El maltrato infantil es un problema global que afecta a millones de niños y niñas cada año, dejando secuelas físicas, emocionales y psicológicas a corto, medio y largo plazo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato infantil como toda forma de maltrato físico o emocional, abuso sexual, negligencia o tratamiento negligente, explotación comercial o de otra índole, que resulta en un daño real o potencial a la salud, la supervivencia, el desarrollo o de la dignidad del menor, en un contexto de relaciones de responsabilidad, confianza o poder.
Aunque las cifras exactas pueden variar según las regiones y las metodologías de investigación, existen algunos datos alarmantes que revelan la magnitud de este problema: cerca de 400 millones de niños menores de 5 años sufren habitualmente castigos corporales o violencia psicológica perpetrados por sus progenitores o cuidadores. Una de cada 5 mujeres y uno de cada 7 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales durante la infancia.
La actuación ante el maltrato infantil forma parte del compromiso de todos los profesionales sanitarios y no sanitarios. Bien es cierto que son los pediatras, así como los profesionales de Salud Mental y de Servicios Sociales, los que más frecuentemente tienen que realizar evaluaciones y exploraciones de menores víctimas de maltrato. Porque es difícil diagnosticar un caso de maltrato infantil, pero aún lo es más actuar frente a un caso como tal. El primer objetivo es proteger al niño de posibles nuevos abusos. Y, como se conoce, el maltrato es precursor de psicopatología, por lo que a las víctimas debemos ofrecerles tratamiento en los servicios de Salud Mental, para evaluar las posibles secuelas que presenten y para prevenirlas.
Tipos de Maltrato Infantil
- Maltrato físico: Involucra el uso de la fuerza física para causar daño o dolor al menor.
- Maltrato emocional o psicológico: Se caracteriza por causar daño a través de palabras, acciones o comportamientos, incluyendo insultos constantes, humillaciones, rechazos, menosprecios, amenazas e incluso manipulación emocional.
- Maltrato sexual: Consiste en utilizar al menor para realizar actividades sexuales o explotar su vulnerabilidad para obtener gratificación sexual, como tocamientos inapropiados, exposición a material sexual, acoso sexual y violación.
- Negligencia: Se refiere a la falta de satisfacción de las necesidades básicas del menor, como una alimentación adecuada, atención médica o educación.
Cabe decir que el maltrato infantil más frecuente es la negligencia, seguido del maltrato emocional, y en último lugar quedan el maltrato físico y el maltrato o abuso sexual.
"Papá No Es", una denuncia al abuso infantil
El Cine como Herramienta de Concienciación
El cine se convierte en una herramienta para dar a conocer historias (reales o ficticias) llevadas a la pantalla que se constituyen en películas que visibilizan el problema y estimulan a la lucha activa. Hoy volvemos a la carga con esas otras formas de maltrato infantil, allí donde se genera conciencia sobre esta problemática y se invita a la reflexión, y para ello nos valemos de películas con diferentes perspectivas y múltiples puntos de vista (el menor que es víctima, el adulto maltratador, los testigos o los profesionales que intervienen), lo que permite una comprensión más profunda y compleja del fenómeno, en donde somos testigos también de las consecuencias (a corto, medio y largo plazo, tanto para las víctimas como para sus entornos).
Análisis de Películas sobre Maltrato Infantil
A continuación, se presenta un recorrido por algunas películas argumentales que abordan diversos tipos de maltrato en la infancia (excluido el maltrato sexual, ya tratado en otro artículo).
1. Mouchette (1967)
- Dirección: Robert Bresson
- País: Francia
- Duración: 78 min
Todo cuanto rodea a Mouchette la niega como persona: a la miseria material de su entorno, de su hogar, se suma una miseria moral todavía más lesiva, la que recibe de su padre alcohólico, que la maltrata (la abofetea, la empuja, la utiliza), de la maestra y de sus compañeros de colegio, que la humillan cuando pueden (con esa imagen de sometimiento frente al piano), de la gente del pueblo, perversa y ruin… El amor puro solo la une a su madre enferma, pero su único lazo al amor acabará desapareciendo. Y pese a todo y a todos, Mouchette mantiene una agraciada fisonomía y dignidad, incluso cuando su rostro se empaña con frecuencia de sordas lágrimas.
