Probabilidad de Embarazo a los 36 Años: Estadísticas y Consideraciones Clave

Cada vez son más las mujeres que se preguntan cuál es la mejor edad para tener hijos, considerando las exigencias de la maternidad y la tendencia actual a retrasarla. La edad de una madre primeriza en España ha aumentado con los años, alcanzando los 32.2 años de media en 2022, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, cada vez más mujeres son madres a partir de los 40 años.

Un ejemplo reciente es el de Lucía Pombo, de 36 años, quien confirmó estar esperando su primer hijo. Su testimonio resalta las dificultades que algunas mujeres enfrentan para concebir, a pesar de que ella aclaró que no recurrió a la reproducción asistida. Parte de su dificultad estaba relacionada con su diagnóstico de endometriosis desde 2019, una condición que complica la fertilidad.

Este artículo explora las estadísticas de probabilidad de embarazo a los 36 años, los factores que influyen en la fertilidad y los consejos para un embarazo saludable.

Edad Biológica y Fertilidad

La edad reproductiva óptima de la mujer se sitúa entre los 19 y 30 años. La fertilidad disminuye con la edad hasta llegar a la menopausia, que varía entre los 45 y 52 años. Conforme pasan los años, la cantidad y calidad de los óvulos disminuye, reduciendo la posibilidad de conseguir un embarazo.

Dentro de las mujeres que no tienen ningún problema de fertilidad, una joven de 20 años que mantiene relaciones sin protección en sus días fértiles tiene una probabilidad del 25% de quedarse embarazada. Si la mujer ronda la treintena, la posibilidad de gestación se reduce a un 15%. A partir de este momento, se produce un acusado descenso de la fertilidad en la mujer. Aproximadamente, una mujer con 35 años tiene una posibilidad de conseguir un embarazo del 8% mientras que a partir de los 38 años es de un 3%.

¿Cuándo se Considera Edad Materna Avanzada?

Biológicamente, una mujer presenta edad materna avanzada a partir de los 35-40 años debido a que el paso del tiempo tiene gran repercusión en la reserva ovárica de la mujer. Además, en numerosas ocasiones, las mujeres de edad avanzada tienen óvulos de peor calidad y suelen presentar aneuploidías. La principal consecuencia de ello es que existe mayor riesgo de aborto o de tener embriones genéticamente alterados, lo que dificultaría la implantación en el útero.

En términos de fertilidad, «la probabilidad de embarazo por ciclo en mujeres con fertilidad media desciende aproximadamente del 20-25% en la década de los 20 a alrededor del 10% a los 40 años, y es inferior al 5% a partir de los 43-44 años». Además, en relación con las complicaciones obstétricas, la evidencia indica que la edad materna avanzada se asocia con mayor riesgo de desarrollar diabetes gestacional, enfermedad hipertensiva del embarazo y hemorragia obstétrica.

Los datos confirman que la prevalencia de diabetes gestacional y de hipertensión crónica aumenta de forma significativa a partir de los 35-40 años.

Retrasar la Maternidad

Muchas mujeres de entre 20 y 30 años no se consideran suficientemente maduras, o no tienen una buena estabilidad económica como para plantearse un embarazo. Según las encuestas 2 de cada 3 mujeres de entre 20 y 30 años desean ser madres, pero en un plazo de 5 años. A partir de los 30 años muchas mujeres empiezan a sentir el reloj biológico de la maternidad y consideran que es el momento oportuno. Alrededor de un 40% de las mujeres piensa ser madre en poco tiempo.

Ventajas de ser Madre con más de 30

Cada vez son más las mujeres que deciden quedarse embarazadas por primera vez cuando han alcanzado al menos los 30 años, algo que no estaba en la mente hace bastante tiempo. Este hecho supone algunas ventajas, tales como las que se comentan a continuación:

  • Disponer de una solvencia económica y una vivienda.
  • La relación de pareja es más estable.
  • Se sienten más maduras y capaces de educar a un hijo.
  • La pareja ha tenido suficiente tiempo para disfrutar solos y afrontan la llegada de un hijo como otra etapa de su vida.

