La mayoría de las personas que se preguntan qué es la dislexia, suelen pensar que únicamente se da en niños. Es el trastorno del aprendizaje más frecuente y estudiado y consiste en una dificultad persistente para adquirir la lectura.
La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje que afecta a la capacidad de lectura, escritura y, a veces, también a la ortografía. Es una condición neurológica que se manifiesta principalmente en la dificultad para reconocer palabras y asociarlas correctamente con sus sonidos. Hoy en día se conoce que su causa es neurobiológica, produciendo una alteración en el funcionamiento de las zonas cerebrales que controlan el lenguaje.
En este artículo, profundizaremos en la definición, causas, síntomas, consecuencias, formas de detección y diagnóstico de este trastorno, además de ofrecerte información sobre los tratamientos disponibles.
¿Qué es la Dislexia?
La dislexia es una dificultad específica de aprendizaje (DEA) que se manifiesta en uno o más de los procesos básicos que involucran a la compresión oral y escrita del lenguaje. Mayoritariamente afecta al aprendizaje de la lectura -de hecho, también se la denomina “dificultad para la lectura”-, y suele estar asociada a trastornos de cálculo, memoria, comprensión y a la expresión escrita. La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje ubicado dentro de los trastornos del neurodesarrollo.
Este trastorno neurológico afecta al procesamiento fonológico, que es la capacidad de reconocer los sonidos del lenguaje hablado y relacionarlos con las letras y las palabras. Afecta principalmente a la capacidad para decodificar y reconocer las palabras de manera adecuada, lo que dificulta la automatización del proceso lector. Es importante señalar que la dislexia no está vinculada a la falta de inteligencia, sino más bien a la forma en que el cerebro organiza y procesa la información escrita. Estará presente a lo largo de todo el ciclo vital de la persona, aunque los síntomas y la manera de expresarse irán cambiando.
No obstante, es importante destacar que la dislexia no está relacionada con la inteligencia ni tampoco se trata de un problema de visión que haga «ver al revés» las letras o las palabras.
Causas de la Dislexia
La dislexia tiene una base genética y neurobiológica. El origen de la dislexia es neurológico y tiene un componente hereditario muy alto. Aunque no existe una única causa identificada, se sabe que está relacionada con diferencias en el procesamiento cerebral de la información. Los estudios científicos han demostrado que la dislexia tiende a ser hereditaria.
En lo que respecta al origen, existen varios factores que quiero puntualizar:
- Daño cerebral: En ocasiones, esta alteración se produce como consecuencia del daño sufrido por una lesión cerebral. Esa lesión ha afectado a determinadas áreas directamente relacionadas con la comprensión lectora. En el caso de que la dislexia se deba a una lesión cerebral adquirida, es importante acudir al especialista cuanto antes. La dislexia adquirida es un trastorno que afecta la capacidad de leer y escribir debido a una lesión cerebral, como un accidente cerebrovascular o un traumatismo.
- Causas neurológicas: Tienen lugar cuando, pese a no producirse problema intelectual alguno, el afectado experimenta una menor actividad cerebral de lo que se considera como habitual en una persona sin problemas de lectura. Los estudios indican que la dislexia tiene una base neurobiológica, es decir, en los cerebros de las personas con dislexia se produce una alteración durante el desarrollo embrionario.
- Componente genético: Si existen más casos de personas con este trastorno en una familia, hay más probabilidades de que tu hijo también lo tenga. Existe una fuerte evidencia de que la dislexia tiene una base genética. La dislexia evolutiva es también un trastorno neurológico, pero su origen es genético y se manifiesta desde la infancia.
También los factores ambientales pueden influir en el desarrollo de la dislexia.
Síntomas de la Dislexia en Niños
Los síntomas de la dislexia pueden variar según la edad del niño y la gravedad del trastorno. La dislexia se hace muy evidente en el entorno escolar. Cuando el profesor aprecia la existencia de un trastorno de aprendizaje, suele advertir a los padres.
Desde la etapa preescolar es posible apreciar pequeños detalles que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico. En los niños preescolares ya podemos detectar algunos signos tempranos de la dislexia. Entre los seis y los once años, los síntomas son más evidentes y conocidos. Cuando llega el momento de la lectoescritura, si una persona tiene dislexia, empiezan a ser evidente las dificultades.
Aunque la dislexia no se manifiesta de igual manera en todas las personas ni con la misma intensidad, estos signos pueden hacer sospechar que el niño la padece:
- Dificultad para aprender a leer o un nivel de lectura bajo para su edad.
- Problemas para encontrar la palabra adecuada en un contexto.
- Trabas para formular preguntas o respuestas.
- Falta de comprensión lectora.
- Dificultad para aprender nuevas palabras y recitar el alfabeto.
