El panal de miel es uno de los productos más puros y fascinantes que nos ofrece la colmena. Este alimento natural no solo contiene miel cruda de alta calidad, sino también cera de abeja, polen y propóleos, lo que lo convierte en un verdadero superalimento.
Las abejas son insectos muy trabajadores y eficaces, y de los alimentos que elaboran y guardan en sus panales, podemos aprovecharnos con diversos fines siempre beneficiosos para nuestro organismo.
Principalmente se dedican a recolectar dos materias primas que serán fundamentales en su dieta: el néctar y el polen. Con el néctar a través de un proceso físico-químico con enzimas, hasta llegar a transformarlo en miel para su consumo.
Esa es la dieta de la colmena; la miel es su principal fuente de carbohidratos y el pan de abeja es su fuente de proteína básica, de aminoácidos esenciales. Es el producto mas complejo y mas elaborado por nuestras abejas.
Dentro de la colmena su función es ser alimento a las abejas jóvenes, a las crías en sus primeros días y como ingrediente de la jalea real, que alimentará a la reina durante toda su vida.
Pero, ¿qué encontramos exactamente en un panal? Vamos a desglosarlo:
Miel en el Panal
El panal es un conjunto de celdas donde las abejas depositan la miel. Son porciones de panal con la miel sin extraer totalmente pura, ya que no ha sido manipulada. Es un producto de primera calidad que no te dejará indiferente y hará que su paladar disfrute de una auténtica delicia.
Está elaborado por nuestras abejas que estiran una pequeña lámina de cera y celda a celda fabrican el panal. Entonces chupan el néctar de diferentes especies vegetales, lo transforman en miel y llenan los panales hasta sellarlas con un pequeño tapón de cera.
Puede proceder del néctar de diferentes especies vegetales, según las floraciones, lo que puede hacer variar el color, el aroma y el gusto.
Como es sabido, el pan de abeja se encuentra almacenado en los panales. El proceso de extracción se puede realizar de diferentes maneras.
Panal de miel listo para ser consumido.
Beneficios del panal de miel
- Alta concentración de nutrientes: El panal contiene miel cruda, rica en enzimas, antioxidantes, vitaminas del grupo B y minerales como hierro, zinc y potasio.
- Cera de abeja con propiedades digestivas: Masticar la cera puede ayudar a mejorar la digestión, estimular la salivación y facilitar la absorción de nutrientes.
- Refuerzo inmunológico: Gracias a los compuestos bioactivos presentes (como propóleos y polen), el panal de miel ayuda a reforzar las defensas naturales del cuerpo.
- Acción antibacteriana: La miel cruda tiene efectos antimicrobianos naturales que pueden contribuir a prevenir infecciones leves.
¿Cómo se consume el panal de miel?
El panal de miel se puede:
- Comer directamente, masticando pequeños trozos.
- Añadir a tostadas, yogures o ensaladas.
- Acompañar con frutos secos o quesos.
Una vez masticada, puedes tragar la cera (es comestible) o desecharla.
MIEL PURA separada a mano de la CERA. Cocción a FUEGO LENTO para su extracción y cocinado de GACHAS
El Polen en el Panal
Las abejas principalmente se dedican a recolectar dos materias primas que serán fundamentales en su dieta: el néctar y el polen.
Las abejas llegan a la colmena cargadas de polen, que desprenden y compactan dentro de las celdillas. Superponen una fina capa de miel y vuelven a colocar otra capa de polen, así hasta que van rellenando las celdillas del panal.
El polen de abeja es un alimento natural altamente nutritivo que se ha utilizado durante siglos por sus múltiples beneficios para la salud. Es considerado un superalimento, ya que es rico en proteínas, vitaminas, minerales y antioxidantes.
El polen de abeja es un producto apícola de gran valor nutricional que ha ganado popularidad por su alto contenido en nutrientes esenciales. Se obtiene a partir del polen de las flores, que las abejas recolectan y combinan con su saliva, néctar y miel regurgitada hasta formar pequeños gránulos. Este superalimento destaca por su composición única, ya que aporta casi todos los nutrientes que el organismo necesita.
El polen de abeja cuenta con una amplia gama de nutrientes. Sin embargo, podemos ponerle una pega, y es que, es complicado encontrar un polen estandarizado. Es decir que mantenga la misma composición y una actividad biológica constante. La variabilidad en su composición depende, entre otras cosas, del origen botánico de este alimento.
El polen se consume en estado natural habitualmente, o bien, mezclado idealmente con lácteos y zumos, en proporción de 50-100% de su peso. La dosis normal es de alrededor de 20 g por día para adultos y de 7 g por día para niños (una cucharada de café bien llena contiene 8 g de polen.
