La devoción al Niñito Jesús es una de las más tiernas y profundas dentro de la tradición católica. Representa la infancia de Jesús, recordándonos su humildad y amor desde los primeros momentos de su vida en la Tierra. Desde los primeros siglos, los cristianos han venerado esta imagen como símbolo de la humanidad de Cristo. La representación del Niño Jesús tiene sus raíces en los Evangelios y en la tradición de la Iglesia.
En muchos hogares católicos, la imagen del Niñito Jesus ocupa un lugar especial, especialmente durante la Navidad. Estas representaciones no son meras figuras decorativas, sino sacramentales que nos ayudan a elevar el corazón a Dios. La próxima vez que contemples una imagen del Niño Jesús, recuerda que no estás viendo solo una figura de yeso o madera, sino una representación del mismo Dios que, por amor, se hizo pequeño para salvarnos.
La devoción al Divino Niño se ha extendido de manera sorprendente y con gran rapidez en Latinoamérica, convirtiéndose en un fenómeno de religiosidad popular que seguramente conmociona a la misma Iglesia Católica y que también llama la atención de los investigadores sociales. La hallamos en países como Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, entre otros.
En Albacete, un gran número de bolivianos -muchos ya nacionalizados españoles- son devotos del Divino Niño y manifiestan su fe de una forma muy peculiar. Mientras nuestra ciudad vive su alegre Feria, tiene lugar la fiesta del Divino Niño o su celebración principal: «su aniversario», como señala la señora Vicenta (45 años, natural de Montero -Bolivia-, madre de tres hijos), una de las dueñas del Divino Niño.
Existen en Albacete dos imágenes traídas desde Bolivia. Sus dueñas, Vicenta Llanos y María Velásquez (37 años, natural de Santa Cruz -Bolivia-, madre de tres hijos), vienen organizando la fiesta desde hace cuatro y tres años respectivamente. En este 2014 María se ha encargado de preparar la fiesta del primer domingo de septiembre y Vicenta, la del segundo.
Celebraciones y Rituales
La fiesta es el culmen de todo un ciclo que se inicia a principios de año. Cada primer domingo de mes, y durante nueve meses, un grupo de fieles -unas 30 ó 40 personas- se reúne en la casa donde está la imagen -cada mes en domicilio diferente-, para rezar el rosario: «es el mismo de la Virgen María -explica Vicenta-, solamente es que tenemos un librito que nos venden allí (Bolivia), que es la novena, y vienen los nueve domingos. O sea, que usted tiene que rezarlo un domingo al mes. Y se reza pues a las siete de la tarde. Que es un horario que no cambia. Siete en punto, empezamos a rezar». El ritual finaliza en septiembre.
Durante los nueve días previos al primer domingo de dicho mes (del 28 o 29 de agosto al 7 de septiembre), los devotos vuelven a reunirse para rezar, cantar, alabar al Señor, hacer el velorio (la vigilia). María lo relata así: «El último día de la novena le hacemos el velorio. Que la gente le pueda acompañar hasta la hora que desee; o hay gente que le acompaña amaneciendo por promesa».
La misa del Divino Niño se celebra el primer o el segundo domingo de septiembre, en la iglesia del Espíritu Santo, donde se lleva la imagen. Al terminar, los fieles cantan al Santo, son bendecidos por el sacerdote y cargan al Niño en procesión hasta el sitio donde se va a hacer la fiesta.
La fiesta. Este año esta se realizaba el día 7 en el merendero Coto de la carretera de Jaén. Hasta allá acudieron alrededor de 300 personas, la mayoría residentes en Albacete, pero también de otros lugares. María apuntaba: «Han venido de Valencia, vienen de Caravaca de la Cruz… otros vienen de Hellín… otros, de Totana. De muchos sitios».
Con un caluroso clima que acompañó en todo momento, el evento no pudo ser más emocionante: lleno de música, trajes tradicionales coloridos, danzas folclóricas, comida típica, bebida. No faltó el postre: cuatro enormes tortas (tartas), realizadas por José Luis Raldes, uno de los devotos.
