La controversia en torno a la posible paternidad del Rey Felipe VI y el Rey Juan Carlos ha generado un considerable interés público y mediático. Este artículo examina las demandas de paternidad presentadas contra Juan Carlos I, las pruebas de ADN realizadas, y las posibles consecuencias para la Corona Española.
Demandas de Paternidad Contra Juan Carlos I
El Tribunal Supremo ha admitido a trámite una de las dos demandas de paternidad presentadas contra el rey Juan Carlos de Borbón. La Sala Civil del Supremo admitió la demanda interpuesta por la ciudadana belga Ingrid Jeanne Sartiau contra el rey don Juan Carlos, por entender que concurren los requisitos legales para admitirla a trámite, mientras que ha rechazado la del español Alberto Solá Jiménez.
Con la admisión a trámite de esta demanda, se abre un proceso que podría llegar a conducir a una vista pública, a una realización de una prueba de paternidad o incluso a un interrogatorio del monarca, aunque para que se dé cualquiera de estas circunstancias ha de intervenir la decisión de la Sala Civil del Supremo.
Sin embargo, los magistrados han entendido que la demanda presentada por Ingrid Jeanne Sartiau sí cumple con los requisitos legales, aunque esta decisión no supone adelantar nada sobre el fondo del asunto.
El rey emérito ha recurrido la demanda de paternidad presentada por Ingrid Sartiau y admitida a trámite hace un mes por el Tribunal Supremo.
Reacción de la Casa Real
Tras conocer la decisión del Tribunal Supremo, la Casa Real ha expresado a través de un portavoz su "respeto a la independencia del Poder Judicial".
La decisión implica, eso sí, que se celebrará una vista pública en los próximos meses con toda probabilidad, la cual podrá ser o no a puerta cerrada, e incluir o no el interrogatorio al afectado.
Si don Juan Carlos alcanza un acuerdo con la ciudadana belga se ahorrará la celebración de la vista, en la que podría estar representado por su defensa a no ser que la otra parte solicite su interrogatorio y se admita tal petición.
Pruebas de ADN
En la propia demanda se incluye una petición de prueba de ADN, prueba que la Sala deberá decidir ahora si acepta o no. El propio afectado, don Juan Carlos, podría a su vez negarse a que se le practique esa prueba genética.
Juan Carlos I no está obligado a realizarse esta prueba, pero la negativa, aunque no dé por confirmado automáticamente que es el padre de Ingrid, puede implicar una presunta “asunción de paternidad”.
De negarse el monarca al test de ADN o a ser interrogado, podría tener consecuencias que valoraría la Sala junto a otras pruebas en función de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional.
De momento la primera diligencia que se va a producir es dar traslado a las partes, incluido el propio rey, a quien se emplazará para que conteste a la demanda en un plazo de veinte días hábiles.
El anterior Jefe del Estado, Juan Carlos, está dispuesto a pasar la prueba de paternidad. Si no accede a ello, automáticamente, le adjudican la paternidad, por lo cual, no es por la seguridad de que no lo sea, ni que lo sea.
Y es que Juan Carlos -que siempre ha negado, en privado (en público ya no habla), cualquier acusación a este respecto- está convencido, asegura El Mundo, de que la demanda interpuesta por Sartiau correrá la misma suerte que la del otro presunto hijo del monarca, Albert Solá, y será, finalmente, archivada.
Ver al monarca sometiéndose a un análisis de ADN sería sorprendente y polémico y él lo sabe. Pero, de no hacerlo, la crisis judicial y mediática sería mucho mayor. Y es que los tribunales suelen interpretar tal decisión como un indicio en contra del acusado.
El presidente de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, Francisco Marín Castán, acordó el pasado 12 de diciembre elevar al Pleno de este órgano la resolución de las demandas de paternidad contra el rey planteadas por estas dos personas una vez perdida la condición de figura inviolable al dejar de ser jefe del Estado.
Asimismo, señala que en este momento procesal, sin audiencia del demandado, la inviolabilidad del Rey Juan Carlos no cabe para decidir sobre la admisión o no a trámite de la demanda presentada por un hecho que ocurrió en 1956.
