Declaraciones del Papa Francisco sobre el Aborto: Una Perspectiva Detallada

El aborto es un tema que ha generado controversia y debate a lo largo de la historia, y la postura de la Iglesia Católica, liderada por el Papa Francisco, ha sido un punto central en estas discusiones. Para Jorge Mario Bergoglio, no hay discusión al respecto. El aborto es un "homicidio" en todos los casos y los profesionales médicos que lo realizan, unos "sicarios".

El Aborto como Homicidio

Tras concluir su viaje a Luxemburgo y Bélgica y ya de vuelta a Roma, el Santo Padre afirmó ante los periodistas a bordo del vuelo papal que no hay debate posible acerca del aborto porque, asegura, "se mata a un ser humano" y "se mata una vida humana". El papa Francisco, para argumentar su posición, aseveró que "la ciencia confirma que después de un mes de la concepción todos los órganos ya están completos".

Manteniéndose dentro del ámbito científico, el obispo de Roma arremetió contra los profesionales sanitarios que realizan las prácticas abortistas: "Los médicos que se prestan a hacer esto, permitidme el término, son unos sicarios", pronunció el sucesor de Pedro ante los periodistas presentes en el vuelo papal.

Maternidad y Protección de la Vida

El Pontífice vinculó su negativa al aborto con la maternidad, donde "las mujeres tienen derecho a proteger la vida", dijo, tanto "la propia" como "la de sus hijos". No obstante, el Papa se ha mostrado flexible con uno de los grandes debates sociales, tanto fuera como dentro de la comunidad católica, como es la cuestión de los anticonceptivos. Ha querido trazar una clara distinción con el aborto: "Otra cosa son los métodos anticonceptivos". Y recalcó: "Esto es otra cosa y no hay que confundir".

El papa ha afirmado este domingo que no puede haber "ninguna discusión" sobre el aborto, que "es un homicidio" y el médico que lo practica "es un sicario", en la rueda de prensa en el avión de regreso de su visita a Luxemburgo y Bélgica. "Un aborto es un homicidio (...). Se mata a un ser humano y los médicos que se prestan a esto son, permitidme la palabra, son sicarios" y "sobre esto no se puede discutir, pues se asesina una vida humana", ha insistido.

En una visita fuera de programa a la cripta real, bajo la iglesia de Nuestra Señora de Laeken, el papa se detuvo frente a la tumba del rey Balduino, fallecido en 1993, y alabó su "valentía" al optar por "abandonar su puesto de rey para no firmar una ley asesina", en referencia a que renunció tres días al trono para no firmar la ley del aborto en 1990.

Francisco ha pronunciado estas declaraciones después de anunciar que iniciará en Vaticano la causa de beatificación del rey de los belgas Balduino porque, ha dicho, "fue valiente y ante una ley de muerte, él no firmó y renunció". "Se necesita valentía, se necesita ser un político con pantalones para hacer esto" y "en esto ha dado un ejemplo y es un santo y por eso el proceso de beatificación irá adelante", ha añadido el pontífice, que levantó la polémica este sábado tras calificar de "asesina" la ley del aborto durante su visita a la tumba de Balduino en Bruselas.

La Postura de la Iglesia y la Flexibilidad en Otros Temas

En una entrevista de 27 paginas con la revista de los jesuitas que jamás ha sido de derechas y que tuvo un momento de crisis interior en el pasado. "No habré sido ciertamente como la beata Imelda, pero jamás he sido de derechas. Fue mi forma automática de tomar decisiones la que me creó problemas", asegura el Pontífice, entrevistado por el jesuita Antonio Spadaro en la revista La Civiltá Cattolica.

Bergoglio también rememora la época en la que fue superior de los jesuitas: "Tenía 36 años: una locura. Había que afrontar situaciones difíciles, y yo tomaba mis decisiones de manera brusca y personalista", y fue la forma autoritaria y rápida de tomar decisiones la que le ha "llevado a tener problemas serios y a ser acusado de ultraconservador", señala. "Fue mi forma autoritaria de tomar decisiones la que me creó problemas (…). Todo esto que digo es experiencia de la vida y lo expreso por dar a entender los peligros que existen. Con el tiempo he aprendido muchas cosas”, ha dicho el papa.

El papa Francisco considera que la Iglesia tiene el desafío de reflexionar sobre el "puesto específico" de la mujer en la Iglesia de forma que también esté "allí donde se ejercita la autoridad en los diferentes ámbitos de la Iglesia".

