El aborto es un tema complejo y controvertido que involucra consideraciones científicas, éticas y legales. Es probablemente el negocio más siniestro que se ha implantado en muchos países de occidente. Para quien lleva décadas defendiendo la importancia de los datos científicos para el establecimiento de normas o leyes jurídicas justas y respetuosas con la vida humana, resulta demoledora la decisión que acaban de adoptar, en un Congreso celebrado en Versalles, un conjunto de diputados y senadores franceses.
Este artículo examina la evidencia científica disponible sobre el aborto, así como las implicaciones éticas y legales de las diferentes posturas en torno a este tema.
La Ciencia y la Vida Humana en el Seno Materno
Uno de los principales puntos de controversia es la consideración científica de la existencia de una vida humana en el seno materno durante el embarazo. Es una consecuencia más de la deriva utilitarista que ahoga el significado real de los datos de la ciencia sobre la etapa inicial de la vida humana y que se interpretan erróneamente o se disfrazan con eufemismos para ocultar y manipular su verdadero significado. Al científico se le puede exigir neutralidad frente a los intereses o los deseos que mejor le acomodan a la sociedad, pero no se le puede pedir que tergiverse el verdadero significado de sus descubrimientos para ocultar la verdad del fenómeno natural de la vida. Al menos en ciencia, el fin no justifica los medios.
Pronto hará 15 años que presentamos y difundimos la «Declaración de Madrid», un Manifiesto en defensa de la vida humana naciente, que promovió un gran debate a favor de la vida y en contra de la reforma a peor de la ley de despenalización del aborto que estaba vigente en España desde 1985.
En marzo de 2009, cerca de 3.000 profesionales, la mayoría profesores de universidad e investigadores, médicos ginecólogos, pediatras y juristas, etc., entre ellos cerca de 200 académicos de las reales academias de Medicina y Ciencias, firmamos este manifiesto en la que señalábamos los datos de la ciencia sobre la realidad de la vida humana en la fase embrionaria y fetal. No se puede negar la existencia de la vida prenatal, ni rebajar su valor simplemente porque no se ve, o porque no ha adquirido aun las características funcionales que se manifiestan en los individuos desarrollados de la especie humana. La vida no es una cuestión de plazos, sino que es una realidad que existe desde la formación del cigoto.
El jurista austriaco Karl Popper (1902-1994) decía que: «Lo que caracteriza al hombre de ciencia no es la posesión del conocimiento o de verdades irrefutables, sino la búsqueda desinteresada e incesante de la verdad […] la búsqueda de la verdad presupone la ética». Por ello, la ciencia no debe ser una actividad interesada en los beneficios individuales y los científicos deben ser valorados a la hora de tomar decisiones que afecten a la vida de las personas, pues son los que mejor conocen y pueden valorar la trascendencia de sus descubrimientos.
Desarrollo embrionario humano.
El Aborto como un Derecho o un Drama
Desde una perspectiva jurídica, el aborto es visto de manera diferente. Lejos de suponer la conquista de un derecho para la mujer, el aborto convierte a la mujer en la responsable de un acto violento contra la vida de su propio hijo. El aborto no puede ser un derecho, sino que es un drama con dos víctimas: una, la más vulnerable e indefensa, que muere, y la otra, que sobrevive y va a sufrir las consecuencias de una decisión dramática e irreparable. A ello se unen las graves consecuencias para la sociedad.
Si el aborto no se puede considerar un acto médico, el hijo muere, la madre sufre, y la sociedad pierde sus preciosos recursos humanos para el futuro en términos demográficos, es prácticamente imposible conceder a esta práctica inhumana el marchamo de derecho fundamental. Un pretendido derecho que ignora la inalienable dignidad de la vida humana y que, para lo único que sirve, es para agudizar el invierno demográfico que sufren muchos países de occidente. En España es especialmente acusado, por los más de dos millones y medio de pérdidas humanas en los cerca de 30 años de leyes del aborto.