Estas son algunas de las razones por las que la edad de los 30 años es una buena época para ser mamá.

Inconvenientes de Retrasar la Maternidad

A pesar de estas ventajas, cuanto más avanzada sea la edad de la mujer, mayores serán los riesgos que comporta una gestación. Aunque las mujeres con 40 años pueden mantenerse en forma y gozar de buena salud, su cuerpo ya no está bien preparado para el embarazo y el parto.

Algunos de los problemas con los que nos podemos encontrar al retrasar el deseo de la maternidad son los siguientes:

  • Riesgo de aparición de diabetes.
  • Aumento de la presión arterial.
  • Dificultad para concebir, ya que que le cueste más o directamente no pueda y deba acudir a técnicas de reproducción asistida para conseguirlo.
  • Los partos se consideran de riesgo a partir de 37 años, son más complicados y dolorosos. La tasa de cesáreas en mujeres de edad avanzada es elevada.
  • La salud del bebé también se ve afectada por la edad materna, ya que con la edad es más probable que el niño padezca alguna anomalía genética. Por ejemplo, las probabilidades de síndrome de Down (trisomia del cromosoma 21) son 1/1250 cuando la mujer tiene 20 años; mientras que en mujeres con más de 40 años tienen un riesgo de 1/30 de tener un bebé con Síndrome de Down.

Además, cuando el hijo llegue a la adolescencia los padres tendrán más de 50 años, lo cual puede implicar una falta de entendimiento entre ambos.

A pesar de todo ello, no existe una edad idónea para ser madre. Cada mujer debe decidir cuándo es el momento perfecto para quedarse embarazada y cumplir su sueño de ser mamá.

Embarazo a Partir de los 40

Las mujeres que queden embarazadas a partir de los 35 años también deberán tener especial cuidado a lo largo de la gestación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una edad materna igual o superior a 35 años se considera un factor de riesgo medio. Estos son algunos de los riesgos asociados a un embarazo a partir de los 40 años:

  • Mayor tasa de aborto: Mientras que las mujeres menores de 35 años tienen una probabilidad del 15% de tener un aborto espontáneo, en mujeres de entre 35 y 45 años esta tasa se sitúa entre el 20 y el 35%.
  • Preeclampsia-eclampsia: Se ha demostrado que el riesgo de padecer alguna de estas enfermedades durante el embarazo a una edad materna avanzada es superior.
  • Hiperémesis gravídica: Consiste en una situación de náuseas y vómitos extremos durante la gestación que pueden dar lugar incluso a la pérdida del 5% del peso corporal.
  • Mayor tasa de parto prematuro: Varios estudios han demostrado que el riesgo de que el bebé nazca prematuramente y con bajo peso es mayor en adolescentes y en mujeres mayores de 35 años.
  • Desprendimiento de placenta: Es un suceso grave por el que la placenta se desprende de la pared del útero. Otros factores de riesgo aparte de la edad son: ser fumadora, hipertensión, exceso de líquido amniótico, embarazo múltiple, etc.
  • Restricción de crecimiento intrauterino (RCIU): Se trata de un desajuste que impide el correcto desarrollo del feto, lo que hace que pese menos del 90% que otros bebés de la misma edad gestacional.
  • Diabetes gestacional: Este tipo de diabetes se detecta mediante el test de O'Sullivan, que se realiza a todas las embarazadas en la semana 24-28 de embarazo. En mujeres de edad igual o superior a los 35 años, este test se hace tanto en el primer como en el tercer trimestre.

No obstante, una mujer puede llevar un embarazo a los 40 años, e incluso a los 50, siempre y cuando goce de buena salud. La dificultad a esa edad reside más bien en quedarse embarazada que en llevar el embarazo en sí una vez se consigue.

