Durante muchos años, la mortalidad materna ha representado y representa en la actualidad, un problema de salud pública grave sobre todo en los países en vía de desarrollo. En todo el mundo la mortalidad materna es inaceptablemente alta, cada año mueren cientos de miles de mujeres por causa de complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2015 murieron 830 mujeres al día por complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto, es decir, un total de casi 303.000 mujeres. Esta cifra dista mucho de las 532.000 muertes maternas que se registraron en 1990, pero todavía queda muchísimo trabajo por hacer.
Se calcula que 287.000 mujeres mueren cada año como consecuencia de complicaciones durante el embarazo o el parto. Los avances en la reducción de la mortalidad materna se han estancado desde 2015, y la mayoría de las defunciones se concentran en países de ingresos bajos y medios, especialmente en el África subsahariana, donde se producen el 70% de las muertes maternas a nivel global.
La muerte de una mujer en el parto, o poco después por causas relacionadas con el alumbramiento, es una situación especialmente traumática. Lo que se espera que sea un momento de plena felicidad se convierte en todo lo contrario. La relación entre el niño y el progenitor sobreviviente puede sufrir daños permanentes. A menudo el pequeño se siente culpable por la pérdida de su mamá, lo cual afecta su autoestima y otros aspectos de su desarrollo psicológico. En ocasiones, de manera inconsciente, los familiares de la mujer fallecida culpan a su pareja por lo ocurrido.
Por fortuna, en las últimas décadas la mortalidad materna -es decir, la muerte de mujeres por causas relacionadas con el embarazo o el parto- se ha reducido de manera drástica, sobre todo en los países desarrollados. Reducir la mortalidad materna fue uno de los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En concreto, la meta fue reducir en tres cuartas partes las cifras globales de 1990 para 2015. No se logró: la baja fue importante, pero del 44 %. El nuevo reto, planteado para 2030, es lograr que la tasa de mortalidad materna a nivel mundial sea menor a 70 por cada 100.000 nacidos vivos.
Sin lugar a dudas, una asistencia sanitaria de calidad es vital para reducir la mortalidad materna. Si queremos reducir la mortalidad materna, es esencial luchar contra estos elementos y fomentar la educación y el acceso a los servicios sanitarios para embarazadas, proporcionando una asistencia continuada tanto a las madres como a los bebés. Del mismo modo, involucrar a la comunidad supone un aumento en la formación y, por tanto, hace que sea más sencillo actuar adecuadamente ante un imprevisto durante la gestación o en el mismo momento del parto.
Conoce más sobre la muerte materna y como prevenirla
Factores de Riesgo y Complicaciones
El objetivo fundamental del presente estudio consiste en revisar y plasmar los aspectos relacionados con los factores de riesgo que provocan la muerte materna específicamente durante el parto. El diseño de investigación que se llevó a cabo es de tipo documental o bibliográfico.
De la revisión se resumió algunas de las complicaciones o riesgos que pueden presentarse o ser evidentes antes del inicio del trabajo de parto, los cuales son:
- Embarazo multifetal
- Embarazo postérmino
- Rotura prematura de membranas
- Presentación fetal anormal
En cuanto a las complicaciones que se desarrollan o se hacen evidentes durante el trabajo de parto o el parto, se encuentran:
- Embolia de líquido amniótico
- Distocia de hombro
- Desproporción fetopelviana
- Trabajo de parto pretérmino
- Trabajo de parto prolongado
- Prolapso del cordón umbilical
- Rotura uterina
Más de un 80% de las muertes maternas se producen por 4 causas principales, todas ellas evitables si se dispone del material sanitario y de los conocimientos necesarios para tratarlas.
- Hay varias causas que pueden provocar hemorragias intensas durante el parto: un desgarro uterino, la ruptura de un embarazo ectópico (cuando el óvulo se implanta fuera del útero) y problemas derivados de la placenta.
- La eclampsia es una enfermedad que aparece a partir de la segunda mitad del embarazo, durante el parto o incluso en el puerperio. Provoca hipertensión, convulsiones o derrames cerebrales y es una de las causas de mortalidad materna más graves.
- En ocasiones, la pelvis materna puede impedir la salida del feto.
Además de las causas que ya te hemos mencionado, hay otras menos habituales que también tienen una gran incidencia sobre el número de madres que mueren durante el parto o por motivos relacionados con el mismo. Entre ellas, las complicaciones de un aborto peligroso suponen casi un 15% del total de muertes maternas. Según la OMS, un aborto peligroso es aquel que se da en condiciones sanitarias no adecuadas, cuando lo practica una persona sin capacitación o cuando se dan ambas características. Y, según datos de la propia OMS, 8 millones de abortos en todo el mundo pueden considerarse peligrosos.
