Raúl Sénder: Biografía de un Ícono de la Comedia Española

Raúl Sénder, un zaragozano de nacimiento y malagueño de adopción, es un cómico de 81 años con una extensa trayectoria profesional en el ámbito artístico e inmobiliario.

Fue uno de los actores cómicos más importantes hasta su retiro en 2009. La fama y la popularidad le llegaron gracias a sus intervenciones en el icónico concurso “Un, dos, tres”.

Sin embargo, su faceta más oculta es que estudió Arquitectura en la Universidad de Sevilla. Allí se cruzó en su camino el Teatro Español Universitario, donde coincidió con Alfonso Fierra, quien más tarde sería vicepresidente del Gobierno con el Partido Socialista Obrero Español.

Aunque también estuvo involucrado en distintos proyectos inmobiliarios, su vida profesional se decantó hacia el mundo artístico.

😥 El Diario De RAÚL SÉNDER A sus 81 años está asi y Cómo Vive es Triste

Una Figura Muy Querida

Durante más de cuatro décadas, Raúl Sénder interpretó personajes de todo tipo, aunque prevaleció su vena humorística.

Sus tres últimos años de trayectoria actoral los pasó recorriendo España como protagonista de la divertida obra “La venganza de don Mendo”, un clásico de nuestro teatro.

Su lista de amigos entrañables comienza por la inimitable Lina Morgan, de la que era íntimo, y continúa con celebridades como Rocío Jurado, Concha Velasco, Nati Mistral o Andrés Pajares. Su carácter alegre y campechano era la fórmula exacta para caer bien a todo el mundo.

Hoy, a los 81 años de edad, vive retirado con su pareja sentimental en su casa de la costa malagueña. Feliz y relajado, queda atrás su presencia en múltiples eventos sociales, a los que, según dijo en su momento, no echa de menos lo más mínimo.

Raúl Sender es un hombre brillante y lo que escribe es gracioso, simpático y siempre positivo”.

Amistad con Lina Morgan

Lina Morgan (Madrid, 1936) ocupa un lugar especialmente destacado en el Olimpo de la comedia española. Cualquiera que conozca mínimamente su trayectoria podrá reconocer su especial vis cómica, su gran capacidad para romper taquillas y levantar audiencias, o su valentía para invertir su capital en el teatro La Latina, del que fue dueña entre 1983 y 2010.

Tampoco es un secreto que la madrileña fue una mujer hermética, de esas que mantienen una cierta distancia y evitan a toda costa airear sus miserias. Por un lado, ella deseaba que el público la conociera principalmente por su trabajo.

Además, su biógrafo Jesús García Orts, comenta que la cómica era “muy consciente” de todos los rumores que circulaban sobre ella pero que prefirió dar la callada por respuesta para protegerse a sí misma y para que nadie pudiera hacer daño a los suyos.

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