Historia del Primer Caso de Maternidad Subrogada en el Mundo

La subrogación es de todo menos algo nuevo. A lo largo de toda la historia de la humanidad, ha habido mujeres que han aceptado gestar hijos para otras personas; personas que, al acabar el proceso, se convertirían en los padres del recién nacido. No es broma: en la Biblia se cuenta cómo Sara, que era estéril, pidió a Abraham que yaciera con Hagar, una criada egipcia, con el fin de tener el hijo que Dios les había prometido.

Como regla general, cuando surge el tema de la gestación subrogada, la gente asume que se trata de una práctica relativamente nueva. Esto es parcialmente cierto. Como lo conocemos, solo ha ocurrido en los últimos 40 años. Sin embargo, la idea en sí ha estado en el aire durante mucho más tiempo.

Para comprender mejor la esencia del proceso, cómo funciona la gestación subrogada, el conocimiento de la historia es fundamental. Al mencionar la gestación subrogada y cuánto tiempo ha existido, muchas personas piensan que este es un proceso bastante nuevo y radical. Hasta cierto punto es verdad.

La práctica que todo el mundo conoce como gestación subrogada existe desde hace unos 30 años. La primera mención del proceso se puede encontrar en la Biblia en el "Libro del Génesis" en la historia de Abraham y Sara. La pareja no pudo concebir a su propio hijo durante mucho tiempo desde que Sarah era estéril. Entonces la esposa se volvió hacia su sierva Agar para que fuera madre del hijo de Abraham. Este es el primer caso de gestación subrogada tradicional, cuando la concepción ocurre con la participación del óvulo de la gestante y el esperma del presunto padre.

Hace aproximadamente 30 años, este método era la única forma que tenían los futuros padres de tener un bebé con la ayuda de la maternidad asistida. El tipo de proceso tradicional tuvo muchos obstáculos en su camino hasta el siglo XX, tanto en términos de moral como de legislación. Los niños nacidos por este método se consideraron ilegítimos en todos los países.

La investigación activa en esta área comenzó ya en 1677, cuando el fundador de la microscopía científica Lavenhoek estudió el semen en detalle y descubrió el esperma.

Qué es la maternidad subrogada | Dr. R. Sergio Pasqualini

El Primer Caso Documentado

El primer caso documentado en el que una persona gesta para terceras mediante una técnica de reproducción asistida data de 1976; se trató de un abogado de Michigan, Noel Keane, quien creó una agencia para contactar a parejas con problemas de fertilidad con mujeres dispuestas a desarrollar el embarazo.

En 1976, el abogado Noel Keane celebró el primer acuerdo legal con respecto a la maternidad subrogada tradicional altruista (sin remuneración por gestación subrogada). En 1980, se celebró el primer contrato de gestación subrogada tradicional compensada entre los futuros padres extranjeros y la madre sustituta Elizabeth Kane, de 37 años, de Illinois, EE. UU. La mujer recibió $ 10,000 por llevar y dar a luz a un bebé que fue creado usando su óvulo y el esperma del futuro padre. Aunque ya tenía hijos y lo entregó en adopción, Kane no estaba preparada para las emociones de la experiencia y los desafíos que enfrentó después del nacimiento del bebé.

Una década más tarde aconteció el caso conocido como Baby M., también en EE. UU., en el que una mujer, Mary Beth Whitehead, gestó para una pareja que la contrató y después del nacimiento, se mostró arrepentida. Como la técnica utilizada fue la inseminación artificial, la niña fue hija genética de la mujer contratada y del varón de la pareja. El tribunal de Nueva Jersey dictaminó que el acuerdo de subrogación era nulo, reconoció a Mary Beth Whitehead como la madre legal de la niña y ordenó que el Tribunal de la Familia determinase cuál de los progenitores biológicos debía tener la custodia legal. El tribunal concedió la custodia al matrimonio Stern y los derechos de visita a Whitehead, apelando al mejor interés del menor.

Avances en la Reproducción Asistida

Pero el 25 de julio de 1978 todo cambió. Louise Brown nacía en un pequeño hospital del área metropolitana de Manchester y, con ella, la fecundación in vitro declaraba su intención de poner patas arriba todo lo que creíamos saber sobre legislación y maternidad. Llevamos meses enzarzados en el debate sobre la 'gestación subrogada' y resulta curioso que no solemos caer en la cuenta de que la tecnología que está bajo esta polémica tiene, como poco, 40 años.

