Argumentos Pro-Vida en el Debate sobre el Aborto

El aborto es un tema espinoso y difícil, y para muchos, un derecho fundamental e incuestionable. Hablar de él en público es tabú, una intromisión inadmisible en la esfera privada. En el debate (moral, social, jurídico, político) sobre el aborto, todo parece estar dicho ya, no quedando al descubierto sino dos opciones radicales: la cultura de la muerte y del descarte, que "legitima la muerte de un inocente" (como lamentó Juan Pablo II en su histórica homilía en Madrid del 2 de noviembre de 1982), y la cultura de la vida, que considera inviolable y digna de protección la vida humana desde que existe de forma diferenciada, esto es, desde el momento mismo de la concepción.

Argumentos a favor y en contra del aborto

Sin embargo, un artículo de Stephanie Gray en su blog plantea ocho cuestiones con perspectivas originales que pueden ser muy útiles en cualquier discusión sobre el tema. Stephanie Gray, canadiense, es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de British Columbia en Vancouver, con grado en Bioética obtenido en el US National Catholic Bioethics Center de Filadelfia. Del mismo modo que responder a una pregunta llevó a esta joven a tomar un camino muy distinto al del plan original, creo que aplicar el poder de las preguntas al debate del aborto puede ayudar a quienes las respondan a darse cuenta de que Roe vs Wade [sentencia del Tribunal Supremo que en 1973 legalizó el aborto en Estados Unidos, revocada en 2022 por la sentencia Dobbs], lejos de ser una buena sentencia legal, fue en realidad una sentencia contra la razón.

Preguntas clave en el debate sobre el aborto

Estas son preguntas que podemos plantear:

  1. ¿Desde qué punto medimos la viabilidad?

    Cuando se discute Roe vs Wade, la gente a menudo habla de la viabilidad. Algunos argumentan que el aborto es aceptable si el niño no puede sobrevivir fuera del vientre materno. En general se considera que un niño no nacido es viable alrededor de la semana 24 de gestación.

    Pero consideremos la etiqueta 24 semanas y lo que implica: llegar a las 24 semanas implica que empezamos a medir el paso del tiempo 24 semanas antes. ¿Qué pasó en ese momento? La unión del espermatozoide y el óvulo, conocida como fecundación. Dado que empezamos a contar a partir de este momento, esto significa que se acepta que la vida empieza no a las 24 semanas, sino 24 semanas antes.

  2. Si el aborto, en el caso de que peligre la vida de la mujer, se permite después de la viabilidad, ¿por qué no sacar al niño vivo y no muerto?

    Los defensores del aborto indican que a veces es "necesario" después de la viabilidad porque la embarazada podría morir si no aborta. Dado que en estos periodos avanzados de embarazo el niño puede sobrevivir fuera del vientre materno, ¿por qué matar al niño? ¿Por qué no provocar el parto y poner al bebé en una incubadora?

  3. ¿Un test de embarazo negativo ha llevado alguna vez a un aborto?

    Sabemos que la respuesta es: "Obviamente no". Por lo tanto, ¿qué le está diciendo el test positivo de embarazo a una mujer? Le está diciendo que su cuerpo embarazado no es el único cuerpo presente, sino que hay otro individuo presente en él. ¿Y quién es este individuo? Un niño. Y no un niño cualquiera. Es su hijo. Por lo tanto, hay una pregunta que tenemos que plantear: ¿qué espera de los padres la sociedad? ¿Espera que cuiden a sus hijos o que los maten?

  4. Si el aborto es una cuestión del derecho de la mujer sobre su propio cuerpo, ¿cuándo empieza ese derecho?

    Hace algunos años, la revista The Economist publicó un reportaje sobre la desaparición de cien millones de mujeres del mundo debido al aborto y al infanticidio selectivo. ¿No es interesante el hecho de que el aborto suela promocionarse como pro-mujer y, sin embargo, un gran número de mujeres sean asesinadas en el vientre materno precisamente porque sus cromosomas sexuales son XX? ¿Acaso las niñas no nacidas no tienen derecho a sus cuerpos?

