Javier Gutiérrez Álvarez, nacido en Luanco, Asturias, es uno de los actores más conocidos del panorama español y un rostro representativo del cine español a nivel internacional.
Javier Gutiérrez en los Premios Goya 2015 (Fuente: Wikipedia)
Nominado a seis Premios Goya, ha conquistado tanto el respeto de la crítica como el cariño del gran público. Su trayectoria es el reflejo de un «obrero de la interpretación» que, partiendo de una timidez extrema y de una formación teatral rigurosa, ha logrado alcanzar el éxito.
Su figura se define por tres pilares fundamentales: su excelencia profesional, su capacidad para transitar entre el drama y la comedia, y un profundo compromiso humano nacido de su vivencia personal con la discapacidad.
Trayectoria Profesional
Aunque hoy es una estrella de cine, Javier se forjó en las tablas. Fue un miembro clave de la mítica compañía Animalario, donde participó en obras que revolucionaron el teatro español a principios de los 2000.
Sin embargo, fue el cine quien lo consagró como un actor de una profundidad extraordinaria. Su papel de policía en La isla mínima (2014) marcó un antes y un después, otorgándole su primer premio Goya. A este le seguiría un segundo Goya por El autor (2017), consolidando su estatus como uno de los pocos actores capaces de sostener películas enteras con interpretaciones contenidas pero de una intensidad demoledora.
Campeones: Un Proyecto Personal
En 2018, Javier Gutiérrez protagonizó Campeones, una película que no solo fue un éxito de taquilla, sino un fenómeno social. Para Javier, este proyecto fue personal: el actor rechazó el papel del Profesor en La casa de papel para poder rodar esta cinta.
Elenco de la película Campeones (Fuente: ABC)
Según ha expresado en una entrevista, el actor rechazó un papel principal en la famosa serie ‘La casa de papel’ para protagonizar la película ‘Campeones’. Esta pieza de Javier Fesser cuenta la historia de un equipo de baloncesto formado por personas con discapacidad y entrenado por el personaje que conduce Javier Gutiérrez. En ella muestran las dificultades pero también la autonomía de estas personas de una manera muy divertida. El actor ha confesado que eligió ‘Campeones’ porque ha resultado ser “la película de su vida”.
Precisamente por él el intérprete aceptó su papel en Campeones. Así lo comentó en ABC: "Tengo un hijo con una discapacidad y siento como una agresión la mirada compasiva hacia las personas con discapacidad".
En este contexto, también quiso destacar el significado de su papel en Campeones y la importancia social de que una película con diez actores con discapacidad haya tenido tanta repercusión: «Eso fue una pica en Flandes. La película Campeones hace un trabajo en la sombra y ha conseguido fomentar una política de inclusión y visibilidad de las personas con algún tipo de discapacidad que hasta hace bien poco no existía en este país.
Vida Personal y Familia
Javier se describe como una persona de raíces humildes y valores sólidos, algo que atribuye al «matriarcado» en el que se crió tras la temprana muerte de su padre. A pesar de haber nacido en Luanco (Asturias) en 1971, su identidad está ligada a Ferrol, ciudad a la que se mudó con apenas un año.
Su infancia estuvo marcada por la ausencia temprana de su padre, lo que le llevó a crecer junto a su madre, Guillermina, sus dos hermanas y su abuela. Este entorno de mujeres fuertes, en una época en la que ser viuda con tres hijos suponía un reto social inmenso, forjó su carácter humilde y su inmensa capacidad de admiración hacia las figuras femeninas de su vida.
Durante su adolescencia en Galicia, Javier fue un niño extremadamente tímido y retraído, que encontraba refugio en su habitación montando escenarios con soldaditos de juguete. Esa soledad creativa fue el caldo de cultivo de su vocación actoral; a los 18 años, decidió dejar la seguridad del hogar familiar para mudarse a Madrid y perseguir el sueño de la interpretación.
Sus inicios en la capital no fueron sencillos, trabajando incluso como acomodador de cine, pero siempre mantuvo esa ética del trabajo y tesón que su madre le había inculcado desde pequeño.
El Nacimiento de Mateo
El capítulo más transformador de su vida comenzó en 2009 con el nacimiento de su primer hijo, Mateo, fruto de su relación con la gestora cultural Inés Enciso. Mateo nació con una malformación cerebral severa, un diagnóstico que sumió al actor en un proceso de duelo, rabia y negación inicial.
