Es la mañana del 6 de enero y hay una tensión silenciosa en el ambiente, no por los regalos de los Reyes Magos, que ya han sido abiertos, sino porque el cuchillo empieza a cortar las porciones de ese dulce esponjoso que huele a agua de azahar.
Damos por hecho que esta tradición es puramente cristiana, el broche de oro a la Navidad para celebrar la Epifanía, la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar al portal de Belén.
En MomenFress nos apasiona escarbar en el pasado de nuestra despensa y hoy no vamos a darte solo una receta; vamos a viajar en el tiempo.
Orígenes Paganos: Las Saturnales
Estamos en diciembre, los días son cortos, la oscuridad llega pronto y el frío se apodera de los campos, es el momento del Solsticio de Invierno, el punto de inflexión donde la luz empieza a vencer a la oscuridad.
Las Saturnales (Saturnalia) se celebraban en honor a Saturno, dios de la agricultura y la cosecha, era el «Mundo al Revés»: los tribunales cerraban, no se permitía declarar guerras, y las normas sociales se relajaban.
Pero lo más chocante ocurría dentro de las casas: los esclavos eran liberados de sus obligaciones y durante esos días, no tenían que trabajar, vestían las ropas de sus amos, se sentaban a la mesa y eran servidos por los patricios, podían beber, opinar e incluso burlarse de sus dueños sin miedo al látigo.
En estos banquetes pantagruélicos, donde el vino corría y la comida sobraba, se servía un postre muy especial.
La Torta con el Haba
Esta torta se elaboraba con higos, dátiles y miel, mucha miel.
Para los antiguos, el haba (faba) tenía un simbolismo místico: por su forma, recordaba a un embrión, y al ser una semilla que se mantenía «viva» aunque estuviera seca, representaba la continuidad de la vida y la prosperidad en medio del invierno muerto.
El reparto de la torta era el momento cumbre de la fiesta: aquel que encontraba el haba en su trozo era nombrado el Saturnalicius Princeps (el Príncipe de las Saturnales) o el «Rey del Desorden».
Si el haba le tocaba a un esclavo, su estatus cambiaba mágicamente, por tanto, en su origen puro, encontrar el haba era la mayor bendición posible, era sinónimo de suerte, poder y libertad, nada que ver con la tradición actual de «pagar el roscón».
La Cristianización y la "Fête de la Fève"
Cuando el Cristianismo se convirtió en la religión oficial y dominante de Europa, la Iglesia se encontró con un problema: la gente se negaba a dejar de celebrar las fiestas del solsticio de invierno.
La estrategia de la Iglesia fue brillante: sincretismo religioso y la torta con el haba sobrevivió a la caída de Roma.
En la Francia medieval, esta celebración evolucionó hacia la «Fête de la Fève» (La Fiesta del Haba) y la costumbre se refinó, pero mantuvo su esencia democrática.
El niño que encontraba el haba era coronado como «Le Roi de la Fève» (El Rey del Haba) y en la corte francesa, este «Rey» tenía el poder de elegir a sus ministros y embajadores por un día.
Pero también tenía una obligación divertida: cada vez que el Rey del Haba levantaba su copa para beber, todos los comensales debían gritar al unísono: «¡El Rey bebe! ¡El Rey bebe!» y beber con él.
Durante siglos, el pueblo siguió viendo en el haba un símbolo de prosperidad agrícola y fertilidad para el año nuevo.
A pesar de los intentos de cristianización, el juego de azar, la bebida y la coronación burlesca seguían siendo el alma de la fiesta.
El Capricho de Luis XV y el Nacimiento de la "Sorpresa"
Llegamos al siglo XVIII, una época de pelucas empolvadas, lujo desmedido y revolución inminente.
Hasta este momento, el premio único y absoluto del roscón era el haba, un premio humilde, agrícola, natural.