El Papa Francisco apuesta por trabajar más hasta elaborar "una teología profunda de la mujer" y por que "el genio femenino esté en los lugares donde se toman las decisiones importantes". Así, subraya que "no hay que confundir la función con la dignidad" pues María, una mujer, es "más importante que los obispos". En este sentido, añade que es necesario "ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia", critica los discursos que "a menudo se inspiran en una ideología machista" y dice temer "la solución del machismo con faldas, porque la mujer tiene una estructura diferente del varón".

Por otro lado, el Papa también declara que es necesario que la Iglesia acompañe a las personas con misericordia independientemente de su condición, pero al mismo tiempo, invita a no hablar tanto del aborto, el matrimonio homosexual o el uso de anticonceptivos. "No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar", apunta.

Además, apunta que "urge" que los sacerdotes "curen" con su predicación "todo tipo de herida y cualquier enfermedad" en lugar de dejarse envolver en pequeñas cosas, en pequeños preceptos.

Ante esta situación, Francisco ve necesario que el anuncio misionero se concentre en "lo esencial", que sea más sencillo, profundo e "irradiante" para encontrar "un nuevo equilibrio" pues "de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio".

En un reciente discurso en el Foro de la Familia en el que ha condenado los abortos selectivos, equiparando estas prácticas con las de los nazis, afirmando además que la única diferencia es que esto hoy se hace “con guantes blancos”.

También en la exhortación apostólica “Evangelii gaudium”, el documento programático de su pontificado, en el punto 214, en el que se refiere al aborto, declara: “Precisamente porque esto (el aborto) es sustancial en nuestro mensaje sobre el valor de la persona humana, no se puede esperar que la Iglesia cambie su posición sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto. Esto no es algo sujeto a posibles reformas o “modernizaciones”. Tratar de resolver problemas eliminando una vida humana no es aceptable.

En febrero de 2016, en un diálogo con periodistas, a bordo del avión que regresaba de México, el Papa Francisco dijo que “el aborto no es un mal menor “. Es un crimen. Está aniquilando a uno para salvar a otro. Eso es lo que hacen las mafias.

Otro hecho que pone de manifiesto la constante preocupación del Papa por el tema del aborto, se dio con motivo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, en noviembre de 2016, en el que decidió extender a todos los sacerdotes la posibilidad de absolver el pecado del aborto, reiterando muy claramente que esta decisión, destinada a hacer que el número de confesores disponibles sea mucho mayor, de ninguna manera significaba disminuir la gravedad del aborto, manifestando además que deseaba “reafirmar, con la mayor firmeza posible, que el aborto es un pecado grave, ya que pone fin a una vida inocente. De la misma manera, sin embargo, debo afirmar que no hay pecado que la misericordia de Dios no pueda perdonar y borrar cuando encuentra un corazón arrepentido que busca reconciliarse con el Padre.

El 17 de marzo de 2018 vuelve a tratar el tema durante la homilía en el santuario dedicado al Padre Pío de Pietralcina en San Giovanni Rotondo, cuando refiriéndose al aborto selectivo afirma que, “los que defienden a los pequeños (sacrificados por el aborto selectivo) están del lado de Dios”, y proclaman una profecía de vida contra los profetas de la muerte que “descartan a las personas, a los niños, a los ancianos, porque no son necesarios “.

El Pontífice nos recordó “la historia de los espartanos que nos enseñaron en la escuela”, comentando que siempre le había sorprendido lo que había dicho la maestra, que cuando nacía un niño o niña con malformaciones, los llevaban a la cima de la montaña y los arrojaba, con el fin que no hubiera espartanos con malformaciones. “Nosotros los niños decíamos: “¡Pero qué crueldad!” y agregó, “Hermanos y hermanas hoy hacemos lo mismo. Con más crueldad, con más ciencia. Lo que no necesitamos, lo que no produce, debe descartarse: esto es la cultura del desperdicio. Los pequeños con dificultades no son queridos hoy.

El 30 de mayo de 2018, hablando con médicos católicos, los invitó a participar en “discusiones sobre la legislación de cuestiones éticas delicadas, como el despido, el final de la vida y la medicina genética”. Pidiendo una defensa de la “libertad de conciencia, de médicos y de todos los trabajadores de la salud.

