¿Qué es el Aborto Masculino? Una Perspectiva Integral

El aborto es un debate complejo que abarca dimensiones filosóficas, políticas, jurídicas y morales. Más allá de las reflexiones individuales e ideológicas, es crucial considerar los derechos reproductivos del hombre, su libertad sexual y el impacto emocional que conlleva un aborto, ya sea espontáneo o inducido.

El Impacto Emocional en los Hombres Tras un Aborto Espontáneo

Un aborto espontáneo es un duro trance para quien espera con ilusión el nacimiento de un hijo. El consuelo se suele dirigir con mayor intensidad hacia la mujer, puesto que es ella la que sufre en su cuerpo la pérdida física del bebé. De esta manera, existe el riesgo de que el hombre, en cierto modo, quede al margen de lo sucedido. Sin embargo, él también sufre la pérdida con intensidad, que causa un impacto emocional que debe superar.

Distintos estudios demuestran que el hombre sufre con un aborto más de lo que se suele creer, ya que, con frecuencia, enmascara su tristeza, que pasa inadvertida para los demás. La investigación ‘La perspectiva del padre durante el embarazo’ realizada por Joann O’Leary y Clare Thorwick, de la Universidad de Minessotta (Estados Unidos), concluye que los varones desean no ser ignorados ante la pérdida de su bebé. Pero, a pesar de esto, se esfuerzan en parecer fuertes para proteger a su pareja.

Asumir el Aborto en Clave Masculina

Mónica Álvarez, terapeuta especialista en duelo gestacional y perinatal, incide en que tanto hombres como mujeres sienten desconsuelo después de un aborto; pero lo hacen de forma diferente. «Ella vive el duelo de una forma más rotunda», señala Álvarez. Debe pasar por una intervención quirúrgica para limpiar su útero o por un «proceso expectante» en el que el cuerpo pare de forma natural los restos del pequeño.

Al varón, tal vez, le cuesta más asumir la pérdida, apunta la terapeuta, «ya que físicamente no experimenta ningún tipo de despedida». Sí puede, sin embargo, vivirla a través de la mujer. En muchas ocasiones, lo que el hombre percibe es el dolor físico y emocional desgarrador de ella. Por un lado, debe vivir la pérdida de su hijo. Y, por otro, experimenta la «impotencia de sentir que no puede hacer mucho por la mujer a la que ama«.

Es probable que, en muchos casos, el varón deje de lado su propio dolor y duelo; sobre todo, si hay complicaciones y la salud de la mujer se resiente. En tal caso, «se volcará aún más en ella, para apoyarla, cuidarla y mimarla», matiza Álvarez.

Esta forma de actuar, «en la que el miedo a perder a la mujer que ama eclipsa de alguna manera el dolor por el hijo perdido», puede dar lugar a interpretaciones erróneas, apunta la especialista. Algunas mujeres entienden que él no quería tanto al bebé. Sin embargo, lo que hay es «una diferente interpretación de la realidad», puntualiza la terapeuta.

El Duelo Masculino: Un Proceso Diferente

El duelo del hombre tras el aborto llega más tarde que en la mujerCada vez es más frecuente que un hombre sea capaz de enfrentarse a sus emociones y de mostrar su dolor, su enfado e incomprensión. Sin embargo, la sociedad les ofrece, por lo general, menos espacios para expresar sus vivencias y procesos emocionales. Ello explica que, con frecuencia, «el hombre manifieste su duelo más tarde» que la mujer, explica Álvarez. Y lo hará cuando vea que ella se encuentra mejor, tanto física como anímicamente. «Solo entonces muchos se dan permiso para bajar la guardia», asegura la terapeuta.

En algunos casos, si el hombre no encuentra la forma de expresar sus emociones del modo que necesita, el dolor se puede manifestar, incluso, en su propio cuerpo, afirma la terapeuta. Tal vez con «una fuerte gripe, que le obligue a meterse en la cama y retirarse de su mundo». Solo así se permitirá a sí mismo «ser cuidado y mimado», concluye Álvarez.

El Debate Sobre los Derechos Reproductivos del Hombre

Si convenimos por un momento reducirlo al ámbito de los derechos reproductivos de la mujer, como así se está haciendo en algunos reductos de la conversación pública, si resolvemos que solo ella es quien debe decidir sobre el futuro del embrión porque está alojado en su cuerpo y que nadie, es obvio, puede obligar a otro ser humano a interrumpir un embarazo en contra de su voluntad y, por lo tanto, tampoco a llevarlo a término… ¿Qué hay de los derechos reproductivos del hombre, de su libertad sexual?

