El parto inducido es un procedimiento obstétrico común que busca iniciar el trabajo de parto de manera artificial antes de que comience de forma espontánea. Se practica ampliamente para intentar evitar complicaciones y mejorar los resultados de salud tanto para la madre como para el recién nacido.
Introducción
Cuando un embarazo continúa después del término, es decir, alcanza o supera las 42 semanas de gestación, aumentan el riesgo de que el recién nacido muera en el útero o durante el período neonatal inmediato y también la morbilidad neonatal. El término de hiperdatia (seudoprolongación) engloba a todos aquellos embarazos catalogados como prolongados que no lo son verdaderamente; se incluyen aquí las gestaciones comprendidas entre las 41 semanas cumplidas y las 42 semanas no cumplidas (es decir, desde las 41 semanas a las 41 semanas y 6 días).
La inducción del trabajo de parto se practica ampliamente para intentar evitar los problemas mencionados anteriormente y para mejorar los resultados de salud para las mujeres y sus recién nacidos. Desafortunadamente, la inducción del parto puede provocar problemas, especialmente cuando el cuello uterino es desfavorable. Además, el momento ideal para llevarla a cabo es incierto.
Hasta hace poco existía una tendencia a esperar el trabajo de parto espontáneo. Sin embargo, estudios más recientes indican que la inducción del parto a partir de las 41 semanas reduce la mortalidad perinatal, sin que aumente la incidencia de cesárea ni de otros resultados adversos.
En los últimos años, numerosos hospitales españoles y extranjeros están finalizando la gestación durante la semana 41, sin llegar a alcanzar la semana 42. Recientemente, la SEGO ha elaborado un documento de consenso en el que recomienda la finalización de la gestación con inducción sistemática durante la semana 41.
El objetivo de un estudio sería determinar si las gestaciones de 41 semanas presentan una mayor morbimortalidad con respecto a las gestaciones comprendidas entre las 37 y 40 semanas y 6 días y, por lo tanto, establecer si la política de inducción del trabajo de parto durante la semana 41 desde gestación, que actualmente se está llevando a cabo en nuestro centro, está justificada.
¿Cuándo se Considera Necesario Inducir el Parto?
Se considera embarazo a término cualquier gestación que termine entre las 37 y 42 semanas. Los sentimientos de las mujeres cuando se les informa de que es necesario realizar una inducción al parto son a menudo de miedo y desconfianza. La gestación es una situación única en la salud humana, ya que dos personas (madre y feto) dependen una de la otra, y a veces lo que es más beneficioso para una no lo es tanto para la otra. En obstetricia, nos encontramos siempre con el dilema de proteger al máximo la salud de las dos personas, madre e hijo.
Hay distintas circunstancias, tanto de la madre como del bebé, que obligan a fijar una fecha para el parto; es decir, para programarlo e inducirlo, sin esperar a que se presente de forma espontánea. Estas son algunas indicaciones:
- Ruptura de membranas antes del parto: A partir de la rotura de la bolsa amniótica, aumenta el riesgo de infección.
- Gestación prolongada: A partir de las 41 semanas de gestación empieza a aumentar el riesgo de complicaciones de la madre y del bebé.
- Complicaciones de la mamá y/o el bebé: Alteraciones del crecimiento del bebé, hipertensión o preeclampsia.
Si tu médico te ha mencionado la posibilidad de inducir el parto, es normal que quieras saber más sobre qué implica este procedimiento, por qué se recomienda y cómo afecta al postparto. Es importante destacar que la inducción no siempre es necesaria y SOLAMENTE debería ser propuesta por causas médicas y si los beneficios esperados superan los daños potenciales.
La Organización Mundial de la Salud, afirma que el parto inducido debe practicarse únicamente, como ya hemos dicho, cuando los beneficios que reporte para la salud de la madre o del feto, sean mayores que los riesgos a los que se expone con llevar a término el embarazo antes de tiempo.
El Proceso de Inducción
El parto inducido es un proceso que se realiza de forma controlada para iniciar el trabajo de parto cuando este no empieza por sí solo. Antes de inducir el parto, se tiene que evaluar si el cuello uterino está listo o “maduro” para el proceso. Cuando empieza a “madurar”, el cuello del útero se empieza a acortar y a ablandarse días antes del parto.
Los métodos para inducir el parto incluyen:
- Farmacológicos: Mediante la colocación vaginal de prostaglandinas.