Alternativas de Fecundación

Como consecuencia del retraso de la maternidad, cada vez son más las personas que intentan cumplir su deseo de tener descendencia a través de otros métodos. La reproducción no es algo que solo dependa de la edad de la mujer, sino que la calidad del esperma también disminuye con el paso del tiempo, aunque no es un aspecto tan drástico.

En los casos de edad materna avanzada, lo mejor será recurrir a la fecundación in vitro (FIV) y realizar diagnóstico genético preimplantacional (DGP). Esto asegurará la transferencia de embriones genéticamente sanos y, por tanto, con mayor probabilidad de implantar y dar lugar a un embarazo.

En los casos donde la etapa reproductiva haya terminado y la reserva ovárica de la mujer esté agotada, la forma de lograr una gestación será a través de óvulos de donante. Este tratamiento de fertilidad tiene elevadas garantías de éxito, pero presenta el inconveniente de tener que renunciar a la carga genética. Por ello, la FIV con ovodonación es una de las opciones reproductivas que supone mayor carga emocional para los pacientes.

La probabilidad de embarazo es variable según la edad de la mujer y el tratamiento de reproducción asistida realizado. Un diagnóstico cuidadoso nos hará recomendar el tratamiento más adecuado, pero su probabilidad de éxito estará condicionada fundamentalmente por la edad de la mujer. El motivo es que la edad va íntimamente ligada a la calidad de los óvulos y de los embriones.

Los tratamientos más habituales en mujeres menores de 35 años son la inseminación artificial conyugal (35%) y la fecundación in vitro (FIV) (40%). En inseminación artificial conyugal las mujeres menores de 35 años consiguen una tasa de embarazo por ciclo cercana al 20%, mientras que en fecundación in vitro la probabilidad de embarazo es superior al 55%.

Cerca del 30% de las pacientes de 35-36 años eligen la inseminación artificial como primer tratamiento de reproducción asistida, obteniendo una probabilidad de embarazo por ciclo del 15%. Entre los 37 y 38 años son pocas las pacientes (20%) que optan por la inseminación artificial, y consiguen una probabilidad de embarazo del 15%. A partir de los 38-39 años no se recomienda realizar inseminación artificial, salvo que el pronóstico de la misma sea bueno por circunstancias como, por ejemplo, haber tenido un embarazo espontáneo previo. El motivo es que la probabilidad de embarazo esperada por ciclo es menor del 10%.

Sin duda, el tratamiento más frecuente en este rango de edad es la fecundación in vitro. El 66% de las pacientes optan por la FIV, consiguiendo una probabilidad de embarazo del 30% por ciclo y del 60-70% al cabo de 3 intentos.

A partir de los 39 años, la ovodonación va cobrando importancia y el 15% de las pacientes realizarán este tratamiento. La fecundación in vitro sigue siendo el tratamiento más demandado en mujeres de 41 y 42 años. El 60% de las pacientes optarán por él, aunque la probabilidad de embarazo con FIV baja al 22%. Tras 3 ciclos de FIV alrededor del 50% conseguirán embarazo, pero su riesgo de aborto es superior al 35%.

No se recomienda realizar Fecundación in vitro por encima de los 43 años debido a la baja probabilidad de embarazo y el alto riesgo de aborto. Sin embargo, circunstancias personales pueden hacen que un buen grupo de pacientes de esta edad (hasta un 44%) desee intentarlo. La ovodonación es el tratamiento recomendado a partir de los 43 años de la mujer. El 82% de las pacientes con edad superior a 45 años realizarán ovodonación, manteniendo intacta la probabilidad de embarazo en un 65% por ciclo, como en los otros grupos de edad.

Otro tipo de tratamientos son anecdóticos en este grupo de edad, y la probabilidad de embarazo con ellos mínima.