Javier ha confesado que «lloró mucho» y que nadie te prepara para un «camino de espinas» donde las flores desaparecen de la habitación del hospital. “Es una malformación en muchas áreas. Nació como si fuese una película de terror, nadie te prepara para eso.
Recuerda cómo el primer cambio evidente tras recibir el diagnóstico de su hijo es que "las flores desaparecen de la habitación". No había motivo de celebración.
En 2024 quiso ofrecer unas declaraciones para Plano General de La 2 en las que expuso lo que vivieron tras el parto del joven. ”Lo primero que desaparece son las flores de la habitación”, señaló, haciendo referencia al sentimiento de tristeza que les invadió en un primer momento cuando se enteraron de que el pequeño contaba con una “malformación en muchas áreas”.
Un camino que le ha costado recorrer al sentirse solo en muchas ocasiones y notar que su alrededor no sabía cómo reaccionar en una situación así.
Sin embargo, con el tiempo, Mateo se convirtió en su «rey de la casa» y en la razón por la que el actor decidió rechazar proyectos millonarios para rodar Campeones, buscando dar visibilidad a la discapacidad.
Sobre su hijo siempre ha tenido buenas palabras: "Es un ser excepcional al que todos amamos y del que todos aprendemos".
Mateo, el hijo de Javier Gutiérrez que le demostró que los niños con capacidades especiales no son "marcianos".
El hijo mayor del intérprete tiene una discapacidad cerebral severa como consecuencia de una malformación del cerebro: «Mateo es una persona que no habla. Le entendemos perfectamente, porque se comunica de una forma que entendemos después de tanto tiempo”.
Aun así, no ha tenido la suerte de poder mantener conversaciones importantes entre padre e hijo, así como poder escuchar de su parte un ‘te quiero’. “He soñado muchísimas veces con la posibilidad de oír de su boca ‘papá’ o ‘te quiero papá’”, confiesa Javier Gutiérrez, aunque sabe que es un imposible debido a su discapacidad cerebral. Aunque eche en falta la palabra, sí que nota el sentimiento. Mateo, a sus 16 años, sabe cómo devolverles el cariño a sus padres a través de “una mirada, un gesto o una caricia”.
El actor también confesó el sueño que le persigue desde hace años: «He soñado muchísimas veces con la posibilidad de oír de su boca ‘papá’ o ‘te quiero, papá'». Además, explicó algunas de las formas en que su hijo logra comunicarse, unas que le han enseñado a él mismo nuevas maneras de expresarse: «Hay muchas formas de decir ‘te quiero’. Mateo lo expresa con una mirada, con un gesto, con una caricia.
«Sueño con que mi hijo Mateo, que no habla y tiene dificultades de movilidad, me diga un día ''papá te quiero''», explicó el actor asturiano, criado en Ferrol, en una entrevista en La 2.
En el turno de Gutiérrez, le ha tocado hablar sobre su hijo Mateo, que tiene una discapacidad a raíz de una malformación en varias áreas del cerebro. El actor también confesó el sueño que le persigue desde hace años: «He soñado muchísimas veces con la posibilidad de oír de su boca ‘papá’ o ‘te quiero, papá'».
Relaciones Posteriores y el Nacimiento de Lucas
Tras su separación de Inés Enciso en 2016, con quien mantiene una excelente relación de custodia compartida y una admiración mutua por su labor como padres, Javier volvió a encontrar el amor. En 2020 inició una relación con la fisioterapeuta malagueña Carmen Demaría, conocida cariñosamente como Kika.
Carmen ha sido un pilar fundamental en su estabilidad emocional reciente, acompañándole en su madurez personal y profesional con una comprensión absoluta hacia su situación familiar previa.
A principios del año siguiente de emprender un camino conjunto, Javier y Carmen se convirtieron en padres de Lucas que, a su vez, es el segundo hijo al que el actor dio la bienvenida al mundo doce años después del nacimiento del primero.
En 2021, la felicidad de la pareja se completó con la llegada de Lucas, el segundo hijo del actor. Javier describe con emoción la «sociedad» que han formado sus dos hijos; ver cómo Lucas, que ahora tiene unos cuatro años, interactúa, ayuda y aprende de su hermano mayor Mateo es, para el actor, una de las mayores maravillas de su día a día.
Javier Gutiérrez presenta a Carmen Demaría, su pareja actual y madre de su segundo hijo.
