Paracetamol y Alcohol: ¿Una Combinación Peligrosa?

En épocas de gripe y resfriados, es común recurrir al paracetamol para aliviar los síntomas. Sin embargo, surge la duda sobre si es seguro combinar este medicamento con alcohol. Este artículo explora los riesgos y efectos de esta combinación, ofreciendo información valiosa para tomar decisiones informadas sobre tu salud.

El paracetamol, también conocido como acetaminofén, es un analgésico no opioide ampliamente utilizado para tratar diversas dolencias, desde la fiebre hasta la artritis. Su mecanismo de acción consiste en bloquear una enzima que produce prostaglandinas, sustancias que generan dolor e inflamación. A diferencia de los AINEs como la aspirina, el paracetamol no reduce la hinchazón ni la inflamación.

Como ocurre con muchos medicamentos, el cuerpo metaboliza el acetaminofén en el hígado. Cuando se toma la dosis recomendada, el hígado convierte la mayor parte en una sustancia benigna que se elimina en la orina. Sin embargo, también convierte una pequeña porción en una sustancia tóxica que puede ser dañina para el hígado. Afortunadamente, una sustancia secundaria llamada glutatión ayuda a minimizar los efectos tóxicos.

Efectos de la Combinación de Paracetamol y Alcohol

Tanto el alcohol como la mayoría de los medicamentos entran en nuestro organismo por el sistema digestivo y acaban en el estómago. Desde ahí, el cuerpo lo transporta al hígado, donde estas sustancias se metabolizan y se descomponen para entrar en el torrente sanguíneo. Una vez en la sangre, se traslada a las diferentes áreas de nuestro cuerpo para generar su efecto. Sin embargo, cuando estas sustancias se ingieren simultáneamente, pueden aparecer diversas reacciones adversas.

En primer lugar, la mezcla de alcohol con ciertos medicamentos podría afectar a la eficacia y a la seguridad de los fármacos, y también podría provocar náuseas, vómitos, desmayos, pérdida de coordinación, dolor de cabeza. Esta combinación también podría aumentar el riesgo de sufrir hemorragias internas, problemas del corazón y dificultades respiratorias.

Los efectos adversos que podamos experimentar al mezclar alcohol y medicamentos dependen de muchas cosas. En primer lugar, de la salud general de la persona que lo consume. Si se trata -por ejemplo- de una persona mayor, la velocidad a la que su hígado metaboliza las sustancias será sustancialmente mayor. Esto, sumado a que los adultos mayores tienden a consumir una mayor cantidad de medicamentos, los convierte en un grupo poblacional más vulnerables.

Otro factor que también puede agravar estos efectos adversos es la cantidad y la frecuencia del consumo de alcohol. Cuando la ingesta es crónica, el hígado metaboliza algunos medicamentos de una forma más rápida; por lo que será necesaria una dosis más grande para conseguir los mismos efectos. Por el contrario, con un consumo ocasional de alcohol se pueden ver potenciados tanto los efectos del medicamento como sus reacciones adversas.

Ahora bien, si hay un elemento que influye especialmente en la gravedad de las derivaciones negativas de la combinación con el alcohol, es el tipo concreto de medicamento que estemos consumiendo.

Fármacos Tóxicos con el Alcohol

  • Paracetamol: La dosis máxima es de 4gr al día en adultos y 90mg/kilo/día en niños. Interacciona con el alcohol a nivel hepático con el riesgo de hepatitis tóxica que puede tener desenlace fatal.
  • Codeína y sus derivados: De amplio uso en jarabes antitusígenos, sin embargo, no deja de ser un derivado opiáceo con su característico efecto depresor del sistema nervioso, que además se ve agravado con la presencia de alcohol.
  • Ácido acetil salicílico: Ampliamente utilizado como antiagregante, sin embargo, su acción gastrolesiva puede verse agravada con la combinación con alcohol.
  • Antihistamínicos: Pautados generalmente para el alivio del prurito y síntomas derivados de reacción alérgica debido a su efecto sedante suave, pero que con el alcohol puede verse aumentado considerablemente.

Fármacos que Pierden su Efecto por el Alcohol

  • Warfarina: Ampliamente utilizado como fármaco anticoagulante cuya función es muy sensible por su extensa lista de interacciones con alimentos y otros fármacos. Con el alcohol su función se ve disminuida aumentando de ésta manera el riesgo de trombosis.
  • Antibióticos: Su función está limitada por la interacción con el alcohol, el cual influye en su metabolismo hepático.

Fármacos que se Potencian por el Alcohol

  • Benzodiacepinas: Fármacos con acción sedante utilizados como relajantes musculares o como inductores del sueño. Pueden verse agravados por el consumo de alcohol, una combinación muy frecuente en intentos autolíticos.
  • Metformina: El antidiabético oral de uso más extendido. Aparte de su interacción con el contraste intravenoso debemos tener en cuenta el riesgo de hipoglucemia y acidosis láctica por su combinación con el consumo de alcohol.
  • Nitroglicerina: Fármaco vasodilatador, empleado especialmente en pacientes con cardiopatía isquémica.

La combinación alcohol y medicamentos puede alterar los mecanismos farmacocinéticos y farmacodinámicos de los medicamentos debido a diferentes causas. Respecto a la absorción, la ingesta excesiva de alcohol provoca irritación de la mucosa intestinal, por lo que altera la superficie disponible, dificultando que el principio activo atraviese las membranas intestinales y llegue a sangre.

Sin embargo, el alcohol no suele interferir en el proceso de distribución, ya que, tal como se indica anteriormente, este no se une a proteínas plasmáticas y, como resultado, no habría competencia con los medicamentos (que sí se unen). En casos de consumo crónico de alcohol sí se ha demostrado una disminución de la albúmina (proteína plasmática) lo que afectaría indirectamente a la distribución de los fármacos, los cuales tendrían menos proteínas para unirse.