Parece claro que, si únicamente analizamos la probabilidad de embarazo, el tratamiento a elegir en todos los casos sería la ovodonación. Sin embargo, esto no es así. Aunque, la probabilidad de embarazo en FIV baja de forma llamativa a partir de los 40 años, hasta los 42 más de la mitad de nuestras pacientes prefieren hacer FIV antes que ovodonación e, incluso en pacientes de entre 43 y 45 años, casi la mitad siguen eligiendo la fecundación in vitro como tratamiento de reproducción asistida. El motivo de todo esto es que no sólo importan los datos numéricos, la ovodonación implica una serie de aspectos desde el punto de vista emocional que no todos los pacientes están preparados a aceptar.

Es importante avanzar más rápido. "Habla con tu médico de cabecera, busca ayuda de un especialista en fertilidad antes de lo que lo haría una persona en la veintena", dice el profesor William Ledger. Cuando tienes 30 años o menos, las probabilidades de concebir son mayores, ya que la probabilidad de quedarse embarazada durante un único ciclo menstrual son casi del 20 %. Como puedes ver, todavía tienes una gran probabilidad de quedarte embarazada si tienes más de 35 años, lo único que debes tener en cuenta es que, cuanto más mayor seas, más puedes tardar. Aun así, es buena idea hablar con un médico si tienes más de 35 años y has estado intentándolo más de 6 meses.

Si estás intentando quedarte embarazada después de cumplir los 35, puedes aumentar tus probabilidades de concebir al saber cuándo ovulas, que es cuando tus ovarios liberan un óvulo. Un motivo por el que muchas parejas tienen problemas para concebir es que una de cada dos intenta concebir en el momento equivocado del mes.4 Hay muy pocos días en el ciclo menstrual en el que puedes quedarte embarazada y los días fértiles pueden variar entre los ciclos. Si sabes cuándo son tus días fértiles, esta información puede ayudarte a quedarte embarazada más rápido.

Los tests de ovulación detectan un aumento en la hormona llamada hormona luteinizante (LH), que se produce entre 24 y 36 horas antes de la ovulación, lo que permite identificar tus 2 días más fértiles. Dado que el esperma puede sobrevivir más de 5 días y tu periodo fértil suele durar 6 días, puede que quieras invertir en un test que detecte el aumento del estrógeno. Cada persona es diferente y las mujeres no se pueden basar en valores promedio de la población para conocer su propia fertilidad. Saber cuándo ovulan es uno de los pasos más fáciles que las mujeres pueden dar para comprender su fertilidad y los tests de ovulación constituyen el método más sencillo para predecir con precisión cuándo ovularán.

El ciclo lo determinan los niveles hormonales de cada persona. Hay otros métodos para determinar cuándo ovulas, como la medición de la temperatura corporal basal o el método de calendario. No obstante, muchos métodos solo informan de la ovulación una vez que ya has ovulado, por lo que puedes tardar en determinar el patrón de tu fertilidad, ya que muchas mujeres tienen ciclos menstruales variables, por lo que no son los métodos más eficaces para identificar los días fértiles.

También puedes involucrar a tu pareja. Hacen falta dos personas para tener un bebé, por lo que tu pareja también puede tomar ciertas medidas para aumentar las probabilidades de concepción. Mantenerse sano y en forma, reducir el consumo de alcohol y dejar de fumar pueden ayudarle a producir un esperma más sano. También debería llevar ropa interior holgada y evitar los baños con agua caliente: mantener los testículos a una temperatura baja contribuye a la calidad del esperma.

Aunque la fertilidad empieza a reducirse a partir de los 35, sigue siendo posible quedarse embarazada y tener un embarazo sano. Por supuesto, también hay otras opciones para quedarse embarazada, como la donación de óvulos o congelar los suyos. También puedes usar FIV (fecundación in vitro), método que une un espermatozoide con un óvulo en un laboratorio y con el que el embrión se congela para transferirlo al útero cuando estés preparada. No obstante, los tratamientos de fertilidad dependen de muchos factores como tu salud, tu edad y si el embrión se congeló.