- Frecuentes errores ortográficos y al unir o separar palabras.
- Dificultad para rimar, deletrear y recordar secuencias.
- Problemas para reconocer letras y sus correspondientes fonemas.
- Errores constantes al escribir. En relación con el punto anterior, esta dificultad en la comprensión lectora también está en conexión con los errores que muestra el niño al escribir con gran dificultad y tener errores ortográficos. La situación puede llegar al punto de que escriba mal un término, incluso pudiendo copiarlo de un libro. Todo ello afecta al autoconcepto que el niño tiene de sí mismo.
- Alteración de las letras. Esta dificultad presente en la escritura y la lectura también puede manifestarse a través de la tendencia a confundir el orden de las letras en un término.
- Una baja comprensión lectora en relación a su edad y en comparación con el nivel de otros niños de su clase. Esto le lleva a estancarse en muchas palabras cuando lee. Lo verdaderamente significativo es que muestra dificultades en términos sencillos de uso cotidiano.
En la edad escolar puede manifestarse a través de síntomas como lectura lenta y entrecortada, errores constantes de ortografía, incluso en palabras comunes, inversiones de letras, como escribir «b» en lugar de «d», etc.
Es común que los niños con dislexia tengan problemas para recordar las secuencias de letras o números, lo que puede generar confusión en actividades como aprender el alfabeto o contar.
En cuanto a la escritura, es habitual que las palabras se escriban con letras invertidas o fuera de orden, y que las personas con este trastorno presenten una ortografía inconsistente.
Impacto Emocional y Social de la Dislexia
Uno de los impactos más evidentes de la dislexia es en el rendimiento académico. Las personas con dislexia pueden experimentar frustración y una disminución de la autoestima y confianza debido a sus dificultades en el aprendizaje. Los desafíos en el entorno educativo y la comparación con los demás compañeros pueden afectar a la percepción que tienen de sí mismos. Esto puede dar lugar a problemas de conducta, ansiedad, agresión y retraimiento hacia amigos, padres y profesores.
Estos síntomas producen unas consecuencias que conviene considerar:
- Fracaso escolar: Especialmente, cuando el alumno no tiene un diagnóstico específico de aquello que le ocurre y padres y profesores le responsabilizan de su bajo rendimiento en los estudios por una falta de constancia. Es decir, el desconocimiento del diagnóstico somete al niño a una situación de incomprensión que no le permite avanzar.
- Acoso escolar: En algunos casos, el niño puede llegar a sufrir algún tipo de acoso, al ser blanco de las bromas de otros compañeros, motivadas por dichas dificultades de escritura o lectura.
- Ansiedad escolar: El niño puede llegar a sentirse ansioso en una materia determinada, por la tensión que experimenta en ese contexto. Esta ansiedad puede somatizarse físicamente y producir dolores y molestias corporales, alterando el apetito y el sueño.
- Sentimiento de inferioridad personal: que, a su vez, produce tristeza. El niño se encuentra de forma repetida ante los mismos límites y se siente estancado mientras sus compañeros de clase avanzan a otro ritmo.
Realizar un diagnóstico y tratar la dislexia resulta fundamental para que estos niños puedan llevar una vida plena y normal. Obviar estas necesidades no solo desencadenará en un fracaso escolar, sino que afectará emocionalmente a los pequeños.
En la edad adulta, las personas con dislexia pueden enfrentarse a desafíos en entornos laborales que requieren tener ciertas habilidades de lectura.
Como identificar la Dislexia en Niños
Tipos de Dislexia
Existen varios tipos de dislexia, cada uno con características particulares que afectan diferentes aspectos de la lectura y escritura. Los tres tipos más comunes: dislexia fonológica, superficial y visual.
La dislexia es un trastorno que necesita de medicamentos ni tratamientos para combatirla. La dislexia se produce cuando existen diferencias individuales en las partes del cerebro que permiten la lectura.
A continuación, se presenta una tabla comparativa de los tipos de dislexia:
| Tipo de Dislexia | Características Principales | Dificultades Comunes |
|---|---|---|
| Dislexia Fonológica | Dificultad para relacionar sonidos con letras. | Leer palabras nuevas o desconocidas, dividir palabras en sílabas. |
| Dislexia Superficial | Dificultad para reconocer palabras visualmente. | Leer palabras irregulares, confusión con palabras que suenan similar. |
| Dislexia Visual | Problemas en la percepción y procesamiento visual de palabras. | Confusión entre letras similares, saltos de línea al leer. |
Dislexia Fonológica
La dislexia fonológica afecta la capacidad de relacionar los sonidos del habla con las letras correspondientes. Dislexia fonológica: déficit en las habilidades de conciencia fonológica y conversión grafema/fonema. La persona tiene muchas dificultades para leer pseudopalabras y palabras largas. Las personas que tienen este tipo de dislexia experimentan dificultades para “descomponer” las palabras en sonidos individuales, lo que hace que leer palabras nuevas o poco comunes sea un reto considerable. Esta forma de dislexia suele ser más evidente cuando el lector se enfrenta a palabras que no conoce y tiene que intentar “sonarlas”. En este tipo, las personas pueden compensar sus dificultades mediante el reconocimiento visual de palabras que ya conocen, pero se quedan atascadas con términos que no han visto antes.