Un tercer punto, que ha de servir de nexo entre los datos que aporta la ciencia y la decisión de garantizar unas normas de derecho, es la reflexión ética. En realidad, la ciencia y la ética son inseparables, son las dos caras de una misma moneda. Sobre esto se pronunció el humanista alemán Hans Jonas (1903-1993) en El principio de responsabilidad, al señalar que el “ejercicio de la ciencia implica la ética” e insistir en que la supervivencia humana depende de nuestros esfuerzos por cuidar a las generaciones futuras y a nuestro planeta. Por tanto, la valoración ética de los datos reales aportados por la ciencia es trascendental y la base para fundamentar las leyes o las normas que den protección a esa realidad. Este es el orden correcto para un análisis adecuado de cualquier problema bioético: primero la ciencia, luego la ética y finalmente y en consideración a ambas, la ley.
Sin embargo, como la verdad termina imponiéndose, hay esperanzas de que el aborto termine desapareciendo, como pasó con la esclavitud o el racismo en el pasado. Vienen al caso dos sentencias recientes de los altos tribunales de los EE.UU., cuna del derecho al aborto. En primer lugar, la decisión del Tribunal Supremo de la nación, del 22 de junio de 2022, de revocar la histórica decisión del caso Roe v. En segundo lugar, el pasado 23 de febrero el Tribunal Supremo del Estado de Alabama, acaba de declarar la protección de los embriones humanos por considerar que se trata de seres humanos, es decir, personas. El Tribunal ha resuelto que un embrión mantenido en un congelador de una clínica de fertilidad debe tratarse como el equivalente legal a un niño ya nacido o a un feto en gestación en el útero materno, lo cual es perfectamente correcto desde la perspectiva de la Biología. Por fin, un reconocimiento a los datos de la ciencia.
Tras estas dos históricas sentencias y, con independencia de lo que dicta la 14ª enmienda de la Constitución de los EE.UU., que solo considera persona a quien ya ha nacido, el aborto decae como un derecho. Habrá que esperar próximos acontecimientos. Pero de momento ya supone una apertura a la esperanza el hecho de que mientras unos van otros están de vuelta.
Métodos de Aborto: Quirúrgico y Farmacológico
Durante las primeras 7-9 semanas de gestación (depende la CCAA), puedes elegir entre cualquiera de los dos métodos de aborto existentes, siempre que no haya una razón médica que lo desaconseje. Uno es el aborto quirúrgico o instrumental y el farmacológico. En algunas comunidades solo disponen de uno de los dos métodos. A partir de la semana 9 sólo se podrá hacer el aborto quirúrgico.
La experiencia de un aborto es diferente para cada persona y no hay dos experiencias idénticas. Tienes el derecho a elegir con libertad y a partir de información rigurosa y actualizada.
Aborto Quirúrgico o Instrumental
Dentro del aborto quirúrgico, o también llamado aborto instrumental, hay varias técnicas en funciones del estado avanzado de gestación. Se realiza de forma ambulatoria en una clínica o hospital, es decir, sin ingreso. La técnica es poco invasiva, sobre todo en las primeras semanas, y las intervenciones suelen ser rápidas.
El procedimiento para acceder al aborto quirúrgico o instrumental, a través de la red sanitaria pública es diferente en cada CCAA. La puerta de entrada puede ser el centro sanitario habitual, un hospital o una clínica acreditada. En cualquier caso, deben informarte de que es un procedimiento GRATUITO.
El aborto instrumental es un método seguro si se realiza por profesionales cualificados y en centros sanitarios acreditados. Las complicaciones graves son extremadamente raras.
Una vez estés en el centro hospitalario o clínica el día y hora señalado y con la documentación de derivación preparada, se iniciará el procedimiento. La mayoría de los centros o clínicas hacen todo el procedimiento en una única visita que consiste en 4 pasos:
- Breve entrevista para revisión de documentación y ofrecer información del procedimiento.
- Pruebas complementarias previas a la intervención: ecografía y analítica.
- Procedimiento dentro del quirófano: La intervención se hace con un poco de sedación y anestesia para evitar el dolor.
- Dilatación y aspiración (DyA). Se puede realizar desde la detección ecográfica del embarazo (a partir de la semana 5 habitualmente) y hasta la semana 16-17, aunque se recomienda sobre todo hasta la semana 12. Esta técnica consiste en dilatar gradualmente el cuello útero y posteriormente proceder a la aspiración del contenido del útero con una cánula. El procedimiento se realiza siempre con control ecográfico. Esta técnica es mucho menos lesiva que el legrado tradicional y es la aconsejada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) . Esta técnica se hace habitualmente con anestesia local y si es posible con sedación.
