Rosa María Calaf: Una Vida Dedicada al Periodismo y la Defensa de los Derechos Humanos

Rosa María Calaf es una de las periodistas más reconocidas de España. Recordamos sus crónicas desde zonas en conflictos armados, la empatía de su relato y su ética profesional. También el rojo de su pelo y el impacto que nos producía verla en la pantalla.

Rosa María Calaf, una periodista española reconocida por su trayectoria internacional.

Infancia y Juventud: Sembrando la Semilla de la Curiosidad

De niña, Rosa María Calaf (Barcelona, 1945) se recuerda “tremendamente curiosa, no paraba quieta”. Una infancia muy feliz, en la que veraneaba en la Costa Brava. Aprendió a hablar y a leer muy pronto y, después de almorzar, con dos años, se subía a la trona a contar qué había hecho. “Como era la primera hija y la primera nieta, estaban todos pendientes de mí”, rememora.

"Mi voluntad viajera. En mi familia tenía un entorno viajero y lector, que en los años cincuenta no era muy común. Eso propició mi curiosidad por lo diferente. Me impulsaba la idea de conectar el exterior con el interior."

Su abuelo era empresario y un gran viajero. Tenía negocios en Cuba, viajaba a Alemania, y Rosa María recuerda acompañarle al muelle de Barcelona para despedirlo. Él iba en barco a Nueva York.

Su padre era un gran lector. En casa se hablaba del mundo con naturalidad. Su abuelo les leía cartas de sus amigos de India, donde había ido en barco. Su padre era un hombre de múltiples lecturas, y su madre una mujer muy avanzada. En los años cuarenta ya fumaba en público. Y lo que es más importante: la educaron igual que a su hermano, y la empezaron a enviar fuera.

Con 13 años ya la enviaron a la escuela internacional de Vichy de Francia, y en el verano en que cumplió los 17 años fue a Vermont, en Estados Unidos. La idea de los idiomas estaba siempre muy presente. Ahora parece que todo esto no tiene importancia, pero estamos hablando de la España de los años 50, una España cerrada, oscurantista y represora.

En casa había una mirada hacia fuera. Y fuera había cosas que le gustaban más. Exploradora. No tenía muy claro que significaba aquello, pero sin duda suponía viajes. Su padre siempre le dejó ver que ella tenía que decidir.

Hizo un viaje en autostop por Europa. Amigos de su padre le decían que estaba loco. En aquella época no había móvil y el teléfono era carísimo. Así que iba mandando postales, de Dinamarca, de Alemania. Y así en casa sabían dónde estaba. Cuando a su padre le decían que aquello era una locura, respondía que la habían educado lo mejor que habían sabido y podido, y que a partir de ahí ella tenía que decidir. Ella tenía una sensación de respaldo y de confianza, de que podía decidir lo que quisiera.

Entre 1955 y 1961, tuvo contacto con los libros de Carmen de Burgos y Sofía Casanova, que su padre traía de Perpiñán. Tenía una inquietud lectora y hasta cierto punto escritora, si a eso le sumamos la curiosidad, en seguida se dio cuenta de que lo que ella quería era ser periodista.

Los viajes fueron parte fundamental de su desarrollo y curiosidad.

Inicios en el Periodismo: Rompiendo Barreras en un Mundo de Hombres

El primer reto era estar. Eran ámbitos en los que no se consideraba que la mujer tuviera ningún tipo de cabida. En RTVE en Barcelona no había ninguna mujer y en la radio tampoco había ninguna reportera. La tecnología no lo ponía fácil, pero el modelo social androcéntrico tampoco.

Al principio, era tratada como una intrusa. Eran una anomalía molesta. En la base estaba siempre la duda sobre su capacidad, no se le suponía y tampoco se les supone ahora. Ahí es donde ella tenía ventaja, porque sí que los había tenido. Había estado estudiando en Inglaterra y EEUU, y en su casa leían París Mach y Life.

Sus referentes eran Barbara Walters y, sobre todo, Oriana Falaci, porque era lo que tenía más cerca y se parecía más a ella. Si no fueran importantes no habría tanto empeño histórico en borrarlos del mapa. Si fuéramos tan inútiles, ¿para qué molestarse en prohibir los libros de Carmen de Burgos, los cuadros de las mujeres artistas, los logros científicos…?

