Relaciones Sexuales Durante el Embarazo: Segundo Trimestre - Riesgos y Beneficios

El embarazo es una etapa llena de emociones, cambios y, en muchos casos, dudas sobre qué es seguro y qué no. Seguramente hayas oído muchas cosas buenas y malas sobre las relaciones sexuales durante el embarazo.

Las relaciones sexuales durante el embarazo no solo son seguras en la mayoría de los casos, sino que también pueden aportar beneficios tanto físicos como emocionales. Nadie mejor que tú misma para decidir cuándo, cómo y con qué frecuencia quieres que sean tus relaciones sexuales.

Si hay dudas sobre qué es lo más adecuado en cada caso, la mejor opción siempre será hablar con el ginecólogo. Salvo que tu ginecólogo especifique lo contrario, practicar relaciones sexuales durante el embarazo no sólo es algo seguro, sino que, además, es favorable para la pareja.

A continuación, analizaremos los riesgos y beneficios de las relaciones sexuales durante el segundo trimestre del embarazo, así como algunos mitos comunes y consejos para una experiencia segura y placentera.

¿Se pueden tener relaciones sexuales durante el embarazo? #MediConsultas

Beneficios del Sexo Durante el Embarazo

Las relaciones sexuales durante el embarazo no solo son seguras en la mayoría de los casos, sino que también pueden aportar beneficios tanto físicos como emocionales. En muchos casos la actividad sexual disminuye durante el embarazo. A veces, incluso, llega a desaparecer y esta ausencia se prolonga hasta varios meses después del parto.

Para evitar las consecuencias negativas que esta situación puede provocar en la pareja, es vital que la comunicación entre ambos sea fluida: que las necesidades, los temores, los deseos y las inseguridades se compartan sin tapujos, para poder adaptarse así a los cambios y ser capaces de conciliar sexualidad y paternidad.

Además, el sexo durante el embarazo no sólo son favorables para la pareja, sino que el feto también recibe beneficios físicos de las mismas, debido a las sensaciones placenteras transmitidas por la mamá a través de la segregación de endorfinas. Por otra parte, la actividad sexual provoca un mayor aporte sanguíneo a los músculos de la pelvis de la mujer, lo que repercute en un aumento de la cantidad de oxígeno que se destina a la placenta y, con ello, en el bienestar fetal.

Las relaciones sexuales durante el embarazo pueden:

  • Mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés.
  • Fortalecer la conexión en pareja.
  • Favorecer la circulación sanguínea.
  • Ayudar a mantener la elasticidad del suelo pélvico.

Antes de pasar a revisar los mitos que circulan en torno al periodo gestacional, hay que subrayar otro de los aspectos positivos de las relaciones sexuales, en este caso, sobre tu suelo pélvico: las contracciones que las paredes uterinas y vaginales experimentan durante el orgasmo son una excelente manera de estimular tu musculatura perineal, lo cual te ayudará a ser consciente tanto de su localización como de las sensaciones asociadas a la contracción, y así te será más fácil trabajar esta musculatura en tu día a día, cuando realices la rutina de ejercicios de suelo pélvico para la llegada del bebé.

Riesgos y Precauciones

No hay ninguna razón médica para evitar las relaciones sexuales en un embarazo sin complicaciones. Los médicos pueden contraindicar las relaciones sexuales si en el pasado tuviste abortos espontáneos, o si en la actualidad presentas sangrados vaginales cuya causa se desconoce, tienes pérdidas de líquido amniótico o presentas incompetencia de cuello del útero (incapacidad del cérvix para mantenerse cerrado, con el consiguiente riesgo de abertura antes de llegar a término).

Existen algunos riesgos que pueden hacer necesario renunciar al sexo en el embarazo, ya que se podría llegar a provocar el aborto o el parto prematuro del bebé. En estos casos existe un riesgo de aborto, parto prematuro o infección.

El especialista puede recomendar a la embarazada que no mantenga relaciones sexuales durante el embarazo en las siguientes situaciones:

  • Sangrado vaginal de causa desconocida.
  • Antecedentes de parto prematuro.
  • Riesgo de parto prematuro.
  • Antecedentes de aborto espontáneo.
  • Riesgo (amenaza) de aborto espontáneo.
  • Insuficiencia cervical.
  • Placenta previa.
  • Pérdida de líquido amniótico.
  • Embarazo múltiple.

