El conducto tirogloso es un tubo que se forma durante el desarrollo de la glándula tiroides, en las primeras semanas del embarazo. Esta glándula se origina en la base de la lengua y viaja hasta la parte inferior del cuello, dejando un tubo que se cierra pocas semanas después, transformándose en un cordón. En algunos niños este tubo no se cierra del todo y queda un espacio que se puede llenar de líquido o moco, formando un quiste (quiste del conducto tirogloso). Un quiste del conducto tirogloso es una masa o bulto en la parte anterior del cuello que está llena de líquido.
Representación esquemática de un quiste del conducto tirogloso.
¿Cómo se Detecta un Quiste Tirogloso?
Si son pequeños, a menudo no se detectan. En la mayoría, cuando se llena de líquido o moco, aparece un bulto redondeado en la parte anterior del cuello, en la línea media. Un quiste del conducto tirogloso suele descubrirse inicialmente durante una exploración física en un niño que no presenta otros síntomas.
Diagnóstico
Para el diagnóstico suele ser suficiente con la historia y la exploración clínica. El médico palpa la cara anterior del cuello, apreciando el bulto descrito, y puede pedir al niño que trague o saque la lengua (como el conducto sale de la base de la lengua, el quiste se moverá con los movimientos linguales). Dado que en el cuello pueden aparecer masas muy diversas, es necesario realizar un estudio de imagen. La finalidad del estudio de imagen es determinar si la masa es quística en lugar de sólida y documentar la presencia de una glándula tiroides normal en la parte inferior del cuello.
Una masa sólida en el cuello sin glándula tiroidea distal plantea la preocupación de un llamado «tiroides ectópico» en el que la masa del cuello representa todo el tejido tiroideo del niño. Existen otras masas quísticas congénitas en el cuello que pueden parecerse mucho a un quiste del conducto tirogloso. El más común es un quiste dermoide.
Diagnóstico diferencial de masas en el cuello en niños.
Complicaciones
La complicación más frecuente es la infección del quiste. Cuando se infecta aumenta de tamaño, duele y se enrojece la piel. Alguna vez puede asociar fiebre.
Tratamiento
El tratamiento es la cirugía, con anestesia general. Hay que evitar operar durante la infección activa, porque aumenta el riesgo de que se reproduzca el quiste. Por tanto, si el quiste está infectado, primero se tratará con antibiótico y se operará cuando la infección haya desaparecido. El tratamiento de un quiste del conducto tirogloso es la extirpación quirúrgica. La infección debe resolverse antes de realizar la cirugía.
En la intervención se realiza una incisión en el cuello, en la zona del bulto, y se extirpa el quiste junto con el conducto tirogloso hasta la base de la lengua, para evitar dejar restos microscópicos a partir de los que el quiste pueda reproducirse. El tratamiento quirúrgico requiere no sólo la extirpación del quiste, sino también su posible conexión con la base de la lengua para evitar la recidiva. Esto incluye la extirpación de la porción central del hueso hioides, ya que esta conexión puede ser anterior (por delante), posterior (por detrás) o incluso dentro del propio hueso. Este procedimiento se conoce como el procedimiento de Sistrunk.
En el postoperatorio puede sufrir molestias en la zona de la herida, que se alivian con analgésicos habituales. En pocos casos se producen complicaciones. Sí, aproximadamente en 5 de cada 100 pacientes se reproduce de nuevo el quiste. Es más frecuente que esto ocurra en niños menores de 2 años, si ha necesitado drenaje previo a la cirugía y si ha tenido más de 2 episodios de infección.
La recurrencia de un quiste del conducto tirogloso puede ocurrir incluso cuando se ha realizado un procedimiento de Sistrunk adecuado.
Ilustración del procedimiento de Sistrunk para la extirpación del quiste tirogloso.
El conducto tirogloso comunica la glándula tiroides con el hueso hioides1, vestigio de su descenso desde el suelo de la faringe hasta el cuello que no involuciona totalmente entre las semanas 8 y 10 de gestación. El acúmulo de secreciones producido por una alteración en la obliteración del conducto tirogloso y por la persistencia de su epitelio, que habitualmente involuciona y oblitera su luz durante el desarrollo embrionario, puede condicionar la aparición de tumoraciones quísticas en la cara anterior del cuello2, debajo de la aponeurosis cervical profunda.