También hay enfermedades que pueden suponer un riesgo para el embarazo o que se vuelven más graves cuando la mujer está embarazada: entre ellas, queremos destacar el paludismo, el VIH, la anemia o diferentes enfermedades de carácter cardiovascular.
Las enfermedades infecciosas, como la sepsis, VIH/sida, malaria y tuberculosis, son una causa importante de mortalidad materna, ya que agravan los riesgos durante el embarazo y el posparto y contribuyen a un tercio de las muertes maternas en todo el mundo.
Pero también es importante tener en cuenta que no solo estos factores que te mencionamos influyen en la mortalidad materna: dentro de un mismo país puede haber abismales diferencias entre zonas urbanas y rurales, o entre personas con y sin recursos. Otro factor importantísimo a tener en cuenta es la educación sexual, así como el acceso a métodos para prevenir el embarazo.
En los países en desarrollo se producen muchos más embarazos que en los países desarrollados: esto, sumado a un sistema de salud más precario, supone un mayor riesgo estadístico de morir durante el parto o por complicaciones derivadas del mismo.
Mapa mundial de la tasa de mortalidad materna (muertes por cada 100.000 nacidos vivos). Fuente: OMS, 2017
La Situación en España
Para tener una idea de la evolución de estas cifras en nuestro país, basta referir que en 1941 la tasa de mortalidad materna era de 258,5 casos por cada 100.000 nacidos vivos, cifra que se había reducido a 30,1 en 1970 y a solo 6 en 1990. Si tenemos en cuenta que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2016 nacieron en España 408.384 niños, una veintena de mujeres murieron en el parto o poco después (las cifras no son exactas, como se verá). Más allá de que sean pocos casos, cada uno es una tragedia para su entorno. El caso es que, aunque los riesgos se puedan reducir al mínimo, no se pueden eliminar por completo.
La principal causa de mortalidad materna en los países desarrollados es la hemorragia obstétrica posparto, un problema que puede sufrir, potencialmente, cualquier mujer. Existen algunos factores de riesgo, como alteración de la coagulación, rotura uterina de una cesárea previa, traumatismo en el canal del parto o en la incisión de la cesárea, retención de restos placentarios, etc. Estos datos surgen de la última encuesta sobre Mortalidad materna en España, realizada por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y publicada en 2015.
En la citada encuesta, que abarca el periodo 2010-2012, la SEGO analizó más de 266.000 nacimientos, que representan casi una quinta parte del total. Y ratificó un concepto que ya había señalado en las encuestas anteriores: las cifras oficiales -es decir, las del INE- exhiben una subestimación de los datos reales. Como destaca el documento de la SEGO, “la situación actual de la mortalidad materna representa una de las mayores injusticias”. Y es que, según los datos de la OMS, hasta el 99% de las muertes de mujeres en el parto o el puerperio se producen en los países en desarrollo. La situación es dramática sobre todo en el África subsahariana, donde la tasa de muertes es de 547 por cada 100.000 nacidos vivos. La Unión Europea es la otra cara de la moneda, con una tasa de 8 (y más baja aún, 6, en la “zona euro”).
Con esos índices, la primera potencia mundial muestra una situación peor que países con economías mucho más débiles, como Irán, Líbano, Turquía y Puerto Rico.
Infraestimación de las Estadísticas
La mortalidad materna en España está infraestimada en un 48 %"Los datos de Instituto Nacional de Estadística (INE) no reflejan la cantidad exacta de mujeres que fallecen por el embarazo", denuncia el doctor Óscar Martínez, obstetra del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, que asegura que la "infraestimación" de la mortalidad materna en España es de hasta un 48 %. Así lo desveló y cifró un estudio de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia en 2015 tras encuestar a diversos hospitales y extrapolar los datos al resto del país: los números no cuadraban.
Y había más pistas. Según los datos del INE y el Ministerio de Sanidad, en la década que va de 2007 a 2016 murieron una media de 15,5 mujeres embarazadas cada año en nuestro país, algo más de tres muertas por cada 100.000 nacidos. La tasa está muy por debajo de las medias europeas, que ascienden hasta los seis decesos por cada 100.000 nacidos. ¿Por qué? El sistema nacional de salud ha probado su buen hacer, pero eso no es suficiente para explicar que la mortalidad caiga a la mitad respecto a los países del entorno.
Para el doctor Martínez, el motivo de la infraestimación está en la falta de un registro nacional con una comunicación obligada y unos criterios homogéneos. Es necesario concretar de qué hablamos cuando hablamos de mortalidad materna. Entonces, podremos medir el problema y actuar.