- Dilatación y evacuación (DyE). Esta técnica es muy similar a la anterior con la diferencia que hay más dilatación del cuello del útero y por lo tanto se recomienda tomar fármacos que ayuda a la dilatación. Y també se emplean unas pinzas especiales para extraer el contenido uterino. La intervención dura entre 10 y 30 minutos. También la técnica se hace con anestesia local y sedación. Si es posible se recomienda realizar la intervención en dos tiempos. En una primera con valoración previa y administración de mifepristona y 24-48 horas después se hace la intervención. El procedimiento se realiza siempre con control ecográfico.
- Inducción. Es una técnica que se recomienda a partir de la semana 17- 18 de embarazo en caso de que el equipo profesional no domine la dilatación y evacuación.
Normalmente el mismo día de la intervención o el siguiente, se puede retomar la vida cotidiana si no requiere de esfuerzos físicos. En la mayoría de los casos en los días posteriores sólo habrá sangrados intermitentes, iguales o menores que una menstruación. Estos pueden ser puntualmente mayores o con pequeños coágulos en los 3-6 días posteriores durante unas horas y, a veces, con dolor leve controlable con analgésicos tipo AINES o paracetamol, o cualquier medicamento que se emplee habitualmente para tratar los dolores menstruales, excepto AAS (ácido acetilsalicílico-aspirina).
Habitualmente se reanuda la vida normal después del aborto, tanto desde el punto de vista físico como emocional.
Aborto Farmacológico
El método farmacológico supone abortar a partir de la toma de medicación, que se hace en dos momentos diferentes. Primero, una pastilla de mifespristona que te tomarás en el centro de salud y que provoca el paro embrionario. Y al cabo de 24 o 48 horas con pastillas de misoprostol que ya se toman en casa y que provocan las contracciones uterinas y la expulsión del contenido uterino.
Si te han diagnosticado con anemia crónica o transtornos hemorrágicos debes avisar al equipo sanitario porque quizás este método no es el más recomendado para ti.
Después de tomar el misoprostol en casa el proceso expulsivo puede empezar entre 30 minutos y una hora después y la mayoría de las personas siente dolor abdominal, malestar, náuseas o vómito y sangrado. Estos síntomas son buena señal porque significa que el fármaco está funcionando.
Todo el proceso de expulsión puede durar unas 4 a 6 horas. Notarás que el proceso está finalizando porque empezarás a sentirte mejor y el sangrado va disminuyendo.
Algunas mujeres y personas gestantes sienten mucho dolor, más intenso que los cólicos menstruales. Otras tienen un sangrado mucho más abundante que durante el período menstrual. Los restos del aborto son muy pequeños y en la mayoría de las veces son indistinguibles de coágulos de sangre.
¿Qué síntomas son frecuentes y entran dentro de la normalidad?
- Escalofríos y fiebre
- Sangrado abundante
- Dolor abdominal intenso o muy intenso
- Mareos, náuseas y / o vómitos
- Diarrea (menos Frecuente)
Es necesario que acudas a un centro de salud para atención urgente o llames a urgencias si: No sangras o el sangrado es muy ligero. Si sangras lo suficiente como para «mojar completamente» una compresa durante una hora o menos y esto sucede durante dos horas consecutivas.
Tras el aborto es posible que tengas un sangrado durante 2 semanas y, en algunos casos, que puede durar hasta la siguiente regla. La próxima regla puede tardar entre 30 y 50 días y es normal que sea un poco más abundante y molesta que la habitual. Si pasados 60 días no has menstruado, acude al centro de salud.
Tienes que saber que en las dos a tres semanas posteriores al aborto es posible que la prueba de embarazo puede salir positiva. Esto no quiere decir que estés embarazada, sino que son hormonas que irán desapareciendo gradualmente.
Tienes que saber que hay riesgo de que puedas volver a quedarte embarazada inmediatamente después del aborto, incluso antes de que te vuelva a venir la regla.