Cuenta la leyenda gastronómica que un cocinero de la corte, quizás queriendo agasajar al pequeño Luis XV cuando aún era un niño (recordemos que se convirtió en rey con apenas 5 años), decidió que un rey de Francia no podía sorprenderse con una legumbre seca.
Así que, el ingenioso pastelero tuvo una idea: introdujo en la masa del brioche (que por aquella época ya empezaba a parecerse más a nuestro roscón actual gracias a la mantequilla y los huevos) una moneda de oro y el impacto fue inmediato.
La aristocracia francesa adoptó rápidamente esta nueva moda y empezaron a esconder monedas de oro, joyas pequeñas o piezas de porcelana de Sèvres en sus pasteles, sin embargo, el haba no desapareció.
Al ser desplazada por el oro, el haba quedó relegada.
La Llegada a España y la "Madrileñización" del Roscón
Cuando Felipe V, nieto de Luis XIV, llegó al trono español en 1700, trajo consigo no solo la moda francesa en el vestir, sino también en el comer y la corte de Madrid empezó a imitar las costumbres de Versalles.
Si bien Felipe V trajo la costumbre aristocrática, el Roscón de Reyes no se convirtió en el fenómeno de masas que es hoy en España hasta el siglo XIX y principios del XX.
Mientras en otros lugares de Europa la tradición se diluía o cambiaba (en Inglaterra, por ejemplo, el Twelfth Night Cake casi desapareció tras la era victoriana), en la capital de España ocurrió algo mágico: el Roscón se democratizó.
Lo curioso del Roscón español es que, aunque su concepto «político» vino de Francia, su alma gastronómica mira más hacia el sur, hacia nuestro pasado andalusí.
Esta esencia, destilada de la flor del naranjo amargo, es una herencia directa de la cocina árabe medieval y al incorporarla a la masa, los pasteleros españoles crearon un puente olfativo único.
Ese aroma inconfundible que inunda las casas el 5 y 6 de enero no huele a París; huele a los patios de Sevilla y a los naranjos de Valencia.
Simbolismo Oculto de los Ingredientes
Cuando cortas un trozo de Roscón en MomenFress, no solo estás cortando harina y azúcar, estás diseccionando símbolos milenarios:
- Forma Circular: Como vimos en las Saturnales, la forma original honraba al Sol y al ciclo infinito de las estaciones (el año que muere y renace).
- Frutas Confitadas: En el siglo XIX, la fruta confitada era un método de conservación costoso y valorado, un signo de estatus.
- Azúcar: Esa costra de azúcar humedecida con unas gotas de agua (o anís) que se vuelve crujiente al horno simboliza, según la tradición, la nieve que cubría el camino de los Reyes Magos hacia Belén.
Variaciones Regionales
Si viajas a Francia en enero, ten cuidado con lo que pides:
- Al Norte (París): Reina la Galette des Rois, no es un bollo, es una tarta de hojaldre rellena de frangipane (crema de almendras).
- Nuestros vecinos lusos tienen el Bolo Rei, la masa es similar, pero la carga de «tropezones» es mucho mayor, lleva pasas, frutos secos y frutas cristalizadas dentro de la masa, no solo encima.
La Sorpresa en México
Aquí no hay haba, la regla es que si encuentras al muñequito, no pagas la rosca, al contrario: te conviertes en el «padrino» del Niño y tienes la obligación de invitar a tamales y atole a todos los presentes el día 2 de febrero (Día de la Candelaria).
Hasta mediados de siglo, las sorpresas seguían siendo heterogéneas, pero en los años 50 y 60, los grandes obradores industriales y las pastelerías empezaron a introducir figuritas de cerámica o plástico.
Al principio eran objetos cotidianos (un coche, un animal, una bailarina).
En México, la figura representa al Niño Jesús y se esconde dentro del pan para simbolizar cómo María y José escondieron a Jesús para salvarlo de la matanza de Herodes.
Quien lo encuentra se convierte en su «padrino» y debe organizar una fiesta con tamales el 2 de febrero (Día de la Candelaria).
