Si eres padre o madre, sabrás la importancia del sueño de tu bebé. El buen sueño y descanso del bebé es fundamental para un buen desarrollo de cualquier niño. Es normal sentir angustia, frustración o dudas si tu bebé se despierta llorando a mitad de la noche. ¡Calma! Un bebé se despierta llorando, generalmente, porque algo le incomoda, ya sea en su cuerpo o en su mundo interno.
A continuación, explicaremos algunos motivos por los que el bebé puede mantener un llanto persistente, indicativo de que algo dentro de su desarrollo no va bien.
Causas Físicas Comunes
Son varios los motivos por los que tu bebé puede estar molesto y manifestarlo mediante el llanto.
- Compresiones Craneales: Durante las últimas semanas de su vida intrauterina el feto ha crecido y ha engordado; cada vez le queda más estrecho su “habitáculo”. Su cráneo está apoyado de forma permanente contra la estructura dura de la pelvis de la madre, el cual puede sufrir compresiones localizadas ya que su estado es cartilaginoso y absorberá las presiones deformándose. Estas deformaciones actuarán como zonas de frenado durante el crecimiento. El bebé está comprimido sobre su eje, siente incomodidad global, que hará que se mueva sin parar mostrándose irritado.
- Tensión Cervical: Durante la fase de expulsión, el ginecólogo o la comadrona tira de la cabeza y de la nuca del recién nacido para facilitar su expulsión. En ocasiones este estiramiento da informaciones nociceptivas generando una postura de protección, la denominada “tortícolis”.
- Problemas Viscerales: Otro factor que se puede dar son las tensiones viscerales, que se representan mediante “cólicos del lactante”.
- Reflujo Gastroesofágico: Estas elongaciones generan a mayores un estiramiento excesivo de la vaina de los nervios frénicos que ejercen una acción sobre el músculo del diafragma. Esta disfunción influye, además, en la fisiología del orificio cardioesofágico, y a veces ocasiona un “reflujo gastroesofágico”.
- Alergias: Los niños afectados dormirán de modo fragmentado e interrumpido.
- Dolores: Las otitis y los cólicos son muy frecuentes en los niños. Cualquier cuadro que produzca dolor, molestia o fiebre nocturna interrumpirá el sueño nocturno. Si el cuadro se cronifica, con el tiempo se suele haber condicionado malos hábitos de sueño en el niño, que pueden persistir pese a la desaparición del dolor, probablemente por desajustes en el ritmo de sueño y por la adquisición de malos hábitos.
- Enuresis: Es probable que la enuresis sea el más estresante de los trastornos del sueño para el niño, ya que no solamente es una fuente de pérdida de sueño, sino también de vergüenza. Se considera que existe enuresis cuándo a los cinco años de edad no existe aún control sobre el esfínter de la vejiga.
- Enfermedades crónicas: En principio, cualquier enfermedad crónica es susceptible de causar alteraciones persistentes del sueño. Trastornos tales como dolores de cabeza, asma, diabetes mellitus, reflujo gastroesofágico o crisis epilépticas pueden alterar el sueño de quién lo padece. El problema de insomnio puede ser una consecuencia directa del problema, del tratamiento, o de la ansiedad generada por la enfermedad.
El Reloj Biológico del Bebé
Desde antes del nacimiento, los niños tienen neuronas cerebrales con capacidad de ejercer como “reloj biológico” y el control del sueño y de la vigilia está determinado por este reloj biológico, que permite que el niño duerma a ciertas horas y esté despierto a otras. Sin embargo, el funcionamiento de este reloj biológico, también se ve influido por las condiciones medioambientales de luz-oscuridad, de modo que en condiciones de oscuridad, nuestro cerebro segrega una hormona llamada melatonina, que facilita el sueño, mientras esta hormona es inhibida por la luminosidad exterior. Aproximadamente, a partir del tercer mes de vida se aprende a sincronizar estas dos informaciones, de manera que puede empezar a coincidir el ciclo vigilia-sueño con el ciclo día-noche.
¿Cuántas Horas Necesitan Dormir los Niños?
Las necesidades de sueño varían considerablemente. No hay un patrón de sueño homogéneo y lo que necesita un niño no tiene porque ser aplicable a otro. Sin embargo, si le cuesta regularmente conciliar el sueño o mantenerlo a lo largo de la noche o si se encuentra cansado y soñoliento durante el día, se debe sospechar la existencia de un problema de sueño o de los hábitos que conducen a éste.
