La lactancia materna es considerada el alimento ideal para el bebé durante los primeros meses de vida. Aporta todos los nutrientes que necesita el bebé para desarrollarse de manera sana y correcta.
Sin embargo, la decisión última de amamantar al bebé es de la madre. Aunque los expertos consideran que la leche materna es la mejor opción nutricional para los bebés, la lactancia materna no siempre es posible.
En este artículo, exploraremos las posibles consecuencias de no amamantar a un bebé y las alternativas disponibles para asegurar su óptimo desarrollo.
Razones para no amamantar
Dar lactancia artificial puede ser debido a tres causas principales:
- No puedo dar el pecho
- Contraindicación médica para dar el pecho
- Decisión de la mujer de no amamantar
No puedo dar el pecho
Hay mujeres a las que amamantar les resulta difícil. Algunas mamás llevan mal la dependencia extrema que se origina con el bebé con la lactancia materna exclusiva y buscan soluciones más prácticas desde su punto de vista.
En otros casos, la producción de leche puede ser menor de la esperada y dificultar la alimentación del bebé. A esta situación se la llama hipogalactia o escasa producción de leche.
Las causas de hipogalactia son poco frecuentes y se pueden resumir en:
- Estrés emocional muy importante: el estrés disminuye la prolactina, que es la hormona que produce la leche.
- Hipotiroidismo no diagnosticado: la mujer al no saber que tiene una alteración de la tiroides produce menos leche. Una vez que se trata el problema, la producción de leche se normaliza.
- Retención de placenta: cuando la placenta se expulsa es el pistoletazo de salida para que se empiece a producir leche. Si queda una parte de la placenta dentro del útero, no se producen los cambios hormonales necesarios para producir leche.
- Agenesia del tejido mamario: se produce cuando el tejido mamario no madura suficientemente durante el embarazo. Es una afección rarísima.
- Cirugía previa de la mama: normalmente depende del tipo de cirugía realizada.
- Síndrome de Sheehan: es la necrosis de la hipófisis o parte de ella por falta de riego sanguíneo durante el parto, normalmente porque la mujer ha perdido mucha sangre. Al no producirse prolactina ni oxitocina, no puede crearse leche.
- Deficiencia de prolactina: la mamá tiene una deficiencia congénita de esta hormona. Es una afección rarísima.
En muchos casos, el no poder dar el pecho como utópicamente se había pensado durante el embarazo, puede generar un sentimiento de culpa y decepción en la mujer.
Contraindicación médica para dar el pecho
Hay muy pocos casos en los que está contraindicado dar el pecho. Estos casos residuales pueden ser debidos a problemas del recién nacido o problemas maternos.
- Enfermedades metabólicas: galactosemia, enfermedad de orina jarabe de acre (fenilcetonuria).
Problemas maternos:
- Drogadicción y alcoholismo materno
- Quimioterapia oncológica
- Tratamientos o procedimientos radioactivos
- SIDA
- Desnutrición grave materna
- Enfermedad psiquiátrica grave materna
- TBC activa
- Cáncer de mama
Decisión de la mujer de no amamantar
Cada mujer decide si quiere o no dar el pecho a su hijo. Al ser una decisión personal, debe ser respetada por todos. No se debe culpabilizar a la madre, ya que ser madre es mucho más que dar el pecho.
Hoy en día se comercializan leches para lactantes cuyo perfil nutricional se asemeja al de la leche materna, siendo muy bien toleradas por el bebé y con la seguridad de que crecerá sin problemas. Déjate aconsejar por tu pediatra sobre qué leche es más conveniente para el bebé.
Posibles consecuencias de no amamantar
Alimentar con fórmulas artificiales conlleva un mayor riesgo de padecer una serie de problemas, entre los que cabe destacar:
- Riesgos infecciosos, inmunológicos y de mortalidad: incluso en países desarrollados, existe un mayor riesgo de padecer enfermedades respiratorias, otitis media, enfermedades gastrointestinales y asma y además son más graves, y el riesgo de hospitalización por infecciones respiratorias e intestinales aumenta. Hay más frecuencia de enfermedades alérgicas y de tumores malignos como los linfomas. Los prematuros no amamantados corren más riesgo de padecer una grave enfermedad del intestino: la enterocolitis necrotizante. La muerte súbita es 7 veces más frecuente. Varios trabajos recientes demuestran un exceso de muertes entre lactantes no amamantados en países industrializados.
- Riesgos nutricionales: la leche materna es el alimento de la propia especie. Todas las fórmulas artificiales tratan de imitar al máximo su composición sin acabar de conseguirlo enteramente. La leche materna es el modelo y también lo es la forma de crecer los niños sanos al pecho. Al año, los niños no amamantados son algo más gruesos y menos altos y tienen más riesgo de obesidad, incluso en la adolescencia.