Principales Complicaciones: Hemorragias, Preeclampsia y Sepsis
"Siempre son lo mismo: la hemorragia, la preeclampsia y la sepsis. Sabemos cuáles son las tres medallas, pero no sabemos si son oro, plata o bronce". El obstetra Óscar Martínez comienza hablando de las tres principales causas de mortalidad materna directa, es decir, las causas "puramente obstétricas" que llevan a que una madre muera. Aunque se desconoce cuál es predominante (el dato puede cambiar cada año), esas mismas son las tres complicaciones que se ceban con las mujeres que dan a luz en países pobres y, sobre todo, en contextos de crisis humanitaria.
En cambio, en España, los problemas durante el embarazo y el parto son más una cuestión de salud y bienestar, que de mortalidad. El doctor González pone en un ejemplo reciente: "en 2013-2014, cuando se revisaron los datos en Inglaterra de por qué se morían las mamás, vieron que era porque había trombos en el pulmón después de cesáreas. Gracias a ese sistema, todos los ginecólogos ponemos una heparina después de la cesárea para evitar los trombos".
Perfeccionar las técnicas mediante el entrenamiento y aumentar la información disponible en las estadísticas repercutirá directamente en la salud de las madres y los recién nacidos, "los registros de mortalidad ayudan a mejorar la atención en los hospitales". Esto es cada vez más importante en nuestro país porque complicaciones como la hemorragia y, sobre todo, la preeclampsia, "son más frecuentes en aquellas mujeres más mayores que se someten a técnicas de reproducción asistida", según el obstetra, "factores de riesgo" habituales entre las madres españolas y que también afectan a la salud de los bebés.
"Supone que tengamos que adelantar los partos porque las mamás están graves y hay que acabar con la gestación", continúa González. "Eso hace que haya más bebés que son prematuros".
Causas Violentas: Datos en la Sombra
El embolismo pulmonar, en cambio, se inscribe en lo que los ginecólogos denominan "mortalidad materna indirecta", porque la provoca una enfermedad que existe antes o durante el embarazo y que se agrava por los efectos fisiológicos de la gestación. Los problemas cardiovasculares y cerebrovasculares son buenos ejemplos, pero hay más: accidentes de tráfico, suicidios, violencia de género…
El doctor Martínez asegura que los traumatismos, es decir, las causas violentas (sean infligidas o autoinfligidas) estarían detrás de mucha de la morbimortalidad materna en España. "Es muy, muy importante y están subiendo muchísimo", señala. Sin embargo, no existen datos de nuestro país para poder corroborar esa hipótesis, que se refleja en las estadísticas de otros países industrializados, como Estados Unidos.
Para poder dar respuesta a estas incógnitas y "llenar el agujero tremendo" de datos, el equipo del Puerta de Hierro está poniendo en marcha un registro nacional entre un grupo de hospitales. Sentaron un precedente con el registro OBSCOVID, tras detectar el riesgo para las embarazadas durante la quinta ola del coronavirus y ahora quieren extenderlo al resto de causas y factores. Su objetivo es "ayudar al INE a tener las mejores estadísticas para detectar aquellas causas que sean tratables" y mejorar los tratamientos "mediante del entrenamiento multiprofesional y gracias a la simulación".
Entrenarse para las Emergencias
Entrenarse para las emergenciasLos entrenamientos por simulación son un método para mejorar los servicios médicos y sanitarios afianzado en países como Reino Unido o Francia, sin embargo, suponen casi una ‘novedad’ en España. "Nuestro país tiene un retraso enorme en este tipo de programas que están muy bien documentados", lamenta González, que se remonta a la Guerra de los Siete Años (1756) para señalar algunos de los primeros casos conocidos.
En ellos, "te pones nervioso, actúas y te anulas como si fuera de verdad. Aprendes muchísimo", cuenta a RTVE.es una de las ginecólogas participantes en el último programa en el Hospital Puerta de Hierro. Los resultados sobre su utilidad para mejorar la salud de las madres y los bebés también son concluyentes. "Hemos demostrado que en los últimos años, desde que entrenamos la resolución de una emergencia que se llama distocia de hombros, se ha reducido prácticamente a cero la parálisis braquial obstétrica permanente, que es la (secuela) más grave, la que hay que operar porque los niños quedan seriamente tocados", subraya el especialista Óscar González.
Su equipo ha colaborado también con Naciones Unidas para llevar a Guinea Ecuatorial el programa de simulación con profesionales médicos y sanitarios. Los ginecólogos y obstetras consultados recuerdan que sus pacientes son mujeres jóvenes y sanas que, por fortuna, en España no suelen tener complicaciones graves y mucho menos morir en el parto gracias al sistema sanitario. Pero, precisamente porque hablamos de mujeres jóvenes y niños, cada mínima mejora tiene un eco enorme en toda la sociedad.
