La lactancia materna es el mejor alimento para un recién nacido, especialmente de forma exclusiva hasta los 6 meses de edad, y luego como alimento principal hasta el año. Sin embargo, muchas madres se enfrentan a la decisión de no amamantar a sus bebés, ya sea por elección personal o por diversas circunstancias. Este artículo explora los riesgos asociados con la falta de lactancia materna tanto para el bebé como para la madre.
Razones Comunes para No Amamantar
Son muchas las razones por las que algunas madres no pueden amamantar o eligen no dar el pecho a su bebé. Entre las más habituales, figuran:
- Falta de ayuda e información: La falta de apoyo y la información confusa pueden dificultar la lactancia.
- Problemas de salud: Tanto la madre como el bebé pueden sufrir enfermedades crónicas que complican la lactancia.
- Mala conciliación laboral: Muchas madres deben recurrir a la lactancia diferida o mixta para poder reincorporarse al trabajo.
- Problemas de agarre del bebé: Algunos bebés tienen dificultades para agarrarse al pecho o presentan una succión débil.
- El bebé no quiere el pecho: Algunos bebés prefieren el biberón al pecho.
- Depresión postparto: Esta condición puede dificultar la lactancia materna exclusiva.
- Decisión personal: Algunas madres simplemente no desean amamantar.
Es cierto que la leche de fórmula, aunque similar, no es igual a la leche materna. En muchos casos, cuando una mujer deja de dar el pecho a su pequeño, el problema estriba en la falta de información correcta y de ayuda competente.
Riesgos para el Bebé al No Recibir Lactancia Materna
Alimentar con fórmulas artificiales conlleva un mayor riesgo de padecer una serie de problemas, entre los que cabe destacar:
- Riesgos infecciosos, inmunológicos y de mortalidad: Existe un mayor riesgo de padecer enfermedades respiratorias, otitis media, enfermedades gastrointestinales y asma, además de ser más graves. Los prematuros no amamantados corren más riesgo de padecer enterocolitis necrotizante. La muerte súbita es más frecuente.
- Riesgos nutricionales: La leche materna es el alimento de la propia especie. Las fórmulas artificiales tratan de imitar al máximo su composición sin conseguirlo enteramente. Al año, los niños no amamantados pueden tener más riesgo de obesidad, incluso en la adolescencia.
- Riesgos para el desarrollo psicomotor: Los lactantes no amamantados obtienen puntuaciones menos altas en los test de desarrollo durante los primeros años, debido a la falta de compuestos específicos de la leche materna que favorecen el desarrollo cerebral y de los sentidos.
La leche materna se adapta específicamente a las necesidades nutricionales de los recién nacidos, pudiendo cambiar de composición y volumen según el momento de la lactancia. Los lactantes amamantados tienen menor probabilidad de padecer enfermedades de tipo infeccioso. La leche humana representa un recurso perfecto para fortalecer el aún inmaduro sistema defensivo del lactante.
El mero acto de la lactancia constituye una barrera física, limitando el acceso de agentes infecciosos ambientales que podrían llegar al lactante a través de los alimentos o los recipientes que deben contenerlos. La leche materna tiene el mejor envase para un alimento: el pecho de la madre. Es auto-regulable por el niño y evita los riesgos de contaminación y de errores en la preparación de las fórmulas artificiales.
La leche materna contiene una gran variedad de factores bioactivos que confieren protección frente a infecciones y tienen propiedades antiinflamatorias, en especial las inmunoglobulinas (llamadas popularmente defensas).
Riesgos para la Salud Materna al No Amamantar
La lactancia materna implica la continuidad de la hormona oxitocina en la madre. Esta hormona hace que el útero vuelva antes a su tamaño normal, con menos sangrado y menos anemia posparto. La lactancia materna favorece un espaciamiento mayor entre embarazos y más bienestar psíquico y físico con aumento de la autoestima materna y menor riesgo de depresión. La recuperación del peso tras el parto es más rápida en las madres que amamantan.
A largo plazo, no amamantar incrementa el riesgo de:
- Diabetes tipo 2
- Cáncer de mama
- Cáncer de ovario
- Osteoporosis y fracturas tras la menopausia
Beneficios de la leche materna
Lactancia Materna y Cáncer de Mama
Las investigaciones dejan claro que la lactancia materna reduce el riesgo general de desarrollar cáncer de mama. En particular, reduce el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer de mama. También hay indicios de que, en el caso de las mujeres que amamantan y desarrollan tumores, estos pueden ser más pequeños y menos agresivos que los de las mujeres que no amamantan.
La lactancia materna parece equilibrar el aumento del riesgo de los subtipos negativos para los receptores derivados del hecho de tener un bebé. Los científicos no tienen una certeza total de cómo la lactancia materna altera el riesgo de desarrollar cáncer de mama, pero tienen teorías. La primera teoría tiene que ver con cómo cambian las células mamarias durante el embarazo y la lactancia. A medida que maduran, es menos probable que se vuelvan cancerosas. Otra teoría es que la inflamación puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama negativo para receptores de hormonas.
