Remedios y Tratamientos para la Mastitis durante la Lactancia

La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria que puede o no acompañarse de infección. Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal. Sin embargo, la lactancia no es la única causa de mastitis en la mujer. Existe también la mastitis no puerperal que aparece por otras razones, pero son menos comunes.

Tal y como indica la misma palabra, la mastitis es una inflamación de la glándula mamaria en alguno o varios de sus cuadrantes o zonas. Dicha inflamación suele producirse por la obstrucción de algún conducto galactóforo, a su vez causada por alteraciones de la microbiota o flora bacteriana que puebla el tejido mamario. Es más habitual que la mastitis se desarrolle en las primeras 12 semanas tras el parto, aunque puede presentarse en cualquier momento durante la lactancia, incluido el periodo de destete.

Según diferentes estudios, la incidencia de la mastitis varía y se da entre un 4% y un 27% de madres lactantes. Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

😣🔥 MASTITIS en la Lactancia: Qué es y cómo se cura

Causas de la Mastitis

La mastitis es la inflamación del tejido mamario que, generalmente, está causado por la lactancia. En concreto, la causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por: la conocida como ingurgitación o congestión mamaria.

La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos. Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad.

Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón. No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.

La proliferación de bacterias en el tejido mamario suele ser la causa responsable de la obstrucción del conducto o conductos en los que se produce la mastitis. En la mayoría de casos, la presencia de la bacteria estafilococo aureus en la leche es lo que hace que el conducto se obstruya.

Este tipo de bacterias crean lo que se conoce como biofilms, que se adhieren, junto con otras moléculas, a las paredes de los conductos mamarios, endureciéndolos, haciéndolos menos flexibles y, por lo tanto, dificultando que fluya la leche, hasta que terminan por taponar el conducto completamente. Para entenderlo mejor, se puede comparar con lo que sucede en los vasos sanguíneos cuando se eleva el colesterol.

Factores que Predisponen a la Mastitis

Las causas o factores que predisponen a una mastitis son:

  • Presencia de grietas en el pezón.
  • Retención de leche o drenaje incompleto de la mama.
  • Tratamiento con antibióticos durante el embarazo, parto o postparto.
  • Cambio abrupto (disminución) en la frecuencia de las tomas.
  • Uso de sujetadores inapropiados o muy apretados (con aros) y/o posición incorrecta al dormir.

Factores de Riesgo

Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón. Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.

Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia. A continuación, se enumeran algunos de ellos:

  • Edad: algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
  • Mastitis previa: hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
  • Nutrición: se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
  • Estrés y fatiga.
  • Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.

Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.

¿Cuándo Aparece la Mastitis Puerperal?

La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz.

Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.

Tipos de Mastitis y sus Síntomas

Existen diferentes tipos de mastitis:

  • Mastitis aguda: es la mastitis más conocida y la más fácil de diagnosticar, ya que se acompaña de síntomas sistémicos:
    • Fiebre superior a 38,5°.
    • Escalofríos.
    • Dolor intenso del pecho.
    • Zona enrojecida con abultamientos.
    • Síndrome gripal.
    • Malestar general.
  • Mastitis subclínica: esta mastitis es más difícil de diagnosticar, ya que no produce síntomas tan claros como la mastitis aguda. El síntoma principal es el dolor, más o menos intenso, que muchas mujeres describen como pinchazos o agujas que atraviesan todo el pecho. En algunos casos, incluso se pueden dar calambres que se irradian hacia la espalda o el brazo y una sensación de quemazón. Al no estar acompañada de fiebre ni de enrojecimiento de la zona, esta mastitis subclínica se suele infravalorar e infradiagnosticar. De hecho, es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna involuntaria.

Síntomas de la Inflamación Mamaria

El aumento en la producción de prolactina durante el embarazo puede ser responsable de la inflamación mamaria. Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:

  • Fiebre.
  • Malestar y dolor general.
  • Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
  • Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
  • Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.

Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.

¿Cómo Actuar si Tienes Mastitis?

En caso de una mastitis, lo más importante es actuar cuanto antes; una rápida actuación es clave. En concreto, lo primero que hay que hacer en las primeras 24 horas es realizar una extracción frecuente y eficaz de la leche. Si la madre tiene mucho dolor, existen grietas en el pecho y no se consigue que el bebé lo agarre, se puede hacer extracción con la ayuda de un sacaleches o incluso de forma manual, ya que uno de los efectos no deseados que puede producir la mastitis es la disminución de la producción de leche.

Así mismo, lo más recomendable en una situación de mastitis es pedir consulta con una matrona especialista en lactancia para que valore si la succión del bebé es efectiva, y en caso de que no sea así, pueda ayudar con otras técnicas de extracción de la leche.

