Si hace unos años el pez payaso no era muy conocido, la película "Buscando a Nemo" se ha encargado de popularizarlo. Estos peces, pertenecientes al género Amphiprion, son conocidos por su intenso color naranja cruzado de franjas blancas, lo que los convierte en un espécimen bastante colorido de los arrecifes de coral que habita en el océano Pacífico y el Índico. Popular como pez de acuario, la vida en libertad es muy distinta a la que lleva en cautiverio, produciendo variaciones en distintos aspectos de su comportamiento, como el apareamiento y la reproducción.
Distribución geográfica de los peces payaso.
Hermafroditismo Protándrico: La Clave de su Supervivencia
Lo primero que debes saber es que los peces payaso poseen una particularidad y es que son hermafroditas protándricos, es decir, nacen con órganos sexuales tanto masculinos como femeninos. Al principio, todos los ejemplares son machos pero pueden convertirse en hembras cuando la ocasión lo requiere.
La sociedad del pez payaso se basa en un matriarcado: se reúnen en pequeños grupos ocupando la misma anémona, que es su hogar, y donde el mandato lo lleva una hembra de gran tamaño y comportamiento belicoso. A ella le sigue en jerarquía un macho de menor tamaño, el único con derecho a participar en el ritual reproductivo. El resto del cardumen está formado por machos más pequeños. Lo curioso es que, cuando la hembra muere o es por alguna razón expulsada, el macho de mayor tamaño inicia un proceso de cambio de sexo que lo convierte en la hembra alfa, y pasa a ocupar su anterior puesto otro de los machos que vivan en esa anémona, el que tenga un comportamiento más dominante y agresivo.
Científicos de la Kaust, universidad de Arabia Saudita, han descubierto parte del mecanismo que utiliza el payaso para restaurar el "orden" en su grupo social, y es mediante una manipulación genética de sus hormonas sexuales. Al desaparecer la hembra del grupo, el cerebro del macho envía señales a los órganos sexuales para prepararse al cambio. Si se trata del macho elegido para convertirse en hembra, el cuerpo comenzará a liberar la enzima aromatasa, responsable del aumento de nivel de estrógenos. Gracias al afecto de la aromatasa, los testículos del pez se reducen y se desarrollan los ovarios, dando paso a una hembra en muy poco tiempo.
Según los investigadores Laura Casas y Fran Saborido del CSIC, este fenómeno se produce cuando fallece el ejemplar hembra de una pareja y el macho empieza a registrar cambios neuronales controlados genéticamente a nivel del cerebro. Esta transformación se transmite posteriormente a las gónadas, donde los cambios histológicos y de expresión génica se detectan a las tres semanas de la desaparición de la hembra, y llevan en el último término a la transformación de los testículos en ovarios.
Los investigadores concluyen que este hecho contribuye a que la especie se adapte y sobreviva, gracias a la formación de una nueva pareja reproductora sin moverse de su anémona, que les proporciona refugio y con la que mantienen una relación simbiótica. El pez payaso (Amphiprion bicinctus) es una especie hermafrodita protándrica (cambio de sexo de macho a hembra) en la que cada familia está conformada por dos o más individuos con una jerarquía social basada en el tamaño, donde solamente los dos más grandes son maduros y monógamos, siendo la hembra la dominante.
Pez payaso viviendo en simbiosis con una anémona.
El Ritual de Reproducción del Pez Payaso
Antes de poner los huevos, la hembra y el macho seleccionan un lugar adecuado para ello, que suele ser en la base de una anémona o incluso en un coral. Los payasos prefieren vivir en las anémonas porque sus tentáculos son urticantes (los cuales no les afectan), por lo que mantienen a raya a los depredadores al tiempo que se camuflan en ellas. Tras elegir el lugar que creen más adecuado, comienza a desarrollarse un ritual de limpieza antes de que tenga lugar la reproducción del pez payaso. Este se caracteriza por ser muy exhaustivo. De esta manera, se elimina cualquier resto de alga. El pez payaso tarda varios días en preparar el lugar que se convertirá en el nido de sus crías. Es más, ahuyentarán a cualquier ser que se acerque de forma violenta.