En las últimas décadas, las técnicas de reproducción asistida han avanzado mucho tanto en seguridad como en eficacia. Era necesario: en la inmensa mayoría de los casos, estas técnicas se usan en contextos en los que ya era difícil que se diera un embarazo. El avance es significativo y, aunque hoy en día las posibilidades de éxito de cada embrión siguen siendo bajas, la in vitro ha dejado de ser el milagro que fue en 1978 para convertirse en algo bastante habitual. Los nacidos con esta técnica ya se cuentan por millones y, específicamente los casos de gestación subrogada ya deben rondar las varias decenas de miles como poco.

En 1984-1986 tuvo lugar el caso más famoso en la historia de la maternidad subrogada tradicional: el "caso de la niña M." Los cónyuges Bill y Betsy Stern acordaron con la madre sustituta Mary Beth Whitehead por $ 10,000. Para la inseminación artificial se utilizó un óvulo sustituto, lo que la convirtió en la madre biológica del niño. Después del nacimiento de la bebé Melissa Stern, Whitehead se negó a firmar los papeles y entregar el bebé a los futuros padres. La lucha por la custodia de la niña duró 2 años. Como resultado de un largo litigio, el padre recibió la tutela total y la madre sustituta recibió el derecho a visitar a la niña.

El primer caso exitoso de un procedimiento gestacional tuvo lugar en 1985, un año antes de que se completara el escandaloso caso de Baby M., cuando las trompas de Falopio de la supuesta madre resultaron dañadas debido a una enfermedad infantil. Con el desarrollo de la tecnología de FIV, la gestación subrogada se ha vuelto más asequible para los futuros padres. Al mismo tiempo, los legisladores y abogados comenzaron a buscar formas para que los futuros padres protegieran sus derechos parentales a través de órdenes parentales.

Siguiendo la demanda, aparecieron en el mercado agencias especiales y especialistas en gestación subrogada, centros de reproducción y clínicas reproductivas. Ofrecen además de servicios médicos también los servicios de intermediación en el ámbito de la gestación subrogada. Ayudan a los futuros padres y posibles madres sustitutas a comprender mejor los aspectos financieros, legales, emocionales y médicos en cada paso del camino.

Tipos de Subrogación

En efecto, hay algo que la fecundación in vitro nos mostró con claridad y sobre lo que no habíamos reflexionado lo suficiente a nivel jurídico y social: el hecho de que la maternidad tiene muchas dimensiones y que la tecnología iba a permitir separarlas como nunca antes había sido posible. En este caso concreto hay tres 'roles' que son especialmente relevantes: el de la 'madre gestante', el de la 'madre genética' y el de la 'madre legal o social'. Dependiendo de qué rol asuma cada uno de los actores del proceso, tenemos una figura con problemas éticos y legales distintos.

  • Subrogación Tradicional: La madre gestante y la madre genética eran la misma persona, pero la madre social era otra.
  • Subrogación Gestacional: La madre gestante no es ni la madre genética, ni la madre social. Estas dos pueden coincidir o no, dependiendo del caso concreto.

En general, hablemos del tipo que hablemos, la técnica reproductiva es esencialmente la misma. No obstante, es importante tener en cuenta que cada 'rol' de los que hemos hablado tienen un papel importante en el desarrollo del niño. La "madre genética" aporta el material genético, la "madre gestante" tiene un papel clave en la regulación de la expresión de ese material y la "madre social" es central en el desarrollo psicológico, emocional y conductual del pequeño.

Por lo demás, a falta de estudios longitudinales más ambiciosos no tenemos ningún dato sólido que nos haga suponer que hay consecuencias o problemas para el niño dependiendo de cómo sea concebido.

Seguramente lo más revolucionario del proceso de "disrupción social" que estamos viviendo es que la tecnología está dándole la vuelta a muchos debates. Uno de los mejores ejemplos es la eugenesia que ha pasado de ser sinónimo de 'esterilizaciones masivas' a convertirse en 'padres que buscan, mediante ingeniería genética, aumentar la posibilidad de que sus hijos vivan una buena vida en un conjunto relevante de circunstancias' (Savulescu, Meulen y Kahane, 2011). Es decir, hace 50 años permitir la eugenesia conllevaba violar los derechos reproductivos de amplias capas de la población. Ahora es justo lo contrario.

De la misma forma, el rápido desarrollo de los úteros artificiales acabará previsiblemente con el problema ético que nos presenta la gestación subrogada. Aunque aun queda mucho que investigar, claro. Pero la gestación subrogada es solo el primer ejemplo de cómo la tecnología no solo está cambiando las respuestas que damos a los problemas sociales. La tecnología está cambiando las mismas preguntas que nos hacíamos.