Es importante informar al especialista si hay dolor o sangrado durante o después de las relaciones sexuales. De esta manera, es una buena idea consultar al especialista que esté llevando la gestación si se pueden mantener relaciones sexuales durante el embarazo, especialmente si este es de riesgo. Él es quien mejor conoce la situación particular de la mujer o pareja y podrá dar las recomendaciones precisas.

Aviso importante: Contraer una enfermedad de transmisión sexual podría ser muy peligroso tanto para la madre como para el feto, por lo que, en caso de duda con la pareja sexual, es necesario utilizar preservativo. El preservativo es un método anticonceptivo de barrera que evita la transmisión de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Por ello, es aconsejable el uso del preservativo durante el embarazo para proteger la salud de la madre y del bebé.

Cambios en el Deseo Sexual Durante el Embarazo

Es completamente normal que el deseo sexual cambie a lo largo del embarazo. La sexualidad en el embarazo no desaparece, se transforma. Cambia la forma en que se vive, se siente y se expresa. Algunas mujeres descubren nuevas sensaciones, otras prefieren centrarse en su bienestar emocional.

El embarazo es una etapa de grandes cambios físicos, hormonales y emocionales que pueden influir directamente en la libido. Como diferentes somos cada una de nosotras, es frecuente que los tres primeros meses estén asociados a una mayor desgana, debido al cansancio generalizado, a las molestas nauseas matutinas, los vómitos y esa mayor necesidad de horas de sueño que muchas mujeres experimentan. Pero todo pasa… y con la llegada del segundo trimestre, las molestias anteriores desaparecen, y las mujeres recuperan su libido.

Con frecuencia, el deseo sexual experimenta cambios a lo largo del embarazo de la manera que mencionaremos a continuación. No obstante, cada mujer es diferente y también puede ser perfectamente normal que no se produzcan dichas variaciones.

Primer Trimestre

En el primer trimestre, la embarazada aún no habrá visto afectada su movilidad y agilidad debido a que el aumento de la barriga por la gestación aún no será muy notorio. De este modo, el primer trimestre puede ser un buen momento para mantener relaciones sexuales de manera cómoda y sin necesidad de una gran adaptación respecto a antes del embarazo. Sin embargo, las náuseas y los vómitos tan típicos del primer trimestre de gestación, así como la sensibilidad mamaria, pueden hacer que disminuya el deseo sexual en la mujer, ya que se encontrará molesta y puede sentirse con menos energía y más cansada.

Segundo Trimestre

Cuando llega el segundo trimestre de embarazo, es habitual que las náuseas y vómitos desaparezcan y la mujer se sienta mejor. Esto puede hacer que el deseo sexual de la mujer vuelva a resurgir. Además, el mayor flujo sanguíneo a la zona pélvica de la embarazada podría llevar a una mayor intensidad en el orgasmo. No obstante, debido a los cambios en el cuerpo de la embarazada, la pareja tendrá que buscar una postura que sea cómoda para ambos, en la que no se presione la barriga. Por otro lado, estos cambios corporales en la mujer también pueden llevar a un aumento en el deseo sexual de su pareja, que puede verse atraída por la nueva figura o por el aumento en el volumen del pecho.

Tercer Trimestre

En el tercer trimestre, el deseo sexual de la embarazada puede disminuir por las molestias y la incomodidad debido al tamaño que ha alcanzado ya la barriga. Las relaciones sexuales durante la etapa final del embarazo requerirán de innovación e imaginación para probar posiciones que sean cómodas y placenteras para ambos, evitando la presión sobre el vientre de la mujer. Del mismo modo, se deberá evitar que la mujer esté tumbada boca arriba por la presión que ejercería el vientre debido a su gran tamaño sobre otros órganos y vasos sanguíneos.

Por ello, la comunicación sigue siendo clave y permitirá, además, encontrar una alternativa en el caso de no sentirse cómodos con las relaciones sexuales como los besos, abrazos, caricias, masajes... para compartir momentos de intimidad.

Mitos Comunes Sobre el Sexo en el Embarazo

Son muchos los mitos que giran en torno al sexo durante el embarazo y despiertan las dudas de los futuros papás. Que no te asusten los falsos mitos.