Unas horas después de terminar la limpieza del nido, empieza el ritual de desove. La fertilización de los peses payaso es externa, es decir, la hembra deja caer los huevos en el área de la anémona que ha despejado y después de esto el macho los fertiliza. El desove o puesta suele ocurrir a mediodía. Antes de liberar los huevos la hembra inspecciona una y otra vez el lugar elegido para ello. El nerviosismo de ambos peces aumenta durante este proceso, hasta que la hembra por fin dejar caer los huevos para que el macho haga su trabajo. Se cuentan entre 300 y 500 huevos, que se adhieren a la superficie de la anémona mediante un filamento.
Durante el desarrollo de los embriones, el trabajo de los padres no ha terminado. Sobre todo el macho, que permanecerá cerca del nido doblando la vigilancia contra posibles intrusos. El nivel de agresividad aumenta, llegando a atosigar a otros animales para que cambien su rumbo solo por encontrarse a poca distancia del nido. El padre también se encargará de limpiar los huevos, barriéndolos con su cola y devorando a aquellos que se hayan podrido para que no contaminen al resto. Los huevos eclosionarán siempre en horas de la noche para reducir el riesgo de ser atacados por algún depredador, al décimo día. El nerviosismo de los padres también contribuirá a la eclosión, pues comienzan a agitar sus aletas entre los huevos. De ser necesario, ayudarán a muchos a nacer succionando las cáscaras.
Al eclosionar los alevines saldrán inmediatamente del nido para iniciarse en la alimentación del pez payaso, que consiste principalmente en algas o plancton. Después de 7 días, dejarán el nido y a los padres para unirse a su propio grupo de peses payaso.
Infografía del ciclo de vida del pez payaso.
Otros Animales con la Capacidad de Cambiar de Sexo
Aunque el hermafroditismo es muy común en los peces que viven en los corales, los expertos se han sentido intrigados por la manera en que el pez payaso cambia de sexo y cuáles son los factores que contribuyen a esta transformación. Sobre todo, lo que más llama la atención es que el payaso es capaz de cambiar de sexo en secuencia, es decir, todos los ejemplares son candidatos a cambiar de sexo cuando llegue su turno.
El cambio de sexo no está sólo presente en el ser humano (conocido como transexualidad), sino que hay algunos ejemplos de especies animales que cambian de sexo, es decir, nacen machos o hembras y, a lo largo de su vida, cambian al sexo opuesto. El cambio de sexo en animales es un hecho poco extendido, pero está presente sobre todo entre los peces y algunos moluscos, medusas, crustáceos, equinodermos y gusanos. De todas formas, en el caso de los animales, el término utilizado no es el de transexualidad. El cambio de sexo en el reino animal es un tipo concreto de hermafroditismo: el hermafroditismo secuencial. Dicho cambio de sexo está programado normalmente genéticamente y está influido por el ambiente en el que se desarrolla. De todas formas, al nacer ya tienen ambos sexos, de manera que la determinación del sexo no viene dada por los genes.
Hay diferentes tipos de hermaforditismo secuencial:
- Protandria: cuando el organismo nace macho y cambia a hembra, como es el caso el pez payaso (género Amphiprion).
- Protogínia: cuando el organismo nace hembra y cambia a macho, como los peces lábridos.
- Cambio de sexo bidireccional: cuando el organismo tiene los órganos sexuales femeninos y masculinos completos, pero actúa de macho o hembra durante diferentes etapas de su vida; como es el caso del pez Lythrypnus dalli.
Lo que está claro es que esta estrategia supone una ventaja importante respecto a otras especies: frente a unas condiciones extremas, los organismos tienen la capacidad de asegurar las futuras generaciones con el cambio de sexo.
Otros ejemplos de animales que cambian de sexo:
- Jantínidos: Son un grupo de caracoles marinos que nacen macho y luego cambian a hembra.
- Tordo Limpiador (Labroides dimidiatus): Si el macho dominante de un harén de hembras muere, la hembra dominante asume la posición del macho.