- Mecánicos: Mediante la colocación de una sonda en el cuello del útero que se hincha como un globito.
- Maniobra de Hamilton: Este procedimiento consiste en separar manualmente la bolsa de la parte más interna del cuello mediante un movimiento circular con los dedos, intentando generar una liberación natural de prostaglandinas, lo que puede desencadenar contracciones.
Si el cuello uterino ya está maduro pero el trabajo de parto no ha empezado, o si las contracciones no son lo suficientemente fuertes o regulares, te propondrán poner oxitocina sintética, (que es la hormona que nuestro cuerpo segrega de forma natural para causar la dilatación, con la diferencia de que ésta únicamente actúa a nivel uterino y no a nivel cerebral; no tendremos así la alteración de conciencia, ni la segregación de endorfinas para tolerar la intensidad del parto, ni tendrá ningún efecto en el vínculo como la oxitocina natural). La dosis de oxitocina se ajusta gradualmente para lograr contracciones regulares y efectivas.
A lo largo de todo el proceso de inducción, las comadronas estarán acompañándote, vigilándote de cerca a ti y a tu bebé (con el monitor externo, la toma de constantes…) y atentas de las necesidades que puedan surgir.
Es importante que sepas que si las contracciones se vuelven demasiado intensas o el bebé muestra signos de estrés, se ajustarán los niveles de oxitocina o incluso interrumpirán su administración para evitar complicaciones. Una vez que el cuello uterino alcanza la dilatación completa (10 cm) y las contracciones son fuertes y regulares, empieza el descenso del bebé, que todavía lleva su tiempo (sobre todo, en primíparas); y poco a poco, empezarás a sentir la necesidad de pujar.
Tanto si se induce el parto farmacológicamente o por métodos mecánicos, el proceso dura unas 12 horas, y el parto suele acontecer a las 24 horas de media tras el inicio del proceso. En estas 12 horas, es posible moverse, comer, estar con la familia, utilizar el lavabo y la ducha. De hecho es lo mismo que haría en casa si se estuviera poniendo de parto -lo que conocemos como pródromos de parto o preparto- pero en un hospital, para poder supervisar el bienestar de madre y bebé.
Riesgos y Complicaciones
Sí, el parto inducido puede acabar en una cesárea (diferentes estudios afirman que un parto inducido tiene más posibilidades de acabar en parto por cesárea o instrumentado) si el proceso se estanca (probablemente, porque estamos forzando al cuerpo a hacer algo que aún no le toca) o si surgen complicaciones que pongan en riesgo la salud de la madre o del bebé.
En general, el parto inducido es un procedimiento seguro, tanto para la madre como para el bebé. Sin embargo, como con cualquier intervención médica, existen riesgos que no debemos desestimar a la hora de decidir.
Los principales riesgos del parto inducido son:
- Mayor riesgo de híper estimulación uterina.
- Rotura uterina.
- Mayor probabilidad de parto instrumentado.
- Cesárea.
- Hemorragia postparto.
- Ansiedad y depresión posparto para la madre.
- Hipoxia fetal durante el parto.
- Ictericia neonatal.
- Mayor probabilidad de ingreso neonatal en UCIN.
- Dificultades con la lactancia materna.
Es fundamental que cada caso se personalice y que la decisión del profesional sea compartida con los padres.
Bajo Peso Fetal y Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR)
El crecimiento intrauterino retardado o restringido (CIR) es un término que se utiliza para definir a un feto que es más pequeño de lo normal durante el embarazo debido a un problema con el funcionamiento de su placenta. La causa más frecuente es un problema en la placenta, que es el tejido que transporta el oxígeno y los nutrientes de la madre al bebé.
En las ecografías se hacen mediciones de la cabeza (a través del diámetro biparietal), del abdomen (a través del diámetro o circunferencia abdominal) y de la pierna (midiendo la longitud del fémur). Por tanto, la ecografía es la prueba principal para valorar el crecimiento del bebé y poder estimar su peso.
Lo más frecuente es que no se tenga que adelantar el parto, ya que hay veces que, aunque el bebé sea pequeño sigue creciendo dentro del útero materno. Pero en los casos en los que el feto no está creciendo adecuadamente, se estanca su crecimiento o tiene problemas con el funcionamiento de la placenta, deberá finalizarse el parto antes de la fecha prevista.
Cuando una mujer ha tenido un bebé con crecimiento intrauterino retardado es un factor de riesgo para gestaciones futuras. Por eso, tienen un mayor seguimiento en su nueva gestación.