Estos son algunos de los mitos más comunes:

  • "Las relaciones sexuales pueden hacerle daño al bebé": Si tu embarazo no es de riesgo y tu médico no te ha desaconsejado expresamente las relaciones sexuales para evitar un aborto espontáneo o un parto prematuro, no temas: el sexo durante el embarazo no supone ninguna amenaza para tu embarazo ni va a causarle daños al bebé. Eso sí, es conveniente evitar los movimientos violentos y no oprimir en exceso el pecho de la mujer.
  • "El bebé se va a enterar de lo que nos traemos entre manos": Tranquila, tu bebé no va a ruborizarse ni va a haceros la ola con motivo de vuestras sesiones erótico-festivas… Él se encuentra cómodamente protegido por el saco amniótico y los músculos que conforman las paredes uterinas. Y por si esto no fuera suficiente, recuerda que el cuerpo es sabio y, además de lo anterior, el cuello uterino está sellado con el tapón mucoso.
  • "Tener relaciones sexuales puede hacer que perdamos al bebé": Ni las relaciones sexuales ni los orgasmos van a provocar un aborto. Aunque durante el orgasmo se produzcan contracciones de las paredes uterinas, estas son diferentes a las contracciones de parto. Los abortos naturales durante los primeros meses se relacionan generalmente con alteraciones cromosómicas y otras complicaciones asociadas al desarrollo del feto.
  • “El embarazo me protege frente a enfermedades de transmisión sexual”: Esto no es así. Las mujeres embarazadas pueden contraer las mismas enfermedades de transmisión sexual (ETS) que las mujeres que no están embarazadas. Es decir, el embarazo no ofrece ninguna protección adicional ni a la mujer ni al bebé. Y en caso de estar embarazada, el problema no sólo afecta a la salud de la futura madre, puesto que la ETS podría transmitirse al bebé antes, durante y después del parto.
  • "El sexo puede provocar un aborto": Falso.

Posturas Sexuales Recomendadas Durante el Embarazo

Evidentemente, conforme el embarazo avanza y la tripa y el bebé cada vez es mayor, hay posturas que pueden resultarte poco cómodas o, incluso, complicadas. Todo es cuestión de probar. En general las relaciones sexuales durante el embarazo implican una mayor delicadeza y complicidad con la pareja.

Generalmente, las posiciones mantenidas antes del embarazo suelen ser algo complicadas de mantener durante las etapas más avanzadas del embarazo. La mejor postura para las relaciones sexuales durante el embarazo es aquella en la que ambos miembros de la pareja estén cómodos.

Si tu médico ha confirmado que el embarazo no es de riesgo, no existe ningún problema ni para ti ni para el bebé, en mantener sexo durante el embarazo sea cual sea la postura, al menos durante los primeros meses, ya que a medida que la tripa aumente su volumen, tendréis que adaptaros y optar por alguna de estas posturas, más recomendables durante esta etapa.

Algunas posturas recomendadas son:

  • La mujer arriba: La mujer podrá liberar la presión de su abdomen y controlar en todo momento la intensidad y profundidad del acto sexual.
  • Recostada: Para lograr una mayor comodidad, se puede optar por la postura de la cucharita, una de las posturas más indicadas. En ella, la mujer se tumbará de costado y el hombre se situará detrás de ella.
  • Mujer en cuatro: También puede resultar especialmente cómoda la variante del misionero. La mujer ha de colocarse tumbada hacia arriba con las rodillas ligeramente flexionadas y el hombre se pondrá encima de ella. Para que resulte más cómoda es aconsejable poner una almohada bajo de las caderas.

Es importante disfrutar del sexo durante el embarazo en la medida que sea posible. Durante la gestación, el cuerpo y las emociones atraviesan múltiples transformaciones. Algunas son visibles, como el crecimiento del abdomen o los cambios hormonales, y otras más íntimas, como la variación del deseo sexual.

La sexualidad en el embarazo no desaparece, se transforma, cambia la forma en que se vive, se siente y se expresa. Algunas mujeres descubren nuevas sensaciones, otras prefieren centrarse en su bienestar emocional. La clave está en la comunicación, la adaptación y el disfrute mutuo.

Cambios en el Deseo Sexual por Trimestre
Trimestre Características Recomendaciones
Primer Trimestre Náuseas, fatiga, sensibilidad mamaria, disminución del deseo sexual. Comunicación abierta, explorar otras formas de intimidad.
Segundo Trimestre Disminución de las náuseas, aumento del flujo sanguíneo, posible aumento del deseo sexual. Experimentar con posturas cómodas, disfrutar de la mayor sensibilidad.
Tercer Trimestre Incomodidad por el tamaño del abdomen, fatiga, posible disminución del deseo sexual. Priorizar la comodidad, explorar alternativas a la penetración, mantener la intimidad emocional.

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