Posiciones del Feto en el Vientre Materno: Tipos y Cómo Influyen en el Parto

La situación fetal es un término médico que hace referencia a la posición del feto dentro del útero materno en relación con el eje longitudinal de la madre.

A medida que avanza el embarazo, es natural que te preguntes cómo está colocado tu bebé. Clásicamente la colocación del feto se averiguaba y averigua mediante las “maniobras de Leopold”, que permitían, mediante la palpación del útero de la mami, saber dónde estaban situadas la cabeza, el dorso y las partes fetales pequeñas.

Hoy en día, la tecnología que nos aporta la ecografía ha facilitado muchísimo dicha tarea, permitiéndonos una mayor exactitud y precisión a todo esto. No te creas que es difícil reconocer cómo está situado tu pequeño: si está en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo) podrás sentir sus movimientos (las “pataditas”) en la parte superior del útero; si está en posición podálica o de nalgas (con la cabeza hacia arriba) tal vez notes sus movimientos bajo las costillas.

También son indicadores de que el futuro bebé está bien encajado en la pelvis ciertas sensaciones como una mayor necesidad de orinar (la cabeza del pequeño hacia abajo presiona más la vejiga) o si ves que puedes hacer respiraciones profundas sin dificultad (al estar el bebé colocado hacia abajo, el diafragma tiene más espacio).

Otra postura que podrías detectar es sobre qué lado está colocado. En general, que el bebé esté colocado sobre el lado derecho puede representar una pequeña desventaja de cara al parto, pero puedes hacer ejercicios para que cambie de posición hacia el lado izquierdo sin forzar la situación.

Si notas las patadas en tu bajo vientre, seguramente el peque esté colocado con los pies hacia abajo. Otro cambio sutil puede ser que empieces a tener más ganas de orinar; esto podría indicar que el peque se hubiera empezado a encajar en la pelvis. Otra forma de orientarse es ver si puedes hacer respiraciones profundas sin dificultad (y antes no podías).

Entre las semanas 28 y 30 la mayoría de los bebés se colocan con la cabeza hacia abajo esperando el momento de nacer, aunque si es pequeño y todavía tiene espacio para moverse puede cambiar varias veces de posición antes de colocarse de forma definitiva.

Si hacia la semana 34 ó 36 el bebé aún no se ha colocado cabeza abajo, tú misma puedes intentar ayudarlo a que se gire con alguno de los ejercicios que te sugerimos. Si nos mantenemos activas en el parto, escuchamos a nuestro cuerpo, y nos movemos hacia aquellas posiciones que por lo general alivian el dolor, ayudaremos al bebé a girarse a la posición anterior durante el trabajo de parto.

Si no lo has conseguido entre la semana 37 ó 38, puedes recurrir a la ayuda profesional. Lo importante es no desanimarse ni programar una cesárea; algunos bebés pueden darse la vuelta a última hora y, de todas formas, muchos pueden nacer de nalgas de forma natural.

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De todas maneras, puedes pedirle a tu comadrona o tu fisioterapeuta que te enseñe a palpar tu abdomen para reconocer la postura del bebé.

Tipos de Situación Fetal

La situación longitudinal es la más común y puede ser de dos tipos:

  • Cefálica: Cuando la cabeza del feto se dirige hacia el canal del parto.
  • Podálica: Cuando los pies o las nalgas del feto se dirigen hacia el canal del parto.

La situación transversal se da cuando el eje largo del feto se sitúa perpendicular al de la madre. Esta situación es menos común y generalmente se asocia a partos complicados.

La situación oblicua es una posición intermedia entre la longitudinal y la transversal, y es aún menos común.

Es muy raro, pero el niño puede estar en horizontal, con su columna y la de la madre formando un ángulo de 90º. En este caso introducirá primero un hombro, o un brazo, o las rodillas... O no se encajará. Un caso particular es que el pequeño esté en situación oblicua: ni en vertical (situación longitudinal) ni en horizontal (situación transversa).

En realidad el feto puede cambiar de situación o presentación en cualquier momento de la gestación, pero a partir de los 7 u 8 meses no suele haber cambios”, explica el doctor Bernat Serra, jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital Dexeus de Barcelona. “En la semana 34, un 12% de los fetos están de nalgas, porcentaje que se reduce al 4% llegado el momento del parto”, señala el Dr. Alberto Rodríguez. Sea cual sea la parte del cuerpo que tu hijo se empeñe en presentar primero el día en que decida salir al mundo, ten por seguro que a tu lado habrá un profesional dispuesto a que todo se desarrolle de la mejor forma posible para que nazca sano.