Mouchette es una película que nos invita a una profunda reflexión sobre la condición humana, la sociedad y la injusticia. A través de la historia de esta joven adolescente, somos testigos de una realidad cruda y desgarradora que nos obliga a cuestionar nuestros propios valores y nuestra forma de relacionarnos con los demás. Y todo el entorno que rodea a Mouchette nos lo muestra Bresson con un sonido intenso que refuerza la expresividad de las imágenes en blanco y negro. Porque música e imágenes se conjugan para mostrar los abusos y humillaciones sobre la infancia maltratada de Mouchette, cuyo recuerdo permanece.
2. Matilda (1996)
- Dirección: Danny DeVito
- País: EE.UU.
- Duración: 98 min
El reconocido actor Danny DeVito dirigió esta película como una fiel adaptación del libro “Matilda” escrito por Roald Dahl, un escritor galés especializado en crear personajes extraordinarios que desnudan las contradicciones del mundo de los adultos. Una novela y una película en la que se muestra la contraposición entre valores positivos y negativos, lo bueno y lo malo y la diferencia entre ayudar y dañar a los demás: Matilda (Mara Wilson) y Miss Honey (Embeth Davidtz) representan aquellos valores positivos de la sociedad (ser amable, ayudar a los demás o procurar el bien común), mientras que los padres de Matilda (Danny DeVito y Rhea Perlman) y Miss Trunchbull (Pam Ferris) caracterizan la maldad y todo aquello dirigido a hacer daño a las personas (engaño, maltrato o aprovecharse del más débil). Es tal el desapego familiar que sufre Matilda que se olvidan incluso de llevarla al colegio cuando cumple los 6 años. Pero cuando llega al colegio, las cosas adquieren un cariz no muy favorable con la profesora que le ha tocado.
Matilda es una película para todos los públicos: aparentemente dirigida a un público infantil, desarrolla elementos con carácter adulto, tan importantes como el maltrato infantil, la familia, la educación, la estafa o los valores en la vida.
3. El Bola (2000)
- Dirección: Achero Mañas
- País: España
- Duración: 84 min
Una película dura, pero certera, a la vez que tierna y valiente. Un guión espléndido, diálogos creíbles, un ritmo adecuado y, sobre todo, una magnífica dirección de actores. El encuentro de dos noveles (Achero Mañas como director y Juan José Ballesta como actor) dio como resultado una más que acertada (en ocasiones escalofriante) película sobre el maltrato infantil. La convulsión y sorpresa que supuso una ópera prima como El Bola nos cuenta la historia de Pablo, “el Bola”, un chico madrileño con una vida aparentemente normal, pero en la que pesa mucho la convivencia con un padre dominante y maltratador que lo somete a palizas y humillaciones por diferentes motivos. Un buen día llega a su clase un nuevo compañero con el que Pablo entablará rápidamente una gran amistad. Y a través de él y su familia empezará a conocer lo que es una vida familiar diferente: unos padres que se quieren, que quieren a sus hijos y que los ayudan y respetan. La relación que Pablo mantiene con su amigo y con la familia de este es lo que le dará las fuerzas necesarias para enfrentarse a su difícil situación, poder afrontarla y denunciarla.
Película de obligada visualización para quien quiera acercarse y entender un poco más cómo son las circunstancias y las personas que infringen y padecen este gran problema: el maltrato infantil (y más en el contexto familiar). Y nos muestra que la única manera de luchar contra esta complicada situación (y evitar que las agresiones se vuelvan a repetir) es la comunicación. La sociedad y la familia deben poner un especial esfuerzo para evitar el maltrato en los niños y niñas. La mejor manera es la prevención. Y la mejor medida preventiva es educar en el amor y en valores. Y el mensaje de esta película es claro: todos contra el maltrato infantil.
4. Nadie sabe (2004)
- Dirección: Hirokazu Koreeda
- País: Japón
- Duración: 141 min
Nadie sabe es una película basada en un hecho real que tuvo lugar en Tokio. Keiko es una madre joven con cuatro hijos de padres diferentes, una mujer enamoradiza e irresponsable a la que sus parejas le abandonan y que sobrevive como puede. Y el hijo de 12 años, Akira, adquiere la responsabilidad con sus hermanos (Kioko, Shigeru y Yuki) de la figura de ese padre siempre ausente y que, pese a las dificultades sociales y familiares, tienen una educación y un comportamiento ejemplar. Pero, cuando la madre desaparece, no acuden a la policía o en busca de ayuda porque tienen miedo a ser separados…, lo que ya les ocurrió en otra ocasión.