  5. ¿Qué dice la ley cuando una mujer sentenciada a muerte está embarazada?

    Todos los estados de Estados Unidos en los que es legal la pena de muerte prohíben la ejecución de mujeres embarazadas. Además, la Alianza Internacional de las Naciones Unidas sobre los Derechos Civiles y Políticos declara que "la pena de muerte no debe... ejecutarse en mujeres embarazadas". La gente discute si quienes han sido juzgados culpables deben ser o no condenados a muerte, pero todos coinciden en que los inocentes no deben ser condenados a muerte. No aplicar la pena capital a una mujer culpable por la única razón de que está embarazada es reconocer que dentro de su cuerpo hay un niño inocente.

  6. ¿Qué nos dicen sobre el aborto los procedimientos abortivos y los defensores de esta práctica?

    En al manual sobre el aborto de la National Abortion Federation (A Clinician's Guide to Medical and Surgical Abortion), en el capítulo 10 (del cual es coautor el abortero Martin Haskell) se hace referencia a "Fetocidal Techniques [técnicas fetocidas]". ¿Cuál es el significado de "-cida"? Matar. No matamos aquello que no tiene vida. Por lo tanto, hablar de matar al feto es, de nuevo, admitir que el niño no nacido vive.

    Ese capítulo sobre abortos por dilatación y extracción después de las 12 semanas de gestación, hace referencia también a "algunos elementos de embarazo" como "la médula espinal y el cráneo". La médula espinal y el cráneo ¿de quién? Claramente, no de la mujer embarazada. Esas son partes del cuerpo del niño. Si reconocemos estas partes importantes del niño, más aún deberíamos reconocer al niño al que pertenecen, ¿no?

    Más: si bien Planned Parenthood es famosa por cometer abortos, es curioso que hace algunas décadas hiciera un asombroso reconocimiento: en un opúsculo de 1952 sobre control de natalidad, a la pregunta: "¿Se puede considerar al aborto como control de la natalidad?", respondía: "Ciertamente no... Un aborto... mata la vida del niño una vez que ya ha empezado".

  7. ¿Qué sucedió con Roe, de Roe vs Wade?

    La mayoría de las personas no sabe que la mujer real, Norma McCorvey, denominada Roe en Roe vs Wade, nunca tuvo el aborto que llevó el caso hasta el Tribunal Supremo. Es más: posteriormente se convirtió en provida y quiso que la sentencia fuera anulada.

  8. ¿Cuál es el amor más grande?

    Así lo explica este vídeo del portal provida Abort73: Si lo contrario del amor es el odio, lo contrario del mayor amor es el mayor odio. Si el mayor amor es sacrificar la propia vida por otro, el mayor odio es sacrificar la vida de otro por la propia. Por tanto, lo contrario del mayor amor es el aborto. Aunque el aborto no parezca odio, actúa como odio.

    Desde un punto de vista cristiano, el amor más grande lo vemos en la persona de Jesucristo: "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos" (Juan 15, 13) y "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros" (Lucas 22, 19). Incluso las personas no religiosas aceptan este principio; por ejemplo, los bomberos que entraron en los edificios en llamas el 11 de septiembre de 2001. Sus acciones fueron un ejemplo del amor más grande.

Manifestación Pro-Vida en Washington D.C.

La posición pro vida: un análisis crítico

Desde el punto de vista teórico, la posición pro vida es una posición dogmática, deontológica y con un gran componente religioso que se asienta sobre la santidad de la vida, justificada desde la visión ―religiosa― de que la persona comienza desde el momento de la concepción. Esta tesis muestra una visión sesgada y una manipulación del estatuto del embrión, poniendo a la genética y a los 46 cromosomas en el centro de la escena y desconociendo las distintas visiones que cuestionan el estatus de persona del embrión desde las ciencias, la ética, la filosofía, la filosofía jurídica o incluso desde la religión.