Ester Farnós, profesora de derecho civil en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, especialista en derecho de familia, explica que en España, y es común en la mayoría de legislaciones, «una vez la mujer decide seguir adelante y si se determina la filiación, el hombre está obligado a asumir las obligaciones legales, incluidas las económicas. Lo que prevalece en nuestro país, biologista y binario en materia de filiación, es la verdad biológica: el padre asume la filiación con todas las consecuencias, aunque no quiera».

Farnós considera existe un desequilibrio, «por una cuestión biológica de base. Estamos ante un típico tema de conflicto de derechos. Por una cuestión biológica hay, evidentemente, una desigualdad que, en este caso y a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de ámbitos, beneficia a las mujeres porque son ellas las que son capaces de hacer y deshacer una paternidad».

«Una vez la mujer está embarazada», añade el profesor De Lora, «el hombre ya no tiene nada que decir. Ese es el punto en el que muchos decimos que no puede ser, que aquí hay una asimetría que no se sostiene, aceptando, por supuesto, que él, en ningún caso, debería poder forzar a la mujer ni a llevar a término el embarazo ni a abortar. Hay, desde luego, un desequilibrio absoluto».

El Concepto de "Aborto Financiero"

Y es en este punto en el que aparecería el concepto «aborto financiero», que consistiría en el derecho del hombre a renunciar a la patria potestad del hijo ya engendrado una vez la mujer ha decidido llevar a término el embarazo cuando no es esta la voluntad del varón, estando de acuerdo, por supuesto, en que este no puede obligar a la mujer a abortar, ni tampoco, por lo tanto, a ser madre.

¿No deberían los hombres también poder decidir si quieren renunciar a todo derecho y responsabilidad sobre ese hijo que su pareja ha decidido, unilateralmente, tener? ¿No sería un paso hacia la plena y real igualdad de género? Si no es justo obligar a ser madre a una mujer que no lo desea… ¿Es justo que ella obligue a un hombre a serlo?

Paula Fraga, tiene clara su opinión: «En nuestro ordenamiento jurídico no está contemplado este tipo de aborto, no hay lugar a esa práctica en España. La madre es la que decide sobre la continuación y término del embarazo porque es ella la que gesta, la que asume los riesgos físicos y psicológicos del embarazo, así que es un derecho de las mujeres. El padre no tiene ese derecho: una vez nace el ser humano, la patria potestad es irrenunciable. Tienen que hacerse cargo de los derechos y obligaciones que comporta tanto el padre como la madre».

Y así es, en nuestro país no es igual el domino de unos y de otras sobre su libertad y voluntad reproductiva, como señala Pablo de Lora: «Al hecho de la práctica sexual con el resultado de la reproducción le siguen consecuencias jurídicas e institucionales que son obligaciones derivadas de la relación de filiación. El problema es que, así como las mujeres tienen absoluto dominio sobre esas relaciones para no crearlas, porque si se quedan embarazadas pueden abortar, los hombres que han inseminado a esas mujeres, por la vía natural o por la vía artificial, sin que eso suponga obligar a abortar a la mujer u obligarla a tener eso hijo cuando no quiere, sí deberíamos tener algún espacio para evadirnos o no vernos abocados a la relación paterno-filial no deseada. De la misma manera que la mujer: cuando una mujer no desea ser madre, a pesar de que se haya quedado embarazada, le damos un plazo de 14 semanas, no solo para que decida no ser madre, en términos de creación de la relación materno-filial, sino para que incluso destruya al embrión».

«¿Se podría rediseñar el sistema?», se pregunta la profesora Ester Farnós. «En algunos ordenamientos se empieza a dar eficacia a los acuerdos reproductivos privados, que se excluya a una persona, por ejemplo, que esta pueda renunciar en un momento dado a la paternidad. Pero hoy en día en España, incluso en el caso de que se pudiese probar que la mujer convenció al hombre de que mantenían relaciones sexuales seguras y que sería imposible quedarse embarazada, mediante engaños, aún pudiendo probar la mala fe de la señora, no se permite limitar los efectos de la filiación. Los tribunales lo resolverían en el sentido clásico: a favor de la mujer», añade.

La Perspectiva de Matt Dubay y el Debate Legal

Matt Dubay y Lauren Wells se habían separado cuando ella descubrió que estaba embarazada. Solo habían salido unos meses y tenían opiniones opuestas sobre la paternidad: Wells quería tener al niño; Dubay no quería ser padre. La batalla jurídica resultante se convirtió en uno de los casos sobre los derechos reproductivos de los hombres más destacados hasta la fecha.