La Historia de la Rosca de Reyes en 3 Minutos 👑
El Haba: De la Suerte a la "Factura"
«He aquí el Roscón de Reyes, tradición de un gran banquete, en el cual hay dos sorpresas para los que tengan suerte.
En él hay muy bien ocultas, un haba y una figura; el que lo vaya a cortar hágalo sin travesura.
Quien en la boca se encuentre una cosa un tanto dura, a lo peor es el haba o a lo mejor la figura.
Así, la pobre haba, que durante la época romana y medieval fue el símbolo de la libertad y la fertilidad, acabó convertida en la factura del postre.
El relleno es una innovación moderna de mediados del siglo XX. Originalmente, el Roscón se comía solo, mojado en chocolate o café. Como la masa tiende a secarse rápido, los pasteleros empezaron a abrirlo y rellenarlo de nata montada, trufa o crema para hacerlo más jugoso y atractivo comercialmente.
Preguntas y Respuestas Frecuentes (FAQ)
Aunque lo asociamos a los Reyes Magos, su origen real está en las Saturnales romanas (siglo II a.C.), unas fiestas paganas en honor a Saturno por el solsticio de invierno. Se comía una torta redonda con higos y miel que simbolizaba el sol y escondía un haba.
Históricamente, encontrar el haba era buena suerte: te convertía en el «Rey de la fiesta» o, en Roma, daba libertad a los esclavos por un día. Sin embargo, desde el siglo XIX en España, el significado se invirtió: ahora el haba es el símbolo negativo y obliga a quien la encuentra a pagar el roscón.
Originalmente, la forma circular representaba el disco solar y el renacimiento de la luz tras el invierno. Con la cristianización, la Iglesia adoptó la forma como símbolo del amor infinito de Dios (un círculo sin principio ni fin) o como representación de la corona real de los Reyes Magos.
Las frutas confitadas de colores brillantes (rojo, verde, naranja) simbolizan las piedras preciosas (rubíes, esmeraldas) que adornaban los mantos y coronas de los tres Reyes Magos de Oriente. Aunque muchos las apartan, son esenciales para el simbolismo de «joya» del postre.
La «segunda sorpresa» (la figurita o moneda) se introdujo en el siglo XVIII en la corte de Luis XV de Francia. Un cocinero escondió una moneda de oro para sorprender al rey. Esto devaluó el haba (premio de pobres) y elevó la moneda/figura (premio de ricos/reyes).
La Biblia no menciona ningún dulce festivo ni la celebración de los Reyes Magos de esta forma. Es una tradición gastronómica fruto del sincretismo religioso: la Iglesia adaptó las costumbres paganas de diciembre/enero para celebrar la Epifanía sin prohibir las fiestas populares.
El Roscón español es un bollo de masa fermentada tipo brioche adornado con frutas. La Galette des Rois (típica del norte de Francia) es una tarta de masa de hojaldre rellena de crema de almendras (frangipane). En el sur de Francia, sin embargo, sí comen el Gâteau des Rois, que es casi igual al español.
¿Qué pasa si me tocan el haba y la figura?
Es una situación rara pero posible. Las «reglas no escritas» varían según la familia: algunos dicen que la figura anula al haba (eres Rey y no pagas), mientras que otros dicen que tienes la suerte del Rey pero la responsabilidad del pagador («Pagas, pero con corona»).
En la mayoría de los países cristianos, la temporada navideña termina el 6 de enero con la celebración del día de Reyes, pero en México se extiende hasta el 2 de febrero, día de la Candelaria. En muchos lugares, el nacimiento o Belén continúa puesto hasta ese día, en que se levanta el niño Jesús y se lleva a presentar al templo.
La celebración religiosa del día de la Candelaria es la fiesta de la Purificación de María. Según el antiguo testamento, después de dar a luz, la mujer debía de pasar 40 días encerrada en casa y pasado ese tiempo debía ir con su hijo en brazos a presentarlo al templo para cumplir con la Ley, y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la misma Ley para quienes, por su pobreza, no podían pagar el precio de un cordero.