Javier Gutiérrez Hoy
Hoy, a sus 54 años, Javier Gutiérrez vive una etapa de plenitud en la que ha logrado equilibrar su estatus de estrella del cine con una vida doméstica sencilla. Sigue siendo un hombre que disfruta de la cocina para su familia y que huye de los lujos innecesarios.
Su mayor anhelo, según ha confesado recientemente en su 55º cumpleaños sigue siendo el mismo: un milagro que le permita escuchar a Mateo pronunciar un «te quiero».
La llegada de un hijo supone un cambio radical en la vida de sus padres. Todo niño pone patas arriba la rutina de sus progenitores, trastocando sus esquemas y lista de prioridades, teniéndoles a ellos ahora como protagonista de sus sueños y desvelos. De esto ha hablado Javier Gutiérrez, orgulloso padre de dos niños que le han hecho disfrutar de la vida a otro ritmo y desde otro punto de vista.
Javier Gutiérrez con su pareja Carmen Demaría (Fuente: La Razón)
También tener otras preocupaciones mayores, que le obligan a dar el máximo de sí mismo para que a sus pequeños no le falten de nada y poder ofrecerles la mejor vida posible. Sobre esto ha hablado con tranquilidad con Jordi González.
El afamado actor acudió al programa del catalán en TV3, ‘Col-lapse’, donde habló sobre su trayectoria profesional, inquietudes personales y anécdotas que amenizaron la entrevista. En un momento dado, salió en la conversación sus hijos, cuando se planteó las dificultades que entraña la crianza del mayor, Mateo, que padece una discapacidad cerebral. Una por la que debe recibir atención extra, una mayor dedicación y otro tipo de esperanzas. Y es que el intérprete ha reconocido que entre sus sueños está poder oír un “te quiero” en boca de su hijo. Algo que sabe que será complicado en su situación.
Aun así, en un ejercicio de sinceridad, no tuvo reparos en sincerarse con Jordi González sobre su hijo. Un niño que tiene dificultades en el habla, pero que sabe muy bien cómo hacerse entender para transmitir lo que desea a sus padres.
Javier Gutiérrez no es muy dado a hablar sobre su vida personal o atraer el foco mediático a su familia. Prefiere que los titulares vayan enfocados a sus quehaceres profesionales y no tanto a su entorno familiar. Aun así, esta no es la primera vez que habla sobre las dificultades que ha entrañado el nacimiento de su hijo con daños cerebrales.
Pero poco a poco han ido descubriendo otra forma de amar, de comunicarse, de mantenerse presente y de sentirse pleno. Aprendiendo de las lecciones que la vida propone y disfrutando de los pequeños placeres que también coloca en el camino.
Javier Gutiérrez es un hombre muy discreto con todo lo referido a su vida personal. Sin embargo, el actor gallego, de 53 años, no puede evitar emocionarse al hablar de su hijo mayor, Mateo (15), que padece una severa discapacidad cerebral.
De la misma manera, el protagonista de Campeones ha revelado que el deseo que le queda por cumplir es poder llegar a escuchar la voz del adolescente. “Sueño con que mi hijo, que no habla y tiene dificultades de movilidad, me diga papá, te quiero. Además de un milagro, sería un sueño”.
Una historia de amor a la que la pareja puso el broche de oro con el nacimiento del pequeño Lucas, de tres años. Un niño empático que se ha convertido en el compañero incondicional de su hermano mayor.
“Mateo es una personita que va a necesitar ayuda toda su vida porque es muy dependiente.
En este contexto familiar, el actor, de 53 años, ha puesto de relevancia la figura de su madre. «He trabajado mucho y muy duro y tiene que ver con esa idea que me inculcó mi madre del trabajo, el tesón y la perseverancia. En mi caso, el éxito creo que tiene que ver con el trabajar”.
“Mateo es una persona que no habla. Le entendemos perfectamente porque se comunica de una forma que entendemos después de tanto tiempo”, ha señalado con sinceridad.
Tanto es así, que mientras duerme tiene un sueño recurrente: “He soñado muchísimas veces con la posibilidad de oír de su boca ‘papá’ o ‘te quiero papá’”. Algo que él mismo tiene claro que no podrá suceder nunca, pero que sigue rondando por su cabeza de forma continuada.
Un “te quiero” verbalizado que no le hace falta tener para saber que el joven de 16 años siente amor incondicional por sus padres. Por ello, ha puesto sobre la mesa el valor de “una mirada, un gesto o una caricia” en este tipo de situaciones.
