Quim Monzó, nacido en Barcelona en 1952, es una figura clave en la literatura catalana contemporánea. Su obra abarca novelas, cuentos y recopilaciones de artículos, que continúa escribiendo en La Vanguardia. Además, participa en televisión y radio, consolidándose como un personaje mediático y una referencia lingüística.
Quim Monzó. Fuente: Wikipedia
Inicios y Trayectoria Profesional
Monzó ha desempeñado diversos roles a lo largo de su carrera, incluyendo diseñador gráfico, dibujante de cómics, corresponsal de guerra, autor de letras de canciones, guionista de radio y televisión, y traductor. Entre sus traducciones destacan Jude el oscuro de Thomas Hardy, Crónicas marcianas de Ray Bradbury y Nueve historias de J.D. Salinger.
Inicialmente, Monzó trabajó como aprendiz en un estudio de dibujo en el barrio de Gràcia, Barcelona, a los catorce años. Estudió Plástica Publicitaria en la Escuela Massana en horario nocturno. Posteriormente, fue jefe del estudio publicitario en la Harry Walker antes de montar su propio estudio. Una beca le permitió estudiar literatura norteamericana en Nueva York.
Trabajar en radio le hizo darse cuenta de que cuando escribía guiones utilizaba una lengua ágil y correcta, pero cercana a la de la calle, sin demasiados adornos. En cambio, notaba que cuando se ponía a escribir relatos o novelas automáticamente se agarrotaba. Ese proceso duró unos cuantos años, hasta que entendió que lo que tenía que hacer era escribir de la misma forma cuando lo hacía para una novela o unos relatos que cuando lo hacía para la radio.
Influencias y Estilo Literario
La obra de Monzó ha sido influenciada por autores como Luis Borges y Josep Pla. Su estilo se caracteriza por un humor sombrío y una visión desmitificadora de la realidad. Sus relatos exploran temas como el amor, el sexo, la familia, el trabajo, el dolor, el miedo, el misterio, el orden, la anarquía, la vida y la muerte, desde perspectivas sorprendentes.
Barcelona, ciudad presente en la obra de Quim Monzó
Monzó encarnó el arquetipo del narrador urbano. Muchos consideraban que Barcelona era el "Titanic". El autor utiliza Barcelona como un modo de reivindicación. En sus cuentos, Monzó logra el efecto que desea, poniéndonos ante los ojos el mapa de lo reconocible, para luego arrebatárnoslo y arrojarnos a una ciudad hermana, paralela, en la que no podremos dar crédito a que ocurra lo que nos propone, porque dinamita todos nuestros parámetros.
Él mismo señala: «Desde la primera colección de cuentos, Uf, dijo él (1978), hasta Guadalajara (1996), ha habido una evolución de carácter brutal. En aquella época era joven, feliz, no tenía responsabilidades. […] Después llega el desengaño, el descubrimiento de que todo es una farsa, que todo es una mentira. Es una evolución necesaria».
Obras Destacadas
Entre sus obras más destacadas se encuentran:
- Uf, dijo él (1978)
- Olivetti, Moulinex, Chaffoteaux et Maury
- La isla de Maians
- A handkerchief or neckerchief of soft twilled silk
- La casa de la estilográfica
- El poder de las cosas
- Guadalajara (1996)
- El millor dels mons
- Mil cretinos (2007)
Su recopilación de cuentos ha obtenido un gran éxito entre la crítica y diversos premios, además de ser traducida al español por el prestigioso novelista Javier Cercas.
"Mil Cretinos": Humor Negro y Reflexiones Cotidianas
Mil cretinos es un libro que se divide en dos partes diferenciadas. Por un lado, encontramos siete relatos más comunes en cuanto a su esquema, que se desarrollan a lo largo de quince o veinte páginas. En cuanto a la temática que aborda en estos relatos, encontramos de todo, desde historias de amor, de celos, el aburrimiento de la vida cotidiana, de los pequeños detalles que dicen mucho o de la añoranza del tiempo pasado.
