Roberto Arce Hijo: Una Vida Dedicada al Periodismo

Roberto Arce estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Durante su larga trayectoria como periodista, ha pasado por distintos medios de comunicación. En la actualidad, podemos ver a Roberto en la edición de Fin de Semana de Noticias Cuatro.

Roberto Arce

Inicios en la Agencia EFE

Sus comienzos en la Agencia EFE estaban en las antípodas de aquel sueño de adolescente: le mandaron al teletexto, con periodistas que estaban a punto de jubilarse. EFE fue su primer trabajo. Estaba en 4º de Periodismo todavía y le hizo muchísima ilusión que le cogieran. Estaba como loco por ser periodista.

Veía la serie Lou Grant y a su protagonista saliendo a la calle con su libreta: periodismo de investigación, los teléfonos, los sucesos en el lugar de los hechos… Y, cuando llegó, le dijeron: «Roberto, te ha tocado teletexto». No salió nunca. No vio la luz del sol y a los seis o siete meses le dijeron que le renovaban, pero les dijo que muchas gracias. Con 22 años, se estaba haciendo viejo antes de tiempo. De hecho, estaba rodeado de gente prejubilada. Dejó Efe, aunque le hacía mucha ilusión entrar todas las mañanas a la agencia.

Paso por Radio España

Radio España tenía mucha audiencia en Madrid y buenos profesionales. Formaba parte de Cadena Ibérica y emitía informativos nacionales. Por las mañanas, en lo que era Radio Hora, fue líder en Madrid. Tenía una vocación informativa muy grande. Por allí pasaron grandísimos periodistas, que para él eran dioses. Algunos de ellos hacían por la noche el programa La Espuela.

Pepe Ribagorda, que ya dirigía entonces un informativo, fue uno de sus primeros jefes. J.J Santos le pidió que se pasara a Deportes. ¿Sabes por qué? Porque jugaba en el equipo de fútbol sala de la emisora y él era su entrenador. Le dijo: «mira, a mí los deportes me encantan para practicarlos, pero no como informador». Podría haber dado el salto. No sabe si lo hubiera hecho bien o mal. Cree que no muy bien porque es bastante distante en todo. Intenta ser muy objetivo y desapasionado en la información política, pero en el deporte, ya sabes que no lo soy. Le pierden sus colores.

Llegada a Antena 3 TV

En la tele sí, en el año 1990, cuando empezó a emitir la primera cadena privada (Antena 3 TV). Dejó Radio España en noviembre del 89 y las emisiones comenzaron en el 90. Se tiraron a la piscina casi sin agua, chavales muy, muy, jóvenes y veteranos con mucha experiencia profesional, pero casi ninguna televisiva.

Cuando acabó la carrera, se pasó por muchas radios con su currículum de universitario y su brevísima y exigua experiencia en Efe. Entre otras radios, fue a Antena 3 Radio. Allí había un señor calvo, con barba, joven, que se llamaba Antonio Izquierdo, y le dijo: «para la radio no creo que te podamos llamar, pero más adelante saldrá la tele». «A mí no me verás nunca en la tele -añadió-, porque no me interesa nada, pero igual para la tele te llamamos».

Para empezar, había gente muy joven, sin ninguna experiencia televisiva, y gente con mucha experiencia, pero en radio, incluso en prensa. Gente muy importante que desconocía la televisión. Todos aprendieron muy rápido a hacer tele. Una tele, además, informativamente muy ambiciosa. Manuel Martín Ferrán decidió emitir el día del estreno seis o siete boletines por la mañana, como si fuera la radio. No entraba ni un vídeo. Todo se rebobinaba. Había una máquina maldita, la betacam, donde se metían las cintas de vídeo. Se programaba para que salieran y no salía ninguno… Eso fue una escuela fabulosa para aprender a improvisar. A él le vino bien para cuando le tocó hacer boletines. Allí hacían todos de todo. Los redactores aprendieron a hacer cámara con una cosa que se llamaba NG. Ibas a una rueda de prensa de Felipe González y veían que el redactor que estaba ese día allí era también el cámara.

En Antena 3 TV trabajó al lado de José María Carrascal. Era maravilloso. Una persona encantadora. Muy suya, muy maniática con sus cosas, pero simpatiquísima, cordial, sencilla, afable. Cree que tenía más de 60 años cuando llegó a Antena 3. Todos sabíamos quién era José María Carrascal: corresponsal de ABC en Nueva York. Lo habíamos escuchado en la radio, pero de televisión sabía tanto como nosotros: o sea, nada. Carrascal, aparte de ser un columnista maravilloso y un gran editorialista, se convirtió en la persona de Antena 3 que más rápido aprendió a hacer televisión. Mucho más rápido que los jóvenes.