En el juicio, Dubay, de 25 años, presentó un nuevo argumento jurídico: cuando un niño no es esperado, los hombres deben tener un derecho equivalente al derecho de la mujer a abortar. Para ser claros, Dubay no estaba argumentando que un hombre debería poder decidir si una mujer debe o no abortar, sino que, si una mujer elige tener al niño, el hombre involucrado debería poder no cumplir con las obligaciones jurídicas de la paternidad.

El caso fue considerado «el equivalente masculino de Roe contra Wade«. «El caso de Roe contra Wade dio a las mujeres el control de sus vidas reproductivas, pero nada ha cambiado en las leyes para los hombres», explicó Mel Feit, director del Centro Nacional para los Hombres, en un comunicado de prensa emitido en aquel entonces.

Derechos sexuales y reproductivos

Kim Gandy, entonces presidenta de la Organización Nacional de Mujeres, declaró a la CNN: «Los hombres han tratado de eludir la responsabilidad de sus hijos durante años». Dubay, por su parte, explicó su versión de la historia en una entrevista: «Forzarme a ser un padre económica, mental y físicamente no me parece justo», señaló.

Dubay recurrió, pero su apelación fue desestimada nuevamente. En otras palabras, Dubay nunca tuvo la oportunidad de ganar, pero el caso suscitó un debate interesante. Por un lado está el argumento de que debe haber un equilibrio: mujeres y hombres deben tener el derecho de optar por no ser padres si así lo desean. Una mujer puede elegir abortar para no tener un hijo, sin que el hombre involucrado interfiera en su elección. Sin embargo, si ella decide tenerlo, el hombre debe tener el derecho de elegir si quiere ser padre y asumir los derechos y responsabilidades jurídicas que eso conlleva. Ambos deben ser capaces de decidir lo que quieren hacer, en función de sus propias circunstancias y creencias, y ninguno debe interferir en la decisión de la otra persona.

El "Aborto Financiero" en la Práctica

La forma en que esto funcionaría en la práctica es un poco más enredada. Frances Goldscheider, profesora jubilada de Sociología de la Universidad de Brown, fue una de las primeras académicas en presentar una propuesta para lo que ella denominó un «aborto financiero«.

Funcionaría más o menos así: se le notificaría a un hombre cuando un niño fuera concebido accidentalmente, y él tendría la oportunidad de decidir si quiere asumir o no los derechos y responsabilidades jurídicos de la paternidad. La decisión tendría que hacerse en un corto periodo de tiempo y una vez que el hombre hubiera tomado su decisión, tendría esa obligación durante toda su vida. Esto significa que un individuo no podría negarse a ser padre unos años después de nacido el hijo, cuando ya no le conviene.

Pero los críticos señalan que los derechos reproductivos iguales para hombres y mujeres simplemente no son realistas. Como concluyeron los jueces en el caso de Dubay, el derecho de una mujer a abortar y el derecho de un hombre a rechazar la paternidad no son análogos. Con el aborto, una mujer decide si va a traer o no un niño a este mundo. El derecho del niño a una relación jurídica con su padre -y, en concreto, el derecho al sustento económico para ayudar con la educación del niño- debería superar el derecho de un hombre a no querer involucrarse.

Susan Appleton, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Washington, ha escrito extensamente sobre la reproducción y el arrepentimiento, más recientemente en el Yale Journal of Law and Feminism. Me dijo que en Derecho Familiar hay un componente importante de «responsabilidad personal».

Los políticos también han rechazado proponer cambios legislativos que permitan a los hombres tener derechos reproductivos, quizás debido a la suposición de que hacerlo abriría las puertas a que un número sin precedente de hombres optaran por no aceptar la paternidad.

El Aborto y las Personas Trans Masculinas

La Alianza Trans Abortera de Colombia (ATAC) acaba de publicar un estudio sobre el acceso al aborto para hombres trans y personas no binarias. El informe, el primero de estas características en el país caribeño, pretende mostrar una realidad desconocida para la mayoría; hay varones que se quedan embarazados y quieren abortar.

Cuando hablamos de personas trans inmediatamente nos viene a la cabeza la imagen de una mujer y muchas veces obviamos que el movimiento también lo integran chicos que menstrúan, abortan y que incluso dan a luz. "Somos una población invisible, entonces se cree un poco que no existimos y eso lleva a otro tipo de violencias. Las mujeres trans son las que más aparecen en estas luchas, mientras que nosotros y las personas no binarias nos hemos quedamos un poco de lado", nos cuenta Tomás Serrano, psicólogo y activista trans masculino, que forma parte del colectivo ATAC.

Uno de los objetivos de esta Alianza es apoyar a aquellos que quieren interrumpir un embarazo no deseado para que no se sientan solos, porque los obstáculos con los que a menudo se encuentran convierten el procedimiento en un infierno.

Obstáculos y Desafíos para Hombres Trans

En Colombia solo se puede abortar en tres supuestos: violación, malformación del feto, y riesgo para el embrión o la vida de la madre. La ley interpreta que la gestación está asociada a la figura de la mujer y ocurre lo mismo con el sistema sanitario. Si acceder a esta práctica es ya de por sí difícil para las féminas, la situación se complica más cuando es un hombre el que acude a la consulta.

"Lo que pasa es que uno mismo se esconde a veces al enfrentarse al sistema de salud porque es más sencillo. No es fácil acceder, no es fácil la atención y por eso muchos terminan haciéndose pasar por mujeres, porque es más rápido todo. Así no tienen que aguantar al médico con toda su retahíla e interrogatorio acerca de por qué se hizo el tránsito y tuvo una práctica que implicó un embarazo", asegura Tomás, quien considera que hay un gran desconocimiento sobre la comunidad trans masculina.

Hay casos de hombres trans que se quedan embarazados fruto de una relación sexual consentida, pero muchas veces las gestaciones son el resultado de agresiones sexuales. "Existen muchos factores y hay diferentes casos de embarazos, pero sí encontramos que la violencia sexual está presente. En esto somos también víctimas de violencia como la que puede sufrir una mujer. Está lo que se conoce como violaciones correctivas: si te violo entonces sí vas a ser mujer", explica Tomás.

Cuando un chico trans acude a una cita médica se enfrenta, en primer lugar, a un sistema que no reconoce su identidad. Además, muchas veces, se encuentra con médicos que le niegan la atención. "No falta el que se abstiene de redirigirte a servicios que necesitas como endocrinología o una cirugía. Hay personas que dicen: no, yo no lo puedo atender simplemente porque no cree que las personas trans existan. Una persona trans que va a abortar, no solamente carga con todos los estigmas que tiene una mujer en el aborto. También carga con el estigma de ser trans", afirma Gabriele Carvajal, activista trans no binario y miembro de ATAC (Alianza Trans Abortera de Colombia).

El rechazo que sufren estas personas les lleva en muchos casos a recurrir a procedimientos clandestinos que pueden poner en riesgo su vida. "Cuando se logra acceder a estas prácticas abortivas fuera del sistema, siempre existe un riesgo, pero estas opciones surgen porque el sistema de salud no responde. Por eso las personas no acuden al sistema, porque saben que van a ser cuestionadas y tienen que explicar su existencia”, aclara Gabriele, quien además revela que muchas personas trans no visitan nunca al médico precisamente para evitar estas situaciones violentas.

Pero la discriminación también la encuentran cuando tratan de sumarse a la lucha de organizaciones feministas que claman por el derecho al aborto. "Ustedes no son mujeres y no pueden estar en esas luchas. Es lo que nos dicen algunas organizaciones, pero no entienden que a nosotros esto también nos atraviesa el cuerpo, también nos afecta ¿no?", denuncia Tomás Serrano, quien lamenta que los hombres trans tengan que quedarse solos a la hora de reclamar los mismos derechos.

El informe elaborado por ATAC no solo saca a la luz un tema ignorado como el aborto masculino, también da a conocer muchas de las necesidades de esta población. En países como Colombia se desconoce la magnitud de la violencia que se ejerce contra los hombres trans; ellos también son víctimas de agresiones, acoso o discriminación, pero no hay cifras al respecto.

Según los datos de Sin Violencia LGTBI entre 2014 y 2021 en América Latina y el Caribe fueron asesinadas más de 3.500 personas pertenecientes al colectivo LGTBI. De este número se ignora cuántos eran chicos trans.

Conclusión

El debate sobre el aborto masculino es complejo y multifacético. Abarca desde los derechos reproductivos y la igualdad de género hasta el impacto emocional del aborto tanto en hombres como en mujeres, incluyendo a las personas trans masculinas. Es crucial abordar este tema con sensibilidad y comprensión, buscando soluciones que promuevan la justicia y el bienestar para todos.

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