En los clubs destacamos la maestría de Monzó al contar tanto con tan pocas palabras, con una escritura ágil y de muy sencilla lectura, pero que deja mucho poso por lo que cuenta. La versión original en catalán fue publicada en 2007 en la editorial Quaderns Crema. En 2010, Ventura Pons rodó una película, a partir del libro y de otros relatos de otros libros del autor, que lleva por título Mil cretinos.
En Mil cretinos hay un humor negro que tiñe los diecinueve relatos de este libro. Quizá confort, porque resulta alegremente reconfortante pasar cuentas con el dolor, con la vejez, con la muerte, con el amor y con el desamor, con las rencillas cotidianas, con el vacío del paisaje.
Adaptaciones y Reconocimientos
La obra de Monzó ha sido adaptada al cine, como es el caso de Mil cretinos. Su trabajo periodístico también se ha publicado en varias antologías.
Leemos el interesante cuento "Redacción", de Quim Monzó
Evolución y Desencanto
A pesar del desencanto que le produce lo circundante, se opone al discurso oficial, a la ocultación de lo cierto, a la manipulación velada o evidente, a los fingimientos, a las verdades de medio pelo y a los oportunismos.
Los relatos, si los leen respetando el orden de la propuesta, hacen evidente una evolución personal y profesional del autor; sin embargo, aunque ningún cuento es igual ni igualable a los demás, subyace en todos la misma realidad, que le permite en mayor o menor grado acercarse a los distintos aspectos de la vida: amor, sexo, familia, trabajo, dolor, miedo, misterio, orden, anarquía, vida, muerte, etc., vistos desde ángulos tan diferentes que es imposible prever cómo llegará la sorpresa que nos ha preparado.
El Lenguaje y la Calle
Monzó reflexiona sobre el lenguaje y su evolución, destacando la importancia de equilibrar la normativa académica con el lenguaje de la calle. Josep Maria de Sagarra decía: la lengua es como un caballo y tiene dos riendas. Una rienda es la normativa, la academia, el instituto o el organismo oficial que dicta cómo se tienen que decir las cosas, y la otra rienda es el lenguaje de la calle. Decía Sagarra: si quieres que el caballo avance no puedes utilizar solo una rienda, porque entonces el caballo siempre dará vueltas, sea hacia la derecha, sea hacia la izquierda, pero no avanzará nunca.
Por lo tanto, tienes que saber qué dice la academia y qué dice la calle, e ir avanzando cogiendo ahora un poco de aquí, cogiendo más tarde un poco de allí. Con las contradicciones que eso puede implicar. Porque, si no, el caballo no avanza. No puedes hacer sólo caso al lenguaje de la calle, ni puedes hacer caso del todo a la academia. Tienes que ir sabiendo qué dicen unos y otros.
De la vida personal
Con su madre, en castellano. Con su padre, en catalán. Su padre era del Poblenou, del mundo de las fábricas textiles, que fue desapareciendo, como todo va desapareciendo con el paso de los años. Su madre era modista, iba a coser por las casas de los ricachones. Él hablaba en un idioma o en el otro.
A los catorce años entró a trabajar en un estudio en el barrio de Gràcia, en la calle Siracusa, antiguamente llamada calle Voltaire, hasta que llegó Franco y dijo que, de Voltaire, ni hablar. Las personas mayores del barrio seguían llamándola, no calle Voltaire, sino la calle “d’en Voltaire” (pronunciado literalmente), porque supongo que «voltaire» les debía de sonar a persona que “volta molt”, que pasea mucho, lo que no está nada mal para Voltaire. Ahora aún se llama calle Siracusa porque no recuperó el nombre anterior.
Quim Monzó y la Literatura
Para finalizar, citaremos una frase del propio Monzó: "Por poco que pueda, pienso intentar leer a todo el mundo, porque de todo el mundo se puede aprender."
