La sensación constante de preocupación es intrínseca a la condición de madre o padre. Nuestras preocupaciones comienzan ya desde el embarazo: ¿irá todo bien?, ¿tendrá algún problema? Es un clásico que los padres, sobre todo los primerizos, nos agobiemos pensando en si lo estamos haciendo bien, si le estimulamos lo suficiente, si tiene el peso y la talla correctos, pero sobre todo, si está teniendo un desarrollo infantil adecuado. No obstante, no toda la preocupación que sentimos está justificada.
No todos los niños tienen un mismo ritmo, ni desarrollan sus habilidades en un momento específico. Por ejemplo, algunos bebés comienzan a decir sus primeras palabras a los 9 meses, mientras que otros no lo hacen hasta los 18. En ambos casos, los bebés están dentro del rango de lo que se considera normal.
Cuando un niño de 2 años pierde el equilibrio, es natural que los padres se preocupen. A continuación, exploraremos algunas de las causas más comunes, desde la ataxia hasta problemas de tono muscular, y cuándo es importante buscar atención médica.
Ejercicios Para Balance en Niños | Lorena Vargas Fisioterapeuta
¿Por Qué Mi Bebé de 2 Años Pierde el Equilibrio?
Hay varias razones por las cuales un niño pequeño puede experimentar problemas de equilibrio. Aquí exploramos algunas de las causas más comunes:
Ataxia
La ataxia es un trastorno que afecta a la marcha, el equilibrio y la coordinación de los movimientos. Se produce por una afectación del cerebelo, que se encarga de coordinar los movimientos y de mantener el equilibrio. La ataxia aguda es poco frecuente en niños, pero puede ser por muchas causas, casi todas benignas y que se curan.
Con la ataxia se pueden tener problemas para andar, hablar o coordinar los movimientos de las manos. Puede haber también temblores o que los ojos se muevan raro, con sacudidas rápidas. Según la causa, además de ataxia puede haber otros síntomas, como alteración del comportamiento (más sueño, agitación, menor nivel de conciencia…).
En niños veremos problemas para caminar, ya que separan las piernas para poder andar y no perder el equilibrio (andan como si estuvieran ebrios). En casos graves o niños pequeños se puede ver que no quieren andar por miedo a caerse o incluso no pueden estar de pie.
Estos síntomas pueden empezar de forma brusca (en horas) o más lentamente, a lo largo de varios días o semanas.
Causas de la Ataxia en Niños
En niños pequeños, la causa más frecuente es la inflamación del cerebelo tras una infección por un virus (la varicela, rotavirus, enterovirus) o incluso tras una vacuna. Se llama ‘cerebelitis aguda postinfecciosa’. No es grave y se cura sola, aunque a veces puede tardar meses en quitarse.
La ataxia también puede ser debida a la toma accidental de fármacos o bien de forma voluntaria de ciertas drogas o fármacos, sobre todo en adolescentes. En estos casos los síntomas suelen desaparecer en horas, pero pueden ser graves, según lo que se hayan tomado y la cantidad.
Hay otras causas, pero menos frecuentes. Algunas de ellas son los traumatismos craneales, los tumores cerebrales o las infecciones cerebrales.
Diagnóstico y Tratamiento de la Ataxia
Siempre hay que hacer una valoración médica para tener una buena historia clínica y una exploración neurológica. A veces, según la causa que se sospeche, habrá que hacer pruebas de imagen del cerebro o análisis de orina o sangre (para descartar una intoxicación).
La ataxia se trata según su causa. En el caso de las cerebelitis postinfecciosa o intoxicaciones, que son las más frecuentes en pediatría, no suelen requerir ningún tratamiento concreto.
Hemiparesia
En niños, la hemiparesia se aprecia por debilidad o incluso parálisis en un lado del cuerpo, como sucede con los adultos, aunque cuando hay parálisis el término más preciso es hemiplejia. La hemiplejia es una condición en la que hay una parálisis total de un lado del cuerpo, ya sea el lado derecho o izquierdo, debido a una lesión o disfunción en el cerebro o el sistema nervioso central.
En cambio, la hemiparesia implica una debilidad o falta de control muscular en la mitad del cuerpo, pero no necesariamente una parálisis completa. La hemiparesia aguda en niños es un síndrome clínico relativamente frecuente, pero difícil de diagnosticar, sobre todo cuando los pacientes son niños pequeños. El primer diagnóstico que suele tenerse en cuenta es el de ictus isquémico (dificultad en la circulación de sangre en el cerebro), pero no porque sea más frecuente sino porque es más urgente intervenir.
La principal manifestación o síntoma de hemiparesia infantil es la debilidad de una parte del cuerpo, muchas veces en un brazo o una pierna. La debilidad muscular es característica de la hemiparesia causada por lesiones que afectan a los tejidos nerviosos de la médula espinal. La hemiparesia derecha es consecuencia de lesiones en el lado izquierdo del cerebro.
El infarto cerebral, también llamado ictus, es la causa más frecuente de hemiparesia.
Tratamientos para la Hemiparesia
La respuesta rápida a la pregunta de si se puede curar la hemiparesia es: “en parte”, pero es que es una parte muy importante.
- Terapia de movimiento inducido por restricción (mCIT, por sus siglas en inglés), que obliga a la persona a usar la parte debilitada.
- Estimulación eléctrica mediante la colocación de electrodos en los músculos debilitados.
- Estimulación cortical, un procedimiento que consiste en la colocación de un pequeño electrodo en la membrana que cubre el cerebro.
