El desarrollo del habla es un hito crucial en la vida de cualquier niño. Como padres, es natural preocuparse cuando notamos que nuestro hijo tiene dificultades para comunicarse. A menudo nos preguntamos si estas dificultades son parte del desarrollo normal o si podrían ser indicativas de un trastorno del habla. A continuación te ayudaremos informándote sobre los posibles trastornos del habla que pueden afectar a los niños, así como las señales de advertencia, el mejor momento para actuar y los pasos a seguir para obtener ayuda.
Actividades de TERAPIA DE LENGUAJE para niños
¿Cuándo Debo Preocuparme?
Si sospechas que tu hijo puede tener un trastorno del habla, es importante estar atento a las señales de advertencia que pueden indicar el comienzo de estos problemas.
- A los 12 meses: No balbucea ni emite sonidos. No usa gestos como señalar o saludar.
- A los 18 meses: No dice palabras sencillas como «mamá» o «papá». No entiende instrucciones simples como «dame» o «ven aquí». Prefiere usar gestos en lugar de hablar para comunicarse o tiene dificultad para imitar sonidos.
- A los 2 años: Tiene un vocabulario limitado (menos de 50 palabras) y no combina dos palabras.
- A los 3 años: No se le entiende la mayor parte del tiempo o no usa frases simples.
- A los 4 años: Tiene dificultades para formar oraciones completas o se le entiende menos del 75% del tiempo. No es capaz de comunicarse apropiadamente fuera del círculo familiar.
- A cualquier edad: Tartamudea persistentemente o tiene dificultad para coordinar los movimientos necesarios para hablar.
Si tu hijo presenta algunas de estas limitaciones, busca ayuda profesional cuanto antes. Consulta con tu pediatra tus preocupaciones y con la ayuda de un psicólogo infantil podrás evaluar el desarrollo general de tu hijo y descartar otros problemas subyacentes. Es importante actuar a tiempo para evitar problemas mayores en el futuro.
Trastornos del Habla Más Comunes
Existen varios tipos de trastornos del habla que pueden afectar a los niños. Algunos de los más comunes incluyen:
1. Retraso del Habla
El retraso del habla se refiere a un desarrollo del habla más lento de lo esperado. Los niños con retraso del habla pueden tener dificultades para producir sonidos, palabras o frases a la misma velocidad que sus compañeros de la misma edad. Este retraso puede ser temporal y resolverse con el tiempo, o puede ser indicativo de un trastorno subyacente.
Señales de alerta:
- A los 12 meses: No balbucea ni utiliza gestos.
- A los 18 meses: No usa palabras simples.
- A los 2 años: No forma frases de dos palabras.
- A los 3 años: Difícil de entender incluso por miembros de la familia.
2. Trastorno Fonológico
El trastorno fonológico implica problemas con la articulación de sonidos. Los niños pueden omitir, sustituir o distorsionar sonidos, lo que puede hacer que su habla sea difícil de entender. Este trastorno puede afectar tanto la producción de sonidos individuales como la formación de palabras completas.
Señales de alerta:
- Sustitución de sonidos («tete» en lugar de «tele»).
- Omisión de sonidos finales («ca» en lugar de «casa»).
- Distorsión de sonidos («shapo» en lugar de «sapo»).
3. Apraxia del Habla Infantil (AHI)
La apraxia es un trastorno motor del habla en el que el cerebro tiene dificultades para coordinar los movimientos necesarios para hablar. Los niños con AHI saben lo que quieren decir, pero tienen problemas para mover sus labios, lengua y mandíbula de manera correcta.
Señales de alerta:
- Pronunciación inconsistente de palabras.
- Dificultad para imitar sonidos del habla.
- Esfuerzo visible al intentar hablar.
- Problemas para coordinar movimientos orales no relacionados con el habla (como soplar).
4. Disartria
La disartria es un trastorno motor del habla causado por debilidad, parálisis o falta de coordinación de los músculos del habla. Los niños con disartria pueden tener un habla lenta, débil, imprecisa o difícil de entender.
Señales de alerta:
- Habla lenta o arrastrada.
- Voz débil o ronca.
- Dificultad para mover la lengua, labios o mandíbula.
- Habla nasal o monótona.
5. Disfemia
La disfemia o tartamudez es una interrupción en el flujo del habla que puede incluir repeticiones de sonidos, sílabas o palabras, prolongaciones de sonidos o bloqueos donde el niño no puede producir ningún sonido. La tartamudez puede ser persistente y afectar la confianza y la interacción social del niño.
Señales de alerta:
- Repetición de sonidos («p-p-perro»).
- Prolongación de sonidos («mmmmamá»).
- Bloqueos en el habla donde no puede emitir ningún sonido.
- Ansiedad o frustración al hablar.
¿Cómo Puede Ayudar un Logopeda en Esta Situación?
Un logopeda es un profesional especializado en evaluar, diagnosticar y tratar trastornos del habla, el lenguaje, la voz y la comunicación. Trabajan con niños que presentan diversas dificultades, desde problemas leves de articulación hasta trastornos complejos del lenguaje. La intervención temprana es crucial para abordar los trastornos del habla. Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores serán los resultados a largo plazo. Si sospechas que tu hijo tiene un trastorno del habla, es esencial buscar una evaluación profesional.
¿Cómo puede ayudar un logopeda infantil?
- Mejora de la comunicación: Ayuda a los niños a desarrollar habilidades para expresarse claramente y entender a los demás.