Si la lactancia materna reduce el riesgo de desarrollar subtipos de cáncer positivo para receptores de hormonas, puede deberse a que no se menstrúa cuando se está amamantando. Las investigaciones sugieren que cuantos menos ciclos menstruales tenga una persona a lo largo de su vida, menor será su riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para receptores de hormonas. Además, los componentes de la propia leche materna pueden tener efectos anticancerígenos, como células inmunitarias y anticuerpos que ayudan al sistema inmunitario y pueden ser capaces de eliminar células potencialmente cancerosas de la mama.
La lactancia materna es más protectora contra los tipos de cáncer de mama negativos para receptores de hormonas, que suelen ser más agresivos y tienen menos opciones de tratamiento. Las investigaciones también han descubierto que la lactancia materna reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para HER2. Se necesitan más investigaciones para comprender los efectos de la lactancia materna en el riesgo de desarrollar cáncer de mama triple negativo, pero los estudios que se han realizado sugieren que la lactancia materna también reduce el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer de mama.
Un estudio reveló que las mujeres que presentan una mutación en el gen BRCA1 que dan de mamar durante más de un año presentan entre un 22 % y un 50 % menos de probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las que nunca lo hacen.
En general, cuanto más tiempo se da de mamar, más se reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama. La lactancia materna como única alimentación durante los primeros seis meses o más puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama en mayor medida que la alimentación con papillas.
Las personas que dan a luz por primera vez cuando tienen más de 30 años presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama que las que nunca dan a luz. Debido a los efectos hormonales relacionados con el embarazo, la lactancia materna a una edad más temprana en comparación con una edad más avanzada puede tener efectos beneficiosos similares.
| Riesgos | Bebé | Madre |
|---|---|---|
| Infecciosos | Mayor riesgo de enfermedades respiratorias, otitis, gastrointestinales | Mayor riesgo de infecciones |
| Nutricionales | Mayor riesgo de obesidad y problemas de desarrollo | Recuperación del peso más lenta |
| Salud a largo plazo | - | Mayor riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama y ovario, osteoporosis |
Alternativas y Apoyo
Si la lactancia materna no es posible o factible, existen alternativas como la leche de fórmula. Es fundamental que las madres se sientan apoyadas y no culpables por su decisión. Lo mejor es alimentar al bebé de manera cómoda y conectada, independientemente del método.
Hay muchos recursos disponibles para ayudar a las madres con la lactancia, incluyendo especialistas en lactancia y grupos de apoyo. Si tienes problemas con la lactancia por cualquier motivo, no estás sola.
Contraindicaciones Médicas para la Lactancia Materna
Hay muy pocas razones médicas por las que la leche materna no se puede ofrecer al bebé. Suelen ser causas muy específicas. Son casos donde los riesgos son mayores que los grandes beneficios de la leche materna. Algunos ejemplos incluyen:
- Niño con Galactosemia: Enfermedad hereditaria rara donde el bebé no puede digerir la galactosa.
- Madre infectada por el virus de la leucemia humana de células T.
- Infección materna por VIH.
Medicamentos y Lactancia
A veces, la madre puede necesitar medicamentos. Es muy difícil saber la compatibilidad de todos ellos. Una buena fuente donde buscar información es la página web e-lactancia.org. Hay que saber que las drogas de abuso y los tratamientos contra el cáncer son incompatibles con la lactancia materna. Para el resto, mejor consultar en la web. La misma página puede ofrecer alternativas más seguras para aquellos casos de medicamentos que tienen algún riesgo.
Enfermedades Maternas Compatibles con la Lactancia
Se han estudiado muchos problemas que puede sufrir la madre y que no impiden dar el pecho de forma segura. Algunos ejemplos son: la hepatitis A, B o C. También la infección por citomegalovirus y la enfermedad de Chagas, entre otras. En infecciones maternas agudas, no hay que cesar la lactancia. La mastitis materna tampoco es causa para dejar la lactancia.
Técnica Correcta para Amamantar
Es importante repasar la técnica de lactancia para detectar y corregir errores. Una adecuada técnica es muy importante; de hecho, la mayor parte de los problemas de la lactancia materna son por una mala técnica. Siempre que surjan dificultades, es necesario observar una toma y corregir los defectos.
Para un buen agarre, es importante que todo el cuerpo del recién nacido esté de frente a la madre, con la cabeza bien alineada al pecho. Hay que introducir gran parte de la areola en la boca del niño. Para saber que la postura es correcta, la barriga del niño debe contactar con la de la madre, posición de ombligo con ombligo, la boca debe estar abierta, el labio inferior hacia fuera, las mejillas aplanadas cuando succiona y la nariz y el mentón pegados al pecho.
No hay una única postura adecuada, la madre debe elegir la que le resulte más cómoda y puede variar con las tomas y en el tiempo.