En el caso de mujeres mayores de 35 años, está incrementado por 2 el riesgo de parto por cesárea.

Ser madre después de los 40 es algo tan maravilloso como a los 20, 25, ó 35 años. Es importante saber que muchas de las complicaciones se previenen con un correcto control prenatal y cumpliendo rigurosamente las indicaciones médicas.

Bárbara Fernándezdez del Bas recuerda que el caso de Lucía Pombo no es extraño, ya que «en España la maternidad tardía es una realidad demográfica consolidada». De hecho, según el Instituto Nacional de Estadística, en 2024 la edad media a la maternidad fue de 32,6 años, alcanzando los 33,2 años en mujeres españolas, y el 10,4% de los nacimientos correspondieron a madres de 40 años o más.

«Desde el punto de vista clínico, se considera edad materna avanzada (EMA) a partir de los 35 años, y muy avanzada a partir de los 40 años, aunque el riesgo aumenta de forma progresiva y no existe un punto de corte biológico brusco.

No porque la edad, por sí sola, convierta ese embarazo en un problema, sino porque en algunos casos aumenta la probabilidad de determinadas complicaciones, como la diabetes gestacional o los trastornos hipertensivos del embarazo.

«La buena noticia, y esta es importante, es que un embarazo a partir de los 35 puede transcurrir con total normalidad. Y de hecho, así ocurre en muchísimas mujeres. Con un seguimiento adecuado, una vida activa y saludable, controles orientados a la prevención y la detección precoz, la mayoría de estos embarazos evolucionan de forma favorable y culminan en partos normales.

Como matrona, lo veo cada día: mujeres que llegan a su primer embarazo con más conciencia corporal, mayor capacidad de autocuidado y una implicación muy activa en su proceso. A menudo, son mujeres que se escuchan, que preguntan, que entienden la importancia del descanso, del movimiento adaptado, de la alimentación y del cuidado emocional.

El embarazo, en cualquier edad, «es una etapa de adaptación profunda. El cuerpo cambia, la identidad se transforma y aparecen dudas, miedos e inseguridades. En mujeres que inician la maternidad más tarde, a veces se añade la presión externa o el mensaje implícito de que ‘llegan tarde’. Nada más lejos de la realidad. Cada maternidad tiene su tiempo, y ese tiempo no se mide solo en años. Eso sí, acompañar bien implica individualizar. Por eso, en estos embarazos se realizan algunas pruebas de cribado específicas y un seguimiento algo más estrecho, siempre adaptado a cada mujer.

Un elemento clave para entender la infertilidad femenina, y que Lucía Pombo ha puesto en el centro del debate, es la endometriosis. Se estima que afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad reproductiva y hasta al 30-50% de las mujeres con infertilidad.

Pese a todo ello, «es fundamental subrayar que la mayoría de las mujeres de edad materna avanzada tienen embarazos con buen desenlace, especialmente en contextos con seguimiento prenatal adecuado. La edad no determina por sí sola el pronóstico; influyen de manera decisiva la salud previa, la presencia de patologías como la endometriosis, el diagnóstico precoz y la calidad de la atención obstétrica.

Este optimismo también lo comparte la matrona de Bmum Abigail Nuñez de Arenas Barza: «Es cierto que, desde el punto de vista médico, a partir de los 35 se presta especial atención a algunos aspectos del embarazo.

Salvo patología previa grave (por ejemplo una cardiopatía severa), los médicos no podemos contraindicar un embarazo únicamente por motivo de edad.

Durante el primer trimestre de embarazo, las mujeres mayores de 35 años tienen un aumento del 45% de pérdida de la gestación -principalmente por abortos espontáneos y gestaciones extrauterinas-.