Asimismo, el efecto que provoca es diferente según se produzca una ingesta ocasional o habitual de alcohol. Esto ocasiona que menos fármaco se elimine, permaneciendo más tiempo en el organismo pudiendo alcanzar niveles tóxicos aun siguiendo la posología recomendada por el facultativo.

Por regla general, se recomienda no tomar nada de alcohol mientras uno esté en un tratamiento farmacológico. Aunque todo el mundo se pregunte «¿después de cuántas horas de haber ingerido alcohol puedo tomar medicamento?», pero como decimos, ten en cuenta que de media el cuerpo tarda unas cinco horas en eliminar todas las sustancias tóxicas.

Respecto a tomar alcohol junto a antibióticos, el consumo junto a alcohol retrasaría la absorción del medicamento (Amoxicilina, Eritromicina), ya que este es menos soluble en etanol. Además, como en la mayoría de sustancias, la metabolización en el hígado de ambos puede saturarlo y dañarlo.

En el caso de los antihistamínicos, se vería potenciada la somnolencia, por lo que se recomienda evitar mezclarlos con alcohol. Los anticonceptivos orales pueden influir sobre el metabolismo del alcohol haciendo a la mujer más susceptible a la intoxicación. Además, cada medicamento y persona es un caso particular, aumentando el riesgo y la intensidad con la edad del individuo y según su estado de salud.

Alternativas para Mitigar la Resaca

Una pregunta lógica que nos puede surgir es si existen otros fármacos que podamos tomar para mitigar los efectos de la resaca que no compartan este mismo riesgo de daños u efectos secundarios. El ibuprofeno, por ejemplo, es muy similar en estructura y efectos al paracetamol, por lo que conlleva riesgos similares. ¿Entonces, existe algún santo grial?

La acetilcisteína es un fármaco y suplemento dietético. Por un lado, se usa para ayudar a expectorar los mocos, vendido como Flumil Forte en la farmacia. Según varios estudios, si se toma acetilcisteína unos treinta minutos antes de beber alcohol, hay una reducción notable en la resaca del día siguiente. Sin embargo, si se toma después de haber empezado a beber, es dañino para el hígado.

Los suplementos que contienen vitamina B1, B6 y B12 también se dice que reducen los efectos de la resaca, ya que son esenciales para un metabolismo eficaz. Como el alcohol es un diurético, hace que perdamos una cantidad significativa de vitaminas y agua a lo largo de la noche. Sería lógico, entonces, que reponer estas vitaminas antes de una noche de beber ayude a mitigar estas pérdidas.

Aunque no es ninguna molécula misteriosa ni compleja, el agua es, en realidad, una de las mejores soluciones para mitigar y tratar una resaca. Si te aseguras de beber agua durante la noche, introduciendo un vaso entre cada copa o dos, mitigarás la deshidratación que causa el alcohol. Como esta es una de las principales causas de la sensación de resaca y náuseas, este es uno de los métodos más eficaces, que mejora el metabolismo y ayuda al cuerpo a filtrar metabolitos dañinos.

Por lo general, tomar una dosis normal de acetaminofén (no más de 4.000 mg al día) después de una noche de beber no debería causar daño hepático. Tampoco deberían hacerlo tomar alguno de los “remedios” previamente mencionados para la resaca. En el caso de muchas personas que quieren ahorrarse una resaca sin tener que abandonar el alcohol, la solución más segura sigue siendo tomar mucha agua durante y después del consumo de alcohol.

Aunque también se pueda complementar con un paracetamol u otros compuestos para mitigar o reducir esta resaca, existe el riesgo de producir complicaciones relacionadas con daños al hígado.

Aunque beber alcohol es un hábito socialmente aceptado, se olvida que su ingesta disminuye la atención, la capacidad de reacción e, incluso, dificulta la concentración. Y cuando se combina con ciertos medicamentos, los efectos del alcohol pueden ser graves. En algunos casos, potencia la actividad de los fármacos, en otros la reduce y en otros casos potencia la toxicidad del fármaco o del mismo alcohol.

Recomendaciones Finales

Los especialistas como médicos y técnicos en farmacia y parafarmacia aconsejan que mientras se está medicado no se consuma alcohol, aunque en función de las patologías, los niveles de tolerancia y riesgo son distintos.

Ten muy en cuenta que existen muchas interacciones entre medicamentos y alcohol, aquí vamos a exponer las interacciones relativas a los medicamentos que son más consumidos, aunque como regla general evita el consumo de ambos a la vez.

Si una persona toma alcohol de manera crónica, metabolizará más rápidamente algunos fármacos, por lo que el efecto farmacológico será menos duradero y se reducirá su actividad. En cambio, cuando el consumo de alcohol es agudo, de forma ocasional, hace que el organismo no metabolice determinados fármacos como debería, por tanto, las concentraciones de estos medicamentos pueden verse aumentadas con el consiguiente incremento del riesgo de reacciones adversas o, en ocasiones, de sus efectos.

En las personas mayores, los procesos de metabolismo y eliminación de muchos fármacos están reducidos, por lo que muchas veces son necesarias dosis inferiores a las del resto de la población. En el caso del alcohol, también está disminuido el metabolismo, por presentar una reducción fisiológica de la actividad hepática relacionada con el metabolismo y menor agua corporal.

Caballero ha insistido en la importancia de informar al médico o farmacéutico sobre el consumo de alcohol antes de iniciar un tratamiento.

Por qué el alcohol y el acetaminofén son una combinación tóxica

Publicaciones populares: