Sífilis Gestacional: Definición, Causas, Síntomas y Tratamiento

La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) producida por una bacteria que se suele transmitir por contacto sexual. Esta infección se inicia con inflamación sin dolor, generalmente en la zona de genital, los labios, la boca o el ano, entre otras zonas, y puede producirse tanto en hombre como en mujeres.

La sífilis está causada por la espiroqueta Treponema pallidum subsp. pallidum, que se transmite por vía sexual o vertical durante la gestación. Su incidencia se ha incrementado en los últimos años, especialmente entre los hombres que tienen sexo con hombres. Sin tratamiento, la infección progresa en distintas fases que terminan en complicaciones irreversibles neurológicas y cardiovasculares.

Se estima que, cada año, hasta 7,1 millones de personas contraen sífilis. La sífilis se presenta en varios estadios, los cuales difieren en cuanto a sintomatología. Se conoce como la “gran imitadora” de las ETS, ya que se asocia a múltiples signos clínicos según la fase de la infección.

La sífilis es una enfermedad de declaración obligatoria a nivel mundial. Sin embargo, las tasas de casos informados varían ampliamente de un país a otro, debido, en parte, a la falta de documentación en algunas regiones y, por supuesto, a la diferente incidencia de la infección. En la actualidad, la frecuencia de sífilis durante el embarazo ha disminuido considerablemente en el mundo occidental. Se estima que la prevalencia de seropositividad durante la gestación en Europa del norte y EE.UU. está entre el 0,02-4,5%, y esto ha supuesto un decremento importante en las cifras de sífilis congénita.

Sin embargo, esta situación es completamente diferente a la que acontece en muchos países en vías de desarrollo, donde es una enfermedad frecuente en las embarazadas, y la sífilis congénita se está convirtiendo en un importante problema. Esto guarda una estrecha relación con la incidencia de otras enfermedades de transmisión sexual, en especial con el VIH.

A nivel mundial, se ha estimado que se producen alrededor de 12 millones de infecciones por sífilis anuales y que, en su gran mayoría, éstas se registran en países en vías de desarrollo.

La sífilis congénita es una grave enfermedad infecciosa, de naturaleza sistémica, que afecta a los recién nacidos y que es causada por la transmisión vertical de Treponema pallidum, el microorganismo patógeno responsable de la sífilis, de la madre infectada al feto durante el embarazo o al neonato durante el parto.

La sífilis provocada por T. pallidum pallidum se considera una enfermedad de transmisión sexual, así que el contagio se produce casi siempre durante el sexo (genital-genital, boca-genital y ano-genital). En contadas ocasiones, el microorganismo puede ingresar en el cuerpo de una persona sana si esta entra en contacto con una lesión activa. El riesgo de transmisión es de un 30% si solo se realiza un acto sexual con alguien positivo.

Una vez curada y/o tratada, la sífilis no reaparece por sí sola.

Cómo prevenir la sífilis gestacional y congénita

Causas de la Sífilis Gestacional

La causa de la sífilis es la bacteria Treponema pallidum que al penetrar en la piel o las membranas mucosas durante la actividad sexual se produce el contagio. No es frecuente que la transmisión de la sífilis se pueda propagar a través de un beso con una lesión activa o a través de una madre infectada a su bebé durante el embarazo o el nacimiento (sífilis congénita).

La sífilis está causada por el T. pallidum, una espiroqueta que se transmite, fundamentalmente, a través de las relaciones sexuales. En el caso de la sífilis congénita, la tasa más alta de infección se debe a la transmisión vertical, existiendo un menor porcentaje de casos debidos a la infección en el canal del parto y en relación con la lactancia materna.

El riesgo de infección fetal por enfermedad materna reciente no tratada es del 80-90%. En el pasado estaba establecida la idea de que la infección fetal no ocurría nunca antes de la semana 18 de gestación, debido al efecto protector que ejercía la capa de células de Langhans de la placenta. Sin embargo, nuevas técnicas de diagnóstico, como la PCR en líquido amniótico o en tejidos fetales, han demostrado el paso transplacentario del T. pallidum en la semana 9-10 de gestación.

Factores de Riesgo

El aumento de los casos de sífilis en la última década se ha asociado a diferentes factores de riesgo, sobre todo en HSH, como son un mayor número de contactos (esporádicos o anónimos) contactos realizados por vía Internet o lugares de sexo (saunas, clubes), consumo de fármacos y sobre todo mantener relaciones sexuales desprotegidas. Dichos factores están interrelacionados entre ellos, sin que se pueda objetivar claramente si son la causa directa de la infección o un indicador de conducta de riesgo.

Otro factor de riesgo que se ha descrito en múltiples estudios es el ser VIH positivo, asociándose a mayor riesgo de padecer sífilis. Entre el 20 y el 50% de los HSH diagnosticados de sífilis están coinfectados con el VIH y hay estudios donde se observa que en los 5 años posteriores al diagnóstico de sífilis, el 10% adquiere el VIH, siendo la sífilis un predictor de posible infección de VIH, además de tener mayor riesgo de reinfección de sífilis.

Incidencia de Sífilis por país

Síntomas de la Sífilis Gestacional

Los síntomas de la sífilis se presentan en fases y varía en cada una de ellas. No es raro, que las etapas coincidan y los síntomas suceden en distinto orden.