El Debate Actual

Olivia Maurel tiene 32 años y reside con su familia en el sur de Francia. Está casada y tiene tres hijos. Haciendo scroll en su perfil de Instagram, sus fotos transmiten la imagen de una familia joven, moderna, casi idílica. Desde niña, Olivia percibió su incapacidad para establecer relaciones sanas: era posesiva y a la vez arisca, hería a quien más amaba y lo hacía, paradójicamente, por el pánico a sufrir el abandono. Durante la adolescencia padeció trastornos depresivos y tuvo varios intentos de suicidio. Al cumplir 30 años, su suegra le hizo un regalo original: un test genético. Cuando obtuvo los resultados, su mundo se derrumbó. Pero solo así, aclarados tantos interrogantes y confirmadas tantas sospechas, pudo cimentar su historia sobre su verdadera identidad. Olivia descubrió que su madre legal no era su madre biológica, y que había sido concebida y dada a luz mediante la técnica de la subrogación.

Enarbolar esta bandera ha tenido sus costes: sus padres no le perdonan haberse visto acusados por lo que hicieron. Su perfil de Instagram se ha llenado de seguidores y mensajes de apoyo, pero también -empleando la jerga de las redes sociales- de haters. Desde sus orígenes en Estados Unidos hace casi 50 años -se considera que el primer caso de subrogación médica se realizó en Michigan en 1976-, la gestación subrogada se ha ido extendiendo progresivamente por los cinco continentes. Esta técnica presenta una amplia paleta de tonos de gris, no sólo en cuanto a su aplicación -tradicional o gestacional-, o a sus motivaciones -comercial o altruista-, sino también por la ausencia de una legislación global que regule o especifique su uso.

Aunque sólo está permitida en un número reducido de países, y existe un espectro legal que va desde su prohibición hasta una reglamentación detallada, lo cierto es que el fenómeno de la globalización ha permitido que hoy en día -como muestra el documental Google Baby (2009)- el bebé de una pareja israelí sea concebido gracias a la compra del óvulo de una mujer de Estados Unidos y gestado por una madre de alquiler en la India.

En palabras de Olivia Maurel, “esta práctica se ha prolongado durante demasiado tiempo, sin que se hayan tomado medidas concretas a escala internacional”. La propuesta de crear una convención internacional por la abolición de la maternidad subrogada nació en Casablanca (Marruecos), en marzo de 2023. Un grupo de académicos y juristas se reunió allí para dar forma a la llamada “Declaración de Casablanca”, un texto con carácter de solicitud firmado por 100 expertos de diversas disciplinas -abogados, filósofos, sociólogos, médicos o psicólogos- y de 75 nacionalidades. El objetivo de la declaración es comprometer a los Estados a adoptar medidas contra la maternidad subrogada en todas sus formas y modalidades, ya sea remunerada o no.

Olivia Maurel se declara feminista y atea. Sin embargo, ha encontrado en el Papa Francisco a un influyente aliado. La activista fue recibida por el Romano Pontífice en una audiencia privada el 4 de abril, junto a su marido y a algunos de los impulsores de la Declaración, como respuesta a la carta que ella escribió al Papa en diciembre del año pasado, donde compartió con él su historia personal. Aseguró después que Francisco se mostró empático, preocupado y muy informado sobre la cuestión. El Pontífice se ha referido en numerosas ocasiones a la subrogación como un “negocio global”.

Olivia Maurel no culpa a sus padres, y mucho menos a su madre biológica. Pero apela a los legisladores, a los responsables políticos y a los organismos internacionales para que sean más firmes, no ya en la regulación, sino en la prohibición de los vientres de alquiler, tomando la “Declaración de Casablanca” como inspiración y modelo. Y esgrime un argumento que posee un amargo peso histórico: “Sólo porque existan historias bonitas alrededor de la maternidad subrogada, esto no hace que la práctica sea más ética. En la época de la esclavitud, sin duda había hermosas historias de esclavos felices, bien vestidos y alimentados, pero ¿hace eso que la esclavitud sea legítima? No. Estoy segura de que, si se legalizara la venta de órganos, también habría grandes historias de personas salvadas gracias a la obtención de órganos provenientes de otro cuerpo. ¿Haría esto que la práctica fuera más ética? No. La maternidad subrogada no es diferente”.

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