En el caso de los abortos espontáneos, la relación con la edad se explica por modificaciones a dos niveles: en el ovario, el envejecimiento altera la integridad de los óvulos y del sistema endocrino del ovario; y en el útero, ocurren modificaciones de la función uterina, mermando la capacidad para soportar una gestación.

Están incrementados el número de gestaciones múltiples (en parte debido a las técnicas de reproducción asistida), lo que se relaciona con morbilidad materno-fetal.

Justo antes de la concepción, el óvulo se divide.

Con respecto a los riesgos genéticos hay manera de conocerlos por un asesoramiento genético y mediante varias opciones de estudios. Algunos se realizan sin que existan riesgos de complicar el embarazo, llamados no invasivos (diagnósticos prenatales sin riesgo) como la ecografía, los marcadores bioquímicos o el triple test; otros, cuya realización se asocia a un riesgo potencial de pérdida del embarazo, se llaman estudios invasivos (diagnósticos prenatales con riesgo) y son la amniocentesis y la biopsia coriónica y la cordocentesis.

La probabilidad de tener miomas puede aumentar con la edad.

Es importante saber que muchas de las complicaciones se previenen con un correcto control prenatal y cumpliendo rigurosamente las indicaciones médicas.

Como resumen, la fertilidad a los 35 años disminuye en comparación con edades más jóvenes, pero sigue siendo posible lograr un embarazo: La clave está en informarse, buscar ayuda médica si es necesario y mantener hábitos saludables para maximizar las probabilidades de éxito.

En los hombres, aunque el impacto de la edad es menos drástico, también se observan cambios en la calidad del semen a partir de los 40-45 años, lo que puede influir en las tasas de fertilización y éxito del embarazo.

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Durante 2023 se estima que hubo un total de 322.075 nacimientos en España, la cifra más baja de la serie histórica del INE, que comienza en 1941. Y no se tienen más hijos no porque las mujeres no quieran, sino porque no pueden.

“De los 18 a los 30 años, no los tienen porque creen que son muy jóvenes para ello; de los 30 a 35, porque encuentran serios problemas para emanciparse (el precio de la vivienda es uno de los factores clave) y para asentarse en el trabajo y de los 35 a los 40, porque no tienen pareja estable. Este retraso de la maternidad (la edad media del primer hijo supera ya los 32 años en las mujeres) tiene sus consecuencias: las mujeres que dan a luz a su primer hijo antes de los 28 tienen muchas probabilidades de tener un segundo.

Ante este panorama, los expertos piden a las autoridades sanitarias, sociales y decisores públicos que dejen de ignorar el “grave problema de fertilidad que nuestra sociedad enfrenta.

¿Cuándo empieza a reducirse la fertilidad en la mujer?

¿Hasta qué edad se pueden hacer tratamientos de reproducción asistida?

Probabilidades de Embarazo Según la Edad

Las tasas de embarazo natural y con reproducción asistida varían significativamente según la edad de la mujer:

Edad de la mujer Probabilidad mensual de embarazo natural Éxito con FIV (por ciclo)
< 30 años 20-25% 65-70%
30-35 años 15-20% Hasta un 65%
36-39 años 8-12% 35-40%
40-42 años 5-8% 15-20%
> 43 años < 5% < 10%

Estos valores son estimativos y pueden variar según la salud general, la causa de la infertilidad y otros factores individuales.

Consejos para un Embarazo Saludable Después de los 35 Años

  • Consulta preconcepcional: Visitar a un ginecólogo o especialista en fertilidad para conocer el estado de salud reproductiva y detectar posibles obstáculos.
  • Estilo de vida saludable: Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio moderado, y evitar el tabaco y el alcohol.
  • Suplementos recomendados: El ácido fólico es fundamental antes y durante el embarazo. En algunos casos, también se recomiendan antioxidantes o vitaminas específicas.
  • Consultar con un especialista si después de 6 meses manteniendo relaciones sin protección no se logra un embarazo.

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