Se recomienda NO introducir nada en la vagina -Relaciones sexuales con penetración vaginal o uso de tampones- hasta 15 días después de la interrupción del embarazo (IVE) y sólo si el sangrado se ha detenido completamente. En este periodo también se recomienda el uso de ducha y no baños de cuerpo entero (bañera, piscina …).
Habitualmente se reanuda la vida normal después del aborto tanto desde el punto de vista físico como emocional.
El aborto es legal en España. En el caso de España, desde la confirmación del embarazo intrauterino (5 a 6 semanas de amenorrea -o ausencia de regla) y hasta la semana 22. Según as semanas de gestación cambiará la técnica del aborto instrumental. El lugar en el que se realiza el inicio del aborto farmacológico, varía según la comunidad autónoma, puede ser llevado a cabo en centros de atención primaria, hospitales o clínicas. Allí te darán dos medicamentos que deberás tomar. El primero, la mifespristona, te lo tomas allí mismo y lo que hace es detener la gestación. Se hace en quirófano en un hospital o clínica acreditada, según la CCAA, con cirugía sin ingreso, con entrada y alta el mismo día. Y en algunos casos concretos en hospitales. Se dilata el cuello uterino y con la técnica de la aspiración se succiona el contenido del útero con una cánula. Según las semanas se pasa a técnicas que implican ya no la aspiración sino el uso de pinzas y la toma de fármacos que ayuden al proceso. Habitualmente son 3 visitas: la primera de información obligatoria, la segunda por la administración de los fármacos -mínimo de 72 horas desde la primera visita- y la tercera para la confirmación del aborto. Es conveniente la visita médica posterior para tener la certeza de que ha finalizado la gestación. Entre la primera y la segunda visita te harán un análisis de sangre para determinar tu grupo sanguíneo y tipo de Rh. Entre 1 y 2 visitas según la clínica. La última siempre es de seguimiento una vez se ha hecho la intervención. La confirmación del aborto es el momento de finalizar la intervención dado que se hace un seguimiento ecográfico del proceso. En el domicilio. Habitualmente la expulsión se produce en las primeras 24 o 48 horas siguientes a la toma del segundo medicamento (misoprostol). La duración de la expulsión como tal es de entre 2 a 6 horas. Todo el procedimiento, entre analítica previa, intervención en quirófano y post-operatorio puede tardar de entre 3 a 4 horas (según si hay anestesia o no) El procedimiento dentro de quirófano como tal es breve, dura de 10 a 20 minutos según las semanas de gestión. El dolor es intenso o muy intenso en tres de cada cuatro casos, según los datos disponibles y de tipología similar al dolor de regla, sobre todo durante la expulsión. Si se realiza con sedación o anestesia local no es produce dolor en el momento de la intervención.
¿Es seguro? Según la evidencia y la OMS el aborto seguro tiene un riesgo de complicaciones extremadamente bajo y es considerado uno de los procedimientos médicos más seguros cuando se realiza siguiendo los estándares recomendados.
- Más frecuentes: Escalofríos y fiebre prácticamente siempre, en algunos casos puede ser alta.
- Más frecuentes: Décimas de fiebre (febrícula en las primeras 48 horas).
- Poco frecuentes: Náuseas y / o vómitos poco frecuentes más si ya se tenían por el hecho de estar embarazada.
Aborto seguro y aborto inseguro (Fuente: OMS)
El Aborto y los Derechos Humanos
El acceso al aborto legal y seguro forma parte del conjunto de los derechos humanos, entre ellos el derecho a la salud sexual y reproductiva. En los últimos 30 años, más de 60 países de todos los continentes han modificado su legislación para permitir el acceso al aborto. Casi la mitad de esos países están en África. Asia representa una quinta parte de los países liberalizadores. En América Latina, la legislación ha avanzado en Chile, Argentina, México y Colombia con la despenalización, y aunque en menor medida, también hubo avances en Chile. Europa es el continente donde el derecho al aborto seguro está más extendido e Irlanda fue el último país en despenalizarlo, a finales de 2018.