Dirigiéndose al Foro de Asociaciones Familiares, después de referirse a la belleza de la vida familiar, al amor entre los cónyuges, a las dificultades de la vida matrimonial, a la necesidad de prepararse bien para el matrimonio, el Papa hizo una referencia al aborto selectivo y a la familia que es “imagen de Dios”. Afirmando que, “los niños son el mejor regalo. Siempre, incluso cuando están enfermos, los niños son bienvenidos como Dios los envía, como Dios lo permite, incluso si a veces están enfermos. He oído que está de moda, o al menos es costumbre, que cuando se realizan pruebas para ver si el bebé no está bien o presenta algún problema durante los primeros meses de embarazo (test prenatal), la primera pregunta que se hace es: “¿Interrumpimos o no este embarazo? … para mantener una vida tranquila y sin esfuerzo, una vida inocente es descartada “. Y continuó, ¿Te has preguntado por qué no ves tantos enanos en la calle? Debido a que el protocolo de muchos médicos, muchos, no todos, es hacer la pregunta si vale la pena que nazcan. Lo digo con dolor. En el último siglo el mundo entero se escandalizó por lo que hicieron los nazis para mantener la pureza de la raza. Hoy hacemos lo mismo, pero con guante blanco “.

La Iglesia alza la voz para defender la dignidad de la vida de cada persona, desde su origen y hasta el final de la vida.

En aquella ocasión ya alertamos del peligro que supondría votar a favor de una nueva ponencia que presentara el aborto como un derecho, avalando de este modo una ley ideológica, acientífica y que promueve la desigualdad. Lamentablemente se acaba de aprobar dicha ponencia que declara constitucional que haya seres humanos que no tienen derechos. “¿Cómo es posible hablar todavía de dignidad de toda persona humana, cuando se permite matar a la más débil e inocente?

Recordamos que, con resoluciones como la que se acaba de aprobar, “el «derecho» deja de ser tal porque no está ya fundamentado sólidamente en la inviolable dignidad de la persona, sino que queda sometido a la voluntad del más fuerte.

Recientemente hemos afirmado en el documento El Dios fiel mantiene su alianza que “desde la aprobación del aborto en 1985, los conocimientos sobre el ADN, las ecografías 3D, 4D y 5D permiten afirmar aún con más contundencia que negar que existe una nueva vida en el seno de una mujer embarazada desde la concepción es irracional, y afirmar que un supuesto «derecho a decidir sobre el propio cuerpo», una falacia. Ley que promueve la desigualdad, ya que permite que los Síndrome de Down sean abortados hasta los cinco meses y medio.

Ante esta decisión, queremos recordar que la vida humana es un don de Dios, de manera que nadie puede disponer de la vida de otro ser humano. “La vida humana es sagrada e inviolable en cada momento de su existencia, también en el inicial que precede al nacimiento.

Como Iglesia, solo podemos ser voz de los sin voz, haciendo resonar el grito silencioso de tantas vidas humanas que claman desde el seno de sus madres, pidiendo justicia para que se respete su derecho a vivir.

La Comisión Permanente aprobó en su reunión del 8 y 9 de marzo la publicación de una nota doctrinal sobre la objeción de conciencia de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe.

Es un proceso que no ha terminado. Se trata de una nota doctrinal porque parte de principios de moral fundamental, como ladignidad de la conciencia, y de Doctrina Social de la Iglesia, como la libertad religiosa y deconciencia, la misión del Estado, la naturaleza de los derechos humanos, etc.

En la cultura actual, los derechos personales no son vistos límites que el Estado no puedetraspasar en su relación con las personas, sino como expresión de los propios deseossubjetivos.

La dignidad de la conciencia humana exige que sus decisiones se inspiren siempre en unosprincipios básicos de moralidad que tienen un valor universal.

Por su parte, la misión del Estado debe respetar la autonomía y la libertad de las personas, elprincipio de subsidiariedad y sus límites en el ejercicio del poder.

También la objeción de conciencia tiene sus limitaciones: no se puede objetar a cualquier ley,sino a aquellas que atentan contra elementos esenciales de la propia religión o las que minanlos fundamentos de la dignidad humana y de la convivencia basada en la justicia.

La convicción de que ambas son inseparables y de que todos los seres humanos, sea cual sea su situación económica o social, tienen la misma dignidad y, por ello, derecho a vivir en libertad, constituye uno de los avances más importantes en la historia de la humanidad.

En los documentos del Magisterio de la Iglesia encontramos enumeraciones de estos derechos. El primero de todos es el derecho a la vida desde su concepción hasta su conclusión natural, que «condiciona el ejercicio de cualquier otro derecho y comporta, en particular, la ilicitud de toda forma de aborto provocado y de eutanasia». En el proceso que condujo a la formulación y a la proclamación de los derechos del hombre, estos se concebían como expresión de unos límites éticos que el Estado no puede traspasar en su relación con las personas.