La gente se queda con las corbatas. Pero Carrascal aprendió la fuerza de la imagen. Cómo utilizar las imágenes como metáfora de la actualidad política del día. Y, luego, tenía otra cosa: su independencia. Era una persona conservadora, y lo dejaba muy claro. Cañero con Felipe González y el PSOE, pero absolutamente independiente. Recuerda una de las lecciones que le dio y que siempre le ha servido. Venía de hacerle una entrevista a José María Aznar, ya presidente del Gobierno, y Aznar le dijo: «Ahora que estamos en confianza y entre amigos…», «Y yo, Roberto, le interrumpí y le dije: mientras usted sea presidente y yo periodista, nunca seremos amigos». Este es uno de los grandes axiomas del periodismo que he intentado seguir siempre. Cordialidad y respeto con los políticos, pero manteniendo siempre las distancias. Al final, Carrascal dijo eso de «a mí me han echado los míos». Era un periodista de derechas, pero no tenía ninguna dependencia jerárquica de ninguna sigla política.

Han sido, con Carrascal, los grandes jefes directos que ha tenido. Ha tenido directores de Informativos que le han enseñado muchísimo, pero no eran sus jefes directos. Ha aprendido muchísimo, primero de José María Carrascal, después de Fernando González Urbaneja y, años más tarde, de Fernando Ónega. Urbaneja era un torrente. En las reuniones de escaleta abrumaba con su conocimiento de la información, sobre todo económica. Era una persona tremendamente brillante y muy simpática. Tuvieron que enseñarle que había un tiempo en la escaleta y que si él se sentaba sin autocue y hablaba antes del primer vídeo dos minutos y medio -cuando estaba previsto que fueran 20 o 30 segundos-, se caían los cuatro vídeos que venían después. Eso era una locura. Urbaneja les enseñó a no fiarnos de lo primero que nos cuentan: a indagar, a contrastar y a estar bien documentados. Onega era un maestro que sabía manejar perfectamente los ritmos de un informativo. Con frases muy concisas, daba en la diana que quería dar, y con esa voz y esa fuerza que tenía para comunicar.

Ha cambiado mucho la presentación formal de los informativos de televisión -sentados, de pie o paseando-, pero lo realmente importante es lo que se cuenta. Efectivamente, al final, lo que importa es el mensaje. Está muy bien que los platós de informativos tengan movilidad, que estemos, como ocurre en Noticias Cuatro, de pie desde el principio hasta el final. Él a veces pide un taburete, entre vídeo y vídeo, para sentarse un poquito. Hemos avanzado mucho en tecnología, pero lo importante es el mensaje, el contenido. Que el conductor del informativo mire al espectador a los ojos y le cuente lo que pasa. Le parece que es importante un plano medio o un plano corto para transmitir cercanía. En los inicios de Antena 3 se hicieron experimentos muy curiosos. Con Urbaneja, entrábamos andando al plató y nos sentábamos, después de salvar un escaloncito. Fernando, en dos informativos seguidos, pisó el cable del micro y éste se cayó al suelo. Decía muy buenas tardes y desaparecía. Eso está grabado. Lo que pasa es que, al no existir redes sociales, no se viralizaba.

Veintidós años en Antena 3 son muchos años. Fue un salto que tuvo que dar. Muchos jefes le decían: «¿Cómo te vas a ir, si llevas aquí toda la vida?». «Me lo decís vosotros que venís de otras empresas». Quienes le decían aquello, todos habían llegado después que él a Antena 3. En la vida todo tiene momentos y etapas. Creyó que era el momento de cambiar. Estaba entonces muy bien, presentando el informativo de las tres de la tarde, pero siempre había sido editor o subdirector. Nunca había sido presentador sin editar. Tampoco estaba muy de acuerdo en cómo se hacían los informativos. Llevaba un tiempo pensando que tenía que recuperar la pasión por hacer la escaleta con un equipo, volver a vibrar con la información. Trabajar con absoluta tranquilidad y libertad. Y por eso dio ese salto, ese paso.

Noticias Cuatro

A Noticias Cuatro llegó en 2011 para presentar la edición de la noche. En Noticias Cuatro lleva 15 años y trabaja muy a gusto, aunque por el camino han pasado también cosas que no esperaba y que son de todos conocidas: la desaparición de Noticias Cuatro.

Sobre todo porque la redacción de Telecinco y Cuatro estaban unidas. La de Telecinco es una redacción veterana y fantástica, pero también la de Noticias Cuatro, con periodistas que llevan el ADN del periodismo. Cuatro siempre ha sido una cadena muy informativa y lo sigue siendo. Entonces, la desaparición de Noticias Cuatro fue un golpe muy duro.

Lleva ya diez años con Marta Fernández. Se tienen mucho aprecio profesional y personal. Se entienden muy bien. Marta lleva en Cuatro toda la vida, y antes estuvo en CNN+. En el fin de semana lleva muchísimo tiempo, antes con Miguel Ángel Oliver y ahora conmigo. Cuando desaparece Noticias Cuatro, deciden que no desaparezca la edición del fin de semana, porque iba muy bien de audiencia. Siguieron, pero con el nombre de Cuatro al Día. Ahora, que no nos oye nadie, fueron cinco años en los que él no tenía ningún jefe porque el director de Informativos, Juan Pedro Valentín, estaba dirigiendo el diario News y Pedro Piqueras más pendiente de Telecinco, obviamente. Con lo cual, estaban en el hiperespacio, perdidos, pero eran muy libres, aprovechando los medios de producción de noticias fin de semana de Telecinco. Estaban bien, pero con la incertidumbre de no saber si a la semana siguiente iban a seguir en antena. La vuelta de Noticias Cuatro, hace ya algo más de un año, ha sido un respiro, un alivio, y también una inyección de medios y de audiencia. Es histórico que en una cadena que prescinde de sus informativos sobreviva cinco años un informativo camuflado.

