Los cálculos biliares, también conocidos como colelitiasis, son formaciones sólidas que se desarrollan en la vesícula biliar, un órgano pequeño que se encuentra justo debajo del hígado. La colelitiasis o piedras en la vesícula es uno de los problemas del aparato digestivo más comunes.
Cálculos biliares extraídos de una vesícula biliar.
¿Qué es la Vesícula Biliar?
La vesícula biliar es un órgano en forma de pera cuya principal función es almacenar bilis, un líquido digestivo producido por el hígado que ayuda a descomponer las grasas. La función de la vesícula es el almacenamiento de la bilis hasta que se lleva a cabo la ingesta de comida diaria. En este momento, la vesícula envía la bilis a través de los conductos biliares hasta el intestino delgado, donde ayuda en la digestión. La vesícula es un órgano en forma de pera que sirve para almacenar la bilis que produce el hígado. Su trabajo consiste en concentrarla en los períodos de ayuno y entregarla al intestino en los momentos de alimentación.
La vesícula biliar es una víscera hueca y pequeña que forma parte de nuestro aparato digestivo. Este órgano se encarga de almacenar la bilis, un líquido producido en el hígado con el fin de digerir las grasas obtenidas tras la ingesta de alimentos. El conducto que une el hígado con el intestino se llama colédoco y es donde la vesícula vacía su contenido.
No es un órgano vital, por lo que no tenerla o tener incapacitada no genera trastornos digestivos perceptibles por el paciente. La vesícula biliar no es esencial para vivir, así que el equipo quirúrgico conecta directamente el hígado al intestino delgado para que el flujo de bilis hacia el mismo no cese.
Causas de los Cálculos Biliares
Las causas que favorecen la formación de colelitiasis son variadas y en la mayoría de casos, la aparición de los cálculos biliares se debe a una conjunción de varios de estos factores de riesgo. Hay 3 principales caminos para la formación de cálculos biliares:
- Exceso de colesterol en la bilis: Este es el factor más común en la formación de cálculos de colesterol. Si el hígado produce más colesterol de lo que la bilis es capaz de disolver, el exceso puede depositarse en forma de cristales en la vesícula biliar.
- Exceso de bilirrubina: La cirrosis hepática, las infecciones de las vías biliares, ciertos trastornos sanguíneos y otras condiciones pueden traducirse en un incremento de la bilirrubina circulante.
- Vaciado incompleto de la vesícula biliar: la bilis puede volverse demasiado concentrada y formar cálculos.
Dependiendo del agente causal, los cálculos biliares pueden variar en su composición y en la presentación sintomática. Los cálculos biliares aparecen en determinadas personas que tienen una predisposición genética y no tienen nada que ver los factores externos, la alimentación o la herencia.
Además, existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar cálculos biliares:
- Ser mujer. Las personas de sexo biológico femenino son más proclives a desarrollar cálculos biliares que aquellas de sexo masculino.
- Ser mayor de 40 años.
- Sobrepeso.
- Factores hereditarios.
- Diabetes.
- Cirrosis hepáticas o infecciones de los conductos biliares.
Tipos de Cálculos Biliares
- Cálculos biliares de colesterol: Se trata del tipo de colelitiasis más común y a pesar de lo que se pueda pensar, no están relacionados con los niveles de colesterol en sangre. Representan los cálculos más usuales y, como su propio nombre indica, están compuestos en su mayoría por colesterol (sustancia cerosa que se encuentra en la sangre).
- Cálculos biliares de bilirrubina (cálculos pigmentarios): Son de color oscuro y están formados por sales cálcicas de pigmentos biliares (como la bilirrubina) y otros compuestos. Responden al 20 % de los cuadros restantes.
Los cálculos biliares, también designados como colelitiasis o litiasis biliar en el entorno médico, se definen como el depósito de material sólido en las vías biliares, sobre todo en la propia vesícula biliar.
Síntomas de los Cálculos Biliares
Entre un 65 y un 85% de los sujetos con litiasis biliar permanecen asintomáticos. En muchos casos se llega al diagnóstico de forma casual, cuando se realizan exámenes ecográficos en el abdomen por otros motivos. En el caso de los cálculos biliares detectados en la vesícula a través de una radiografía o ecografía y que no presentan síntomas, no se requiere ningún tipo de tratamiento, tan solo será necesario mantener una actitud expectante y atenta para detectar la aparición de los síntomas de la colelitiasis si se llegaran a producir.