Con respecto a la terminación de la gestación, hay que distinguir también entre fetos PEG y fetos con CIR. Si tu bebé presenta un CIR, es necesario realizar controles periódicos durante el embarazo: quincenales, semanales o incluso cada dos días en los casos más severos. Dependiendo del diagnóstico de estos controles y de la edad gestacional puede ser necesaria una inducción del parto, si realmente está comprometido el bienestar materno-fetal (lo que sucede en un reducido porcentaje de casos).
Estudio de Cohortes Históricas: Gestaciones de 41 Semanas
Un estudio analítico observacional de cohortes históricas comparó gestaciones entre las 41 semanas y las 41 semanas y 6 días con gestaciones entre las 37 y 40 semanas y 6 días. Se efectuó una revisión retrospectiva de los datos reflejados en las historias clínicas de todas las gestantes incluidas en el estudio, con la finalidad de descubrir factores de riesgo obstétrico. Asimismo, se examinaron las historias clínicas de los recién nacidos para identificar si existieron complicaciones en el período neonatal.
Se establecieron como criterios de inclusión: la gestación única, la presentación cefálica, la gestación de bajo riesgo, el control gestacional regular en una consulta de obstetricia y la finalización de la gestación en el HUMS en 2005.
Las complicaciones fetales estudiadas fueron: oligoamnios, líquido amniótico teñido, bajo peso (< 2.500g), macrosomía (≥ 4.000g), test de Apgar al minuto y a los 5minutos de vida, pH de cordón al nacimiento, ingreso del recién nacido en la unidad de neonatología, días de ingreso y diagnósticos de los neonatos ingresados y mortalidad perinatal.
Resultados del Estudio
Las gestaciones de 41 semanas tienen 1,41 veces más posibilidades de presentar un líquido teñido que las gestaciones inferiores a ese tiempo (IC del 95%, 1,002 a 1,986; p=0,047).
Se comprobó que la media del peso al nacimiento de los hijos de las gestantes de la cohorte de 41 semanas (3.512,7g) era significativamente superior a la media del peso de los hijos de las mujeres de la cohorte a término (3.240,24g). La cohorte de las gestaciones de 41 semanas presentó un riesgo de recién nacidos macrosómicos 3,69 veces superior a la cohorte a término (p<0,001; χ2 de Pearson).
Categorizando el Apgar a los 5minutos, encontramos que las hiperdatias presentaban un riesgo de un recién nacido con un Apgar a los 5minutos de 7 o menos, superior a las no hiperdatias (p=0,029).
La media de pH de cordón arterial en la cohorte de 41 semanas fue de 7,261 y en la cohorte a término de 7,281; estas diferencias fueron estadísticamente significativas, con una p=0,003 en el test estadístico “U” de Mann-Whitney.
Del total de gestaciones estudiadas, sólo se ha identificado un caso de recién nacido muerto que pertenece a una gestación de 41 semanas y corresponde a una muerte fetal anteparto.
Las hiperdatias además tienen un 39% más de riesgo de tener un parto inducido mediante goteo oxitócico que las gestaciones de menos de 41 semanas (RR=1,390; IC del 95%, 1,052-1,838; p=0,019).
Tabla Resumen de Resultados Significativos
| Variable | Gestaciones de 41 Semanas | Gestaciones a Término (37-40 Semanas) | Significación Estadística |
|---|---|---|---|
| Líquido amniótico teñido | Mayor riesgo (RR=1,41) | - | p=0,047 |
| Peso al nacimiento | Media superior (3.512,7g) | Media inferior (3.240,24g) | p<0,001 |
| Macrosomía | Mayor riesgo (RR=3,69) | - | p<0,001 |
| Apgar a los 5 minutos (<7) | Mayor riesgo | - | p=0,029 |
| pH de cordón arterial | Media inferior (7,261) | Media superior (7,281) | p=0,003 |
| Parto inducido con oxitocina | Mayor riesgo (RR=1,39) | - | p=0,019 |
Consideraciones Finales
El parto inducido es una herramienta médica valiosa que permite evitar complicaciones y garantizar la seguridad del bebé y de la madre. Es fundamental que la decisión se tome en conjunto con el equipo médico, considerando los riesgos y beneficios en cada caso particular. Recuerda que cada embarazo y parto es único, así que confía en tu equipo médico, en tu propio instinto y busca una segunda opinión si tienes dudas.
