La presión arterial es uno de los indicadores más importantes de la salud cardiovascular, además de un factor clave para prevenir enfermedades graves, como infartos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal. La tensión arterial se puede definir como la fuerza que el flujo de la sangre ejerce sobre las paredes arteriales cuando es bombardeada por el corazón.
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias mientras circula por nuestro cuerpo. Es esencial para garantizar que la sangre subministra con oxígeno y nutrientes a todas las partes del cuerpo. Por ejemplo, si se dice que una persona tiene una presión de 120/80 mmHg, 120 es la presión sistólica y 80 la diastólica.
Cuando las cifras de presión arterial sobrepasan las cifras comprendidas en este rango de normalidad, se habla de hipertensión arterial, un trastorno que puede causar complicaciones graves si no se controla.
La hipertensión constituye el factor de riesgo cardiovascular más prevalente y se suele asociar a adultos y/o adultos mayores. Sin embargo, se trata de una afección que también puede darse en menores.
¿Qué se considera una tensión arterial normal?
Los niveles de presión arterial pueden variar según la edad, el sexo, la actividad física o incluso el momento del día. Las cifras normalizadas o estándar en un adulto deben de ser inferior a 140 mmHg en la primera cifra y menores a 90 mmHg en la segunda cifra.
En general, los valores de una presión arterial normal-alta se sitúan en los 130 mm Hg, mientras que la hipertensión se considera a los 140.
La presión arterial (PA) varía con la edad, aumentando con ésta. Estos cambios de la PA tienen su base en el crecimiento y desarrollo corporal; por lo tanto, los valores de normalidad deben tener en cuenta, además de la edad y el sexo, también el tamaño corporal, en concreto, la talla.
Valores Normales de Presión Arterial en Niños
En los bebés y los niños pequeños, la presión arterial es más baja que en los adultos. Se recomienda controlar este aspecto a partir de los 3 años de edad. Los niños tienen, en general, valores más bajos que los adultos.
La presión arterial normal en niños de 6 a 12 años va cambiando conforme crecen, ya que la tensión puede cambiar por el estilo de vida, la dieta o el ejercicio que vayan desarrollando. Normalmente, las cifras de tensión arterial en niños son de 112/70.
Tras la lectura de la presión arterial, los menores de 6 años deberían arrojar valores por debajo de 116/76 (presión sistólica y diastólica), los niños entre 7 y 10 años deberían tener valores por debajo de 122/78, hasta 14 años deberían ser inferiores a 136/86 y los de 16 años situarse por debajo 136/86. Por encima de esta edad, se considera que el límite de lo normal es 140/90.
Para el diagnóstico de HTA en niños se utilizan percentiles para edad, sexo y talla hasta los 16 años. Una TA normal corresponde a un percentil (P) menor de 90. Consideramos normal-alta con P igual a 90 y menor de 95 e HTA si supera este percentil. Para el estadio 1 se marcan cifras menores del P99 más 5 mmHg y para el estadio 2 cifras mayores de P99 más 5 mmHg. La HTA sistólica aislada corresponde a una PA mayor o igual de P95 con diastólica normal.
A efectos prácticos, existen unas fórmulas para la predicción del percentil p95 de la PA en niños a partir de una determinada edad. Los valores obtenidos son sólo orientativos y con ellos no se puede tomar la decisión de iniciar un tratamiento antihipertensivo.
La definición más aceptada de HTA en pediatría es la propuesta por la Academia Americana de Pediatría, en el año 2004.
Es importante destacar que estos valores son orientativos y que la evaluación de la presión arterial en niños debe ser realizada por un profesional de la salud, quien tendrá en cuenta todos los factores individuales del niño.
Factores que influyen en la presión arterial
Además de la edad, otros factores como el peso corporal, la genética, la alimentación, la actividad física y el estrés también influyen en cómo evolucionan los valores de presión arterial a lo largo de la vida. La HTA es la mayor causa de morbimortalidad en muchos países, por sus consecuencias sobre el sistema cardiovascular y los accidentes cerebrovasculares.
Algunos de estos factores han aumentado en los últimos años a causa de los cambios en los hábitos de vida: mayor vida sedentaria, menor actividad física y pérdida progresiva de la tradicional comida mediterránea.
Hay factores que favorecen la TA alta: tener sobrepeso u obesidad, hacer poco ejercicio, tomar mucha sal, tomar poco potasio (dieta sin frutas ni verduras), fumar, diabetes, familiares con hipertensión arterial y antepasados afroamericanos.