A pesar de ello, en otros casos los síntomas de la colelitiasis están presentes y pueden causar graves molestias e incluso problemas médicos importantes como la peritonitis biliar. Muchos pacientes sintomáticos refieren que estos signos aparecen después del consumo de comidas copiosas, sobre todo si estas son ricas en grasas, aunque también es común que el dolor se presente sin ningún desencadenante aparente. Cuanto más tiempo estén los cálculos presentes, más probable es que se desarrollen posibles complicaciones.
Los síntomas más comunes incluyen:
- Dolor abdominal: El síntoma más común es el dolor intenso en el cuadrante superior derecho del abdomen, que puede irradiarse a la espalda o al hombro derecho. Un dolor agudo y constante en la parte superior derecha del abdomen, que puede irradiarse hacia la espalda o el omóplato derecho. Esta molestia se denomina cólico biliar y aparece porque los cálculos obstruyen el conducto de salida de la vesícula hacia la vía biliar, de manera parcial o total. Esta dolencia afecta a millones de personas en todo el mundo y, en los países occidentales, se diagnostica en un 20% de la población, siendo más frecuente en mujeres que en hombres.
- Cólicos biliares: Los cólicos biliares se notan en la parte superior derecha del abdomen y se producen cuando uno de los cálculos de la vesícula bloquea uno de los conductos biliares. El cólico biliar es un dolor abdominal agudo que se produce cuando hay un problema en la vesícula biliar, generalmente causado por la presencia de cálculos biliares (colelitiasis). El cólico biliar generalmente ocurre cuando un cálculo biliar bloquea temporalmente el conducto cístico, impidiendo el flujo normal de la bilis. Este bloqueo provoca un aumento de presión dentro de la vesícula biliar, lo que resulta en un dolor intenso y repentino. A pesar del nombre, el dolor habitualmente es constante y no cólico, dura de una a cuatro horas y no se alivia con los movimientos intestinales.
- Náuseas y vómitos: A menudo acompañan al dolor abdominal. Además de la molestia abdominal, que puede aparecer y desaparecer durante horas, los cólicos suelen ir acompañados de problemas en la digestión en forma de náuseas y vómitos.
- Ictericia: Si un cálculo bloquea el conducto biliar común, puede impedir que la bilis llegue al intestino delgado, lo que provoca que la bilirrubina se acumule en la sangre. Coloración amarillenta de la piel y los ojos, si el conducto biliar está completamente bloqueado. Cuando la obstrucción del conducto de salida de la vesícula es grave puede causar ictericia, que se traduce en un color amarillo en los ojos y la piel y una orina más oscura.
- Distensión abdominal: Sensación de hinchazón o plenitud en el abdomen.
- Muchos pacientes con piedras en la vesícula refieren una serie de síntomas vagos como digestiones pesadas, pesadez de estómago, dificultad para hacer la digestión, flatulencia, eructos frecuentes, etc.
Es importante mencionar que en muchos casos los síntomas causados por la colelitiasis se reducen a dolor en la zona superior derecha del abdomen, sin vómitos o náuseas.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Es fundamental saber cuándo buscar atención médica urgente si sospechas que tienes un cólico biliar. Los signos de alarma que indican la necesidad de atención inmediata incluyen:
- Dolor severo y persistente: si el dolor abdominal es muy intenso y no mejora en unas pocas horas. Si el dolor es constante se aconseja acudir al médico para calmarlo con analgésicos intravenosos.
- Fiebre y escalofríos: pueden indicar una infección en la vesícula biliar (colecistitis).
- Ictericia: amarillez en la piel o los ojos, que puede sugerir un bloqueo completo del conducto biliar.
- Cambio en el color de las heces o la orina: heces de color claro y orina oscura.
- Confusión o desmayo: pueden ser signos de un shock debido a una complicación severa.
En este caso se recomienda acudir urgentemente al médico. Ocurre lo mismo cuando es dolor está producido por una pancreatitis aguda o, en casos extremos, por cáncer de vesícula biliar.
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Diagnóstico de los Cálculos Biliares
El diagnóstico generalmente se realiza a través de pruebas de imagen. La anamnesis es esencial en el diagnóstico de esta condición, pues es posible comenzar a sospechar de cálculos biliares simplemente con el dolor característico referido por el paciente (repentino, en el cuadrante superior derecho del abdomen, y que se puede expandir a zonas adyacentes). Tras la sospecha inicial de litiasis biliar es posible la realización de pruebas de laboratorio como la analítica de sangre. Para diagnosticar la litiasis biliar, la ecografía abdominal es el método más utilizado tanto para el diagnóstico como para valorar las posibles complicaciones.