Lo primero que debes saber es cuántas horas son suficientes para tu bebé según su edad, ya que varía mucho.
- Para los bebés entre 0-2 meses: serán necesarias unas 16-20 horas diarias, siendo entre 6-8 horas por la noche, y el resto siestas.
- Para los bebés de entre 6-24 meses: unas 13-15 horas serán las indicadas, 12 horas por la noche y el resto de siesta.
Como puedes ver, con forme crecen las horas de sueño disminuyen.
Cómo CALMAR A UN BEBÉ que llora 😭🙅 10 TRUCOS infalibles
Causas Conductuales y Psicológicas
Al igual que en el adulto, en los niños pueden producirse dificultades para iniciar o mantener el sueño, aunque raramente se quejan de este problema y suelen estar contentos de permanecer despiertos.
La iniciación del sueño requiere una compleja coordinación de circunstancias biológicas y de conductas aprendidas: Por un lado, el organismo tiene que estar fisiológicamente preparado para el sueño. Por otro lado, las conductas que realizamos en los momentos previos a dormir, se acaban convirtiendo en rituales facilitadores del sueño que cuando faltan, nos impiden dormir.
- Malos Hábitos: Los rituales de conciliación también son necesarios en los niños, y con frecuencia el problema del insomnio infantil no se debe a despertarse por la noche, sino a no poder volver a dormirse, debido a que los estímulos que asocian al inicio de sueño, no están presentes a mitad de la noche cuando se despiertan (papá o mamá, luz, cuento…).
- Estrés: Debido a horarios irregulares, sobre activación, problemas familiares, miedos infantiles o ansiedad de separación. Los niños necesitan de la rutina para desarrollarse, ya que ésta les ofrece seguridad. Cuando ésta seguridad se encuentra amenazada, los niños reaccionan mostrando su ansiedad a través del llanto, cambios de conducta y resistencia a dormirse por la noche. Se comportan de la misma manera cuando, tras un día excitante se les dice que tienen que acostarse, ya que el dormirse supone un cambio sobre la actividad que tanto están disfrutando. A veces, el problema puede provenir de la existencia de horarios familiares excesivamente irregulares.
Otra causa frecuente de las dificultades para iniciar el sueño es la realización de siestas largas por la tarde, por ello, ante un problema de insomnio infantil, una de las primeras medidas a considerar va a ser la reducción o incluso supresión del sueño diurno (siestas).
Un niño puede tener dificultades para separarse por la noche del resto del mundo o pueden captar cambios sutiles en el ambiente familiar, y ser una causa de problemas a la hora de acostarse. Incluso en la seguridad de un hogar feliz los niños pueden llegar a tener miedo de la oscuridad o de criaturas imaginarias situadas en las esquinas oscuras del dormitorio.
Sea cual sea el caso, la respuesta de los padres tiene que ser siempre de apoyo. Hay que hablar con el niño de sus temores y miedos.
En los niños de más de tres años pueden utilizarse técnicas de refuerzo positivo como premios si su conducta es la apropiada.
Problemas Médicos Subyacentes
Algunos problemas médicos que convienen descartar ante un niño con insomnio:
- Medicamentos relativamente inocuos que son prescritos para tratar enfermedades agudas o crónicas pueden llegar a perturbar el sueño (p.ej. los antibióticos, los bronco dilatadores, etc.)
- Otras causas médicas que deben ser tenidas en cuenta son problemas dentales, gastrointestinales, alergias y apnea del sueño. También es conveniente descartar la presencia de parásitos.
Niños con Hiperactividad Infantil
Los niños con hiperactividad infantil son generalmente inquietos, tienen dificultades para permanecer y completar las tareas que realizan, están distraídos y frecuentemente molestan a otros niños en el colegio, lloran fácilmente, y tienen oscilaciones en el estado de ánimo. Con frecuencia muestran inquietud e hiperactividad. Se frustran con facilidad ante los esfuerzos y pueden tener conductas destructivas. Durante el sueño, el síntoma más característico es la presencia de despertares frecuentes y de sueño inquieto.
Los problemas relacionados con el sueño son comunes en estos niños, presentando el 16.5% dificultades de iniciación del sueño y el 39% despertares nocturnos. Es importante el diagnóstico precoz y el tratamiento, ya que el trastorno de hiperactividad y la falta de sueño se retroalimentan mutuamente, de modo que un niño hiperactivo suele tener problemas de sueño, y a su vez, la falta de sueño produce hiperactivación y déficit de atención diurnos.