Después de tantos años presentando Informativos, quizá la gente desconozca su faceta de reportero y enviado especial a la primera guerra del Golfo (1990) y a Bosnia, unos años después (2004).

Hizo Periodismo para ser reportero. Nunca soñó con presentar un informativo. No es que le desagradara, porque le gustaba hacer teatro y la radio no se le daba mal… Le gustaba la información audiovisual, escribir, leer, pero su sueño era ser reportero.

Antes de la Guerra del Golfo, estuvo en Amman (Jordania) y una noche se fueron a cenar a un restaurante periodistas de varios medios. Y, de pronto, se sienta un tío a su lado, le miro y digo: pero si eres Manu Leguineche. Dice: «Hombre, ¿qué tal?, ¿cómo estás? Vosotros sois los de la nueva televisión. Encantado. «¿Roberto? Yo soy Manu. Oye, Roberto, ¿a ti qué te parece que puede pasar?, ¿cómo ves esto?». Se lo está preguntando Manu Leguineche a un chaval de 24 o 25 años. Luego, entabló con él una relación cordial y durante mucho tiempo siguieron en contacto. Cuando tenía un nuevo programa, le escribía y le mandaba vinos desde su pueblo adoptivo de la Alcarria (Brihuega). Se ha leído todo lo que ha escrito Manu, un maestro del periodismo. Ha sido reportero de guerra y ha estado muchos años cubriendo eventos en televisión. Cuando dejó durante un tiempo de presentar en Cuatro, le preguntaron que quería hacer y les dije: salir a la calle. No quiero hacer pasillos, ni estar en la redacción. Estuvo un año en Cuatro recuperando su vieja faceta de reportero. Es donde soy siempre feliz. No hay nada más maravilloso que estar en contacto con la noticia: allí donde pasa algo, para contarlo.

Quería ser reportero y los referentes, básicamente, eran de TVE. Después, ha tenido compañeros que se han convertido en sus referentes. Básicamente, Ricardo Ortega; no solo porque lo mataron en Haití, sino porque era, posiblemente, el mejor reportero que haya conocido nunca. Además, sencillo y humilde. En el reporterismo de guerra te encuentras con gente un poco presumidita y fantasmona. Ricardo Ortega era un tío sencillo, humilde, cauto y muy inteligente. Muy independiente, y hacía unas crónicas brutales. Lo mataron en Haití cuando estaba ayudando a los periodistas heridos, uno de ellos norteamericano. Fue una fatalidad. Posiblemente, lo mató una bala proveniente de los convoyes que iban a socorrerles. Además, está grabado. Él vio cómo llegaban y dijo: «ya vienen». Murió ayudando a otros compañeros.

No se portaron bien con Ricardo Ortega. Ahí hubo un problema: fue muy independiente en la cobertura de la guerra de Irak, en un momento en el que había presiones políticas y un control importante. Eso le costó la corresponsalía en EEUU. Entonces, antes de volver a la redacción de Madrid, decidió montárselo por su cuenta y trabajar de freelance, colaborando con distintos medios. En Haití estaba solo, absolutamente solo. De hecho, si no hubiera estado solo, probablemente hubiera podido salvarse, porque hay imágenes de él tirado en una sala de espera del hospital de Puerto Príncipe mientras se moría.

Es una situación complicadísima el periodismo actual. Hoy he escuchado una frase de Iñaki Gabilondo que le ha parecido muy certera. Ha dicho que nunca ha habido mejor momento para informarse y peor momento para el periodismo.

Con su hijo Diego, también periodista, es lógico que observe con preocupación la precaria situación de la profesión y la falta de perspectivas alentadoras para los más jóvenes. «Los dueños de los medios de comunicación -se lamenta- tienen que cuidar el capital humano; no solamente a las estrellas.

Diego Arce es el hijo pequeño de Roberto Arce, actual presentador de la edición del fin de semana de 'Cuatro al día'. Su primera noticia para la cadena autonómica madrileña ha sido para informar del final de las restricciones de movilidad, por el fin del estado de alarma. Así informaba con una gran soltura ante la cámara Diego Arce. "¿Cuáles son las previsiones en la carretera? La DGT no espera un éxodo masivo, de hecho, nos podemos hacer una idea con los datos publicados por el CIS de que el 65% de los españoles no prevén tener vacaciones.

El joven reportero ha estado en los últimos meses realizando labores de redacción en Antena 3, hasta que ha sido contratado por Unicorm Content, la productora del programa de Telemadrid.

Dr. Roberto Arce, M.D. (Spanish)

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