Dentro del diagnóstico de litiasis biliar son muy importantes las pruebas de diagnóstico por imagen.
Pruebas de diagnóstico por imagen
- Ecografía abdominal: La ecografía abdominal es la técnica más utilizada, ya que es rápida, no invasiva y altamente efectiva para detectar las piedras en la vesícula. La ecografía abdominal es el estudio que más se emplea para la detección de cálculos biliares. Esta tiene una sensibilidad del 84 % y una especificidad del 99 %, lo que avala su eficacia. Dentro de ellas, la más sensible y específica y la de más fácil acceso es la ecografía abdominal, con una tasa de éxito superior al 95% en cálculos mayores de 2mm.
Tratamiento de los Cálculos Biliares
Por otro lado, la colelitiasis sintomática sí que necesita de tratamiento. La mayoría de los casos asintomáticos de cálculos biliares no requieren tratamiento. De todas formas, la elección de los abordajes clínicos se realiza según el historial clínico del paciente, los resultados de las pruebas diagnósticas y los signos presentados.
El tratamiento inicial del cólico biliar incluye:
- Alivio del dolor: medicamentos analgésicos para controlar el dolor. El cólico biliar se trata con analgésicos.
- Antibióticos: si hay signos de infección.
El tratamiento de elección principal para el alivio de los síntomas de la colelitiasis es la operación de colecistectomía.
Opciones de tratamiento
- Medicamentos para disolver colelitiasis: No siempre funciona y además es un tratamiento lento que puede llevar incluso años. Medicamentos para disolver los cálculos: el ácido ursodesoxicólico es una opción medicamentosa para tratar los cálculos biliares, pero no del todo práctica. En primer lugar, el paciente debe tener cálculos de menos de 1 centímetro con alto contenido de colesterol. En algunos pacientes con piedras pequeñas (menores de 1 cm) que no están calcificadas, se puede intentar que desaparezcan con medicinas. Para ello se pone tratamiento con ácido ursodeoxicólico. Aproximadamente en la mitad de los pacientes se conseguirá que desaparezcan tras 1 año de tratamiento.
- Colecistectomía (extracción de vesícula): Extirpación quirúrgica del órgano. La colecistectomía, la extracción de la vesícula biliar, es el tratamiento definitivo para prevenir recurrencias y complicaciones. En los pacientes con cólicos biliares claros y persistentes, y sobre todo si presentan complicaciones, el tratamiento definitivo, si no hay contraindicaciones, debe ser quirúrgico, mediante colecistectomía convencional o laparoscópica. Al quitar la vesícula, se elimina la causa del problema de forma definitiva.
Tipos de colecistectomía
- Colecistectomía laparoscópica: Esta cirugía consiste en la extracción de la vesícula cuidadosamente de modo que se eliminan los dolores y se evita la posibilidad de sufrir complicaciones graves como es el caso de la, varias veces mencionada en este artículo, peritonitis biliar. La colecistectomía sirve para eliminar la vesícula biliar y los cálculos que causan los cólicos biliares, evitando así nuevos episodios de dolor y previniendo complicaciones graves como la colecistitis (inflamación de la vesícula), pancreatitis o infecciones en las vías biliares. La parte diferenciadora de esta técnica sobre la cirugía abierta es que el médico tan sólo necesita de 3 mini-incisiones en la zona abdominal para introducir la cámara y el instrumental quirúrgico para extirpar la vesícula. La operación para tratar los cólicos biliares se llama colecistectomía y consiste en extirpar la vesícula biliar, usualmente mediante una técnica laparoscópica, que se realiza a través de pequeñas incisiones en el abdomen. Este procedimiento elimina los cálculos y previene futuros episodios de dolor y complicaciones.
- Colecistectomía convencional: La colecistectomía consiste en la extirpación de la vesícula mediante una cirugía convencional. En casos complejos, puede hacerse mediante cirugía abierta. Una cirugía abierta es un procedimiento en el que se realiza una incisión grande en la piel para acceder directamente a la zona a tratar.
- Colecistectomía transumbilical y transvaginal: Esta técnica se realiza también mediante laparoscopia con la principal diferencia que en el caso de la transumbilical tan sólo se realiza una incisión en el fondo del ombligo y en la transvaginal se extrae la vesícula por el fondo de la vagina.
¿Cómo es el posoperatorio?