- Riesgos para el desarrollo psicomotor: los lactantes no amamantados obtienen puntuaciones menos altas en los test de desarrollo durante los primeros años, debido a la falta de numerosos compuestos específicos de la leche materna que favorecen el desarrollo cerebral y de los órganos de los sentidos, y a una menor interactuación e intercambio de estímulos entre madre e hijo.
- Riesgos para la salud materna: la lactancia materna implica la continuidad de la hormona oxitocina en la madre. Esta hormona hace que el útero vuelva antes a su tamaño normal, con menos sangrado y menos anemia posparto. La lactancia materna favorece un espaciamiento mayor entre embarazos y más bienestar psíquico y físico con aumento de la autoestima materna y menor riesgo de depresión. La recuperación del peso tras el parto es más rápida en las madres que amamantan. A largo plazo, no amamantar incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, y de osteoporosis y fracturas tras la menopausia.
- Riesgos económicos: la alimentación de una madre lactante suele suponer la mitad del gasto de una fórmula artificial. Hay mayor absentismo laboral en los padres de hijos no amamantados, por padecer más enfermedades y aumento de los costes por visitas sanitarias e ingresos, así como más gastos de leche, biberones, tetinas, personal y biberonería en las maternidades de los hospitales. En definitiva, no amamantar tiene un mayor coste a nivel de la familia, del sistema sanitario y de la sociedad.
- Riesgos ecológicos: derivados del hecho de ser la fórmula de sucedáneo un producto no natural que altera el medio ambiente en todas las etapas de su procesamiento: producción, distribución, consumo y reciclado de residuos. Las vacas destinadas para la producción de leche son criadas con pasto sobre tierra que puede haberse deforestado con este fin. Cada vaca consume más de tres toneladas de sustancia vegetal por año, por lo que precisa alrededor de una hectárea de pasto. Los abonos, pesticidas y herbicidas contaminan los acuíferos. Hay un importante gasto económico en fábricas para abonos y medicamentos para animales. Casi la tercera parte del metano total del mundo y la quinta parte del total de gases que contribuyen al efecto invernadero, es producido por la cabaña vacuna mundial a través de sus flatulencias. La energía consumida en transportar y procesar la leche de vaca y el volumen de cartón, metal y plásticos empleados en embalar y administrar biberones, tetinas y fórmulas artificiales, contaminan el planeta. Además, metales como el aluminio pueden contaminar la fórmula durante la industrialización: en un estudio hecho en Canadá las muestras de fórmula contenían 40 veces más aluminio que la leche materna.
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Alternativas a la lactancia materna
Si la lactancia materna no es posible, existen alternativas para asegurar que el bebé reciba la nutrición adecuada:
- Leche de fórmula: Hoy en día se comercializan leches para lactantes cuyo perfil nutricional se asemeja al de la leche materna, siendo muy bien toleradas por el bebé y con la seguridad de que crecerá sin problemas. Déjate aconsejar por tu pediatra sobre qué leche es más conveniente para el bebé.
- Bancos de leche materna: En el caso de querer que el bebé se alimente con leche materna, hay bancos de leche materna en España que la proporcionan.
El vínculo materno-infantil
Por supuesto que sí. Dar el pecho es una forma magnífica de fortalecer la conexión entre la mamá y el bebé, pero no es la única.
A la hora de las comidas, cógelo en brazos cerca de ti y mírale a los ojos. Incluso puedes sujetarlo en la misma posición que lo harías para darle el pecho, con tu piel en contacto directo con la del bebé. Intenta cambiar la posición en cada toma: una toma en el brazo derecho y la siguiente en el izquierdo, imitando los cambios de postura del bebé alimentado a pecho.
La relación con el bebé no se basará únicamente en la capacidad para darle el pecho. La forma en la que respondes a sus necesidades, a su llanto, la frecuencia con la que lo tienes en brazos y juegas con él, y tu forma de ser como madre en general importan mucho más que la manera de alimentarlo.
Tabla comparativa: Lactancia Materna vs. Lactancia Artificial
| Característica | Lactancia Materna | Lactancia Artificial |
|---|---|---|
| Composición | Adaptada a las necesidades del bebé, cambia según la edad y el momento del día | Fórmula estandarizada, puede requerir cambios según la edad del bebé |
| Inmunidad | Proporciona anticuerpos y factores de protección | No proporciona inmunidad |
| Digestión | Más fácil de digerir | Puede ser más difícil de digerir para algunos bebés |
| Vínculo | Favorece el vínculo materno-infantil | El vínculo se fortalece a través del contacto piel con piel y la interacción durante la alimentación |
| Costo | Gratuita | Requiere la compra de fórmula |
Es fundamental que la madre se sienta apoyada y respetada en su decisión, independientemente de la opción que elija. Lo más importante es que tanto la madre como el bebé estén sanos y felices.