Ya hemos comentado que el polen de abeja es conocido por sus numerosas propiedades. De hecho, algunas de ellas, a nivel curativo. Se puede ingerir como complemento nutricional, pero es necesario investigar más para poder afirmar que tiene cualidades terapéuticas. A pesar de ello, se puede decir que los beneficios del polen son múltiples gracias a sus principios bioactivos, cuyo origen suele estar en las plantas con propiedades antioxidantes que previenen el daño celular y la aparición de enfermedades cardiovasculares o inflamatorias.
El polen de abeja se utiliza como complemento alimenticio para mejorar la dieta, especialmente en casos de fatiga, falta de apetito o situaciones de sobreesfuerzo.
La cantidad recomendada de polen de abeja varía según la edad y las necesidades individuales. En general, la dosis estándar es de 20 gramos al día para adultos (aproximadamente una cucharada sopera) y 10 gramos diarios para niños (equivalente a una cucharadita). Para quienes lo incorporan por primera vez en su dieta, es recomendable comenzar con una dosis menor e ir aumentando progresivamente para evaluar la respuesta del organismo.
Además, la cantidad adecuada puede depender del propósito de su consumo. Algunas personas lo toman como refuerzo energético, mientras que otras buscan fortalecer el sistema inmunológico o mejorar su rendimiento físico e intelectual. En cualquier caso, es importante revisar las instrucciones del fabricante, ya que la concentración de nutrientes en el polen puede variar según su origen.
Composición del polen de abeja
- Proteínas: forman el 20-23% de la composición del polen de abeja.
- Grasas: su composición alcanza entre un 5-10% y entre los ácidos grasos esenciales más abundantes se encuentran el linolénico y el linoleico.
- Vitaminas: el polen de abeja presenta una gran variedad de vitaminas entre sus componentes. Sobre todo, es rico en vitaminas del grupo B, como la B1, la B2 y la B6, así como en vitamina C. Pero, también contiene otras como el ácido nicotínico, el ácido pantoténico o la Colina.
- Sustancias bioactivas: como carotenoides y flavonoides, cuyo contenido es vital como antioxidante, pues ofrece una resistencia a los vasos sanguíneos.
Infografía sobre la composición del polen de abeja.
Pan de Abeja
Se trata del pan de abeja, un alimento hasta ahora bastante desconocido, pero con un gran poder. ¿Quieres conocer todo acerca de este misterioso alimento?
Tenemos tendencia a confundir el pan de abeja con el polen. Este producto es recolectado durante todo el año, ya que es mas complejo y necesita de mas elementos para su composición y el espectro floral por tanto, es mayor.
El pan de abeja lo van generando a medida que van introduciendo polen dentro de las celdillas, que van compactando con la cabeza y las patas.
Las obreras depositan el polen en las celdillas de los panales, donde otras obreras, llamadas por algunos autores “manipuladoras”, mastican y untan ese polen con saliva, creando una masa que se impregna de las enzimas de la saliva de las abejas. Las obreras van apisonando esa masa en la celdilla, creando capas compactas de polen ya procesado.
Una vez llena la celdilla, las abejas dejan que el contenido fermente. En este proceso químico natural intervienen hongos del azúcar (aportada por la miel), además de levaduras y lactobacterias (beneficiosas para nuestro organismo). Su acción combinada produce una fermentación acidoláctica que dura unas 12 horas.
En ese tiempo, se desarrollarán unas bacterias lactoácidas (estreptococos) y se incrementarán la acidez de polen y el contenido en vitamina B del conjunto. Las siguientes etapas de la fermentación son más largas. Entre los días 7 y 15 tras la recolección y almacenamiento, las lactobacterias y algunas levaduras desaparecen. Además, la miel juega un papel interesante: humecta la exina, la capa exterior dura de los granos de polen, y la rompe. Al romperla, la miel penetra en el interior del grano, conservándolo gracias al conocido poder conservante de la miel.
Cuando acaba el proceso de la fermentación, el polen, mezclado con miel y la saliva de las abejas, se ha convertido en pan de abeja, un producto más rico en proteínas solubles y en aminoácidos de lo que es el polen por si solo.
Cabe destacar que, en la elaboración del pan de abeja no interviene ningún apicultor, este alimento es únicamente obra de las abejas dentro de su panal.
Es mas digerible por nuestras abejas, mientras que el polen no es tan digerible ni nutritivo, de ahí que las abejas lo transformen para su consumo, y el de sus crías.
Consumo del Pan de Abeja
Lo recomendable, para personas sin necesidades especiales, es tomar una vez al día entre 15-17 hexagonales de pan de abeja, o lo equivalente a una cucharadita de café.
