El ácido úrico, un producto del metabolismo de las purinas, juega un papel crucial en nuestra salud. Este compuesto químico, generado en el hígado y procesado por los riñones, debe mantenerse en niveles equilibrados dentro del cuerpo para prevenir diversas condiciones médicas. Entender estas causas y síntomas es crucial para el manejo y prevención de las complicaciones asociadas con el ácido úrico alto, incluyendo cambios dietéticos y, en algunos casos, medicación.
El ácido úrico es un producto de desecho que se forma en el organismo cuando se descomponen las purinas, que son sustancias químicas presentes en ciertos alimentos y también se producen naturalmente en el cuerpo. Este compuesto es procesado principalmente en el hígado y luego eliminado por los riñones a través de la orina. A nivel celular, el ácido úrico actúa como un antioxidante, protegiendo las células contra el daño causado por los radicales libres.
Durante el embarazo, es común que se produzcan modificaciones notables en el aparato urinario, tanto estructurales como funcionales. Estas modificaciones incluyen un ligero aumento del tamaño renal y una dilatación de los cálices, pelvis renales y uréteres, lo que se conoce como hidrouréter fisiológico del embarazo.
En el embarazo normal se producen modificaciones notables en el aparato urinario, tanto estructurales como funcionales. Existe un ligero aumento del tamaño renal, de aproximadamente 1-1,5 cm en sentido longitudinal, que puede ser debido a la elevación del volumen vascular renal y a la expansión del espacio intersticial. Los cambios morfológicos más tempranos y definidos en las vías urinarias durante la gestación tienen lugar en el sistema colector, observándose una dilatación de los cálices, pelvis renales y uréteres. Dicha dilatación se manifiesta en el primer trimestre del embarazo y se observa en más de un 90% de las mujeres embarazadas cerca del término, persistiendo en un lapso importante del puerperio.
El llamado hidrouréter fisiológico del embarazo se caracteriza por un notable incremento del diámetro interior del uréter, que se acompaña de hipotonía e hipomotilidad de sus músculos. El cambio comprende, en su forma típica, la pelvis renal y porción superior de los uréteres por encima del estrecho pélvico superior, y es más intenso y frecuente en el uréter derecho. El volumen de los uréteres en el embarazo puede aumentar hasta 25 veces y retener hasta 300 ml de orina.
La etiología de la dilatación ureteral es aún punto de controversia, y es posible que participen factores hormonales y mecánicos obstructivos de forma conjunta. Estas modificaciones anatómicas en el tracto urinario de las mujeres embarazadas se acompañan de varias consecuencias clínicas. Así, el tracto urinario dilatado puede contener un volumen sustancial de orina, lo que introduce un factor de error en la obtención cronometrada de muestras urinarias. También se ha demostrado la existencia de un reflujo vesicoureteral en el 3,5% de las gestantes que, unido a la dilatación y estasis urinaria, favorece la proliferación bacteriana y la aparición de infecciones urinarias.
El embarazo normal induce a la aparición de hipouricemia relativa. Desde la octava semana del embarazo, las concentraciones plasmáticas de ácido úrico disminuyen en más de un 25% y, a menudo, son de solamente 2,5 a 4 mg, en tanto que su depuración (típicamente 6 a 12 ml/min en las mujeres no embarazadas) aumenta hasta aproximadamente 12 a 20 ml/min en el embarazo. Se sospecha que la hipouricemia del embarazo normal refleja las alteraciones en la depuración fraccionada del ácido úrico (depuración de ácido úrico/filtración glomerular), con descenso en la resorción tubular neta.
Estos cambios referidos en la depuración del urato y en sus valores plasmáticos son máximos en una fase temprana de la gestación, y existen indicios que sugieren que la depuración del urato declina y que sus valores plasmáticos aumentan cerca del término del embarazo.
Causas del Ácido Úrico Alto (Hiperuricemia)
Las causas del ácido úrico alto, o hiperuricemia, se pueden clasificar principalmente en dos categorías: la sobreproducción de ácido úrico y la reducción de su excreción. El ácido úrico es un producto de desecho que se forma cuando el cuerpo descompone las purinas, que son sustancias químicas presentes en el cuerpo y en ciertos alimentos.