Y añade que la legislación actual no impide el ejercicio de acciones civiles contra el rey que hubiera abdicado.
Monarquía Confidencial se ha puesto en contacto con expertos en la materia para conocer cómo es esta prueba de ADN por la que, casi con toda probabilidad, tendrá que pasar el rey emérito para demostrar si es o no el padre de Ingrid Sartiau.
Mercedes Alemán, directora del Centro de Fertilidad y Genética Cefegen, explica a este confidencial que esta prueba tiene una “fiabilidad absoluta”. Cuando se realiza un test de paternidad entre un presunto padre y un hijo, asegura, el resultado será siempre idéntico y no existirá ninguna variable en el test que pueda modificar el resultado.
En España, los valores de probabilidad de paternidad superiores a 99,73% son considerados por la jurisprudencia como paternidad prácticamente probada.
Para esta prueba, explica la experta, se recurre generalmente a la toma de muestras de sangre o saliva, ambos procedimientos “muy sencillos”. En el primer caso, el proceso es el siguiente: se emplean bastoncillos de algodón para frotar la cara interna de la mejilla y recoger células del epitelio bucal o saliva.
En Cefegen realizan con regularidad la prueba de saliva en los recién nacidos, ya que se trata de un procedimiento, además de sencillo, indoloro.
Existen otros métodos igualmente válidos para determinar una paternidad. Por ejemplo, a través del cabello o las uñas. En cualquier de los casos, la edad es un factor indiferente para la toma de esta muestra. Incluso, asegura Mercedes, es posible demostrar una paternidad antes de que nazca el bebé.
Para que admita una prueba de paternidad judicial en un tribunal de justicia, como ocurre en el caso de Juan Carlos I e Ingrid Sartiau, es imprescindible que un perito se encargue de recoger las muestras.
El coste oscila en torno a “350 y 450 euros”, asegura.
| Tipo de Prueba | Muestra | Fiabilidad | Costo Aproximado |
|---|---|---|---|
| ADN | Sangre o Saliva | Absoluta (99.73% para paternidad probada) | 350-450 euros |
Alberto Solá Jiménez lleva años asegurando que es hijo ilegítimo del rey Juan Carlos. Ahora ha salido a la luz el resultado de la prueba de ADN que vendría a confirmar que así es.
Según ha explicado el catalán, ha dado a conocer ahora estos resultados porque “hace unos diez días” le llegó “una información referente a que el excomisario José Manuel Villarejo se disponía a publicar en breve unos documentos sobre mi historia.
Solá cree que si Villarejo tiene los documentos no dudará en sacarlos.
Alberto Solá se prestó a realizar dicho test por exigencias del Centro Nacional de Inteligencia, según ha explicado en el mencionado digital: “En 2007, el director general del CNI en Barcelona me propuso personalmente realizar estos análisis. Fue a través de un exmiembro del CNI con quien yo tenía contacto, Antonio Rodríguez. Vinieron desde Barcelona para hacerlo. Delante de mí llamaron a sus colegas en Madrid y pidieron un favor y que fuera lo más rápido posible: que les enviaran cualquier objeto que utilizara el rey (Juan Carlos I).
El supuesto hijo ilegítimo del rey emérito asegura que a los quince días de hacerse la prueba, le llamaron “de manera urgente al laboratorio”. “Me pusieron en contacto con el director del laboratorio de Lérida, Jaime Buj. Ellos me llamaban 'el Principito'. Buj me confirma entonces la secuencia de los hechos: que el CNI le entregó un gran sobre cerrado en cuyo interior había un vaso.
“Eso se hizo en Barcelona. Fue grabado en un bar que ellos conocían y tenían una amistad fuerte con el dueño”, ha indicado.
En el encuentro no firmó ningún documento, sólo fue grabado.
Los resultados indicaban que había una probabilidad del 99,9% de que Solà fuera hijo del rey Juan Carlos.
Siempre según la versión de Solà, el CNI conserva una copia completa de los resultados, pero a él solo le entregaron un resultado parcial.