Pero al mismo tiempo se están produciendo graves retrocesos, como en Polonia, donde en 2020 se eliminó uno de los únicos tres supuestos en que estaba permitido abortar. O como en Estados Unidos, donde el derecho al aborto ya no está protegido por la Constitución, según dictaminó su Tribunal Supremo en junio de 2022, y a partir de esta sentencia cada uno de los estados federados puede establecer limitaciones muy restrictivas e incluso la prohibición total, como ya está sucediendo en la mitad del país. Con esta decisión las mujeres norteamericanas retroceden 50 años en su autonomía para decidir sobre el embarazo y la maternidad.
El lobby antiaborto mundial lanza mensajes y bulos sobre el aborto repetidos una y otra vez sin datos ni base científica, en sus campañas de presión a la ciudadanía para estigmatizar el derecho al aborto, para lograr que los gobiernos lo prohíban o que eliminen leyes que garantizan este derecho.
Manifestación a favor del aborto legal.
Mitos y Realidades sobre el Aborto
Existen numerosos mitos y desinformaciones en torno al aborto. A continuación, se abordan algunos de los más comunes:
- Mito: La única forma de acabar con el aborto es prohibirlo.
Realidad: La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que las políticas restrictivas no reducen el número de abortos, sino que afectan a la posibilidad de que se practiquen de forma digna y sin riesgos. La proporción de abortos peligrosos es significativamente más elevada en los países que imponen leyes restrictivas.
- Mito: El aborto es la primera causa de feminicidio en el mundo.
Realidad: El concepto de feminicidio se refiere a la violencia ejercida sobre las mujeres por el solo hecho de serlo, con el resultado de asesinatos. El uso de este término en relación con el aborto es una manipulación.
- Mito: Las mujeres y las adolescentes usan el aborto como cualquier otro método anticonceptivo.
Realidad: El derecho al aborto forma parte de la salud sexual y reproductiva integral, que incluye el acceso a la educación afectivo-sexual, a métodos anticonceptivos y a servicios de salud integral.
- Mito: El aborto voluntario causa cáncer de mama.
Realidad: No existe ningún tipo de evidencia científica que apoye este argumento.
- Mito: El feto siente dolor desde las primeras semanas de embarazo.
Realidad: La capacidad de percepción funcional del dolor en recién nacidos prematuros no existe antes de las 29 o 30 semanas.
- Mito: Las mujeres que abortan voluntariamente tienen problemas para quedarse embarazadas después.
Realidad: No existe ninguna publicación científica ni hay datos que demuestren la relación entre las IVEs y la infertilidad, siempre que la intervención se realice por profesionales cualificados y en condiciones sanitarias apropiadas.
Para resumir algunos de los mitos más comunes, se presenta la siguiente tabla:
| Mito | Realidad |
|---|---|
| Prohibir el aborto reduce su número | Las políticas restrictivas no reducen el número de abortos; solo aumentan los abortos peligrosos. |
| El aborto causa cáncer de mama | No hay evidencia científica que respalde esta afirmación. |
| El feto siente dolor en las primeras semanas | La percepción del dolor no es posible antes de las 29-30 semanas de gestación. |
| El aborto causa infertilidad | No hay evidencia científica que lo respalde, siempre que se realice en condiciones sanitarias adecuadas. |
La Objeción de Conciencia y el Acceso al Aborto
Garantizar el derecho al aborto como un servicio de salud pública supone anular el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario. Esta dicotomía es falsa. En primer lugar porque no es un derecho humano negar la atención médica por motivos de conciencia o de creencias religiosas.
Pero además, en la práctica, ambos derechos son perfectamente compatibles y los Estados tienen la obligación de regularlos adecuadamente.
No podría suceder, como ha manifestado el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, que el acceso a los servicios de aborto se dejara de prestar porque la población médica es objetora de conciencia. Basta establecer las opciones alternativas de atención para sustituir al personal sanitario que se declare objetor, desde la información a la prestación del servicio. Y, en todo caso, el personal sanitario debe atender siempre en situaciones de emergencia y con independencia de sus creencias personales la vida de cualquier embarazada o evitar consecuencias graves, incluida la atención posterior al aborto en estos supuestos.
En España más del 80% de los abortos legales se realizan en clínicas privadas concertadas, fuera de los hospitales públicos, y no porque todo el personal sanitario de estos centros sea objetor de conciencia, sino porque no se quiere dedicar atención y recurso...
La ciencia debe entenderse como una actividad desinteresada y al servicio de la humanidad.
