión en la semana nueve, es lo que se conoce como embarazo anembrionario. La existencia de la vesícula vitelina es un indicador importante de la salud de tu embarazo.
Que hayas tenido un problema en un embarazo con la vesícula vitelina no tiene por qué significar que te tenga que volver a pasar.