Después de la cirugía para quitar la vesícula biliar, es normal descansar, controlar el dolor y seguir una dieta ligera y baja en grasas. Durante unas semanas, es importante evitar levantar cosas pesadas y cuidar las incisiones. La mayoría de las personas se siente mejor en 1-2 semanas (si la cirugía es laparoscópica), aunque el cuerpo necesita un poco de tiempo para adaptarse. Recuerda seguir las recomendaciones de tu médico y asistir a las revisiones para asegurarte de que todo va bien. ¡Tu bienestar es lo más importante!
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¿Cómo prevenir los cálculos biliares?
Para reducir el riesgo de desarrollar cálculos biliares y cólico biliar, se pueden tomar algunas medidas preventivas:
- Dieta saludable: baja en grasas y rica en fibra. Es importante evitar la ingesta de determinados alimentos que perjudican la vesícula, como las grasas.
- Peso saludable: mantener un peso adecuado y evitar la pérdida de peso rápida. En caso de obesidad, procurar perder peso; para ello consulte con su médico y nutricionista.
- Ejercicio regular: ayuda a mantener un buen metabolismo y salud general.
Recomendaciones nutricionales para pacientes con colelitiasis sintomática
- Disminuir el dolor
- Evitar la estimulación de la vesícula biliar.
Recomendaciones generales:
- Seguir una dieta saludable y variada, similar a la Pirámide de la Alimentación Saludable.
- Evitar las comidas abundantes. Comer poca cantidad y varias veces al día; lo ideal es repartir las comidas en 5-6 tomas (desayuno, media mañana, comida, merienda, cena y algo antes de acostarse).
- Comer despacio y en un ambiente tranquilo. Masticar bien.
- Reposar sentado hasta media hora después de las comidas principales.
- Tomar los líquidos y el agua en pequeñas cantidades (evite los zumos y las bebidas gaseosas), fuera de las comidas y en cantidad no inferior a 2 litros al día.
- Realizar cocinados sencillos (hervidos, en su jugo, plancha, vapor, horno) y evitar los fritos, rebozados, empanados, salsas, guisos y en general todas aquellas cocciones que lleven muchas grasa y aceite.
- Evitar alimentos estimulantes (café, refrescos de cola, alcohol).
- Evitar los alimentos que no se toleren bien de forma repetida.
- Las legumbres pueden producir “gases”. Para evitarlo cambiar el agua de cocción una vez hayan hervido 10 minutos y pasarlas por el pasapurés para mejorar su digestión. Si no se toleran los cereales integrales, sustituirlos por refinados.
Habitualmente los alimentos que se muestran a continuación son bien tolerados y no producen un estímulo biliar considerable.
- Lácteos: Leche y derivados semi o desnatados. Quesos fresco y bajos en grasas
- Cereales, legumbres y patatas: Patatas, arroz, sémola, pasta, pan, cereales del desayuno, galletas “tipo María”, legumbres trituradas y pasadas por el pasapuré
- Verduras y hortalizas: Cocidas y sin piel
- Cárnicos, pescado y huevo: Carnes magras (lomo, solomillo de cerdo o ternera), aves sin piel, conejo, pescado blanco, huevos, jamón cocido, etc.
- Frutas: Frutas cocidas en compota, en conserva, muy maduras, sin piel, zumos de frutas no ácidas
- Dulces y bollería: Azúcar, miel, confitura sin semillas
- Bebidas: Agua, infusiones, caldos desgrasados, batidos realizados con leche o yogur desnatados
- Aceites y grasas: Aceite de oliva, girasol en cantidades moderada.
Ante la sospecha de piedras en la vesícula (cólico biliar), se debe hacer una ecografía abdominal para valorar posibles patologías.
Los contenidos publicados tienen como objetivo la divulgación, a un público general, de información médica de confianza y están revisados por profesionales sanitarios. En ningún caso, debe ser utilizada para realizar un diagnóstico, indicar un tratamiento o sustituir la opinión médica de un profesional en consulta presencial.
Consulta de valoración quirúrgica inmediata y gratuita.
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Definición | Formaciones sólidas en la vesícula biliar. |
| Causas Comunes | Exceso de colesterol o bilirrubina, vaciado incompleto de la vesícula. |
| Síntomas | Dolor abdominal, cólicos biliares, náuseas, vómitos, ictericia. |
| Diagnóstico | Ecografía abdominal. |
| Tratamiento | Analgésicos, antibióticos, colecistectomía (extracción de la vesícula). |
| Prevención | Dieta saludable, peso adecuado, ejercicio regular. |