Características de la dislexia fonológica:
- Problemas para leer palabras nuevas o desconocidas.
- Dificultad para dividir palabras en sílabas o sonidos.
- Errores frecuentes al intentar pronunciar palabras complejas.
Dislexia Superficial
La dislexia superficial afecta la capacidad de reconocer las palabras por su forma global, es decir, mediante el reconocimiento visual. Dislexia superficial: se produce cuando el trastorno se encuentra en el funcionamiento visual. Los niños tienen problemas para leer palabras irregulares por ejemplo de otro idioma como el inglés. En este caso, las personas confían en la descodificación fonética, lo que les permite leer palabras regulares (aquellas que se leen tal como se escriben), pero presentan grandes dificultades para leer palabras irregulares (como “coche” o “camión”). Al no poder reconocerlas rápidamente de forma visual, intentan pronunciarlas de forma literal, cometiendo errores. La dislexia fonológica o indirecta es una variante de la dislexia que se caracteriza por la dificultad para decodificar palabras desconocidas y comprender cómo las letras se combinan para formar palabras.
Características de la dislexia superficial:
- Dificultades para leer palabras que no siguen las reglas típicas de pronunciación.
- Confusión con palabras que se escriben de manera diferente a cómo suenan.
- Lectura lenta y esfuerzo adicional para reconocer palabras comunes.
Este tipo se enfoca más en la memoria visual de las palabras, lo que hace que la lectura sea más lenta y menos fluida.
Dislexia Visual
La dislexia visual está relacionada con problemas en la percepción y el procesamiento visual de las palabras escritas. Mixta o profunda: se produce cuando se dan los dos procesos anteriores, el fonológico y el visual. En lugar de tener dificultades con los sonidos del lenguaje, las personas con este tipo de dislexia luchan para reconocer correctamente las palabras en la página. Esto puede manifestarse como una confusión de letras que son similares en forma (por ejemplo, “p” y “q” o “b” y “d”), o como dificultad para seguir el texto de una línea a otra.
Características de la dislexia visual:
- Confusión entre letras o palabras que tienen formas similares.
- Saltos de línea o pérdida del lugar al leer.
- Dificultades para seguir la secuencia correcta de letras dentro de las palabras.
Este tipo afecta la capacidad de procesar visualmente la estructura de las palabras, lo que provoca errores en la lectura y escritura.
Tratamientos para la Dislexia
Aunque no existe una solución única, la intervención temprana y el apoyo adecuado pueden hacer una gran diferencia en cómo una persona con dislexia desarrolla habilidades para leer y escribir. Es muy importante que un niño con dislexia reciba en todo momento el apoyo de su familia. Hoy en día se sabe, que mientras más temprano se inicies la intervención, mayor será su eficacia.
Si nuestro paciente es de la etapa infantil, adaptamos las actividades a un nivel adecuado a su edad. Cada ejercicio debe adaptarse a las características de cada paciente. Los niños con dislexia serán capaces de aprender a leer, pero deberán hacerlo con un método diferente al convencional. También podrán asumir y superar otras dificultades asociadas, pero aplicando unas estrategias y técnicas adaptadas.
La dislexia es un trastorno que necesita de medicamentos ni tratamientos para combatirla. La dislexia no puede surgir en cualquier momento de la vida.
Intervención Logopédica y Terapia
El tratamiento de la dislexia suele comenzar con la intervención logopédica, que se enfoca en mejorar las habilidades lingüísticas y la capacidad para asociar sonidos con letras y palabras. A través de sesiones estructuradas, los logopedas especializados en dislexia podemos ayudarte a reforzar las áreas que presentan más dificultades. Se trabajan aspectos como la conciencia fonológica, la identificación de sonidos y la construcción de palabras, para que la lectura y escritura resulten más fluidas y menos frustrantes. El trabajo con un terapeuta del lenguaje puede ser clave para mejorar las habilidades lingüísticas de un niño con dislexia.
La intervención logopédica es un proceso gradual y personalizado, adaptado a la evolución de la persona y al tipo de dislexia que presente. El objetivo principal es dotarte de herramientas que faciliten el proceso de descodificación de palabras y mejoren tu confianza al leer y escribir.