Porque para que la fiesta pueda llevarse a cabo, la dueña del Divino Niño necesita la colaboración de los demás creyentes. Así, estos, según su criterio y posibilidades, aportan «económica y moralmente». Unos se encargan de la comida; otros contratan la orquesta, que viene de Valencia. La banda musical Willy Band así como más de una decena de bailarines, trabajan gratuitamente, tan sólo por devoción.
La mayoría de entrevistados/as, afirman disfrutar de la Feria de Albacete: María: «Sí. La vivimos mucho. Ya somos uno más acá». Tienen años de residencia en nuestro país y se sienten integrados. María, por ejemplo, lleva diez años en Albacete capital.
Hubo otra celebración en honor al Divino Niño el día 14 de septiembre, que congregó igualmente a más de un centenar de devotos. En esta ocasión se realizó en una finca cercana a La Pulgosa. Hubo música, comida y bebida tradicional como la chicha (hecha a base de cacahuete) y se repartieron rosarios a los presentes. A los niños se les obsequiaron camisetas de variados colores con la imagen del Infante.
Puedes ver este video sobre el tema:
Hoy es fiesta del Divino Niño Jesús
La Devoción en Bolivia
En una pequeña comunidad llamada Buen Retiro, en el municipio de San Carlos, a unos 120 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), se encuentra la imagen del Divino Niño. Tiene tan solo 16 años de estadía en el lugar y su culto ya ha logrado renovar la fe en el norte cruceño, mejorar la empobrecida comunidad e incluso hacer que los fieles y pobladores aspiren a nuevos proyectos como la construcción de un templo mayor, la homologación del santuario (en la fiesta principal, también en septiembre, se congregan hasta 15.000 feligreses) y la elaboración de rutas turísticas que permitan a los peregrinos conocer la zona.
Muchos participantes de la fiesta del Divino Niño en Albacete, como Lucía Madrid o José Luis Raldes (ambos de Montero, Bolivia) han visitado Buen Retiro y han sido testigos de los multitudinarios encuentros de peregrinos que llegan hasta el templo de la comunidad con el anhelo de tocar o ver al Niño «por promesa», para pedir milagros u otros favores.
En Bolivia, fue una religiosa de la Congregación Hijas de los Sagrados Corazones, la hermana Fanny Teresa Tapia, quien encargó que desde Colombia se trajese la pequeña imagen en los años 90, con el objetivo de avivar la fe en los vecinos de la comunidad Buen Retiro. El Divino Niño había conseguido cautivar a los colombianos del sur de Bogotá muchos años atrás, en la década de los treinta.
La hermana Fanny Teresa Tapia creyó necesaria la devoción a la infancia de Jesús. Pero ¿por qué venerar al Señor en la imagen de un Infante? La respuesta la podemos encontrar en María Velásquez: «El Divino Niño se trata de que es Jesús en su infancia. Entonces, como dicen, pídeme por los méritos de mi infancia. Eso es lo que nosotros estamos tratando de llevar a nuestra gente y que crean, ¿no?, que tengan fe hacia Jesús».
La imagen del Niño, un pequeño inocente y puro, ha logrado cautivar a miles de creyentes. Nos recuerda al Niño Jesús de Praga, de tradición europea.
El “Niño perdido y hallado en el Templo” es el “misterio sorpresa”: Jesús desconcierta a todos. Por primera vez, manifiesta consciente y explícitamente -con palabras y hechos- su condición divina… Para Él, además, aquellos fueron unos días de un gozo indescriptible: por primera vez entraba en el Templo, la casa de su Padre, siendo consciente de ello.
Como vemos, Jesús fue educado en la religión de sus padres. ¡Lógico! ¿Qué idioma hablaba Jesucristo? El de sus padres. ¿Qué comida? La de sus padres. ¿Qué religión? La de sus padres. Años más tarde, Jesucristo fundó otra religión (ampliación: Fidelidad y novedad en la doctrina de Jesús).