Mareos
Los trastornos del equilibrio pueden ser difíciles de reconocer y entender, y especialmente difíciles de diagnosticar en los niños más pequeños, dado que estos se encuentran en pleno desarrollo, donde las capacidades motrices y de lenguaje no están aún del todo desarrolladas. Los niños pueden no conocer las palabras correctas para describir sus síntomas, y a veces podrían hablar de una «sensación de estar girando». También pueden decir que les duele la barriga o la cabeza, o que sienten algo raro allí.
Cuando un niño siente mareos, tenemos que plantearnos cuál es la causa. Nuestro cuerpo cuenta con una serie de mecanismos que nos ayudan a mantener el equilibrio. En este control del equilibrio y la coordinación juegan un papel muy importante los sentidos. La vista, el oído y el tacto.
- La vista: A través de los ojos, nuestro sistema nervioso recibe información sobre la posición del cuerpo y de todo nuestro entorno. De esta forma, sabemos en qué posición nos encontramos y podemos medir las distancias.
- El oído: Por un lado, el sonido nos ayuda a tener idea de las distancias de algunos objetos o seres vivos. Por otro lado, el sentido del equilibrio no permite tener una sensación clara de nuestra posición incluso con los ojos cerrados.
- El tacto: Cuando estamos de pie, nuestros receptores corporales detectan la posición de nuestros músculos, la posición de los pies y otras señales que complementan a la vista y el oido.
Cuando todos estos mecanismos funcionan bien, no hay problemas. Cuando alguno falla, los otros dos son capaces de compensarlo. Cuando fallan dos sistemas, no podemos mantener el equilibrio y nos mareamos o nos caemos.
Causas Comunes de Mareos en Niños
Muchas veces hay mareos en niños al levantarse rápido. Esto se debe a que a la sangre no le da tiempo a moverse a la misma velocidad que el cuerpo. Es un líquido interno y responde a las leyes naturales. Si llega poca sangre al cerebro, empezamos a ver borroso o blanco y nos mareamos.
A veces pasa lo mismo pero porque bebemos poca agua y tenemos la tensión baja. Igual le pasa a los niños pequeños. Especialmente cuando hay calor. Sería como una deshidratación. Esto también pasa con la fiebre porque se pierde agua por el sudor.
Cuando hay otitis, el moco y la inflamación también pueden provocar mareos debido a que el sentido del equilibrio está en la misma zona.
Tono Muscular
El tono muscular es la energía potencial de un músculo. Incluso cuando están relajados, los músculos presentan una ligera contracción que limita su elasticidad y ofrece cierta resistencia al movimiento pasivo. Así, el tono muscular está íntimamente relacionado con la movilidad voluntaria y la postura.
Existen diferentes factores que condicionan el tono muscular de los niños. El momento del día, la edad o el ejercicio realizado son algunos de ellos. Por ejemplo, el recién nacido tiene una postura natural de ‘ranita’ o encogido debido a que predomina el tono aumentado de los músculos flexores sobre los extensores. Con el paso de los meses, el tono de músculos flexores y extensores se iguala.
- Hipertonía: es un exceso de tono muscular que produce articulaciones fijadas a menudo en posturas anómalas.
En ambas condiciones la causa puede ser muscular o en las estructuras nerviosas que controlan el tono. La gran mayoría de hipotonías en bebés son benignas y se resuelven espontáneamente.
Las causas de la hipotonía son múltiples: lesiones que afectan al sistema nervioso central, a los nervios o a los músculos. También puede ser consecuencia de la prematuridad, parálisis cerebral, malnutrición, infecciones, consumo de alcohol o drogas en el embarazo… aunque en ocasiones no se detecta la causa. El tratamiento suele ser multidisciplinar. En función del grado de afectación pueden intervenir, además del pediatra, el neurólogo y los profesionales de Atención temprana.
Es muy importante que los padres se impliquen y trabajen con los niños en casa, ya que el éxito y la rapidez de la mejoría depende de que se realice terapia diaria, repetitiva y constante.
Otros Factores a Considerar
- ¿Cuánto hace que camina el bebé? ¿En qué momentos se cae? Puede ser que el bebé haga poco que ha empezado a caminar y todavía esté inestable. Normalmente necesitan un par de meses para consolidar bien este ítem.
- ¿Ocurre en cualquier superficie o sólo en terrenos inestables, por la mañana o por la tarde…?
- El calzado cuando el bebé camina debe ser adecuado. El zapato debe ser flexible, poco pesado y adaptado al desarrollo del bebé.
- Hay muchos niños que se sientan en, lo que llamamos los que nos dedicamos a la fisioterapia pediátrica, “W Sitting”. Esta postura crea una importante deformidad del fémur, una antetorsión que se va a trasladar a la postura cuando el niño se ponga de pie. Esa postura de “pies, y rodillas mirando hacia dentro” hará que el niño se tropiece con muchísima más facilidad, tenga menos equilibrio…
¿Cuándo Debo Preocuparme y Consultar al Pediatra?
Si tu hijo de pronto anda raro o no está estable al pararse debes consultar siempre con el pediatra. Hará una exploración neurológica y verá si hay que pedir pruebas.
Seguro que te interesa conocer los signos de alarma de los mareos infantiles:
- Mareos permanentes
- Asocian dolor de cabeza
- Coinciden con vómitos
- Se repiten con frecuencia
- Se asocian a fiebre o malestar general
Es probable que el pediatra de nuestro hijo nos pregunte cuándo aparecieron por primera vez los síntomas, cuánto duran, con qué frecuencia aparecen y qué medicamentos está tomando el niño. Examinará los ojos y los oídos del pequeño y tal vez le haga pruebas de audición y equilibrio. El tratamiento dependerá de la causa subyacente.
La buena noticia es que la mayoría de los mareos y problemas de equilibrio en los niños es temporal y tratable.