Desde el punto de vista práctico, la posición pro vida es contradictoria. Invierten una enorme cantidad de poder y dinero en demonizar al aborto y a las mujeres que recurren a la interrupción del embarazo y prácticamente no hacen nada o muy poco para prevenir el embarazo no deseado. Así, lejos de contribuir a proteger la vida embrionaria disminuyendo la cantidad de abortos, contribuyen a su alta incidencia.

El aborto como un bien social

El aborto debe ser considerado como una parte importante del cuidado de la salud en general y reproductiva en particular. El aborto forma parte de la medicina reproductiva y no puede ni debe ser su antítesis. El aborto es necesario y no es un mal sino un bien social. Aborto y maternidad van de la mano. La libertad de ser madre implica la libertad de no serlo.

En este sentido, es iluminador el relato de la filósofa Judith Jarvis Thompson citada anteriormente, quien propone una hipotética situación en la cual una mañana cualquiera, usted se despierta conectado a una persona o, mejor aún, a una personalidad de nuestra sociedad que estará conectada a usted por meses o años y que sin su ayuda, moriría. Si usted se negara a vivir con él y por lo tanto pidiera la desconexión de su cuerpo del suyo, esta persona moriría. No moriría por muerte propia sino que usted sería el causante de esta muerte y como tal sería penado por la ley.

Este ejemplo marca la exacta filosofía del pro vida: la mujer no tiene derecho a su cuerpo, todas las personas tienen derecho a la vida, y este derecho de las personas es superior al derecho de lo que acontece en su cuerpo. Por ello, quitarle los derechos a una mujer por un embarazo es a todas luces un atropello. Por otro lado ninguna mujer estaría obligada a abortar.

Manifestación a favor del aborto legal, seguro y gratuito.

La situación global del aborto

El acceso al aborto legal y seguro forma parte del conjunto de los derechos humanos, entre ellos el derecho a la salud sexual y reproductiva. En los últimos 30 años, más de 60 países de todos los continentes han modificado su legislación para permitir el acceso al aborto. Casi la mitad de esos países están en África. Asia representa una quinta parte de los países liberalizadores. En América Latina, la legislación ha avanzado en Chile, Argentina, México y Colombia con la despenalización, y aunque en menor medida, también hubo avances en Chile. Europa es el continente donde el derecho al aborto seguro está más extendido e Irlanda fue el último país en despenalizarlo, a finales de 2018.

Pero al mismo tiempo se están produciendo graves retrocesos, como en Polonia, donde en 2020 se eliminó uno de los únicos tres supuestos en que estaba permitido abortar. O como en Estados Unidos, donde el derecho al aborto ya no está protegido por la Constitución, según dictaminó su Tribunal Supremo en junio de 2022, y a partir de esta sentencia cada uno de los estados federados puede establecer limitaciones muy restrictivas e incluso la prohibición total, como ya está sucediendo en la mitad del país. Con esta decisión las mujeres norteamericanas retroceden 50 años en su autonomía para decidir sobre el embarazo y la maternidad.

Según estudios del Instituto Guttmacher, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud, se estima que las tasas de aborto son de 33 por mil mujeres en edad reproductiva en África y 32 por mil en América Latina y Caribe, regiones ambas donde el aborto está severamente restringido.

En España, según datos del Ministerio de Sanidad, la tasa de abortos en mujeres entre 15 y 44 es de 12,2 por mil mujeres en 2023; en este año se contabilizaron 103.093 abortos, con un aumento del 4,8% respecto al año anterior.

Falsas dicotomías y mensajes erróneos

El lobby antiaborto mundial lanza mensajes y bulos sobre el aborto repetidos una y otra vez sin datos ni base científica, en sus campañas de presión a la ciudadanía para estigmatizar el derecho al aborto, para lograr que los gobiernos lo prohíban o que eliminen leyes que garantizan este derecho.