Una duda que te asalta al final del embarazo es saber si el bebé que esperas está ya encajado en tu pelvis y si su postura es la adecuada para salir con cierta facilidad por vía vaginal. La posición cefálica, en la que primero sale la cabeza, es la más común (95% de los partos) y la mejor para nacer. En esta posición, con los brazos y las piernas recogidos sobre el cuerpo y el mentón pegado al pecho, el bebé “es como un huevo al que se le van dando pellizcos (ya que el útero se contrae por su parte superior), de modo que la zona más ahusada, la coronilla, es la que se acopla a la zona más estrecha del útero, el cérvix”, explica gráficamente el Dr.

No obstante, la posición cefálica puede ser anterior (occipito-púbica), en la que el feto “mira” hacia la columna vertebral de la madre, o posterior (occipito-sacra), en la que mira hacia el ombligo materno. El parto vaginal es perfectamente viable en ambos casos, pero en el segundo será más lento, ya que el bebé, una vez dentro del canal, tiene que rotar sobre sí mismo para ir introduciendo la cabeza en la posición adecuada. Y eso le lleva su tiempo.

Otra posibilidad, aunque remota (menos del 1%), es que el bebé se coloque boca abajo, pero que no tenga la cabeza flexionada y con la barbilla pegada al pecho. En algunas ocasiones el bebé viene de nalgas. Puede estar sentado al estilo indio, con las piernas cruzadas sobre tu pelvis, de forma que los pies sean lo primero que introduce en el canal de parto. También puede ocurrir que tenga las piernas hacia arriba y los pies delante de su rostro, de manera que encaja el culete. En ambos casos es casi seguro que el tocoginecólogo optará por la cesárea. “La parte más voluminosa es su cabeza, que en el expulsivo puede quedarse atrapada en los huesos de la pelvis materna y dejar al bebé literalmente colgado en el aire, con medio cuerpo fuera, lo que conlleva un peligro serio”, dice el Dr.

Aún así, en estos casos se puede intentar un parto vaginal, siempre y cuando se reúnan tres requisitos: que la dilatación sea rápida y espontánea; que el feto, sobre todo su cabeza, sea pequeño en proporción a la pelvis materna, y que su cabeza esté flexionada, con el mentón pegado al pecho. “Las dos son situaciones excepcionales, posiblemente un obstetra no se encuentra más de cinco casos como éstos en toda su trayectoria profesional”, señala el doctor Alberto Rodríguez.

¿Las razones? Tus músculos uterinos y abdominales están más distendidos tras los partos anteriores, de manera que permiten al feto moverse más fácilmente hasta el final.

Como bien sabido es, durante el parto el bebé debe pasar entre los huesos de la pelvis para llegar a la abertura vaginal. La mejor posición para que el bebé pase por la pelvis es con la cabeza hacia abajo y el cuerpo encarando la espalda de la madre.

En esta posición, el feto se encuentra boca abajo, con la parte más pequeña de la cabeza en dirección al canal de parto y la coronilla encajada en la pelvis. Al igual que en la posición anterior, el bebé se encuentra boca abajo, pero su cara está mirando hacia el canal de parto. Es decir, la espalda del bebé se apoya en la de su madre.

En esta posición, el bebé está totalmente cruzado, ubicado de forma transversal en relación a la madre. La espalda del bebé puede estar hacia abajo, con un hombro en dirección al canal de parto, o hacia arriba, con las manos y los pies hacia el canal.

Diferencias entre Posición, Situación, Actitud y Presentación Fetal

Los profesionales sanitarios utilizan ciertos términos para describir la posición y movimiento del bebé a través del canal del parto.

  1. Posición Fetal: La posición fetal hace referencia a la parte de la pelvis donde se encuentra la zona del bebé que encabeza el camino a través del canal del parto. Se suele decir que el bebé está "encajado" cuando la parte más grande de la cabeza ha entrado a la pelvis.
  2. Situación Fetal: Hace referencia a la manera en la que se alinea la columna vertebral del bebé con la de la madre. Si la columna está orientada en la misma dirección (es paralela) que la de mamá, se dice que el bebé está en situación longitudinal. Casi todos los bebés están en posición longitudinal.
  3. Actitud Fetal: La actitud fetal, más conocida como posición fetal, describe la posición de las partes del cuerpo del bebé. La actitud fetal normal se conoce como posición fetal.
  4. Presentación Fetal: La presentación fetal describe la manera en la que está colocado el bebé para salir por el canal del parto. La presentación más deseable es con la cabeza hacia abajo, la denominada presentación cefálica.

En general, los bebés cambian de postura y se mueven dentro de la bolsa amniótica durante todo el embarazo. Pero a medida que aumentan de tamaño y se acerca el momento del parto suelen colocarse en una posición concreta, que, en un 95% de los casos, es con la cabeza hacia abajo. Pero también pueden presentarse en posición transversal o sentados, con los pies cruzados sobre la pelvis, lo que puede provocar complicaciones en el momento del parto.