En el contexto de la dieta, el consumo de alimentos ricos en purinas, como las carnes rojas, ciertos pescados y mariscos, puede incrementar la producción de ácido úrico. El exceso de ejercicio físico, una dieta poco equilibrada y el sobrepeso pueden favorecer la hiperuricemia, una dieta poco equilibrada.
Varios factores pueden contribuir al aumento de los niveles de ácido úrico en el cuerpo, y la dieta juega un papel crucial en esto. Los alimentos ricos en purinas, como las carnes rojas, los mariscos, y ciertos pescados como las sardinas y el arenque, son conocidos por elevar el ácido úrico.
El estilo de vida y condiciones médicas también influyen en los niveles de ácido úrico. La obesidad y un estilo de vida sedentario pueden aumentar el riesgo de hiperuricemia, ya que el cuerpo puede tener dificultades para manejar y excretar el exceso de purinas. Además, factores genéticos pueden predisponer a algunos individuos a tener niveles más altos de ácido úrico. En estos casos, incluso con una dieta adecuada y un estilo de vida saludable, las personas pueden requerir manejo médico para controlar sus niveles de ácido úrico y prevenir complicaciones asociadas como la gota o los cálculos renales.
La elevación del ácido úrico se asocia también a otras enfermedades, como hipoparatiroidismo, leucemia o toxemia durante el embarazo.
Factores de Riesgo
Según el profesional, “existen varios factores que favorecen un elevado nivel de ácido úrico, entre ellos el exceso de ejercicio físico y el sobrepeso. También puede favorecer la hiperuricemia, una dieta poco equilibrada y con un exceso de carnes rojas, pescado, el alcohol, el marisco y fructosa que no sólo está presente en las frutas, sino fundamentalmente en alimentos envasados y azucarados, como zumos, galletas, productos light, etc., y bebidas como cerveza, licores y refrescos light”.
“Además, la edad y el sexo son también factores de riesgo, pues los hombres menores de 65 años tienen un riesgo cuatro veces mayor que las mujeres de sufrir una hiperuricemia, aunque éste se iguala a la de la mujer en la etapa de la menopausia”, comenta el doctor Romaniouk.
Síntomas y Complicaciones del Ácido Úrico Alto
Tener niveles elevados de ácido úrico en la sangre puede llevar a condiciones médicas serias. Una de las más conocidas es la gota, una forma de artritis que causa dolor extremo, hinchazón y enrojecimiento en las articulaciones. Además, un exceso de ácido úrico puede conducir a la formación de cálculos renales. Finalmente, investigaciones recientes sugieren que altos niveles de ácido úrico están asociados con un incremento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El ácido puede inducir hipertensión y enfermedad vascular, lo que incrementa el riesgo de ataques cardiacos y derrames cerebrales.
Uno de los síntomas más temidos de la hiperuricemia es la gota. Una forma de artritis que se produce como consecuencia de que el ácido úrico se deposite en las articulaciones tanto de pies como de manos. “Esta afección es muy dolorosa, ya que se produce una quemadura interna producida por el ácido”, comenta el profesional.
Otros síntomas y complicaciones incluyen:
- Artritis inflamatoria asociada con hiperuricemia: Ocurre cuando hay altos niveles de ácido úrico en la sangre circulante, lo que hace que los cristales de urato se depositen en los tejidos de las articulaciones y se produzca mucho dolor, es lo que se conoce como ataque de gota.
- Cálculos renales: Si tu orina contiene más calcio, oxalato y ácido úrico es más probable que desarrolles cálculos renales.
- Problemas cardiovasculares: Los niveles elevados de ácido úrico se asocian al síndrome metabólico, al colesterol y a un mayor perímetro abdominal, todos ellos factores de riesgo cardiovascular.
- La hipertensión y una enfermedad renal crónica: Son otras de las enfermedades que pueden aparecer en las personas con el ácido úrico elevado.
- Fractura de cadera: El ácido úrico en cantidades elevadas favorece la inflamación de los huesos, lo que entorpece la actividad de la vitamina D, clave para mantener los huesos sanos.