La obesidad es uno de los factores más determinantes de la elevación de los valores de PA. Se ha comprobado una variación de las medidas en visitas sucesivas. Hay evidencia de una reducción de hasta el 53% de valores de PA elevados en una segunda visita y de un 77.7% en una tercera.
En la población infantil en nuestro país, el estudio RICARDIN permite conocer los percentiles p95 de PAS y PAD, para cada talla, en edades comprendidas entre 6 y 18 años.
¿Cómo se mide la presión arterial en niños?
La presión arterial se mide con un aparato llamado esfingomanómetro, popularmente conocido como tensiómetro. La medida de la PA es una de las exploraciones médicas más repetidas e importantes y, pese a su aparente sencillez, es una de las que se realiza de forma menos fiable y con escaso cumplimiento de las recomendaciones.
Aunque los dispositivos oscilométricos son los más utilizados, el método auscultatorio sigue siendo el método de elección. Se permite la utilización de dispositivos electrónicos siempre y cuando hayan sido validados para niños, prefiriéndose los que realizan 3 mediciones de PA seguidas.
La Sociedad Europea de Hipertensión Arterial ha establecido un procedimiento reglado previo a la toma de valores:
- Asegurar que el niño/adolescente no haya tomado estimulantes (cacao o cola), fumado o realizado ejercicio físico 30 minutos antes de la toma.
- Colocar el manguito por encima de la fosa antecubital y mantener al niño sentado, con mínima interacción y en ambiente tranquilo, con el respaldo recto, los pies apoyados en el suelo y los brazos apoyados sobre la mesa.
- Realizar una primera medición tras 3-5 minutos de reposo y desecharla y hacer la media de las 2 mediciones siguientes dejando un intervalo de 1 minuto entre las 3.
Para una elección correcta del manguito se debe medir el brazo en el punto medio entre el codo y el hombro. En la primera visita realizaremos una medición en ambos brazos y en el caso en que haya una diferencia de más de 10 mmHg realizaremos las mediciones en el brazo con los valores más elevados. En el caso de que nos encontremos ante un neonato, la medición debe realizarse en el brazo derecho con un dispositivo oscilométrico validado. La longitud de la vejiga del manguito debe abarcar el 80-100% de la circunferencia del brazo.
Es muy importante que los resultados de la medición reflejen la presión arterial real y no factores externos como el estrés momentáneo o la postura incorrecta.
Métodos de medición:
- Método auscultatorio: manual, con un brazalete inflable y un estetoscopio.
- Método oscilométrico: automático, detecta las oscilaciones de la sangre mientras el brazalete se desinfla.
Todas las guías recomiendan confirmar el diagnóstico de HTA fuera de la consulta mediante una monitorización ambulatoria de la PA de 24 horas (MAPA). La monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) permite una medición de la PA en el medio habitual y en las condiciones cotidianas del individuo, así como identificar la variabilidad circadiana o nictameral. Esta técnica resulta, cada vez, más valiosa para el correcto diagnóstico y el tratamiento de la HTA, permitiendo identificar los casos de HTA de bata blanca (determinación aislada realizada en la consulta), o la situación viceversa, la HTA enmascarada (medición normal en la consulta y patológica fuera de ella).
Hipertensión Secundaria vs. Hipertensión Primaria
Desde el punto de vista etiológico, la HTA se divide en HTA primaria o esencial, e HTA secundaria.
- HTA primaria o esencial: es la más frecuente en el adulto (90%) y adolescente (80%).
- HTA secundaria: es la más frecuente en pediatría, especialmente cuanto menor sea la edad del niño y cuanto mayor sea el valor de la medición de la TA. Las causas de HTA pueden ser renal y/o renovascular (75-80%), cardiovascular (5%) o endocrinas (5%), y su incidencia depende de la edad.
Suele ser asintomática o con síntomas leves que pasan desapercibidos. La mayoría de los niños con HTA están asintomáticos o presentan una clínica anodina.
En pediatría, la HTA secundaria es más frecuente que la HTA esencial, especialmente cuanto menor sea la edad del niño y cuanto mayor sean sus valores de PA.
¿Cuándo Controlar la Presión Arterial en Niños?
¡Por supuesto que sí! Se recomienda controlar este aspecto a partir de los 3 años de edad. Es recomendable un control anual de la tensión arterial a partir de los 3 años, según apunta la American Heart Association.
Las revisiones periódicas son la mejor forma de prevenir la hipertensión arterial en los niños. En cualquier caso, los padres deben estar atentos a la presencia de enfermedades de base que puedan estar favoreciendo la hipertensión (patologías renales, cardiovasculares, diabetes, obesidad, etc.).