Ante una tumoración en la línea media del cuello se debe considerar siempre la posibilidad de un quiste tirogloso3,4. Solo cuando su tamaño la hace evidente o se complica por infección de su contenido se manifiesta como una tumoración, en ocasiones con características inflamatorias, que se eleva con la protrusión de la lengua y con la deglución y que a veces puede fistulizar la piel del cuello1,4. Existen casos de localización basilingual que se manifiestan con odinofagia y disnea5. Hay muy pocos casos de extensión infratiroidea de un quiste tirogloso6. Su potencial de malignización es del 1% a partir de los 40 años aunque se han descrito a edades muy tempranas. Cuando esto ocurre su consistencia es mayor que en el quiste no complicado y es frecuente que se acompañe de adenopatías en las cadenas yugulares2.
Las pruebas complementarias determinarán las características del nódulo y su relación con la glándula tiroides. Un estudio hormonal tiroideo permite evaluar la función de la glándula y descartar enfermedad que curse con nódulos hipo o hiperfuncionantes.
La ecografía cervical detecta el quiste tirogloso como una estructura anecoica, bien delimitada y con buena post-transmisión6. Algunos autores recomiendan la TC cervical para todos los quistes tiroglosos, pero la mayoría la reservan para las siguientes indicaciones: pacientes mayores de 40 años, antecedente de infección reciente, exploración clínica y/o sintomatología laríngea que sugiera malignización así como los de localización suprahioidea.
La PAAF está indicada ante la sospecha de malignización. Su rendimiento diagnóstico varía del 53 al 75% según las series para el carcinoma papilar del conducto, con una menor eficiencia para el carcinoma escamoso2.
El diagnóstico diferencial se establece con lesiones quísticas de la glándula tiroides, adenopatías cervicales, con el tumor dermoide congénito o con la presencia de una glándula tiroides ectópica que puede simular un quiste tirogloso7.
El tratamiento quirúrgico para los quistes tiroglosos benignos es el procedimiento de Sistrunk, en el cual se extirpan el quiste, el trayecto tirogloso y la porción central del hueso hioides. Es suficiente incluso para el tratamiento de los carcinomas del conducto tirogloso, excepto en los casos en los que existe una afección concomitante de la glándula tiroides, en cuyo caso se considera indicada la tiroidectomía y completar una linfadenectomía simple del cuello si los nódulos linfáticos son positivos y unilaterales8.
La glándula tiroides en la fase embrionaria se forma en la base de la lengua y antes del nacimiento emigra hasta su posición normal en la base del cuello. El conducto que se forma como consecuencia de este descenso, normalmente se atrofia y desaparece. Ocasionalmente parte de este conducto persiste formándose un quiste tirogloso. Se presentan como un bulto de pocos centímetros de diámetro, normalmente no doloroso situado en la parte central alta del cuello por encima de la laringe (nuez de Adán). Suelen crecer lentamente aunque en ocasiones aumentan bruscamente de tamaño.
El tratamiento, una vez confirmado el diagnóstico mediante la exploración física y exploraciones complementarias como la ecografía, es la extirpación completa del quiste. Para que no vuelva a aparecer deben extirparse también los restos del conducto tirogloso desde la base de la lengua y parte del hueso hioides (intervención de Sistrüng). Esta intervención se realiza bajo anestesia general.
El quiste branquial es también un defecto congénito aunque menos frecuente que el quiste tirogloso. Se debe a un defecto embrionario por falta de fusión del segundo y tercer arco branquial. Puede aparecer como una fístula (apertura externa o comunicación) o un quiste. El quiste se localiza en la parte lateral del cuello, detrás del borde anterior del músculo esternocleidomastoideo. Estos quistes pueden infectarse. El tratamiento es quirúrgico y consiste en la extirpación completa del mismo.
La punción y vaciado del quiste sirve para el diagnóstico pero al persistir la cápsula en quiste se vuelve a llenar y las punciones repetidas facilitan la infección lo que a su vez complicaría el tratamiento quirúrgico.
| Característica | Quiste Tirogloso | Quiste Branquial |
|---|---|---|
| Origen | Persistencia del conducto tirogloso | Defecto embrionario de los arcos branquiales |
| Localización | Línea media del cuello, anterior | Lateral del cuello, posterior al músculo esternocleidomastoideo |
| Tratamiento | Procedimiento de Sistrunk (extirpación completa) | Extirpación quirúrgica completa |