El nombre de la Candelaria viene de la bendición y procesión de las candelas que siglos después se añadió a la tradición de conmemorar esta fiesta. Las velas benditas se conservan para auxiliar a los moribundos o librarse de los peligros del rayo y de las tentaciones.
En México, dos elementos prehispánicos, los tamales y el chocolate, se han incorporado a esta festividad católica, que aquí está muy ligada a la celebración de los Reyes Magos. El 6 de enero familia y amigos se reúnen a comer la rosca de reyes acompañada de una taza de chocolate.
La tradición del roscón de reyes llegó a México en los primeros años del virreinato y como intercambio, México envió a España el chocolate con el que se acostumbra acompañarla. Aunque las roscas se caracterizan por su forma redonda, la rosca de reyes mexicana fue adquiriendo poco a poco una forma ovoide con el fin de que fuera más grande y alcanzara para todos los invitados a la merienda.
No se sabe a partir de cuándo se comenzó a esconder dentro de la rosca un Niño Jesús de porcelana, pero la tradición es que al que ?le toque el niño? en su rebanada tiene la obligación de invitar a todos los presentes a una tamalada en su casa el 2 de febrero.
Algunas personas que participan en la partida de la rosca tratan de esconder el muñequito para que los demás no se den cuenta que les tocó y hay quienes son capaces de tragarse al niño para eludir el compromiso que dicta la tradición.
El origen prehispánico de los tamales está documentado por Fray Bernardino de Sahagún, que en su ?Historia General de las Cosas de la Nueva España?, recopilación en doce tomos de costumbres, mitos y leyendas aztecas, incluye un auténtico recetario de tamales y consejos para hacerlos bien.
Porque hacer tamales es un verdadero arte, y existen hasta hoy una serie de creencias ancestrales relacionadas con su buena hechura: lo primero que hay que hacer es persignarse para que salgan buenos y sabrosos, pero además, la cocinera debe estar de buen humor y las embarazadas no deben estar presentes en la cocina para que no se agrien los tamales.
Se podría escribir un diccionario sobre los tamales por su enorme variedad, cada uno diferente e identificado con la región o pueblo donde nacieron. El inventario tamalero se puede clasificar tomando como referencia el tipo de hoja que envuelve al tamal: los de hoja de plátano corresponden a las zonas costeras y tropicales, y los envueltos en hojas de la mazorca del maíz están generalizados en todo el país.
Algunas excepciones son los tamales que se envuelven en hojas de carrizo o en el pergamino que forra la penca del maguey.
En la época prehispánica, los tamales (del náhuatl Tamalli) se consumían en fiestas dedicadas a los dioses. Muchos de los tamales tenían carácter ritual y algunos estaban vinculados a ritos funerarios. En algunos lugares de la república mexicana se siguen elaborando tamales rituales como el TAPATAXTLE del estado de Hidalgo, que mide entre 50 y 70 centímetros de largo y en San Luis Potosí el ZACAHUIL, un tamal tan grande que se rellena de un cochinito entero y acostumbra servirse en las bodas.
Desde hace muchos años, los tamales se asocian a celebraciones religiosas católicas, como las Primeras Comuniones, donde es imprescindible servir tamales y chocolate en el desayuno.
Los tamales actuales son un alimento hecho con una masa de maíz que se rellena de alguno de diversos elementos, que pueden ser carne de pollo o cerdo, guisados en salsa verde, roja o de mole, aunque también hay tamales dulces, que son color de rosa con pasitas.
La masa rellena se va colocando en hojas de maíz o de plátano y se enrolla en paquetes individuales, que posteriormente se ponen a cocer al vapor. Si el tamal se pega a la hoja después de cocido o si se deshace cuando se le quita la hoja, está mal hecho.
Las tamaleras consideran que es muy importante poner una moneda en el agua de la olla donde se cocerán los tamales para tener buenas ventas.