Que no lo advirtieran sus padres no es ningún misterio: lo que no entendemos es por qué Jesús no se lo advirtió a ellos. Evidentemente, Él era consciente de lo que hacía y de lo que ocurriría... ¿Por qué lo hizo? ¡Gran misterio! En todo caso: Él es Dios y -por primera vez- se encuentra en su “Casa”, con pleno conocimiento de causa (ampliación: «Le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros»). Y aprovecha para “crecer” preguntando y debatiendo con los doctores de la Ley. Un niño en medio de los doctores (cf. Lc 2,46): ¡algo inédito e inimaginable! Es Dios y, sin embargo, su Santísima Humanidad se abre paso hacia la madurez.
En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios.
En la Edad Media, se saluda a la Virgen María con el título de rosa, símbolo de la alegría. El bienaventurado Hermann le dirá: «Alégrate, Tú, la misma belleza. / Yo te digo: Rosa, Rosa», y en un manuscrito francés medieval se lee: «cuando la bella rosa María comienza a florecer, el invierno de nuestras tribulaciones se desvanece y el verano de la eterna alegría comienza a brillar».
En esa época, los que no sabían recitar los 150 salmos del Oficio divino los sustituían por 150 Avemarías, acompañadas de genuflexiones, sirviéndose para contarlas de granos enhebrados por decenas o de nudos hechos en una cuerda. A la vez se meditaba y se predicaba la vida de la Virgen.
Sin entrar en una discusión crítico-histórica pormenorizada sobre los detalles del origen último del Rosario en su estructura actual, podemos afirmar que es, sin duda, Santo Domingo de Guzmán el hombre que en su época más contribuyó a la formación del Rosario y a su propagación, no sin inspiración de Santa María Virgen.
A finales del s. XV los dominicos Alain de la Rochelle en Flandes, Santiago de Sprenger y Félix Fabre en Colonia, dan al Rosario una estructura similar a la de hoy: se rezan cinco o quince misterios, cada uno compuesto por diez Avemarías. Se estructura la contemplación de los misterios, que se dividen en gozosos, dolorosos y gloriosos, repasando así en el ciclo semanal los hechos centrales de la vida de Jesús y de María, como en un compendio del año litúrgico y de todo el Evangelio.
La forma típica y plenaria del rezo del Rosario, con 150 Avemarías, se ha distribuido en tres ciclos de misterios, gozosos, dolorosos y gloriosos a lo largo de la semana, dando lugar a la forma habitual del rezo de cinco decenas de Avemarías, contemplando cinco misterios -diarios (la costumbre suele asignar al domingo, miércoles y sábado los gloriosos; los gozosos al lunes y jueves y los dolorosos al martes y viernes), rezándose al final de los cinco misterios las letanías lauretanas.
Los tres grupos de misterios nos recuerdan los tres grandes misterios de la salvación. El misterio de la Encarnación nos lo evocan los gozos de la Anunciación, de la Visitación, de la Natividad del Señor, su Presentación en el templo y la Purificación de su Madre y, por último, su encuentro entre los doctores en el Templo. El misterio de la Redención está representado por los diversos momentos de la Pasión: la oración y agonía en el huerto de Getsemaní, la flagelación, la coronación de espinas, el camino del Calvario con la Cruz a cuestas y la crucifixión. El misterio de la vida eterna nos lo evoca la Resurrección del Señor, su Ascensión, Pentecostés, la Asunción de María y su Coronación como Reina.
Fernando II, Emperador de Alemania, para manifestar su gratitud a Nuestro Señor por la insigne victoria de la Montaña Blanca , alcanzada en una batalla, donde el carmelita descalzo Domingo de Jesús María alentaba a las tropas, fundó en 1620, en la ciudad de Praga, un convento para los Padres Carmelitas Descalzos.
Muy difíciles eran los tiempos que atravesaba Bohemia cuando llegaron estos excelentes religiosos, pues se hallaba asolada por guerras sangrientas que tenían a Praga presa de las más indecibles calamidades, a tal punto que el monasterio mismo de Carmelitas carecía de lo indispensable para sobrevivir a las necesidades más premiosas de la vida.