El primer paso para el pediatra en Atención Primaria es pensar en la HTA en niños; en segundo lugar, identificarla en los controles de salud, así como sus factores de riesgo (familia con HTA, obesidad, enfermedades asociadas a HTA secundaria); y, en tercer lugar, una vez diagnosticada, saber la actitud a seguir.
La prevención de las enfermedades cardiovasculares no queda limitada a la edad adulta, sino que debe iniciarse en la edad pediátrica.
Complicaciones y daño a órganos
Es importante investigar la lesión de órganos que potencialmente puede ocurrir en la HTA. La HTA en la infancia es un factor de riesgo independiente para la hipertensión en la edad adulta y está asociada con marcadores precoces de enfermedad cardiovascular (hipertrofia ventricular izquierda, espesor de la íntima-media, complianza arterial, ateroesclerosis y disfunción diastólica).
La encefalopatía hipertensiva es un síndrome de HTA severa con disfunción cerebral y daño neurológico. La clínica se caracteriza por: cefalea global de aparición temprana, náuseas, vómitos en proyectil, alteraciones visuales, confusión mental y convulsiones.
La HTA puede alterar el fondo de ojo y las lesiones vasculares se clasifican en cuatro grados (Keith Wagener y Barker), en las fases tempranas de la HTA pueden presentar lesiones vasculares en pequeñas arterias (estrechamiento de las arteriolas).
Prevención y Tratamiento
La prevención y promoción de la salud es una doctrina en pediatría, especialmente en el ámbito extrahospitalario.
La alimentación tiene un papel fundamental en el control de la presión arterial. Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos aporta potasio, magnesio y fibra, nutrientes que ayudan a mantener una presión adecuada. Tener un peso corporal saludable reduce la carga sobre el corazón y los vasos sanguíneos. El consumo excesivo de alcohol eleva la presión arterial y puede disminuir la eficacia de los tratamientos antihipertensivos. Dormir menos de siete horas por noche o tener un sueño de mala calidad se asocia con un mayor riesgo de hipertensión, mientras que el estrés crónico también puede elevar la presión arterial de forma sostenida.
Medidas no farmacológicas:
- Pérdida de peso en caso de obesidad: la obesidad es uno de los factores más determinantes de la elevación de los valores de PA.
- Ejercicio físico y evitar el sedentarismo: es aconsejable realizar una actividad física de forma regular que a su vez sea placentera para el niño. Son recomendables los ejercicios dinámicos o isotónicos (por ejemplo, correr), evitando los ejercicios estáticos o isométricos (por ejemplo, levantar pesas) que producen elevación brusca de la PA. El ejercicio físico es beneficioso por producir un aumento del gasto calórico (evita la obesidad) y por aumentar la vascularización periférica de los territorios musculares; por lo tanto, reduce las resistencias periféricas (disminuye los valores de PA).
- Restricción de la sal: aunque una restricción moderada de sodio no se acompaña de un descenso efectivo de los niveles de PA, sí parece aconsejable el mantener una ligera restricción salina para un mejor control tensional.
Controlar la presión arterial con frecuencia permite detectar cambios a tiempo y evaluar la eficacia de las medidas adoptadas. La hipertensión rara vez aparece sola.
Es importante consultar con un profesional sanitario si las cifras de presión arterial superan los 140/90 mmHg de manera persistente o si se presentan síntomas como dolor de cabeza intenso, visión borrosa, mareos o dificultad para respirar.
Frente a los tratamientos más clásicos de la HTA en niños, como los diuréticos y los betabloqueantes, han surgido nuevos fármacos, como los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECA), los calcioantagonistas y los bloqueantes de los receptores de la angiotensina II (ARA II), cuyo perfil de seguridad y eficacia en niños es muy adecuado, y los convierte en tratamiento hipertensivo de primera línea.
Las crisis HTA, se definen cuando la TA tiene un nivel 30% superior al percentil 95, o aunque el valor no sea >30%, pero su aparición ha sido de forma rápida y brusca, o si se acompaña de síntomas por una disfunción orgánica aguda (neurológico, renal o cardiaco).
Ejemplos de fármacos utilizados:
- Hidroclorotiazida: 1-4 mg/kg/día, c/12 h, v.o.
- Furosemida: 1-4 mg/kg/día, c/12 h, v.o.
- Espironolactona: 1-3 mg/kg/día, c/12 h, v.o.
- Atenolol: 0,5-1,5 mg/kg/día, c/24, v.o.
