Rechazo Materno: Causas y Consecuencias desde el Psicoanálisis

El rechazo materno es un fenómeno complejo con profundas raíces psicológicas y consecuencias significativas en el desarrollo del individuo. Desde una perspectiva psicoanalítica, este rechazo se entiende no solo como una ausencia física, sino también como una falta de conexión emocional y apoyo, lo cual puede generar un sentimiento de abandono y devastación.

El término "estrago", en sus diferentes acepciones, como asolamiento, daño, ruina y devastación, según la Real Academia de la Lengua Española, es clave para entender este fenómeno. Jacques Lacan introduce el término "estrago" para referirse al goce ilimitado que en la relación madre-hijo se escapa de toda significación y que puede llevar a una devastación del sujeto si este estrago materno llega a inscribirse.

Jacques Lacan, psicoanalista francés que introdujo el concepto de "estrago materno".

El Deseo de la Madre y el Estrago

El estrago se sitúa en el campo de la relación entre el sujeto y la madre, incluyendo al Otro del lenguaje y la relación de la palabra. Este campo nombrado por Lacan «deseo de la madre», a entender según las dos modalidades del genitivo francés, comporta una zona oscura, no saturada por el Nombre del Padre, y como tal sin límite de nido. Como señala Lacan en el Seminario 5 el deseo de la madre es estragante en sí mismo y nos habla del deseo de la mujer: La madre es una mujer a la que suponemos ya en la plenitud de sus capacidades de voracidad femenina….

El papel de la madre es el deseo de la madre. Esto es capital. El deseo de la madre no es algo que pueda soportarse tal cual, que pueda resultarles indiferente. Siempre produce estragos. Es estar dentro de la boca de un cocodrilo, eso es la madre. No se sabe qué mosca puede llegar a picarle de repente y va y cierra la boca. Eso es el deseo de la madre.

Situar el estrago, como hace María-Hélène Brousse, en el campo de la relación entre el sujeto y la madre, campo nombrado por Lacan como deseo de la madre, permite pensarlo de un modo relacional más allá de sus efectos más o menos devastadores.

La Relación con la Madre y la Feminidad

Es decir, si la mujer ya nace castrada tiene sin embargo que confrontarse al estrago que supone la relación con su madre de la que espera - en tanto mujer - no ya el falo que no tiene sino una respuesta por la feminidad, es decir, por la sustancia del ser femenino. Aquí Lacan ubica la desmesura de la espera de una mujer respecto de la madre como lo imposible. El estrago es así esa relación sin límites y a la vez imposible con la madre, que oscila entre una intensidad afectiva y a la vez una hostilidad.

Desde la relación antagónica con su madre, que Freud explica en “La sexualidad femenina” por el amor que la precedió y por la posterior decepción que supuso, Véronique se decantará por el rechazo de esta madre castrada en lo real y por consiguiente por un rechazo a la feminidad, dirigiendo la pregunta qué es ser mujer hacia su abuela paterna, la mujer monstruo, en las siguientes coordenadas: Cuando tiene diez años su abuela materna, la calumniadora, la confrontará con la imagen de su cuerpo en el espejo acompañándola con la frase: tienes el cuerpo de la mujer malvada.

Entre el cuerpo amputado de su madre y el de la mujer monstruo, Véronique opta por identificarse con esta última, una mujer no castrada y por tanto horrible, malvada, el monstruo, la otra.

Habrá algo que se inscribe en la niña y que permanecerá subyacente consecuencia de la pregunta que se hace sobre lo que es ella en el deseo materno, deseo que aloja una x, una incógnita, que nunca será saturada. Es lo que el apodo Catástrofe encierra.

El problema se encuentra en aquello de lo materno que no logra ser traducido por completo en los términos fálicos del Nombre de Padre y que adviene en este caso bajo el modelo de un temor a perder el amor, a ser engañada, desvalorizada, no mirada, no deseada. Se trata por tanto de un estrago que podemos traducir en términos de un goce mortificante superyoico asociado a la elección forzada materna: Una mujer sólo puede ser emputada o amputada, Emputée ou amputée. O es una puta o un desecho, la pierna de la madre cercenada.

Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, exploró la sexualidad femenina y el complejo de Edipo.

Consecuencias del Rechazo Materno

El rechazo materno puede manifestarse de diversas formas y tener un impacto significativo en el desarrollo emocional y social del individuo:

  • Problemas de autoestima: Los niños que experimentan una falta de conexión emocional con su madre corren más riesgos de desarrollar baja autoestima y una percepción negativa de sí mismos.
  • Dificultades al vincularse: La ‘ausencia’ de la figura materna puede acarrear dificultades para establecer relaciones íntimas y seguras en la vida adulta. Al manifestarse el miedo al abandono, es probable que aparezca tarde o temprano un conflicto a la hora de confiar en los demás, abrirse y vincularse.
  • Problemas de regulación emocional: La falta de un apego seguro dificulta la capacidad del pequeño para manejar sus emociones de manera saludable. Le será algo difícil expresar bien sus sentimientos y podría recurrir a comportamientos poco adaptativos.
  • Búsqueda de aprobación externa: Los niños con síndrome de la madre ausente tienden buscar constantemente la aprobación de los demás, ya que no han experimentado una validación real en casa. Esto podría volverles dependientes de la validación externa para sentirse queridos.

El apego seguro es crucial para el desarrollo emocional y social del niño.

Prevenir el Síndrome de la Madre Ausente

Para prevenir el síndrome de la madre ausente y construir un vínculo sólido y seguro, es fundamental:

  1. Tiempo de calidad: Pasar tiempo de calidad con los hijos, estando presente emocionalmente y mostrando interés genuino en sus actividades.
  2. Comunicación abierta: Fomentar un espacio donde los hijos se sientan cómodos compartiendo sus sentimientos y pensamientos.
  3. Apego seguro: Responder de manera sensible a sus necesidades emocionales, brindando consuelo y apoyo cuando lo necesiten.
  4. Establecer rutinas: Proporcionar a los niños una sensación de seguridad y previsibilidad a través de horarios regulares para actividades familiares.
  5. Cuidar de sí misma: Mantener un equilibrio entre las responsabilidades y la maternidad para poder brindar lo mejor a los hijos.

Tiempo de calidad y comunicación abierta fortalecen el vínculo materno-filial.

Madres E Hijos: El Impacto Profundo del Vínculo Materno según el Psicoanálisis

En definitiva, es esencial tomar medidas para construir un vínculo sólido con nuestros hijos e hijas, proporcionándoles tiempo de calidad, apoyo emocional y una comunicación en la que prime la confianza. Al hacerlo, estarás proporcionándoles la base afectiva necesaria para su bienestar.

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