Ingresó en la escuela de periodismo y se fue a Estados Unidos a hacer unos cursos todavía con vistas a la Escuela Diplomática. Y a la vuelta aparece Ricardo Fernández Deu, que estaba haciendo Derecho, con Pedro Ruiz. Los dos trabajaban en la radio. Ricardo se entera de que José Joaquín Marroquí estaba haciendo unos programas de calle con unidades móviles, que eran la gran novedad. Y montan un programa de directos de calle, y buscan una chica. Ricardo le preguntó si le apetecía la radio, y pensó que sí, porque ya le gustaba todo esto. Sacar un micro o una cámara la calle en los 70 era algo insólito.

En la radio tuvo una escuela magnífica. En la Escuela de Periodismo la verdad es que no aprendí nada. Llevaba un par de años en la radio, y empezaron a hablar, con su hermano y su compañero, de hacer una expedición al Sáhara. Luego el Sáhara les parecía poco y aquello se amplió. Encontraron apoyo en la Pegaso, que les prestó el coche, que era una furgoneta de las de repartir leche. Encontraron gente que les apoyó. Salieron con intención de pasar seis meses y estuvieron más de un año.

En Chad les detuvieron y les metieron en la cárcel, con coche incluido. Dormían en el patio de la prisión. Allí a los presos no les daban de comer. Pensaban que no podían alimentar a un delincuente mientras fuera el resto se moría de hambre. Como llevaban latas, arroz, pasta, y un gas para cocinar, terminaron repartiendo comida a los presos. Por perplejidad. No entendían qué hacían allí. No entendían el sentido de aquel viaje. El riesgo era que nadie en España sabía que estaban allí, perdidos y detenidos en medio del Chad.

Cruzaron Zaire, fueron a Malí, hasta Tombuctú. Es una mezcla de todo: de explotación, de injusticia, y de información. Las cosas que ocurren en cualquier lugar llegan muy deprisa y pueden ser muy manipuladas. Eso provoca reacciones en esos lugares.

“Ser críticos con la información nos convierte en ciudadanos libres”. Rosa María Calaf, periodista

Trayectoria Profesional: Un Legado de Corresponsalía y Compromiso

Rosa María Calaf trabajó como corresponsal de TVE en Nueva York, Viena, Moscú, Buenos Aires, Roma y Pekín, ejerció como jefa de programación en los inicios de la televisión autonómica catalana y encarna un periodismo sobrio y fiable.

Abrió la corresponsalía de Moscú para la Unión Soviética, la corresponsalía de Viena para los países del Este-Balcanes y reestructuró la corresponsalía de Buenos Aires para América del Sur. En 1998 fue la responsable de la apertura de la corresponsalía de Televisión Española en Hong Kong.

Desde la ex colonia británica, la televisión estatal cubre la información de todo Extremo Oriente, lo que le permitió cubrir una amplia zona muy interesante desde el punto de vista informativo en cuestiones sociales, culturales, económicas y políticas. La región asignada a Rosa María Calaf comprendía desde Pakistán hasta Nueva Zelanda.

Concluyó su carrera profesional con la cobertura de los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. En noviembre de 2008 se acogió voluntariamente al ERE de TVE.

"Doy gracias todos los días por haber tenido la oportunidad de estar en los lugares donde se estaba creando la historia y de vivirlo en directo".

"Mirar tantas veces esas cosas por las que la gente aparta la mirada."

Mirando con perspectiva, fue la primera muestra de edadismo que vivimos en sentido público. Sí, porque efectivamente había una clara discriminación por edad. También ocurre en la medicina, en la pandemia fue bastante evidente.

Para la mujer es peor, porque los estudios clínicos, en porcentajes elevadísimos, han solido estar probados solo en hombres. O el trato, cuando vas al médico, si dices que estás mal, te contestan que son nervios o ansiedad.

Ha estado en casi todos los países. Le faltan 13 países en su pasaporte. El infierno ella lo ve ahora en Occidente, en la pérdida de las libertades. Hay países que tienen instituciones fuertes, que tienen anticuerpos resistentes a la corrupción. Nosotros no es que seamos más corruptos que los demás, lo que ocurre es que la reacción y la respuesta en otros países es distinta.

El infierno es ahora la consolidación de unas prácticas en las que las personas ya no importan. Hombre, donde haya más pobreza, más abuso de derechos. Hay millones de personas que nacen y mueren en el mismo lugar, y que entre un punto y otro, entre el nacimiento y la muerte, lo único que hacen cada día es sobrevivir. No saben si van a comer, si sus hijos van a vivir al día siguiente. Todo eso es una tremenda tragedia.