La única forma de acabar con el aborto es prohibirlo. Pero esto no es lo que afirma la Organización Mundial de la Salud: “los datos demuestran que las políticas restrictivas no solo no reducen el número de abortos, sino que también afectan a la posibilidad de que se practiquen de forma digna y sin riesgos. La proporción de abortos peligrosos es significativamente más elevada en los países que imponen leyes restrictivas, que en aquellos dónde estas leyes son más laxas”.

“Soy provida” Es una falsa dicotomía, pero es el eslogan reiterado por el lobby antiaborto mundial. ¡Como si las mujeres no estuvieran a favor de la vida! Son precisamente ellas las que demandan a los gobiernos medidas que garanticen una maternidad responsable: acceso a la salud sexual y reproductiva y disponer de las condiciones económicas básicas que les permitan asegurar el bienestar de su familia.

El derecho y las normas internacionales de los derechos humanos no reconocen los denominados derechos del feto ni otras aplicaciones de los derechos humanos a fetos, embriones, zigotos o gametos. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en una sentencia de 2004, señaló que "el feto no se considera como una persona directamente protegida por el artículo 2 de la Convención” (el referido al derecho a la vida), porque si así fuera, “se limitarían de manera abusiva los derechos establecidos a las personas ya nacidas”.

Por el contrario, son los Estados que prohíben y criminalizan el aborto en todos los supuestos, incluso cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la embarazada, los que pueden estar ejerciendo violencia de Estado contra las mujeres.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023 murieron cada día unas 700 mujeres por causas relacionadas con el embarazo o el parto que podrían haberse evitado. En total, se registraron aproximadamente 287.000 muertes maternas ese año. Entre el 4,7 % y el 13 % de estas muertes se debieron a abortos inseguros.

También forma parte de los derechos humanos preservar la salud de las niñas, y sabemos que los riesgos ante el parto de niñas embarazadas se multiplican por cuatro respecto a las mujeres adultas. Las complicaciones de embarazo y parto son la segunda causa de muerte entre las adolescentes.

Argumentos falaces sobre el aborto

Los argumentos antiabortistas tienen una base religiosa, considerando que todas las vidas son sagradas y deben ser protegidas. En los países confesionales, la doctrina religiosa influye en las políticas.

  1. "Es mi cuerpo y yo decido" Es el argumento por antonomasia entre los defensores del aborto. Y es un argumento falaz. El hijo por nacer no es parte del cuerpo de la madre. Es un ser humano distinto, con su propia identidad genética, distinta de la de sus progenitores. Que esté temporalmente en el vientre materno no significa que sea parte del cuerpo de la madre, como lo son el estómago, los pulmones o las uñas. Por otra parte, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos no es absoluto ni ilimitado: acaba donde empiezan los derechos de otros, en este caso el derecho a vivir del hijo por nacer.
  2. "No se puede imponer una moral por ley" Es un argumento muy típico entre los partidarios del aborto. Y el caso es que se basa en una profunda ignorancia de los fundamentos del Derecho. Llamamos moral al código de valores que nos indica lo que está bien y lo que está mal. Toda sociedad civilizada tiene un código moral que establece lo que está bien y lo que está mal, penalizando lo segundo cuando implica un grave daño contra otros. Así pues, toda ley implica una imposición moral, ya que se persigue algo que se considera que está mal, generalmente porque viola los derechos de otros.
  3. "Sobre el aborto sólo pueden opinar las mujeres" Otro argumento muy frecuente entre los partidarios del aborto, que consiste en negar a media humanidad su derecho a opinar sobre el aborto, limitándolo a un asunto sobre el que sólo pueden hablar las mujeres. Para empezar, ese argumento es tan absurdo como decir que sobre un atropello sólo puede opinar el conductor que lo comete, obviando sin más a la persona atropellada. Esto es precisamente lo que hacen los partidarios del aborto: obviar a los hijos abortados, entre los que hay niños y niñas que ni siquiera tienen voz para defenderse de la atrocidad que cometen contra ellos.
  4. "Si no te gusta el aborto, no abortes" Otra falacia muy habitual. Esto es tan absurdo como decir "si no te gustan los robos, no robes, pero deja que otros lo hagan". Una vez más, con esa afirmación obvian sin más a las víctimas del aborto: los hijos por nacer. El aborto no es una mera elección como cambiarse de camisa o de peinado.
  5. "El aborto es un derecho" Algunos países lo afirman así, lamentablemente, y los partidarios del aborto afirman que lo es aunque en su país no esté catalogado así. La verdad es que todo ser humano tiene derecho a la vida, un derecho que se deriva de nuestra propia condición humana (por eso los llamamos "derechos humanos"). Afirmar un "derecho" a acabar con la vida de un ser humano inocente es una aberración jurídica que choca de lleno con ese derecho a la vida, negándolo o poniéndole límites arbitrarios.
  6. "Es un embarazo no deseado" Este argumento de los partidarios del aborto debe dar por hecho que los bebés surgen por generación espontánea. En la amplia mayoría de los casos, los hijos nacen de relaciones consentidas entre personas adultas. Hoy en día existen diversos métodos para evitar que una relación sexual acabe en un embarazo inesperado.
  7. "Es un feto, no una persona" Más que un argumento, ésta es una de las muestras de ignorancia más colosales que exhiben muchos partidarios del aborto. La ciencia demuestra que un embrión y un feto humanos son seres vivos, obviamente, pues de no ser así no podrían crecer y desarrollarse. De hecho, del cigoto inicial (una sola célula), esa nueva vida pasa a 1.000 millones de células en 8 semanas. Si cualquier partidario del aborto viese algo así en el planeta Marte, hablaría de vida sin dudarlo.