A algunas mujeres les cuesta asumir este hecho y suelen pedir al equipo médico que espere hasta el último momento por si el bebé «se gira» de forma espontánea. Pero es algo que no suele ocurrir, a no ser que se intervenga manualmente, lo que no siempre es posible ni está indicado. Así que la última palabra siempre la tiene el equipo médico, que es quien asume la responsabilidad de asistir el embarazo y el parto y velar por la salud materna y fetal. Sin embargo, es un tema que siempre plantea dudas. En este post, el Dr.

Sí, en el caso de las mujeres que ya han sido madre puede que el bebé no se encaje hasta la semana 40 y también hay más probabilidades de que el niño se presente de nalgas o en una situación transversa, o se coloque en posición cefálica cuando solo faltan unos días para el parto.

Las presentaciones de nalgas suponen aproximadamente un 3-4% de los embarazos en la semana 37, es decir 1 de cada 25-30 mujeres tendrá un bebé en posición de nalgas a término. En ocasiones puede haber una causa que dificulte al feto colocarse boca abajo, como la presencia de miomas, una malformación uterina, placenta previa, embarazo múltiple, poca cantidad de líquido amniótico, etc., o que le impide girar (cordón corto o enrollado, malformaciones uterinas, cicatrices y adherencias uterinas…).

Sí, porque dispone de más espacio, un hecho que le permite moverse y voltearse con más facilidad. La mayoría de los bebés adoptan una posición cefálica (cabeza hacia abajo) al final del embarazo, ya que es la más adecuada para un parto seguro. Sin embargo, existen casos en los que hablamos de bebés podálicos, es decir, aquellos que permanecen con las nalgas o los pies hacia abajo.

Aun así, muchas familias quieren saber hasta qué semana se puede dar la vuelta el bebé. Lo cierto es que, en algunos casos, el giro puede producirse incluso hasta la semana 36 o 37. Cuando finalmente se logra el giro, hablamos de cuando el bebé se da la vuelta y se encaja en la pelvis, preparándose para el parto.

Presentación de Nalgas o Podálica

En esta posición, la pelvis del bebé está en contacto con la pelvis materna. En posición de nalgas es posible un parto vaginal, pero es muy complicado y puede conllevar riesgos, con lo que se suele recurrir a una cesárea.

Un bebé en posición podálica es aquel que, en lugar de colocar la cabeza hacia la pelvis materna, lo hace con las nalgas o los pies. La detección suele hacerse mediante palpación abdominal o en una ecografía de control, donde también se evalúan las posiciones del feto en el vientre materno.

Existen tres tipos de presentación o posición fetal de nalgas:

  • Nalgas puras o francas: Las piernas del bebé están colocadas hacia arriba y estiradas, frente a su cara.
  • Nalgas completas: El feto está sentado sobre la pelvis materna, con las rodillas dobladas y los pies cerca de las nalgas.
  • Nalgas incompletas: El bebé se encuentra de nalgas, pero con uno o ambos pies en la vagina.

En algunas ocasiones el bebé viene de nalgas. Puede estar sentado al estilo indio, con las piernas cruzadas sobre tu pelvis, de forma que los pies sean lo primero que introduce en el canal de parto. También puede ocurrir que tenga las piernas hacia arriba y los pies delante de su rostro, de manera que encaja el culete. En ambos casos es casi seguro que el tocoginecólogo optará por la cesárea.

Versión cefálica externa: esta maniobra se denomina versión externa y consiste en facilitar el giro del feto ejerciendo presión externa sobre el abdomen de la madre mediante las manos del obstetra guiadas por ecografía. En general, consigue revertir la posición fetal en aproximadamente un 50 por ciento de los casos. Cuando las nalgas están muy encajadas difícilmente se consigue la versión.

No es peligroso, pero debe hacerlo una persona experta y puede resultar molesto, porque los movimientos, aunque suaves, deben ser firmes. Además, no se puede practicar en todos los casos ya que deben darse unos determinados requisitos: solo se puede plantear en partos de un único bebé y mujeres que no tengan contraindicaciones para el parto vaginal ni placenta previa, malformaciones uterinas, preeclampsia grave, infecciones u otros factores que impliquen un compromiso fetal.

Maniobra para girar al bebé riesgos: aunque suele ser segura en manos expertas, puede generar molestias, contracciones o, en raros casos, complicaciones como rotura de membranas. El control médico es fundamental en casos de bebés podálicos.