Debes saber que tener un nivel alto de ácido úrico no significa que tengas gota. Si estás embarazada, tus niveles de ácido úrico son más altos que de lo normal.
Diagnóstico del Ácido Úrico Alto
En una analítica de sangre, los valores normales de ácido úrico deben situarse entre 3,5 y 7,2 mg/dl para el hombre y 2,5 y 6 mg/dl para la mujer. Para el doctor Romaniouk, “el sobrepasar estas cifras será motivo de una exploración médica más a fondo para establecer las causas o la posible existencia de una enfermedad asociada ya que la elevación del ácido úrico se asocia también a estas enfermedades, como el hipoparatiroidismo o leucemia” e indica que “además, la hiperuricemia en enfermedad renal crónica se relaciona con mayor riesgo de eventos cardiovasculares. Está demostrado que a pesar de no tener crisis de gota, los cristales se depositan en los túbulos renales causando a largo plazo enfermedad renal crónica”.
Si te has hecho una analítica y los niveles de ácido úrico están desviados te recomendamos que acudas a consulta con el médico. La mejor prevención es acudir al médico para que valore cuál es el mejor tratamiento para devolver el ácido úrico a los niveles deseados.
Tratamiento para Bajar el Ácido Úrico
Según el profesional “para reducir el ácido úrico, es importante tener en cuenta algunos factores relacionados con la dieta y mantener un peso adecuado con base en una alimentación saludable (cinco raciones de frutas y verduras, y carne con poca grasa)”.
En muchos casos la administración de antiinflamatorios no esteroides ayudan a aliviar el dolor. También se utilizan los fármacos uricosúricos, para bloquear la absorción del urato. eliminan una cantidad excesiva en la orina. necesita tratamiento.
Pautas a seguir:
- Cocinar y preparar los alimentos con aceite vegetal o de oliva.
- Limitar el consumo de purinas es clave. Se deben evitar alimentos como: sardinas, anchoas, arenques, vísceras, coliflor, espárragos, carnes de cerdo, vacuno y cordero, mariscos y cubitos de caldo.
- Consumir algas y frutos secos con cierta frecuencia.
- Evitar en lo posible el consumo de sal.
- No consumir bebidas alcohólicas.
- Beber gran cantidad de líquidos. Se recomienda beber 2 litros de agua como mínimo. De este modo, se fomenta el arrastre de ácido úrico en los riñones.
- Sustituir los pescados grasos y carnes rojas por lácteos y huevos ricos en proteínas de calidad. Las legumbres también son fuente de proteína vegetal y de fibra
- Ejercicio moderado. Cuando se tiene el ácido úrico elevado, es muy importante mantenerse en un peso saludable.
El Ácido Úrico Bajo (Hipouricemia)
El ácido úrico bajo, conocido médicamente como hipouricemia, es una condición menos común que el ácido úrico alto, pero que también puede estar asociada a varios problemas de salud. El ácido úrico es una sustancia que nuestro cuerpo produce al descomponer las purinas, que provienen tanto de los alimentos como del propio metabolismo celular. Normalmente, los niveles de ácido úrico en sangre se mantienen en un rango saludable.
Tener el ácido úrico bajo no suele ser un problema grave en sí mismo, pero puede ser un indicativo de otras afecciones subyacentes. No siempre. Muchas veces el ácido úrico bajo es un hallazgo casual sin consecuencias clínicas.
Durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre, es normal que los niveles de ácido úrico disminuyan debido al aumento del volumen sanguíneo y la excreción renal aumentada. El tratamiento depende de la causa subyacente. En algunos casos, podría ser necesario ajustar la dieta o tratar enfermedades de fondo.
La hipouricemia o ácido úrico bajo en sangre es una condición menos común pero importante de conocer. Aunque muchas veces no causa síntomas, puede ser un indicativo de otros problemas de salud que deben ser evaluados.
