El embarazo anembrionario, también conocido como huevo huero, es una situación en la que se desarrolla el saco gestacional sin la presencia de un embrión. Esta condición puede ser una de las causas más frecuentes de aborto espontáneo, ocurriendo a menudo antes de que la mujer sepa que está embarazada. Se estima que alrededor del 50% de las pérdidas de embarazo durante el primer trimestre están asociadas a este problema.
¿Qué es el embarazo anembrionario?
El huevo huero es un embarazo clínicamente reconocido en el que se observa un saco gestacional vacío, sin señales de que exista un embrión en su interior. El óvulo ha sido fecundado por el espermatozoide, y tras implantarse en la cavidad uterina, hay un desarrollo anormal en el que únicamente da lugar al saco gestacional. En palabras más simples: es como si fuera un embarazo sin bebé.
Desarrollo embrionario normal
Tras producirse la fecundación entre el óvulo y el espermatozoide se forma un embrión que multiplica sus células hasta llegar al estadio de blastocisto, el cual tiene una capa periférica de células que conforman el trofoectodermo, y un pequeño conglomerado de células llamada masa celular interna.
Una vez el blastocisto se ha implantado en el útero, el trofoectodermo dará lugar a la placenta, y la masa celular interna a los discos embrionarios que formarán el feto. Es el proceso conocido como gastrulación.
Cuando las células de los discos embrionarios no se desarrollan correctamente, no se da inicio a la especialización de las células y formación de los tejidos, y se produce lo que se conoce como huevo huero. De esta forma, las capas celulares que forman la bolsa gestacional siguen creciendo por un tiempo indeterminado y secretan gonadotropina coriónica humana (hCG). Por eso, el test de gestación seguirá siendo positivo en ausencia del embrión.
Causas del embarazo anembrionario
La causa exacta de los embarazos anembrionarios es difícil de determinar. Normalmente, la causa principal de este tipo de embarazo es la presencia de alteraciones a nivel genético en los gametos, ya sea en el óvulo, en el espermatozoide o en ambos. Esto provoca que, pese a producirse la fecundación, el desarrollo embrionario se detenga.
En el 80% de los casos, las causas del embarazo anembrionado son las alteraciones cromosómicas en el óvulo y/o espermatozoides, que generan un error en la codificación de la fecundación y la detención precoz del desarrollo embrionario. Otra de las causas es la división anómala del embrión después de la fecundación.
Otras causas pueden ser:
- Alteraciones hormonales: Los desequilibrios hormonales también pueden jugar un papel crucial en la aparición de una gestación anembrionada, ya que las hormonas son esenciales para la correcta implantación y desarrollo del embrión.
- Edad: A medida que las mujeres envejecen, la calidad de sus óvulos tiende a disminuir, lo que aumenta la probabilidad de problemas genéticos y, en consecuencia, de sufrir un embarazo anembrionado.
- Implantación deficiente: Otra causa potencial del embarazo anembrionado es una alteración en la implantación del óvulo fecundado en el útero.
¿Cómo se detecta?
CÓMO SABER SI TIENES UN EMBARAZO ANEMBRIONARIO DATOS DE ALARMA🚨
El diagnóstico se realiza por ecografía, donde se observa el saco gestacional vacío. Ésta debe repetirse a la semana siguiente para confirmar si el embrión se ha formado o no, y si hay latido cardiaco.
El diagnóstico del embarazo puede realizarse en diferentes etapas. Si en ninguna de éstas se localiza el embrión, nos encontramos con un embarazo anembriónico:
- El saco gestacional es la primera estructura que puede ser visible por ecografía transvaginal en la cuarta y quinta semana de gestación.
- La vesícula vitelina es una estructura proveniente del embrión que se puede observar en el interior del saco gestacional por ecografía transvaginal 2-3 días después de visualizarse éste.
- Entre la semana 7 y 12 de embarazo es posible escuchar el latido cardiaco del feto con una ecografía de ultrasonidos, también llamada eco-doppler.