- La Lapa Zapatilla (Crepidula fornicata): Estos moluscos nacen como machos pero, a partir de un cierto tamaño, se convierten en hembras.
- Estrella de Capitán (Asterina gibbosa) y Pez Verde (Thalassoma pavo): Especies del Mediterráneo que pueden cambiar de sexo según la proporción de sexos en su entorno.
Casas y Saborido apuntan que los resultados de su estudio abren la puerta a nuevas líneas de investigación con el pez payaso, como determinar si la aceleración del crecimiento en los machos se produce antes, durante o después del cambio de sexo o si este proceso se ve afectado por cambios medioambientales. Este último aspecto ayudaría a predecir los efectos del cambio climático sobre la supervivencia de ésta y otras especies hermafroditas.
Ambos explican que numerosas especies marinas comerciales son hermafroditas, y la mayoría se encuentran sobreexplotadas, por lo que indagar en sus patrones sexuales es fundamental para diseñar y llevar a la práctica una estrategia óptima de pesca sostenible que tenga en cuenta el patrón de cambio de sexo.
Y es que estos pequeños marsupiales, al llegar a su primera época de celo, se entregan a un auténtico frenesí reproductivo. Durante dos semanas, los machos se aparean con todas las hembras que encuentran. Cada acoplamiento puede durar hasta 14 horas. Ni siquiera comen durante este periodo, pero consiguen una gran cantidad de energía metabolizando las proteínas de su masa corporal para transformarlas en glucosa, un proceso conocido como gluconeogénesis.
Este frenesí reproductivo causa en los machos una producción continua y desmesurada de hormonas del estrés que destruyen completamente su sistema inmunitario, garantizando de forma casi segura su muerte al cabo de pocas semanas, ya sea por enfermedades, infecciones o parásitos. Las hembras no corren una suerte mucho mejor: la mayoría muere tras dar a luz a su primera camada. Las que tienen más suerte (o desgracia, según se mire) sobrevivirán para vivir una segunda época de apareamiento y dar a luz una segunda camada, pero no pasarán de esta.
Seguramente el caso de “sexo mortal” más conocido del mundo animal es el de la mantis religiosa (Mantis religiosa; sí, ese es exactamente su nombre científico), en el que la hembra devora al macho, empezando por la cabeza, para conseguir nutrientes para su prole. Aun así, este desenlace no es tan habitual como se cree y el macho tiene posibilidades de sobrevivir.
Durante la época de apareamiento, estos animales se convierten en auténticos acosadores, sin molestarse siquiera en intentar seducir a las hembras con bailes o cantos como hacen otras aves. Si un macho ve a una posible pareja se lanza directo a por ella; si hay más de uno, se lanzan igualmente y todos a la vez. A veces, ni se molestan en comprobar si su víctima es una hembra - algo que sería fácil, puesto que los machos lucen colores mucho más vistosos - y terminan acoplándose con otros machos.
Los machos tienen un solo objetivo en la vida: encontrar a una hembra y morderla. Una vez conseguido no la soltarán nunca más, hasta el punto que su cuerpo llega a fundirse con el de la hembra. Puesto que no pueden comer, su cuerpo y sus órganos comienzan a atrofiarse hasta convertirse en meros recipientes de esperma.
La mayoría de las especies de salmones y truchas (género Salmo) tienen una estrategia reproductiva conocida como semelparidad, que significa literalmente “engendrar una sola vez”: después de reproducirse por primera y única vez, mueren. Esto se debe a que invierten una gran cantidad de energía en remontar los ríos hasta su lugar de desove y renuncian a alimentarse, lo cual hace que su estado físico se deteriore rápidamente.
Las chinches o ácaros de la cama (género Cimex) ya son bastante asquerosas de por sí, pero su forma de procrear eleva incluso más este nivel de repulsión. No solo se reproducen a un ritmo vertiginoso, motivo por el cual infestan las casas con suma facilidad, sino que además lo hacen de una forma brutal que hace palidecer a los patos de collar y a los antequines pardos.