La peor violencia es la condena a vivir en la miseria permanente sin ninguna opción. Eso es Haití, un país donde aquellos que pueden cambiar las cosas se dedican a cambiarlas para sí mismos, y no les importa nada la gente. Nosotros no vivimos así. Pero tampoco hay un respeto por las personas, y por eso tenemos más culpa, porque tenemos más educación y más medios y podríamos hacerlo mejor de lo que lo hacemos. Nuestra responsabilidad es mayor.

Está Haití, y está el Congo. El Congo es la destrucción y la falta de humanidad más total y absoluta. El hecho de que se use el cuerpo de la mujer para destruir las comunidades es terrible. Una guerra mata, pero mucho peor es la táctica sistemática de impedir que las mujeres salgan porque son violadas.

Un mapa que representa los países visitados por Rosa María Calaf a lo largo de su carrera.

Defensa de la Igualdad y el Periodismo Riguroso

Durante la mayor parte de su carrera lo que le importaba fundamentalmente era hacer un buen ejercicio profesional y eso pasaba por incluir a las mujeres en el escenario. Algunas mujeres le decían: “yo la veía a usted y pensaba si yo quiero hacer esto, ¿por qué no voy a poder hacerlo si ella hace esto otro?”. Es una satisfacción enorme pensar que, lo que has contado ha servido para que la gente tenga un mayor conocimiento del mundo y de nuestra responsabilidad con lo que sucede, sino que has ejercido como referente. Y ahí entra una angustia tremenda, porque son cuestiones muy delicadas.

Ahora quiere bajar el ritmo, pero cree que tiene la obligación moral de seguir utilizando esos espacios. La perspectiva de género sigue suponiendo un problema en el periodismo actual, especialmente en relación con temas internacionales.

Hay que priorizar que se escuche su voz, le da mucha rabia cuando se dice “soy la voz de”. “Ellas no son víctimas sumisas por su naturaleza, sino porque no les dejan ser de otra manera. Cuando sales fuera tienes que reflejar cómo son esas sociedades, no todas son iguales y defendemos los derechos de todas, pero hay un factor común: la mujer está discriminada, reprimida y oprimida, y existe una resistencia de las mujeres locales de los distintos lugares.

La mujer sí que es víctima, pero su papel no solo es este. Porque ellas son la columna vertebral de la construcción social. En América Latina son ellas quienes están protestando en las comunidades indígenas. El avance ocurre siempre por las mujeres. Una sociedad no avanza en derechos, si no avanzan las mujeres. Esto está probadísimo y es lo que tiene que reflejar el periodismo. Y no es un trabajo solo de las mujeres periodistas, también es una responsabilidad de los hombres.

Otro de los errores es no llamar a las cosas por su nombre, por ejemplo, no mencionar la palabra “asesinato”. Y esto vale para todo el periodismo: la precisión, el rigor, el compromiso. Hay que entrar en las escuelas para enseñar cómo hay que consumir la información. Hay que empezar desde los colegios, para que los niños y niñas tengan muy claro lo que es violencia, porque si no son muy fácilmente manipulables.

“Se nos quiere fuera como periodistas”, ha asegurado Calaf señalando el interés de “determinados sectores muy poderosos” de que no se cuente ni visibilice aquello que no quieren que se muestre o se diga.

La Jubilación Activa: Un Nuevo Capítulo de Compromiso

Hace casi dos décadas que Rosa María Calaf (Barcelona, 1945) se jubiló tras una vida dedicada al reporterismo televisivo pero, aunque alejada de las cámaras y el micrófono, sigue “en la primera línea de la defensa del periodismo” para advertir ... de “en cuánto peligro está la información rigurosa de servicio”.

Esta entrevista se realiza mientras está en Japón desde donde confiesa que ya sólo le quedan 11 países por conocer. “Acabo de estar en las Islas Salomón, y en julio iré a Kirguistán, otro de los que me falta”, cuenta. En breve regresa a Barcelona para protagonizar con Joan Manuel Serrat el día 8 (17h, Auditorio de La Farga) un Diálogo sobre la vejez, en FiraGran 2025. “Hablaremos de la invisibilización, los estereotipos, el paternalismo, la subestimación de las opiniones… Siempre teniendo en cuenta que es el colectivo no es homogéneo”, precisa.

Luchar contra el edadismo es una de sus batallas, que se inscribe, como toda su carrera, en el marco de los Derechos Humanos, que jamás olvida.