Técnicas para Mejorar la Lectura y Escritura
Además de la intervención logopédica, existen varias técnicas que pueden ayudarte a mejorar tanto la lectura como la escritura. Estos métodos están diseñados para adaptarse a las dificultades específicas que puede presentar una persona con dislexia. Algunas técnicas comunes incluyen:
- Método multisensorial: Implica utilizar varios sentidos (vista, oído, tacto) para aprender y recordar palabras. Por ejemplo, puedes combinar la lectura con la escritura táctil o el uso de tarjetas con palabras que puedas manipular físicamente. Los métodos multisensoriales combinan diferentes formas de aprender. Por ejemplo, usar materiales visuales, táctiles y auditivos al mismo tiempo puede ayudar a los niños a asociar mejor los sonidos con las letras.
- División de tareas en pasos pequeños: En lugar de enfrentarte a textos largos, se trabaja con frases cortas y fáciles de leer, aumentando progresivamente la dificultad a medida que mejoras.
- Software especializado: Existen programas que leen el texto en voz alta mientras sigues la lectura, lo que puede ser útil para asociar sonidos con palabras escritas. DytectiveU es una aplicación científica para mejorar las dificultades de la dislexia, una herramienta totalmente personalizada de apoyo al tratamiento de la lectura y la escritura validada científicamente.
- Lectura guiada: Trabajar junto a un tutor o profesor que lea en voz alta contigo, corrigiendo errores en tiempo real, puede ser de gran ayuda para identificar patrones de dificultad y mejorar la comprensión.
Estas técnicas se combinan con ejercicios repetitivos que te ayudarán a ganar confianza con el tiempo y reducir las barreras que la dislexia puede presentar en tu aprendizaje.
Apoyo en el Ámbito Escolar y Familiar
El éxito del tratamiento de la dislexia también depende en gran medida del apoyo que recibas tanto en el ámbito escolar como en casa. En la escuela, es fundamental que los maestros estén al tanto de tus necesidades y puedan ajustar el ritmo de enseñanza, ofrecer materiales adaptados y permitirte más tiempo para completar tareas o exámenes. Los maestros pueden proporcionar adaptaciones en el aula para apoyar a los niños con dislexia. Esto puede incluir permitirles usar tecnología de asistencia, como programas de lectura y escritura, o darles más tiempo para realizar las tareas.
La atención escolar se debe basar primordialmente en la comprensión del trastorno, aunque deben evitarse las medidas sobreprotectoras. Se recomiendan una serie de normas que deberán individualizarse para cada caso.
- Hacer que se siente en las primeras filas, cerca del profesor, para prestarle la mejor ayuda.
- Tomar en consideración el hecho de que escuchar y escribir simultáneamente le puede resultar muy difícil.
- Comprender que tiene una dificultad tan real como un niño ciego, de quien no se espera que obtenga información de un texto escrito normal.
Por otro lado, en casa, la paciencia y el apoyo familiar juegan un papel imprescindible. Cuando empieza a aflorar el problema, se suele crear una relación muy tensa con la familia: el niño normalmente tiene malas calificaciones en la escuela, y la palabra esfuerzo no es sinónimo de ningún resultado positivo. Estas presiones influyen negativamente en su relación con los demás: familia, amigos, escuela, etc. El niño empieza a pensar que es tonto, ya que, a pesar de realizar un esfuerzo, es incapaz de aprender las enseñanzas más básicas (leer, escribir, las tablas de multiplicar, etc.), y tampoco encuentra una explicación a su problema. La familia y la escuela suelen etiquetarlo de vago y de no poner interés en lo que hace.
Además del tratamiento que le puedan conferir los especialistas, un niño disléxico necesita de un fuerte apoyo emocional familiar que le ayude a superar su trastorno. Estas cinco técnicas son de gran ayuda:
- Normaliza la situación: explica a tu hijo en qué consiste la dislexia, cómo le afecta y qué herramientas estáis aplicando para superarla.
- Valora sus victorias: muéstrale lo orgulloso que estás de su esfuerzo y celebra los avances, por pequeños que sean.
- Aprender jugando: ciertas actividades lúdicas le ayudarán a trabajar en aquellas áreas donde muestre más dificultades sin que se sienta presionado.
- Tiempo para pensar: no le atosigues para que tome decisiones rápidas y otórgale tiempo para que reflexione.
- Olvida los castigos: a veces el niño puede no avanzar en sus tareas como debiera o manifestar más dificultades al leer o escribir. No debes reprenderle: todos tenemos días malos, ya habrá otros mejores.
Es fundamental brindar apoyo emocional a los niños con dislexia, ya que a menudo pueden experimentar frustración y una baja autoestima.