En esa época, vivía en Praga la piadosa princesa Polixena Lobkowitz, quien sintiendo en el alma las apremiantes necesidades de los Carmelitas, resolvió entregarles una pequeña estatua de cera, de 48 cm ., que representaba un hermoso Niño Dios, de pie, con la mano derecha levantada, en actitud de bendecir, mientras con la izquierda sostenía un globo dorado.
El origen de la imagen es español, procedente de un monasterio entre Córdoba y Sevilla, gracias a Dª. Isabel Manrique de Lara y Mendoza, que se lo regaló a su hija María Manrique de Lara que se casaría con uno de los señores de Bohemia, Vratislav de Pernstejn. De este matrimonio nacería Polixena, que entregó la imagen a los carmelitas descalzos.
La estatua fue recibida con gratitud y colocada en el oratorio interior del convento, donde fue objeto de la veneración de todos aquellos buenos Padres, distinguiéndose entre todos el Padre Cirilo, que con toda verdad podría titularse el apóstol del divino Niño Jesús de Praga.
El Niño Jesús de Praga
Entre tanto, estalló de nuevo la guerra en Bohemia. En 1631, el ejército de Sajonia se apoderó de la ciudad de Praga. Los Padres Carmelitas creyeron prudente trasladarse a Munich. Durante esa época tan desastrosa, especialmente para Praga, la devoción al Niño Jesús cayó en el olvido. Los protestantes destruyeron la iglesia, saquearon el monasterio, penetraron en el oratorio interior, hicieron burla de la estatua del Niño Jesús, y quebrándole las manos, la arrojaron con desprecio detrás del altar.
Al año siguiente, se retiró el enemigo de Praga y pudieron los religiosos volver a su convento, pero nadie se acordó de la preciosa estatua. Por esto, sin duda, se vio reducido el monasterio a la miseria como el resto de la población, pues carecían los religiosos de alimentos para ellos, y de los recursos indispensables para restaurar su casa.
Mas, después de 7 años de tanta desolación, volvió a Praga el Padre Cirilo, en el año 1637, cuando Bohemia se hallaba en peligro inminente de sucumbir y hasta de perder el don inestimable de la fe, y cuando la ciudad estaba por todas partes rodeada de enemigos.
En tales aprietos, y al tiempo que el Padre Guardián exhortaba a sus religiosos que instasen a Dios para que pusiese término a tantos males, le habló el Padre Cirilo de la inolvidable estatua del Divino Niño y obtuvo licencia de buscarla. La encontró al fin entre los escombros, detrás del altar. La limpió, y como aún conservaba intacto el rostro la expuso en el coro a la veneración de los religiosos, quienes llenos de confianza en su protección, cayeron de rodillas ante el Divino Infante y le suplicaron fuese su refugio, su fortaleza y amparo en todo sentido.
Se encontraba un día el Padre Cirilo en oración, delante de la estatua, cuando oyó claramente estas palabras: " Cuanto más me honrareis, tanto más os bendeciré". De todas partes acudían a postrarse delante del milagroso Niño, los pobres, los ricos, los enfermos, en fin, toda clase de personas hallaban en Él remedio de sus tribulaciones.
En 1655, el Conde Martinitz, Gran Marqués de Bohemia, regaló una preciosa corona de oro esmaltada con perlas y diamantes. El Reverendo D. José de Corte se la colocó al Niño Jesús en una solemne ceremonia de coronación.
Las gracias y maravillas innumerables debidas al "pequeño Grande" (así llaman en Alemania al Niño Jesús de Praga), se divulgaron hasta en las comarcas más lejanas, con lo que su culto se ha extendido en nuestros días de una manera prodigiosa. Su fiesta se celebra en torno al 25 de enero en todo el mundo.
En todas las naciones fue acogida con amor la devoción al Niño Jesús de Praga, monasterios, colegios, escuelas, familias le han dedicado magníficos tronos, numerosas parroquias y conventos poseen la real estatua y en cuantas partes se le honra, derrama sobre sus devotos un caudal de inestimables favores.