¿Qué Hacer? Plan de Tratamiento para el Insomnio Infantil
Si sospechamos que la causa puede ser médica, hay que acudir al especialista con el niño, para resolver el problema.
Si sospechamos que la causa puede estar en hábitos de sueño mal aprendidos o problemas conductuales, podemos intentar poner en marcha el siguiente plan, acudiendo al psicólogo o al médico especializado en estos problemas si pasada una semana no conseguimos resultados.
La base del tratamiento es tan sencilla cómo hacer que el niño aprenda a realizar la transición entre la vigilia y el sueño sin la participación de sus padres. Todo el tratamiento se debe de realizar en menos de una semana y, si sigue fielmente las instrucciones, las posibilidades de éxito son elevadas.
El niño debe de aprender a dormirse solo, bajo unas condiciones que se puedan reproducir cuando se despierte a media noche.
En algunos casos se producirá un empeoramiento durante los primeros dos o tres días, por lo que es aconsejable iniciar el plan de tratamiento durante el fin de semana, de manera que si los padres no duermen las primeras noches puedan hacerlo al día siguiente.
- Colocar al niño en la cama o cuna con sólo aquellos objetos favoritos y que puedan permanecer junto a él durante toda la noche para que se acostumbre a dormirse junto a estos objetos y los asocie con el sueño. Así, si se despierta en medio de la noche, podrá volver a dormirse sin necesidad de nadie.
- La habitación debe de estar oscura, tranquila y con una temperatura confortable.
- Los padres pueden tranquilizar y confortar al niño hasta que esté tumbado tranquilamente en la cama. Una vez que esté tranquilo en la cama o cuna, la madre/ padre deberá abandonar la habitación.
- Si el niño comienza a llorar, no hay que acudir inmediatamente. Pasados unos minutos (al menos 2 minutos) la madre o el padre podrá volver a la habitación a confortar al niño, que no debe moverse de la cama, hasta que esté tranquilo (aunque despierto). Entonces el padre/madre deberá abandonar la habitación.
- Si el niño vuelve a llorar, el padre/madre esperará un tiempo ligeramente más largo (p. ej., 2 a 5 minutos) antes de entrar y repetir el paso anterior.
El proceso deberá ser repetido (manteniendo el tiempo de espera en no más de 2 a 5 minutos durante la primera noche) hasta que el niño esté dormido.
Hay que tener en cuenta que durante esta primera noche, el proceso de lloro-respuesta puede durar varias horas hasta que el niño llegue a dormirse. Ahora bien, el plan sólo tendrá éxito si somos persistentes y consistentes con el “tratamiento” y no cedemos a la tentación de coger al niño de su cama. Resulta conveniente involucrar en el plan a todas las personas que cuidan del niño para asegurarse la consistencia en la ejecución del plan.
Las noches sucesivas, se van alargando progresivamente los tiempos esperados para pasar a tranquilizar al niño si llora. Los tiempos de espera suelen ser proporcionales a la edad de los niños (a mayor edad, se debe esperar más tiempo).
Las intervenciones de los padres deberán ser de apoyo. El niño debe de saber que están cerca y que le entienden.
Los padres no deben de exteriorizar nunca enfado ni frustración. Tampoco deben de permitir que estas emociones aumenten a medida que progresa la noche.
La mejoría suele verse generalmente a partir de la tercera noche. Los despertares nocturnos suelen ser más cortos, y el llanto va siendo más débil y breve. El niño va aprendido a quedarse dormido por sí sólo sin la ayuda de sus padres.
Es aconsejable que a lo largo del tratamiento los padres cumplimenten un diario de sueño con el fin de documentar el avance. Éste servirá tanto a los padres como al médico para supervisar el proceso. Una vez haya aprendido el niño a dormirse sólo, continuará haciéndolo en el futuro. No obstante, es posible que se produzcan ligeras alteraciones en épocas en las que el horario habitual se vea alterado como en las vacaciones, cumpleaños, etc.
Hipercansancio
Es un estado al que llega el cuerpo humano cuando no ha obtenido el descanso que necesita. Esta energía hace que el sistema entre en un estado de alerta que complica mucho entrar en un estado de somnolencia para conciliar el sueño y mantenerlo.
Si tu peque está en edad de dormir siestas, es fundamental que las duerma. Recuerda que si tu bebé “no duerme durante el día, dormirá mejor por la noche” es un mito y no funciona así.