La razón es pro vida

El principal eje de la argumentación provida debe residir en una premisa científica que, según Lavagna, es incuestionable: el embrión es un ser humano. Existe un consenso médico sobre el inicio de la vida en todos los manuales de embriología: la inmensa mayoría de científicos consultados por el autor, ya sean proaborto o provida, coinciden en que la vida humana comienza en la concepción. Desde ese momento, el embrión es un organismo vivo que, además, al ser procreado entre dos seres humanos solo puede resultar en un miembro de la especie Homo Sapiens, es decir, un ser humano. Biológicamente, es imposible que el embrión sea de otra especie.

Una vez demostrada de manera científica la humanidad del feto, la argumentación de Lavagna se mueve al plano ético para reconocerle su estatus moral. Aquí, el principio fundamental es que resulta inmoral -y debería ser ilegal- matar directa y voluntariamente a un inocente. Y qué se produce en el aborto sino la muerte intencionada de un ser humano aún no nacido.

Consecuencias del aborto provocado en las mujeres

Van multiplicándose los estudios que estudian las consecuencias físicas y mentales del aborto provocado en las mujeres. El Journal of Anxiety Disorders publicó en 2005 un trabajo sobre el síndrome de estrés generalizado en mujeres que han sufrido un aborto provocado: en ellas se da con un 30% más de frecuencia que en las que han llevado a término un embarazo no deseado.

Un equipo dirigido por A.N. Broen, de la Universidad de Oslo (BMC Med, 2005) muestra que las mujeres que habían abortado presentaban malestar psicológico hasta cinco años después de la interrupción, siendo los efectos de evitación, pesar, angustia y ansiedad mayores en el caso de abortos provocados que en los espontáneos. En lo relativo a los efectos físicos, algunos estudios muestran que las mujeres con antecedentes de aborto provocado presentan un riesgo mayor de tener un recién nacido altamente prematuro.

Protesta Pro-Vida en Polonia.

Conclusión

El debate sobre el aborto es complejo y multifacético, involucrando consideraciones éticas, morales, legales y de salud pública. Es fundamental abordar este tema con respeto y empatía, reconociendo la diversidad de opiniones y experiencias. La búsqueda de soluciones que protejan los derechos y la dignidad de todas las personas involucradas debe ser una prioridad constante.

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