En especial son los conventos de carmelitas descalzos los que le dedican Archicofradías y solemnes cultos y procesiones en todo el mundo. Las capillas de numerosos colegios cuentan con una imagen del Niño Milagroso. Entre los santuarios más famosos repartidos por Asia, América y Europa destaca el de Arenzano, en Italia. En Sevilla se venera desde comienzos de siglo en la iglesia del Santo Ángel, actualmente gracias a la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen y del Milagroso Niño Jesús de Praga, procesionando el día 17 de Julio. Otras imágenes se conservan en la ciudad, siendo de destacar la reproducción exacta que se halla ante la Virgen del Rosario en la Macarena.
El Divino Niño desea colmaros de gracias, venerémosle, hagámosle conocer y amar, y Él nos abrirá los tesoros de su bondad.
Podemos obtener abundantemente sus bendiciones. Niño, como vosotros y por vosotros. infantil. alma, vuestro cuerpo y vuestro corazón para que lo conserve puro e inocente.
Oración para pedir favores al Niño Jesús de Praga
Oh, Niño Jesús, yo recurro a Ti y te ruego por la intercesión de tu Santa Madre, me asistas en esta necesidad (pídase el favor que se desea obtener), porque creo firmemente que tu Divinidad me puede socorrer. Espero con toda confianza obtener tu santa gracia. Te amo con todo el corazón y con todas las fuerzas de mi alma. Me arrepiento sinceramente de todos mis pecados, y te suplico, oh buen Jesús, me des fuerzas para triunfar. Propongo no ofenderte y me ofrezco a tí, dispuesto a sufrir antes que hacerte sufrir. De ahora en adelante, quiero servirte con toda fidelidad, y por tu amor ¡oh Divino Niño! amaré a mi prójimo como a mí mismo. Niño omnipotente, Señor Jesús, nuevamente te suplico me asistas en esta circunstancia (se manifiesta). Concédeme la gracia de poseerte eternamente con María y José y adorarte con los Ángeles en la Corte del Cielo. Amén.
P/ POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ… V/ Adorada y glorificada sea la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. R/ Amén. P/ Adorado y glorificado sea El Padre. V/ El Verbo se hizo carne. R/ Y habitó entre nosotros. PADRE NUESTRO… P/ Adorado y glorificado sea El Hijo.V/ El Verbo se hizo carne. R/ Y habitó entre nosotros. PADRE NUESTRO… P/ Adorado y glorificado sea El Espíritu Santo. V/ El Verbo se hizo carne. R/ Y habitó entre nosotros. PADRE NUESTRO…
DULCE NIÑO JESÚS Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Encarnación.DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de la Visitación. DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Nacimiento. DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de la Adoración de los pastores. DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Circuncisión. DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Epifanía. DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Presentación en el Templo. DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Huida a Egipto. DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Permanencia en Egipto. DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Regreso a Nazaret. DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Vida oculta en Nazaret.DIOS TE SALVE MARÍA… Dulce Niño Jesús, te adoro en el misterio de tu Pérdida y Hallazgo en el Templo. DIOS TE SALVE MARÍA…
CANTO AL SANTO NIÑO JESÚS DE PRAGA A tus plantas ¡Oh Niño de Praga! Ya no existe en la vida dolor: nuestro pecho de dicha se inflama, nuestro ser se conmueve de amor. Quien anhele en el mundo delicias presuroso que acuda a tu altar, que quien siente una vez tus caricias no las puede en la vida olvidar. Yo busqué siendo niño un amigo y mi madre a tus pies me llevó: ahí le tienes, me dijo y contigo una eterna amistad se pactó. ¿Quién endulza cual Tú mi amargura? ¿quién mitiga cual Tú mi aflicción? tú eres sólo, Jesús, ¡ay! quien cura las heridas de mi corazón. No me dejes, bellísimo Niño. te lo pido postrado en tu altar; vale más tu amistad, tu cariño, que las perlas que encierra la mar.
ORACIÓN FINAL Dios mío, que encomendaste a tu Hijo unigénito para ser Salvador del género humano y le impusiste el nombre de Jesús, por tu piedad concédenos a los que veneramos su Santo Nombre en la tierra, gozar de su presencia en los cielos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