En las últimas décadas se está imponiendo una nueva visión de los derechos humanos. Vivimos en un ambiente cultural caracterizado por un individualismo que no quiere aceptar ningún límite ético. Esto ha conducido a que se reconozcan por parte de los poderes públicos unos nuevos “derechos” que, en realidad, son la manifestación de deseos subjetivos. De este modo, estos deseos se convierten en fuente de derecho, aunque su realización implique la negación de auténticos derechos básicos de otros seres humanos.

Recientemente hemos asistido en nuestro país a la aprobación de la ley que permite la práctica de la eutanasia y la considera como un derecho de la persona. Es un paso más en el conjunto de leyes que conducen a que la vida humana quede gravemente desprotegida.

También se han aprobado leyes que se inspiran en principios antropológicos que absolutizan la voluntad humana, o en ideologías que no reconocen la naturaleza del ser humano que le ha sido dada en la creación, y que debe ser la fuente de toda moralidad.

El ser humano no se ha dado a sí mismo la existencia, por lo que ejerce correctamente su libertad cuando reconoce su radical dependencia de Dios, vive en permanente apertura a él y busca cumplir su voluntad. Además, ha sido creado como miembro de la gran familia humana, por lo que el ejercicio de su libertad está condicionado por las relaciones que configuran su existencia: con los otros seres humanos, con la naturaleza y consigo mismo.

El respeto a la libertad de todas las personas, que constituye una obligación de los poderes públicos, se manifiesta, sobre todo, en la defensa de la libertad religiosa y de conciencia: «El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana, especialmente en materia moral y religiosa».

Vivimos inmersos en una cultura que no valora lo religioso como un factor positivo para el desarrollo de las personas y las sociedades. El principio que está en la base de muchas leyes que se aprueban es que todos debemos vivir como si Dios no existiese. Se tiende a minusvalorar lo religioso, a reducirlo a algo meramente privado y a negar la relevancia pública de la fe.

Por tanto, cuando no es respetado, se atenta contra lo más sagrado del ser humano, y cuando lo es, se está protegiendo la dignidad de la persona humana en su raíz.

En medio de las crisis culturales y sociales actuales, el anuncio de la familia sigue siendo una alegría y una esperanza para todos pues, como afirma el Papa, “nadie puede pensar que debilitar a la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio es algo que favorece a la sociedad. Ocurre lo contrario: perjudica la madurez de las personas, el cultivo de los valores comunitarios y el desarrollo ético de las ciudades y pueblos”.

El Papa Francisco ha insistido reiteradas veces sobre el genuino valor del matrimonio y la familia cristiana; valor aún hoy más necesario, cuando constatamos que se va instaurando una cultura de la muerte. La familia es la célula de la cultura de la vida y de la civilización del amor.

En definitiva, alentamos a todos los católicos a promover la defensa de la vida, denunciando los proyectos legislativos que atentan contra ella y confunden la injusticia con el derecho.

Durante su pontificado el Papa Francisco ha hablado, en numerosas ocasiones y siempre en tono sumamente crítico, de la denominada “ideología de género” llegándola a considerar uno de los mayores atentados de nuestros días contra la dignidad humana y, tal vez, la mayor amenaza existente contra la familia.

Ante este horizonte de colonización ideológica queremos recordar la antropología adecuada que nos muestra que la persona es la unión de cuerpo y alma, siendo el cuerpo un bien de la creación y expresión de la persona.

La Iglesia es una Madre que quiere salir al encuentro de las mujeres en riesgo de abortar porque se encuentran solas y sin recursos, de las mujeres que han abortado y padecen las consecuencias de esta decisión.

El tema del encuentro es ‘El amor familiar: vocación y camino de santidad’, y busca mostrar la belleza y la felicidad del amor en la familia.

Y luego recuerda que “el matrimonio va más allá de cualquier moda pasajera y persiste. Su esencia está arraigada en la naturaleza misma de la persona humana y de su carácter social”.

Son muchas las actividades programadas por la diferentes diócesis y movimientos eclesiales para mostrar este sí a la familia que es también sí a la vida, ya que la propuesta de la familia cristiana va unida a la transmisión y defensa de la vida.

Aborto: el tuit del papa Francisco antes del debate en el Senado

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