La infección se caracteriza por constar de diferentes etapas:

  • Una vez producido el contagio se inicia un periodo de incubación, que dura entre 10-90 días, tras el cual aparece la primera manifestación clínica característica: el chancro.
  • Se trata de una pápula indurada y ulcerada centralmente, localizada en el punto de inoculación del germen y que suele ir asociada a una adenopatía regional.
  • Esta lesión caracteriza la fase de sífilis primaria que suele resolverse espontáneamente en 4-6 semanas.
  • La mayoría de los pacientes desarrollan en un periodo de 2-6 semanas desde la resolución del chancro manifestaciones sistémicas de la enfermedad tales como cefalea, fiebre, linfadenopatía generalizada, afectación hepática y renal, siendo las más específicas las lesiones mucocutáneas (rash maculopapular palmoplantar, condilomas planos y sifilides pustulosas).
  • Esta clínica constituye la etapa de sífilis secundaria. Tras la resolución de esta, se inicia el periodo de latencia caracterizado por la positividad serológica sin manifestaciones clínicas.

La sífilis puede transmitirse al feto a través de la placenta durante cualquier etapa de la enfermedad materna sin tratar. La infección fetal puede manifestarse durante la gestación como aborto, hidrops de causa no inmune, crecimiento intrauterino retardado, parto prematuro o muerte fetal intraútero, o bien no dar clínica hasta después del parto. El riesgo de prematuridad, muerte perinatal y sífilis congénita está directamente relacionado con la etapa de la enfermedad materna.

Etapas de la Sífilis

  1. Sífilis Primaria: En la etapa primaria de la enfermedad, aparece una pequeña llaga donde se originó el contagio, siendo muy probable que existan más. A la pequeña llaga se le conoce como, «chancro». En general, esta llaga suele aparecer alrededor de 3 semanas después de la exposición y curarse solo en un período de entre 3 y 6 semanas.
  2. Sífilis Secundaria: Estas erupciones comienzan en el tronco y, finalmente, cubre todo el cuerpo. Esta erupción en la piel no suele producir picores y en la mayoría de los casos son tan poco visibles que pasan desapercibidas.
  3. Sífilis Latente: Es asintomática y se subdivide en sífilis latente precoz y sífilis latente tardía. Si antes de esta etapa no has recibido tratamiento para la sífilis, la enfermedad pasa de la etapa secundaria a la etapa latente (oculta), en la cual no tienes síntomas.
  4. Sífilis Terciaria: Las personas infectadas por sífilis que no reciben tratamiento antes de esta etapa presentarán complicaciones conocidas como sífilis terciaria (tardía). En la etapa tardía se pueden producir varios daños como lesiones granulomatosas en todo el cuerpo o afectar el corazón y al sistema nervioso.
Etapa de la Sífilis Características Síntomas
Primaria Aparición de chancro Llaga indolora en el sitio de infección
Secundaria Diseminación sistémica Erupción cutánea, fiebre, fatiga
Latente Asintomática Ninguno
Terciaria Complicaciones graves Daño a órganos internos, problemas neurológicos

Tratamiento de la Sífilis Gestacional

El tratamiento más común para la sífilis es el uso de antibióticos. La sífilis se trata con antibiótico, siendo de elección la penicilina. Durante el embarazo, el tratamiento debe hacerse con el régimen de penicilina adecuado a cada etapa de la enfermedad. Generalmente una dosis de 2,4MU de penicilina G benzatina suele ser suficiente; sin embargo, existen algunos casos en los que no ha sido así. Por eso, es recomendable que en las pacientes que reciban el tratamiento en el tercer trimestre, se administre una segunda dosis con una semana de diferencia. Existen diversos antibióticos que se han empleado como alternativa a la penicilina, pero ninguno de ellos ha conseguido tasas de eficacia similares a esta. Por este motivo, en la actualidad se recomienda, en aquellas pacientes con alergia a la penicilina, realizar una desensibilización.

El tratamiento de la sífilis depende del estadio en el que se encuentre. La primaria, la secundaria y la latente temprana se tratan con una sola dosis intramuscular de penicilina G benzatina. Por otro lado, los cuadros latentes tardíos y los terciarios se abordan con el mismo fármaco, pero con una dosis semanal por 3 semanas.

Los pacientes con una sífilis precoz pueden desarrollar la reacción de Jarisch-Herxheimer, un cuadro autolimitado mediado por el sistema inmunitario que ocurre dentro de las 2 a 24 horas posteriores al tratamiento y se caracteriza por fiebre alta, dolor de cabeza, mialgias y erupción cutánea.

Prevención de la Sífilis Congénita

La sífilis infantil se puede prevenir. Según un estudio londinense, la sífilis durante el embarazo puede controlarse para así evitar los riesgos de transmisión al bebé. Este estudio ha analizado los programas de atención prenatal a las mujeres portadoras de la enfermedad observando que, administrando antibiótico a partir de la semana 28 de gestación, se puede evitar la muerte fetal que puede llegar a producir la enfermedad.

Según este análisis, en los casos de que las madres presentaran la enfermedad se podría administrar un tratamiento con antibióticos a partir de la semana 28 de gestación evitando así la mortalidad en los fetos. Por tanto, si se trata esta infección, todos los efectos sobre el bebé pueden ser evitables.

La sífilis congénita tiene importantes repercusiones y secuelas en el futuro neonato.

La sífilis se contagia, sobre todo, durante el sexo vaginal, anal u oral. Usar preservativo en todo momento es la mejor estrategia del control y la prevención para evitar la expansión de esta y otras ETS.

Sífilis Congénita

Es imprescindible solicitar a todas las gestantes en el primer trimestre serología luética, ya que la mayoría no suele presentar ninguna manifestación clínica de la enfermedad. Se ha demostrado que este, junto con el tratamiento con penicilina, es la medida más eficaz para hacer frente a la sífilis congénita. Así, en países con tasas de prevalencia elevadas se recomienda repetir la serología en el tercer trimestre de gestación y tras el parto.

Cuando se confirma el diagnóstico de infección materna, se debe actuar en consecuencia, iniciando de modo precoz el tratamiento antibiótico y realizando las pruebas pertinentes para conocer si existe afectación fetal.

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