Además, otras medidas para tratar las mastitis son:

  • Aplicación de frío en la zona afectada: nunca se debe aplicar calor, ya que facilita la proliferación de las bacterias y aumenta la inflamación. En todo caso, solo podríamos aplicarlo unos minutos antes de dar el pecho.
  • Tratamiento con antiinflamatorios: como el ibuprofeno, que ayudará a bajar la fiebre (en caso de mastitis aguda) y a disminuir la inflamación.
  • Uso de probióticos específicos para la lactancia.
  • Antibióticos: si las medidas anteriores no resuelven o mejoran el cuadro de mastitis, hay que acudir a un médico para que establezca un tratamiento con antibióticos durante 10 o 14 días.

Remedios Caseros para Aliviar el Dolor y la Inflamación

Aquí hay algunos remedios caseros que pueden ayudar a aliviar los síntomas de la mastitis:

  • Lactancia materna más frecuente: Aunque te duela en el enganche debido a la infección, la lactancia materna frecuente ayuda a desbloquear los conductos y desinflamarlos, aliviando el dolor. Empieza por la mama afectada, ya que los bebés tienden a succionar más fuerte al comienzo de una toma y esta succión es lo que ayuda a desalojar las obstrucciones y eliminar la mastitis. No obstante, debes ofrecerle ambos pechos al niño para que no se acumule leche en la otra y aparezca una nueva mastitis. Si en algún momento estás muy cargada y el bebé no tiene hambre, sácate un poco de leche con un sacaleches.
  • Cambia las posiciones para amamantar: Cambiar tu posición cambiará el ángulo de succión cuando tu bebé se alimente, lo que puede ayudar a liberar los conductos obstruidos. Si normalmente le das el pecho en una posición de cuna, prueba acostada de lado o en la posición de balón de rugby. Hay muchas opciones, lo importante es encontrar el método que funcione para ti.
  • Hojas de repollo: Las hojas de repollo ayudan a aliviar el dolor y la inflamación. Coloca varias hojas verdes de repollo secas en el refrigerador. Una vez frías, cubre todo el seno con una de las hojas, excepto los pezones, que deben quedar al descubierto. Retira las hojas de repollo después de 20 minutos (o cuando se calienten). Lávate los senos y sécalos suavemente.
  • Aceites esenciales: Algunos aceites esenciales también pueden ayudar con la mastitis. Por ejemplo, el aceite de árbol de té contiene un compuesto llamado terpinen-4-ol, que tiene propiedades antibacterianas, antimicóticas y antiinflamatorias. Puedes aplicarlo sobre el seno diluyéndolo con un aceite base, como aceite de oliva o de almendras.
  • Masajes: El masaje ayuda a que los pequeños bultitos de leche se deshagan. Los masajes deben ser suaves, antes de cada toma y después de aplicar el calor.

Tratamiento Médico para la Mastitis

Acudir al médico o matrona para que realicen un diagnóstico. La mastitis es una inflamación de la mama que puede acompañarse o no de infección. Hay diversas causas de mastitis, la mayoría de las cuales son benignas. Su causa es una infección causada por bacterias que se encuentran en la piel en condiciones normales y que entran en el tejido mamario a través de la piel o del pezón. Algunas mastitis inflamatorias no son causadas por agentes infecciosos.

Si la causa de la inflamación del tejido mamario es una infección bacteriana, entonces el tratamiento aconsejado para la mastitis es la administración de antibióticos. En este caso, lo recomendable es usar un antibiótico que sea resistente a las β-lactamasas si el agente causante es el Staphylococcus aureus.

En cambio, si el agente causante de la mastitis en la mujer es una bacteria gram-negatva, entonces lo mejor será recurrir a la cefalexina o la amoxicilina.

En cualquier caso, nunca se debe administrar ningún medicamento sin previa prescripción médica.

Tratamiento Antibiótico

Si la mastitis está causada por una infección, lo habitual es optar por antibióticos durante 10 días. Además, el especialista puede recetar ciertos analgésicos como, por ejemplo, paracetamol o ibuprofeno para aliviar las molestias del pecho hinchado.

En nuestro contexto sanitario el tratamiento antibiótico de elección, en una mujer con una mastitis relacionada con la lactancia (no grave, que no mejora tras 24-48 horas de medidas no farmacológicas) sería la cloxacilina oral o el cefadroxilo; en otros ámbitos, las opciones de primera línea serían dicloxacilina** , flucloxacilina**, cloxacilina o cefalexina. En casos de mastitis puerperal leve y menos de 24-48 horas de evolución, no recomienda el tratamiento antibiótico (ATB) (Grado de recomendación [GR] A)*.

En casos de mastitis puerperal que no mejora en 24-48 horas o ante signos de empeoramiento del malestar general se recomienda cefadroxilo oral (1 g cada 12-24 horas, 10-14 días) o cloxacilina oral (500 mg cada 6 horas, 10-14 días) (GR A)*. En mujeres con mastitis puerperal con abceso mamario se recomienda derivación hospitalaria para intervención quirúrgica.

Continuar lactancia o incluso aumentar la frecuencia de tomas masajeando la zona afectada en dirección al pezón para asegurar el vaciado máximo de la mama. La toma de muestras no está indicada de forma rutinaria.