¿Qué hacer si tu bebé se despierta llorando?
Ofrece contención emocional: Si en efecto necesita de tu ayuda, adapta tu respuesta a la situación.
Sé constante en tu respuesta: Que tu peque sepa qué esperar cuando se despierte llorando.
Recuerda: si tu bebé se despierta llorando, algo te quiere comunicar.
Malos hábitos comunes
- Tomas muy frecuentes durante el día: en muchas ocasiones confundimos la ansiedad del bebé con el hambre, por lo que cuando lo escuchamos llorar, le damos el pecho inmediatamente.
- Tenerlo todo el día en brazos: los bebés se acostumbran rápidamente a los malos hábitos.
- Amamantar al niño para que duerma: el bebé asociará el momento de dormir con tomar el pecho.
- Siestas diurnas excesivas: el mayor número de horas de sueño tendría que ser durante la noche y no en el día.
- Mala postura a la hora de dormir.
- Nerviosismo.
Consejos Adicionales
- Dormir a la misma hora, en el mismo sitio y con una rutina repetitiva, hará que tu bebé concilie el sueño mucho más rápido.
- Será importante ir bajando el volumen a la hora de hablarle, y de acunarlo un poco con los brazos.
- No siempre que un bebé llora, quiere comer.
- Si acostumbramos a nuestro bebé siempre hasta que se duerma, puede hacer que lo relacione con el sueño, y que ya no pueda quedarse dormido sin ello. Por lo que, puedes acunarlo, sí, pero como parte de la rutina, pero solo hasta que esté relajado.
- Es muy importante el lugar de descanso de tu bebé. Debe ser una superficie firme y un colchón y cuna de calidad.
Crisis de Sueño
Las crisis de sueño son esos momentos en los que tu bebé parece tener más problemas para dormir de lo habitual. Aunque es súper normal que los recién nacidos se despierten mucho en la noche, algunos indicios pueden señalar una posible crisis de sueño, como que se ponga más irritable, que le cuesta volver a dormir o que sus patrones de sueño cambien sin razón aparente.
Hay muchas razones por las que un recién nacido puede no dormir bien, ¡y no todas son crisis! Desarrollo: Los bebés crecen a pasos agigantados y sus cerebros también están trabajando a mil.
Patrones de Sueño por Edad
Los patrones de sueño de tu bebé cambiarán drásticamente desde las primeras semanas hasta los seis meses (¡y los tuyos también!).
- Primeras Semanas: La vigilia nocturna es normal y necesaria para los recién nacidos porque sus estómagos son diminutos y necesitan alimentarse a menudo. Durante el primer mes, despiértalo si han pasado más de cuatro horas desde la última toma.
- Alrededor de los Tres Meses: Puede que tu bebé se siga despertando por la noche para comer, pero empezará a dormir durante intervalos de tiempo más largos entre tomas.
La constancia y la rutina son claves para establecer unos patrones de sueño saludables para tu bebé. Se ha demostrado en estudios científicos que estas prácticas contribuyen a incrementar las horas de sueño del bebé.
El Cólico del Lactante
Comúnmente se define como un llanto incontrolable, paroxístico, sin causa identificable, más frecuente a últimas horas de la tarde, en un lactante sano entre las dos semanas y los cuatro meses de edad. Suele acompañarse de rigidez, flexión de miembros inferiores sobre el abdomen y meteorismo.
Se han barajado varias posibles causas del cólico, pero más bien se trata de un síndrome que incluye un grupo de alteraciones.
- Alergia a las proteínas de la leche de vaca: Sólo en un reducido número de lactantes encontramos la alergia a la leche de vaca como causa del cólico.
- Meteorismo: Los lactantes durante los primeros cuatro meses de vida no absorben completamente la carga de lactosa contenida tanto en las fórmulas adaptadas como en la leche materna, y esto hace que se produzca gran cantidad de gas intestinal.
- Reflujo gastroesofágico: Hay que considerar este diagnóstico cuando pasado el cuarto mes la sintomatología empeora o no mejora.
Soluciones para Aliviar el Cólico
- Prevenir los ataques mejorando la técnica alimentaria, como el eructo, el entorno apacible, etc.
- Se analizarán las técnicas fisioterapéuticas, como masajes abdominales suaves, movimientos específicos y posiciones que pueden ayudar a aliviar la incomodidad del bebé.
- La dieta del lactante y de la madre lactante puede influir en la presencia de cólicos.