Importancia del Índice Hiperbárico (IHB) en la Prevención de Complicaciones Hipertensivas
La hipertensión arterial (HTA) es la complicación médica más habitual del embarazo, y la preeclampsia (PE) es una importante causa de morbimortalidad fetal (bajo peso al nacer, o prematuridad), pudiendo variar las complicaciones maternas desde el fracaso renal agudo, el síndrome de HELLP, el fallo hepático o el edema cerebral, hasta convulsiones o muerte.
La PE en el mundo occidental afecta al 2-7% de todos los embarazos, y el fenómeno patogénico básico es la disfunción endotelial condicionada por un "disbalance" de factores angiogénicos que producen anomalías de la placentación e isquemia placentaria. No es un proceso limitado que se resuelve con el parto, ya que la disfunción endotelial puede persistir y convertirse en un factor de riesgo cardiovascular futuro.
El objetivo, por tanto, es el diagnóstico precoz de la PE, pero los factores angiogénicos no tienen la sensibilidad y la especificidad necesarias para su uso en la clínica diaria. Tampoco la hiperuricemia, aunque algunos autores la relacionaron con la severidad y la precocidad de la PE. En nuestra experiencia, y utilizando el índice hiperbárico (IHB) como "gold standard", factores de riesgo como ser primigesta añosa, el uso de anticonceptivos orales o tener antecedentes familiares de HTA son predictivos de PE.
Entre los métodos "instrumentales", los expertos no recomiendan el ecodoppler de arteria uterina, pero el IHB o área de exceso de presión arterial (PA) por encima del límite superior del intervalo de tolerancia tiene una sensibilidad y una especificidad del 99% para la identificación precoz de las gestantes en riesgo de desarrollo de PE; solamente la determinación de serpina1 por proteómica urinaria o la evaluación de podocituria tienen una sensibilidad y una especificidad del 100%.
Una vez detectada, la administración precoz y nocturna de AAS y vitamina D reduce de forma significativa su riesgo. En conclusión, el diagnóstico se establece, además de mediante los factores de riesgo convencionales, con un IHB > 12, y la prevención primaria es con AAS a dosis altas, entre 100-300 mg, nocturno, y antes de la semana 17 reduce de forma significativa el riesgo de las complicaciones hipertensivas del embarazo.
Resultados del Estudio
Se revisó la incidencia de PE en la población gestante de las consultas de alto riesgo (AR) y "no AR" de los 3 hospitales del área (Complejo Hospitalario Universitario de Ourense [CHUOU]), Hospital Comarcal [HC] de Verín y HC de Valdeorras) y entre aquellas gestantes que fueron derivadas por AR a la Consulta de Nefrología (CN).
A las gestantes remitidas a la CN (antes de la semana 17 de gestación) se les realizó una monitorización ambulatoria de la PA de 48 h mediante monitor Spacelab 92007. Se consideró el IHB > 12 como marcador de riesgo de PE , y las gestantes con IHB patológico fueron tratadas con AAS 100 mg nocturno y suplementos de vitamina D si existía deficiencia. Estas gestantes fueron seguidas durante todo el embarazo en la CN.
La incidencia de PE fue de 4 episodios/año en el HC de Valdeorras y 2,3 episodios/año en el HC de Verín. En el CHUOU, entre las gestantes "no remitidas" a la CN, la tasa de PE fue de 20 episodios/año, mientras que entre aquellas que fueron atendidas en la CN, la incidencia de PE fue de 0,8 episodios/año, que corresponden a 4 gestantes, 2 de ellas con LED, la tercera era intolerante a AAS y la cuarta desarrolló un síndrome de HELLP.
En las gestantes remitidas a consulta de Nefrología (38,2%), diagnosticadas de alto riesgo de PE y tratadas con AAS 100 mg nocturno (desde la semana 17) se redujo la incidencia de episodios de PE un 96,94%.
En conclusión, la colaboración de la CN en la prevención primaria de las complicaciones de la HTA del embarazo y a través de la metodología diagnóstica de IHB es altamente eficiente, por lo que debería ser una prestación asistencial rutinaria entre las consultas de embarazo de AR y Nefrología.
Este artículo proporciona una visión detallada del ácido úrico alto durante el embarazo, incluyendo sus causas, síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento. Mantener niveles saludables de ácido úrico es crucial para la salud materna y fetal.
