Un 26 de mayo de 1959, Sevilla fue testigo del nacimiento de Raimundo Amador, gitano de Las 3.000 Viviendas, uno de los barrios marginales de la capital andaluza. Allí, el flamenco es algo intrínseco entre sus vecinos y donde cobra estilo propio.
Raimundo Amador en concierto.
Con sólo 12 años recorría las calles de Sevilla al compás de su rasgueo para ganarse algunas “perrillas”. La suerte, el destino… le llevó a conocer en el tablao de "Los Gitanillos" a dos grandes leyendas del flamenco: Camarón de la Isla y a Paco de Lucía, con los que más tarde compartiría escenario. Además, logró curtirse en la guitarra de acompañamiento a cantaores y bailaores de su dinastía y de la familia Montoya entre otros.
El mestizaje entre el flamenco y otras músicas siempre serán detonantes en la biografía de Raimundo Amador, pues tiene una capacidad innata para interiorizar todos los sonidos y llevarlos a su terrero. Intuitivo y superdotado, ha desarrollado un discurso de enorme amplitud genérica en el que conviven con naturalidad el flamenco, el rock, el blues o el reggae.
Los Enemigos, B.B. King, Enrique Morente, Juan Perro, Rosario, Björk, Mala Rodríguez o Diego El Cigala, Howe Gelb o Lole y Manuel han compartido estudio o escenario con él, y dan cuenta de su imponente hoja de servicios.
Discografía de Raimundo Amador
En la misma cuenta en la actualidad con 7 discos en el mercado. El primero de ello fue en 1995 “Gerundina” en el que contó con la colaboración de Andrés Calamaro y B.B. King, entre otros, además de su gran éxito “Bolleré”. En 1997 llegó “En la esquina de Las Vegas”, centrado en la guitarra eléctrica; y un año más tarde publicó “Noche de flamenco y blues” contando con colaboradores como el Gran Wyoming, Remedios Amaya, Kiko Veneno, Charo Manzano, B.B. El sexto disco fue en 2005 “Mundo Amador” contando con las colaboraciones de Tomatito, Kiko Veneno, Antonio Carmona, Rosendo, Mala Rodríguez, Calamaro, Marina Heredia...
Rafael Amador: Un Pionero de la Fusión
Rafael Amador, guitarrista, compositor, cantaor y figura clave del mestizaje entre flamenco y rock, falleció a los 65 años. En 1978, Rafael y Raimundo retomaron su camino artístico bajo el nombre de Pata Negra, un proyecto que marcaría un antes y un después en la fusión entre flamenco, blues y rock.
Pata Negra, un proyecto innovador.
La mayor parte del repertorio llevó la firma creativa de Rafael, responsable de canciones que hoy forman parte del canon musical español como Camarón, Pasa la vida, Blues de la frontera o Lunático, piezas que consolidaron una estética sonora reconocible e influyente para varias generaciones. La etapa de mayor esplendor del grupo se prolongó durante algo más de una década, hasta que en 1989 los hermanos pusieron fin a su colaboración tras un concierto histórico en la sala Zeleste.
Tras un largo periodo alejado de los escenarios, Rafael Amador regresó a la actividad con Pata Negra, respaldado por artistas como Navajita Plateá, en una etapa que sirvió para reivindicar su figura como pionero de la fusión. En 2015, su trayectoria fue reconocida oficialmente en Sevilla, ciudad donde su influencia artística siempre mantuvo un fuerte arraigo cultural.
Su hijo ha expresado su sentir en la cuenta personal del artista con un mensaje cargado de emoción: "Nos deja el maestro de maestros Rafael Amador Fernández, el Pata Negra. Papá mío, gracias por los bonitos consejos que me has dado, por todo. Siempre has estado para mí, siempre con tu nobleza y humildad. Te amo, viejito mío, siempre nos vas a cuidar desde el cielo. Hoy los ángeles cantan de alegría porque llega el maestro, el príncipe gitano, el Pata Negra, el que creó una fusión que siempre estará en mi corazón.
Desde la cuenta del eterno garrapatero Migue Benítez Matajerez se ha rendido también homenaje a la figura del mítico guitarrista y compositor: "Rafaelillo ha tenido que volar. Genio entre los genios. Pionero y único en su estilo. Su arte e influencia son inmortales. Nuestras condolencias a sus familiares y amigos. Descanse en paz, siempre en el recuerdo: Rafael Amador".
Más allá de su obra concreta, el legado de Rafael Amador se mide en la huella que dejó en la forma de entender el flamenco contemporáneo, abriendo caminos estéticos que hoy siguen explorando decenas de artistas.
Diego Amador: El Mozart Gitano
Diego Amador nace en Sevilla en el año 1973, en el barrio sevillano más conocido por las 3000 viviendas. Paralelamente, ha colaborado y compartido escenarios con músicos como Chick Corea, Birelli Lagreene, Luis Salinas, Jorge Pardo, Carles Benavent.
Su música es una mezcla de Flamenco, Jazz y Salsa, con influencias de Camarón, Bill Evans o Chick Corea. El documental dirigido por Pilar Távora en 2012, y con una duración de 60 minutos, “Diego Amador, el Mozart gitano” nos acerca a la figura de este músico, hermano de Raimundo Amador.
Diego Amador y la cantante Hanne Tveter presenta su nuevo single “Un castillo en el cielo”, versión de una canción tradicional noruega “Eg veit i himmerik ei borg”, con toques de flamenco y jazz que traspasa cultura e idiomas.
La chispa de Camarón. La verdadera historia del mito contada por su viuda” es la única biografía oficial que ofrece, por primera vez, ese lado íntimo del artista, ese lado oculto al público que nos muestra el Camarón hijo, hermano, amigo, marido, compañero. Camarón colabora con otros grandes como Tomatito, Raimundo Amador o Kiko Veneno, con quien grabó “La leyenda del tiempo”, un disco que revolucionó el concepto del flamenco y levantó muchas ampollas en aquella época entre las corrientes más puristas.
La Chispa recuerda la importancia que para él tenía la familia: “A él sólo le apetecía estar con su familia. No quería saber nada de prensa, ni de recepciones, ni de fama, ni de prestigio”.
En el disco que estoy haciendo ahora hay un tema para ella y no sé qué nombre ponerle, no sé si llamarlo Encarna. Y en Medio hombre, medio guitarra está El mecánico, para mi hermano el que murió. Se llama así porque él arreglaba motos. Le gustaba Hendrix, pero tocaba y cantaba por soleá y le gustaba el rollo flamenco jondo.
A tu mujer le cantabas: «Antonia, si no te tengo me siento como un gorrión, con las patitas encima de un cable de alta tensión».
Si no fuese por la Antonia, no estaría aquí contándote esto. No existiría, porque llegó un momento en que me vi muy perdido y muy mal.