Posibles Consecuencias
En el caso de que el resultado de la prueba diera positivo, la Casa Real ya tiene preparada su estrategia: hacer como si nada porque no sería parte de la vida de Felipe VI. Ingrid Sartiau formaría parte de la familia, tendría derechos civiles y hereditarios, pero no dinásticos.
La paternidad civil conlleva para el padre la adquisición de todos los derechos y obligaciones inherentes, así como otras consecuencias futuras, como el derecho del hijo a la herencia. En este caso, la demandante ha asegurado públicamente que no quiere dinero, únicamente que se le reconozca como hija del rey emérito.
Así, si el Supremo reconociera a Ingrid Jeanne Satiau como hija del antiguo Monarca, La Zarzuela acataría la sentencia con el respeto de siempre pero, sobre todo, lo haría como si ello no fuera con la institución.
La belga accedería a todos sus derechos civiles -sobre todo, a efectos hereditarios-, pero no dinásticos.
Es que los tribunales suelen interpretar tal decisión como un indicio en contra del acusado. Por ello, aunque la decisión final no está tomada aún -aclara Carmen Remírez de Ganuza-, las "fuentes solventes" del entorno del rey que cita la periodista confirman su disposición a colaborar y hacerse la prueba.
El Mundo afirma, además, que incluso en el caso de que el resultado de la prueba diera positivo, la Casa Real ya tiene preparada su estrategia: hacer como si nada porque no sería parte de la vida de Felipe VI.
Ingrid Sartiau formaría parte de la familia, tendría derechos civiles y hereditarios, pero no dinásticos.
Cualquier resultado será negativo. Si es positivo, mala noticia para el Rey y la Casa Real. Y si es negativo, los cultos e inteligentes de siempre, con las mismas pruebas que ellos suelen aportar y que nadie ve ni conoce, asegurarán que los peritos han sido sobornados, montando la misma conspiración que con el caso de Dodi Al Fayed con Lady Di.
Solà es un hombre cercano y accesible a cualquiera que se interese por su historia. Vive en La Bisbal de l’Empurdà (Girona), donde sirve copas y cañas en un bar llamado El Drac. Goza del respeto y cariño de los vecinos y vecinas, que le conocen por su apodo, el Monarca. De ahí el título de su libro autobiográfico, El monarca de La Bisbal (Penguin Random House).
Al otro lado del teléfono, Solà repasa su historia con la firmeza de quien lleva años atando cabos. «Mi padre, a su manera, me ha protegido», explica.
Solà tiene 12 años más que el rey Felipe VI, a quien considera su hermano. “Nunca le he escrito”, asegura. Afirma que su reino es su gente y su bar, que jamás aspiró a arrebatarle el trono.
Este camarero de La Bisbal está cansado del silencio. Se muestra disgustado con los últimos acontecimientos que salpican al emérito y su marcha al extranjero.
Concluye la entrevista con un mensaje para Juan Carlos y Felipe de Borbón, con quienes nunca ha tenido ocasión de hablar: “Él no tiene que tener miedo ni temor de nada conmigo, ni mi padre ni menos aún Felipe, que no me ha hecho daño. Yo tengo disponibilidad, puede llamarme cuando quiera. Hace años le dije a mi padre que el silencio mesurado puede ser bueno, pero que el silencio prolongado va en contra de uno mismo.
Tanto es así que en absoluto se descarta que Don Juan Carlos acepte someterse a la prueba de ADN. Una decisión que tendría complicaciones mediáticas a corto plazo pero que, si la rehuye, podría representar un indicio en su contra, jurídicamente letal.
No obstante, y en el supuesto contrario -esto es, que se probara la nueva paternidad del Rey emérito-, desde Palacio ya se minimizan sus consecuencias, apelando a los precedentes.
Sea como sea, y siempre en el peor de los casos para la Corona, la posición ya está definida en el sentido de abrir un nuevo cortafuegos; uno más tras el cavado por la Casa hacia la Infanta Cristina por el caso Nóos.
No entiendo por qué los del Supremo autorizan pruebas de paternindad sólo para unos demandantes, y no para otros. No entiendo por qué tiene que estar por encima de la ley.