Le ha pasado a su marido, que tiene 87 años y desde los 80 hasta ahora, ASISA le ha ido subiendo todos los años, de tal manera que ahora ya estaba pagando casi 5.000 euros al año. Imagínate, 400 y pico euros al mes. ¿Cuánta gente puede pagar eso? Se hizo una demanda contra las aseguradoras por esto, y se perdió, porque dijeron que como son privadas, pueden poner la cuota que quieran. Pero por ser privadas no deberías de poder saltarte la ley contra la discriminación.

En el envejecimiento, hacen falta más referentes de envejecimiento saludable, feliz y disfrutón. Por supuesto. Si no tenemos espejos en que mirarnos, parece que no existe. En este momento histórico en el que lo que no está en una pantalla, sea a través de la televisión, o fundamentalmente a través de las redes sociales, no existe.

Si los mayores que aparecen siempre con ese halo de negatividad, de inutilidad, de carga, de problema, es obvio que la percepción general será esa. Los referentes son absolutamente fundamentales, y además hay que poner el tema en el debate público, y en los programas electorales, que el edadismo es una discriminación más a luchar contra ella.

Hay que mostrar la nueva realidad de las personas mayores, que no es la que había antes, en medios de comunicación, en publicidad, en cine, etc.

“Damos lo que impacta, no lo que importa”. En estos tiempos de fake news y algoritmos, ¿cómo ve el reporterismo? Lo veo muy seriamente amenazado. Francamente, estoy preocupada porque hay reporterismo muy bueno, pero hay que buscarlo. Se está derivando, convirtiendo en otra cosa. Y es terrible que pueda llegar un momento en que tengamos que decir que, hablando del periodismo, que informar era el oficio. Ahora, parece que es, efectivamente, el de llamar la atención y el de pasar por encima de las cosas y contar los hechos a medida.

Para una vida informativa sana, hay que exigir productos informativos saludables. Y eso significa controlar, por su parte, qué es lo que come, informativamente hablando.

En la memoria como en la salud, el tema consiste en ejercitarla y en moverse. La movilidad tiene mucho que ver con la salud física y mental.

Es de naturaleza diplomática, pero a estas alturas prefiere no callar nada de lo que piensa. La televisión comercial y, en general, los medios de comunicación se decantan hacia el entretenimiento.

Es verdad que es más fácil consumir cosas sencillas, no tener que pensar, un poco de «je, je, ji, ji», pero con esto, evidentemente, no se construye una sociedad. Hay ya dos generaciones a las que hemos conducido a pensar que consumir eso es estar informado.

"El periodismo hace visible lo que no se quiere que se vea o que se cuente."

Siempre ha abogado por alcanzar una sociedad más justa. Es esencial, porque la información significa que se decide lo que existe y lo que no existe y cómo existe. Es decir, lo que no se cuenta no se sabe y se deja fuera del foco.

En el caso de la desigualdad social hay que preguntarse por qué hay esta desigualdad social, si es justa esa desigualdad social, a quién le beneficia esa desigualdad social, qué hago por trabajar a favor de eliminar o minimizar esa desigualdad social y cuál es mi responsabilidad.

En un enclave pequeño como Melilla, se puede demostrar no sólo que es posible convivir, sino la riqueza que significa la convivencia de distintas culturas, porque te aportas los unos a los otros. Lo que hay que entender es que la convivencia exige siempre consensos y no es una cuestión de imposiciones.

Legado

Rosa María Calaf tiene en su haber una trayectoria extensa como corresponsal en numerosos países y zonas en conflicto. Usted es una referente en el mundo del periodismo, pero especialmente lo es para las mujeres periodistas. Esto representa un honor o una responsabilidad? Las dos cosas. Sí que me siento muy contenta, aunque cuando estás trabajando no estás pensando en que eres un referente.

Después, cuando empiezas a recibir tantos reconocimientos, como estoy recibiendo estos últimos años, pues lógicamente es un orgullo y un honor. Sí que al mismo tiempo es una responsabilidad y te genera una cierta angustia, en el sentido de no poder fallar.

Intenta poder aportar lo que sea posible, un poco para devolver también todas las oportunidades que ha tenido. En este trabajo no le han regalado nada, pero está claro que también ha tenido momentos de suerte. Además, es muy importante saber que la televisión no se hace sola. Existe la colaboración de un montón de compañeros que, sin ellos, nunca hubiera podido hacer lo que ha hecho.

Logro Descripción
Corresponsal en múltiples países Nueva York, Viena, Moscú, Buenos Aires, Roma y Pekín
Apertura de corresponsalías Moscú, Viena, Hong Kong
Cobertura de eventos internacionales Juegos Olímpicos de Pekín 2008
Defensa de la igualdad Promoción de la perspectiva de género en el periodismo

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