- Finalmente, la visualización de la vesícula vitelina por ecografía pélvica de ultrasonido confirma definitivamente que hay embarazo.
Además de la ecografía, se comprobará la ausencia de síntomas de embarazo y el nivel de las hormonas para realizar un diagnóstico definitivo. Si éste empieza a disminuir significa que el embarazo ha sido interrumpido.
En el embarazo anembrionado, el test beta HCG da positivo porque esta hormona es producida por las capas celulares del saco gestacional, aunque no haya embrión.
Consecuencias y tratamiento
La principal consecuencia para la paciente es la pérdida del embarazo, ya sea por:
- Aborto natural, produciéndose la expulsión y sangrado vaginal.
- Legrado después del diagnóstico por ecografía.
Una vez que se ha comprobado la ausencia de estructuras embrionarias, no tiene sentido que el saco gestacional vacío permanezca en el interior del útero de la mujer, pues las células degeneran y las sustancias tóxicas que producen pueden dar lugar a serias alteraciones en la salud. El aborto es, por tanto, la única solución posible para estas pacientes, con el consecuente estudio genético del producto extraído.
Es posible que la mujer no sepa que ha tenido un embarazo anembrionado, ya que se produce el aborto, pero puede confundirse con la menstruación.
Tras el diagnóstico del embarazo anembrionado habrá que conseguir la expulsión vía vaginal de este embarazo no viable. Para ello, existen diferentes métodos:
- Observación y espera: En determinados casos, el médico puede recomendar esperar para ver si el cuerpo es capaz de expulsar el saco gestacional por sí mismo.
- Tratamiento médico: El uso de determinados medicamentos, siendo algunos de los más comunes el misoprostol y la mifepristona, puede facilitar la expulsión del saco gestacional.
- Cirugía: Si el tratamiento médico fracasa, o si se prefiere una resolución más inmediata, puede llevarse a cabo un legrado uterino.
¿Se puede repetir dos veces seguidas?
El hecho de que el embarazo anembrionario se haya padecido una vez no significa que haya riesgo de que vuelva a ocurrir en el futuro, ni que la mujer presente problemas de fertilidad.
Un aborto de estas características, si se presenta con una evolución normal, no tiene implicaciones reproductivas futuras. La paciente podrá quedarse embarazada sin ningún problema tras recibir el tratamiento oportuno que requiera su caso concreto.
En caso de que fuera recurrente y se repitiera varias veces de manera consecutiva, convendría llevar a cabo un estudio genético en la pareja para determinar la causa que impide el desarrollo embrionario.
Si se ha producido en embarazo anembrionado, no significa que la mujer presente problemas de fertilidad porque la gran mayoría podrá conseguir un embarazo normal, pero aumenta el riesgo de un segundo aborto. El haber presentado un aborto previo aumenta el riesgo de un segundo aborto, independientemente de la edad materna.
Tabla 1: Hallazgos ecográficos en la gestación precoz normal
| Estructura | Momento de aparición | Características |
|---|---|---|
| Saco gestacional | 4-5 semanas de amenorrea | Área anecoica en la decidua, delimitada por un halo hiperecogénico. Crece 1 mm/día. |
| Vesícula vitelina | 5.5 semanas de amenorrea | Estructura quística redondeada dentro del saco gestacional. Visible con sacos > 10 mm. |
| Embrión | Poco después de la vesícula vitelina | Estructura ecogénica de 2-3 mm junto a la vesícula. LCC crece 1 mm/día. |
| Latido cardíaco | Cuando el tubo cardíaco empieza a latir | Identificación certera de viabilidad. 100-115 latidos/min a las 5-6 semanas, 140-150 a las 9-10 semanas. |
| Cuerpo lúteo | Visible en >90% de las gestaciones | Apariencia variada, tamaño constante hasta la semana 10, luego regresa. |