Similar información encontramos en una GPC previa sobre la lactancia materna(2). En ella se recomienda, para el tratamiento empírico de las mastitis agudas que no responden a las medidas conservadoras, utilizar cefalosporinas de primera generación (en este caso cefalexina o cefadroxilo), o en su caso cloxacilina, durante 10 a 14 días.

Prevención de la Mastitis Puerperal

La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.

Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos. Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias. Por tanto, el pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno.

Si, por el contrario, se recibe escasa orientación y apoyo, entonces puede que nunca vuelva a tener la capacidad de amamantar o que conlleve a la inflamación crónica del tejido mamario.

Sigue estos consejos para disfrutar de una experiencia de lactancia sin problemas y prevenir la mastitis:

  1. Prevenir la mastitis comenzando a dar el pecho lo antes posible: Tu bebé está listo y puede alimentarse una hora más o menos después de nacer, y el contacto temprano con tu piel es estupendo para crear un vínculo. Además de ser lo mejor para su salud, la alimentación frecuente durante los primeros días ayuda a que produzcas leche más rápido. Alimentar a tu bebé regularmente, y en cuanto muestre señales de que tiene hambre, ayudará a prevenir la mastitis, es decir, la acumulación de leche en tus pechos.
  2. Comprueba el agarre de tu bebé: Otra forma de prevenir la mastitis es cerciorándote de que tu bebé se enganche correctamente y trata de asegurarte de que tu pecho esté vacío después de cada toma. Una forma de saber si tu pecho está vacío es masajearlo. Sentirás que está más suave cuando la leche haya drenado.
  3. Alimentación a demanda: Dejar largos intervalos entre las tomas puede provocar una acumulación de leche en el pecho y ayudar a crear las condiciones para que se desarrolle la mastitis. Para reducir este riesgo, alimenta a tu bebé tan a menudo y durante tanto tiempo como quiera, tanto de día como de noche. Deja que el bebé vacíe completamente un pecho antes de cambiar al otro si todavía tiene hambre. Tu bebé soltará el pezón cuando haya tenido suficiente. La próxima vez que le des el pecho, empieza con el otro (puede ser útil tomar nota, sobre todo durante los primeros días y noches).
  4. Lactancia exclusiva durante seis meses: La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses como la mejor medida para la salud de tu bebé. La alimentación frecuente, especialmente durante los primeros meses después del nacimiento, puede ayudar a evitar la acumulación de leche en los pechos. La acumulación puede causar que tus pechos se infecten. Si los patrones de alimentación cambian, o estás lejos de tu bebé durante un periodo de tiempo más largo de lo normal, extrae el exceso de leche para mantener el flujo.
  5. Varía las posiciones de alimentación: Cambiar las posiciones de alimentación puede ayudar a drenar el pecho de forma más eficaz.
  6. Evita la presión sobre tus pechos: La obstrucción de los conductos mamarios puede ser causada a veces por un exceso de presión sobre los pechos, lo que impide que la leche fluya con facilidad. Algunos profesionales de la salud aconsejan no usar sostenes con aros, mal ajustados o demasiado apretados, o portabebés, y no dormir boca abajo.
  7. Observa a las primeras señales de advertencia: Revisa tus pechos regularmente para detectar cualquier signo temprano de mastitis, como pezones doloridos, pechos muy pesados e hinchados, o bultos que puedan significar un conducto bloqueado. Si tienes alguno de estos síntomas, trata de descansar todo lo posible, continúa amamantando regularmente del pecho afectado y masajea suavemente cualquier bulto. También puedes intentar aplicar compresas calientes en la zona dolorida. Habla con tu médico si te sientes mal o si los síntomas no desaparecen al día siguiente.
  8. Considera la posibilidad de tomar suplementos probióticos durante la lactancia: Actualmente existen evidencias de que tomar un suplemento probiótico que contenga Lactobacillus fermentum todos los días, desde el comienzo de la lactancia, puede ayudar a reducir las posibilidades de sufrir dolor mamario y mastitis. Este tipo de suplemento probiótico te proporciona una cierta bacteria "beneficiosa" que ya se encuentra en la leche materna.

Complicaciones de la Mastitis

En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo.

Sí, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:

  • Mastitis de repetición: se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.). En estos casos, hay que volver a evaluar a la madre y llegar a la causa que produce la mastitis, ya que si se repite el tratamiento sin reevaluar, no se logrará eliminar la causa y se volverá a repetir la misma situación.
  • Absceso: es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo.
  • Abandono involuntario y precoz de la lactancia: es la complicación más habitual en casos de mastitis.

Es importante recordar que la mastitis es una patología muy común hoy en día. Es incómoda, pero no tiene por qué suponer un problema grave para la mujer: para ello es importante, ante los primeros síntomas, acudir a un médico especialista en enfermedades mamarias, pues un diagnóstico temprano nos asegurará un tratamiento y seguimiento eficientes para la mastitis.

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