Nadie sabe es una película que nos conmueve profundamente y nos deja una huella imborrable. Y Koreeda nos devuelve esta prosa tan dura contada con tal poesía visual (con esa característica de grabar constantemente los pies de los niños), que nos deja un triste sentimiento, más terrible después de conocer que el relato no es un cuento ni una fábula, sino que se fundamenta en un hecho real que tuvo lugar en la mayor urbe del mundo, Tokio, capital de uno de los países más avanzados del planeta. Y se traduce en el real y palpable retrato de una infancia maltratada por culpa de padres negligentes que abandonan a sus hijos. Una realidad que todo el mundo conoce, aunque a veces parezca que nadie sabe. Porque ante el maltrato infantil no podemos consentir que nadie sepa.
5. Moolaadé (Protección) (2004)
- Dirección: Ousmane Sembène
- País: Senegal
- Duración: 119 min
- Reparto: Maimouna Hélène Diarra, Fatoumata Coulibaly, Salimata Traore, Dominique T.
Con Mooladé, que en lenguaje nativo significa “protección” (subtítulo de la película), del director senegalés Ousmane Sembene, considerado como el padre del cine africano, se nos plantean varios temas de enorme interés, como son el debate existente en las sociedades africanas en torno al peso de la tradición y la modernidad en su desarrollo, la lucha de las mujeres rurales africanas por transformar las relaciones de dominación que les son impuestas por los hombres y, sobre todo, la denuncia frente a la ablación genital femenina, una práctica con supuesta connotación religiosa, pero que claramente está dirigida al control y dominación de las mujeres por parte de los hombres. Por ello, Moolaadé nos presenta a Collé Ardo (Fatoumata Coulibaly, protagonista de esta película y quien en su vida real lleva dos décadas luchando contra la ablación genital como estrella de la radio y televisión en Mali), la segunda de las tres esposas de un hombre que vive en un pueblo africano de Burkina Faso, quien hace siete años no permitió que su hija fuera sometida a la ablación, una práctica que le parece una barbarie y que ella también sufrió. La historia se centra en cómo cuatro niñas huyen para escapar del ritual de la “purificación” y piden a Collé que las proteja. A partir de ese momento, se enfrentan dos valores: el respeto al derecho de asilo (el “moolaadé”) y la tradición de la ablación (la “salindé”).
Decir que esta fue la última película de Ousmane Sembene, un testamento que es un devastador alegato contra la ablación. Y este alegato lo volveríamos a ver años después en la película británica Flor del desierto (Desert Flower, Sherry Hormann, 2009), un biopic sobre la extraordinaria vida de Wallis Dirie, la top model, escritora y activista somalí (cuyo nombre Wallis, en somalí significa “flor del desierto”). Moolaadé nos sumerge en una realidad compleja donde las tradiciones chocan con la necesidad de cambio. Porque la mutilación genital femenina es una forma de maltrato sistemático en el mundo que se realiza a unas 2 millones de niñas menores de 14 años cada año… y, por ello, toda película denuncia es bienvenida, pues este hecho sigue vigente en más de 25 países africanos.
6. Cafarnaúm (2018)
- Dirección: Nadine Labaki
- País: Líbano
- Duración: 126 min
Aunque se supone que la audiencia se engancha a determinadas series para evadirse de la realidad, últimamente triunfan precisamente las producciones basadas en hechos reales. El true crime, la vida en entornos desconocidos como la cárcel o los biopics son temáticas y géneros cada vez más demandados por el público. Por ello, las ficciones otomanas cuyo ingrediente principal son dramas que han ocurrido de verdad, tienen el éxito asegurado. Muchas, se inspiran en historias que hielan la sangre y otras dan a conocer el pasado del país que una vez fue imperio. Sin embargo, la mayoría relatan las románticas memorias de personas reales cuyos caminos se cruzaron y surgió entre ellos un flechazo que puso su existencia patas arriba.