- Aumento en la confianza: Al mejorar sus habilidades de comunicación, los niños ganan confianza en sí mismos. Esto también podrá mejorar su rendimiento en clase y mejorar sus habilidades sociales.
Trastorno del Habla por Causas Psicológicas
En algunos casos, los trastornos o retrasos en el habla pueden ser causados por un problema psicológico subyacente, el cual quizás no hemos identificado o no consideramos que pueda estar relacionado con el retraso. Además de la intervención de un logopeda para abordar los aspectos físicos de este problema, también resulta altamente beneficioso y relevante contar con la asistencia de un psicólogo infantil para mejorar los aspectos psicológicos que están afectando la habla de tu hijo y que posiblemente impactarán en otros ámbitos si no se resuelven desde la raíz.
Un psicólogo infantil es un profesional especializado en el desarrollo emocional y comportamental de los niños. Trabajan para identificar y tratar problemas emocionales, conductuales y de desarrollo que pueden estar afectando la capacidad del niño para comunicarse eficazmente.
¿Cómo puede ayudar un psicólogo infantil?
- Identificación de problemas subyacentes: Ayuda a descubrir y tratar problemas emocionales o conductuales que pueden estar afectando el habla.
- Mejora del bienestar emocional: Al abordar las dificultades emocionales, el niño puede sentirse más seguro y capaz de comunicarse.
- Estrategias de afrontamiento: Enseña al niño y a la familia estrategias para manejar el estrés y la frustración que pueden surgir debido a los problemas de comunicación.
Retraso Simple del Lenguaje (RSL)
El retraso simple del lenguaje es una disfunción que suele afectar a más de uno de los niveles del lenguaje, siendo la fonología y la sintaxis los más afectados. Puede aparecer desde el nacimiento o durante su etapa de crecimiento. Esto se evidencia en el desarrollo del lenguaje que no corresponde a la edad cronológica del niño.
El diagnóstico para esta disfunción se debe realizar entre los 2 y 6 años puesto que es la edad en la que el niño ya ha comenzado su aprendizaje. Aparece en niños en los que no se encuentran alteraciones de tipo intelectual, relacional, motriz o sensorial, no presenta ningún tipo de patología, pero por cualquier circunstancia tardan más tiempo en alcanzar la compresión del lenguaje.
Características del RSL
- Expresión: Diferencia cronológica en la aparición de las primeras palabras.
- A los 3 años de edad los niños con RSL empiezan a expresarse con holofrases cuando deberían haberlas utilizado ya desde los 12 ó 15 meses.
- El pronombre YO no lo adquiere hasta la edad de 4 años, cuando la edad normal son los 3 años de edad.
- El lenguaje telegráfico más común entre los 15 y 18 meses, durara hasta más de los 4 años de edad.
- Entre los 4 y 5 años aún no hará frases complejas, ni usará plurales ni conjugará correctamente los verbos.
- Su expresión carece normalmente de artículos y pronombres posesivos.
- Nivel Semántico
- Nivel Morfosintácticos
- Nivel Pragmático
- Comprensión: Pueden aparecer lagunas en las nociones espacio-temporales y en la distinción de los colores. Dificultad en los aprendizajes escolares.
Causas del RSL
- Hereditarios.
- Neurológicos.
- Factores psicosocioafectivos.
El Papel de los Padres
La sobreprotección de algunas madres es negativo para el desarrollo del lenguaje del niño. Adivinan lo que su hijo piensa y quiere y hablan por él, por tanto una de las actitudes parenterales que más influye en el establecimiento del RSL es la actitud sobreprotectora.
- Sobreprotección: Deben saber la relación que se da entre una actitud sobreprotectora y el RL de su hijo. Se deberá animar a los padres a solucionar los problemas planteados por su actitud (angustia de separación) aconsejándoles concretamente a trabajar por la independencia de su hijo.
- Poca estimulación: Se trata de niños con lenguaje más pobre, los padres adoptan una forma directiva lo que perjudica aún más todavía la adquisición del lenguaje por parte del niño. Pierde interés el qué se dice y lo gana el cómo se dice. Para conseguirse una estimulación más intensa y correcta debe negociarse con los padres un tiempo determinado en el que uno de ellos o mejor los dos, se dedique a dicha estimulación. Los objetivos que se propongan a los padres deben estar relacionados con el afianzamiento de lo conseguido y no con la adquisición de nuevas habilidades.
La remisión a un logopeda deberá fundamentalmente realizarse dependiendo del grado de gravedad del retraso. Como principio general se aconseja iniciar la reeducación lo más pronto posible en estos casos. Debe tenerse bien presente que el niño con RL es mucho más susceptible de tener dificultades en el aprendizaje de la lectura y la escritura.
El logopeda es un profesional que trabaja todos los aspectos de la comunicación, realiza un conjunto de métodos para enseñar una emisión de la voz de una palabra normal a quien tiene dificultades de pronunciación.
Si tu hijo no habla o tiene problemas para comunicarse, es natural sentirse preocupado. Sin embargo, con la evaluación adecuada y la intervención temprana, muchos niños pueden superar sus dificultades del habla y alcanzar su potencial de comunicación. Observar los avances del desarrollo, estar atento a las señales de alerta y buscar ayuda profesional son pasos cruciales para garantizar el bienestar de tu hijo.
Recuerda, cada niño es único y desarrolla habilidades a su propio ritmo. Lo más importante es proporcionar un entorno seguro y de apoyo mientras trabajas junto a los profesionales para ayudar a tu hijo a comunicarse eficazmente.