Los bebés podálicos representan un desafío en el último trimestre del embarazo, pero no siempre implican un parto complicado. Con seguimiento médico, ejercicios y, en algunos casos, maniobras médicas, muchos bebés logran girarse a tiempo.

Posición Transversal

Alrededor de un 1% de los bebés a término presentan la situación transversa.

Diagnóstico de la Situación Fetal

El diagnóstico de la situación fetal se realiza normalmente mediante una exploración física y puede confirmarse mediante una ecografía.

Durante la exploración física, el profesional de la salud puede palpitar el abdomen de la madre para determinar la ubicación del feto.

En cuanto a su posición, hay varias formas de averiguar cómo está colocado. Por un lado, encontramos las ‘’maniobras de Leopold’’. Son unos movimientos específicos con ambas manos que sirven para conocer la posición del bebé dentro de la barriga. Se realizan aplicando movimientos suaves den el abdomen de la madre, y así se puede determinar la posición del bebé dentro del útero. Se recomienda que las lleven a cabo personal sanitario especializado.

En la primera maniobra se colocan las dos manos en la parte superior del abdomen de la madre. Consiste en palpar la parte superior del útero (la que queda más cercana a las costillas) para determinar qué parte del feto la ocupa. En la segunda maniobra se colocan ambas manos a los lados del abdomen de la madre, como rodeándolo. La idea es abarcar todas las caras transversales del abdomen para determinar de qué lado está la columna del feto y de qué lado las extremidades (se recorrería el abdomen y el útero de la mujer ‘’de arriba a abajo’’).

En la tercera maniobra una mano aplica presión sobre el fondo uterino (la parte superior del útero, arriba del abdomen de la madre, por debajo de sus costillas) mientras que la otra mano, con el dedo índice y el pulgar, se palpa la parte inferior del útero (la que queda sobre el pubis). Con esto lo que se hace es determinar el grado en el que el feto se encuentra encajado en la pelvis materna. Cuanto más balanceo, menos encajado estará.

Estas maniobras permiten determinar si el bebé está en una posición adecuada para el nacimiento o si es necesario tomar medidas adicionales. Esta información es crucial para prever posibles complicaciones durante el parto y tomar decisiones adecuadas sobre la atención que se le brindará a la madre y al bebé. No existen contraindicaciones para llevar a cabo estas maniobras.

Manejo y Posibles Intervenciones

El conocimiento de la situación fetal es crucial para la planificación del parto. Por ejemplo, un feto en situación cefálica longitudinal normalmente puede ser entregado a través de un parto vaginal, mientras que un feto en situación transversal o podálica puede requerir una cesárea para garantizar una entrega segura.

No obstante, estudios posteriores han mostrado que, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y con un adecuado control y atención al parto, el parto vía vaginal es una opción razonable en el caso de un bebé a término que viene de nalgas.

En el caso de intentar el parto por vía vaginal, adoptar una posición en cuclillas es una buena idea. No obstante, si el parto no progresa bien, se realizará una cesárea.

Versión Cefálica Externa (VCE)

La versión cefálica externa (VCE) es una maniobra obstétrica llevada a cabo en el hospital por un especialista (o dos) entrenado en esta técnica. Consiste en intentar girar poco a poco al bebé que se presenta de nalgas para que adopte la posición cefálica.

La VCE se realiza, como su nombre indica, de manera externa, es decir, el especialista coloca sus manos por fuera del vientre materno. Esta técnica se suele realizar en la semana 36 o 37 de gestación si no existe ninguna contraindicación y la embarazada decide someterse a ella. Además, ya que la VCE trata de evitar la cesárea a la que se recurre en muchos casos de presentación de nalgas, la embarazada no debe tener contraindicado el parto vaginal

La realización de la VCE es molesta y quizá algo dolorosa, pero es un procedimiento breve y suele ser tolerado. No obstante, se puede realizar tras la administración de analgésicos (siempre por parte del especialista) o con el uso de anestesia.

Finalmente, es importante mencionar que puede que no se consiga girar al bebé o que, incluso, este vuelva a darse la vuelta después del procedimiento. Además, la VCE puede tener algunos riesgos o complicaciones (los más graves son poco frecuentes), por lo que la mujer debe ser informada previamente de todo.

La versión cefálica externa o versión externa es una maniobra que se lleva a cabo en torno a la semana 37 de embarazo para conseguir que un bebé en presentación podálica o transversa se coloque en cefálica. Se realiza primero una ecografía para determinar la postura exacta del bebé, así como una monitorización del latido fetal, y, a continuación, el ginecólogo ejerce una suave presión sobre la pared abdominal de la madre para deslizar la cabeza y el trasero del bebé de tal forma que gire sobre sí mismo y se coloque en cefálica. El porcentaje de éxito varía según si se trata de un primer embarazo o no.

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